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Tanto como el
futuro,el pasado como una concepcion del tiempo, tambien
presenta un sueño aletargado, que deja descansar la accion omnipotente
y poderosa del presente. En los dos no hay accion cinetica ni hay vida.
El tiempo "eterno" es el presente; pasado y futuro no exsisten,no
existieron, ni van a exsistir jamas .Solo el presente por rafagas de
ensueños, nos hacen participar de las ideas del
Señor. Como una division del Movimiento Cultural " No
al futuro", dedicamos este espacio, de Bienvenidos al Pasado,
pues aunque sabemos que en el pasado no hay verdad valedera, en todos los
escritos a continuacion, se dibujan en los espejismos del tiempo, lsa verdades
idas, las basers de las nuevas.
El Reino Unificado de David y Salomón
Su infinito
servidor
Saptam Kumara Ananda Sundar
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BIENVENIDOS AL PASADO
(Pagina Biblioteca)
Nota: Como siempre en todas nuestras relaciones
literarias; "No al Futuro" "Si al Presente" y
"Bienvenidos al Pasado" agradecemos altamente,
todo tipo de colaboraciones; de los que con sus trabajos
didacticos y de ilustracion, nos acompañan de cualquier forma en nuestro
gratuitos trabajos,por difundir verdadero conocimiento, pues sin conocimiento no
hay conciencia.
Para comenzar tenemos una vision que complementa, cualquier idea fija
que podamos tener de la Biblia, de donde aparece para los intuitivos
de inmediato, el origen quizas,de todas las complicaciones,etnicas,
religiosas y quizas sicologicas causadas probablemente; por algunos
politicos religiosos,de baja factura , que con ideas falsificadas y mal
concebidas, no solo han podido engañar al pueblo judio, sino que nos han podido
engañar a todos, con las sabidas y conocidas consecuencias
que aun afectan directamente a todo el Oriente e indirectamente a el
resto del mundo.Las causas no las podremos conocer al detalle pero si avizoramos
las posibles no soluciones que se estan desarrollando ,que estan en
plena evolucion e indiscutiblemente sin quererlo nadie nos estan
conduciendo a una muy posible guerra atomica.Veamos entonces el
mensaje de "El evangelio segun Egipto"
El Evangelio Según Egipto
Compendio de los libros de Ahmed Osman:
Extranjero en el Valle de los Reyes
Moisés, faraón de Egipto
La casa del Mesías
Titulo Original: The Gospel According to Egypt
Autor: Charles N. Pope
Traducción: Óscar David Calle Mesa
© Charles Pope, 1998
© por la traducción, Óscar Calle, 2003
Tabla de Contenidos
Introducción
El Rey Salomón
La Casa Egipcia de David
José en Egipto
Moisés
Josué
El Éxodo
Apéndice A
Apéndice B
Referencias
Bibliografía
Introducción
David y Salomón son retratados en la Biblia como dos de los reyes más grandes de
la antigüedad. Sin embargo, no se ha encontrado ningún rastro de su imperio en
Palestina. Es un periodo curiosamente perdido del registro arqueológico de la
región. Citando del libro, Archaeology of the Land of the Bible [Arqueología de
la Tierra de la Biblia], "La Biblia es la única fuente escrita acerca de la
Monarquía Unida, y es por consiguiente la base de cualquier presentación
histórica del periodo."(1) Hay casi una total carencia de fuentes externas que
el arqueólogo Donald Redford, principal experto en la época, escribe frustrado
que "tales temas como la política extranjera de David y Salomón, el comercio de
Salomón en caballos o su matrimonio con la hija del faraón deben seguir siendo
temas para el Midrash y el tratamiento ficticio."(2)
Por el contrario, la arqueología ha confirmado los reinados de todos los demás
grandes reyes de la antigüedad mencionados en la Biblia, y algunos de los reyes
posteriores, reyes menores de Judá e Israel (a saber, Omri, Acab, Jehú, Pecaía,
Oseas, Acaz, Ezequías, Manasés, y Ozías).(3) Los eruditos bíblicos conservadores
creen que es sólo cuestión de tiempo el que sea encontrada también la evidencia
concreta de los reinados de David y Salomón. Como se discutirá, la evidencia
concreta para David y Salomón ya existe, y viene del lugar en donde uno menos
esperaría encontrarla.
El Rey Salomón
En la Biblia(1) se dice del rey Salomón que:
1. Heredó un inmenso imperio conquistado por su padre David que se extendía
desde Nilo en Egipto hasta el río Éufrates en Mesopotamia (1 Reyes 4:21; Gén.
15:18; Deut. 1:7,11:24; Jos. 1:4; 2 Sam. 8:3; 1 Crón. 18:3).
2. Tenía una gran riqueza y sabiduría (1 Reyes 10:23).
3. Administró su reino a través de un sistema de 12 distritos (1 Reyes 4:7).
4. Poseyó un gran harén, el cual incluía a "la hija del faraón" (1 Reyes 3:1; 1
Reyes 11:1,3; 1 Reyes 9:16).
5. Honró a otros dioses en su vejez (1 Reyes 11:1-2,4-5).
6. Consagró su reinado a grandes proyectos de construcción (1 Reyes 9:15,17-19),
incluyendo:
a. el Templo (1 Reyes 6).
b. el Palacio Real (1 Reyes 7:2-12).
c. las murallas de Jerusalén,
d. el Milo (un relleno de tierra hecho para ampliar Jerusalén) (1 Reyes 11:27)
e. las ciudades reales de Meguido, Hazor, y Gezer
f. las ciudades almacenes, ciudades para sus jinetes y ciudades para sus carros
a lo largo de su imperio.
Para ser consistentes con el modelo de otras culturas de la Edad del Bronce y de
la Edad del Hierro en el antiguo Cercano Oriente (egipcios, babilónicos,
asirios, e hititas), sería de esperar que numerosos documentos, artículos, e
inscripciones en edificios o monumentos públicos hubieran sido dejados por este
gran rey o más tarde por sus descendientes en su honor.(2) Todavía no se ha
encontrado ningún artículo de cualquier clase que lleve su nombre.(3)
Las ciudades de Hazor, Meguido y Gezer han sido excavadas extensamente hoy en
día. Se encontró en cada una de estas ciudades un estrato que contenía grandes
palacios, templos y fortificaciones. No se ha hallado el nombre de Salomón, pero
en cambio sí se ha encontrado el cartucho del faraón de la XVIII Dinastía
Amenhotep III.(4) En Jerusalén no ha sido posible excavar en el monte del
templo, sin embargo, las extensas excavaciones realizadas en la ciudad, incluso
en las áreas adyacentes al monte del templo, no han revelado la existencia de
ningún palacio salomónico.(5) Es más, la excavación del Millo ha revelado (según
la alfarería encontrada en él) que su construcción original también fue
contemporánea del reinado de Amenhotep III de la XVIII Dinastía egipcia.(6)
Amenhotep III, conocido en tiempos antiguos como el "Rey de Reyes" y "Señor de
Señores,"(7) fue un faraón de la gloriosa XVIII Dinastía de Egipto. Al igual que
Salomón, heredó un inmenso imperio cuya influencia se extendía literalmente
desde el Nilo al Éufrates.(8) En contraste con el imperio de Salomón, el imperio
de Amenhotep es indiscutible.(9) Los edificios, monumentos, documentos,
artículos, y otros numerosos vestigios de su reinado son universales e
incomparables (con la posible excepción de los que dejó el faraón de la XIX
Dinastía, Ramsés II).
El reinado completo de Amenhotep III fue consagrado a la construcción de
monumentos a lo largo de Egipto, Canaán y Siria.(10) Aparte del templo más
glorioso de la antigüedad en Luxor,(11) construyó otros muchos templos de diseño
similar a lo largo de Egipto y en el resto de su imperio,(12) incluso en las
ciudades fortificadas cananeas de Hazor, Meguido, Gezer,(13) Laquis y
Bet-seán.(14)
Según los registros egipcios, el padre de Amenhotep, Thutmosis IV, y su abuelo
Amenhotep II deportaron a unos 80.000 cananeos. Los habitantes cananeos de Gezer
fueron específicamente incluidos en esta deportación.(15) Fue durante el reinado
de Amenhotep III cuando Gezer y otras ciudades principales de Palestina fueron
fortificadas como las guarniciones reales egipcias, y se las dotó de refinados
templos y palacios.
La Biblia dice que durante los días de Salomón, el faraón de Egipto capturó la
ciudad cananea de Gezer y se la regaló a su hija como dote de su matrimonio con
Salomón (1 Reyes 9:16-17).(16)
Era una costumbre obligatoria para Amenhotep III casarse con "la hija del
faraón" para asegurarse el trono.(17) Esto es precisamente lo que hizo cuando se
casó con Sitamon, la hija de su padre, el faraón Thutmosis IV.
La red de ciudades fortificadas de la XVIII Dinastía egipcia también incluía a
Jerusalén. Si las construcciones de Amenhotep III en Gezer, Hazor, Meguido y
otras guarniciones son alguna muestra, entonces Amenhotep indudablemente edificó
un magnífico templo en el venerado Monte del Templo de Jerusalén.(18) La
estructura adyacente al Monte del Templo de Jerusalén, conocida tradicionalmente
como los "establos de Salomón," es consistente con la arquitectura de las
ciudades fortificadas de Amenhotep.(19) La arqueología también ha confirmado que
durante su reinado se guardaron carros en estas ciudades en grupos de entre
treinta a ciento cincuenta cada uno.(20)
Las antiguas minas de Timna, en el desierto del Neguev, conocidas como las
"minas de Salomón," "son anteriores a Salomón en unos trescientos años [según la
cronología convencional],"(21) datándolas una vez más en los tiempos de
Amenhotep III. Cobre de Timna, oro del Sudán,(22) otros metales preciosos, joyas
y piedra de alta calidad fueron utilizados en gran abundancia en los templos de
Amenhotep, así como en los de Salomón.(23) Una estela del templo funerario de
Amenhotep alardea de que el templo fue "embellecido por todas partes con oro, su
suelo brilla como la plata... con estatuas reales de granito, de cuarcita y de
piedras preciosas."(24) La cantidad de materiales empleados en otro templo
construido por Amenhotep es también "asombrosa: 3,25 toneladas de electro [una
aleación de plata y oro], 2,5 toneladas de oro, 924 toneladas de cobre..."(25)
Se dice que la satisfacción más grande del Salomón bíblico fue el reto de
completar sus grandes proyectos (Eclesiastés 2:4-11). Lo mismo se dijo de
Amenhotep III. En un texto egipcio real del periodo se lee, "He aquí que el
corazón de su Majestad estaba satisfecho con la construcción de monumentos muy
grandes, como los cuales nunca se habían hecho realidad desde las primeras
edades de las Dos Tierras."(26) Sólo un rey enormemente rico de un imperio
bastante estable podría construir tan espléndidamente y en muchos sitios tan
distribuidos en la antigüedad. Amenhotep III fue indiscutiblemente el rey más
rico de la antigüedad. La realización de tales magníficos proyectos requirió el
mantenimiento de una considerable y constante fuente de trabajo y de ingresos
que se extendía a lo largo de un periodo de muchas décadas.
La administración y el sistema de impuestos de Amenhotep con sus 12
distritos(27) es idéntico al de Salomón que se describe en la Biblia (1 Reyes
4:2-7,27; 5:13; 9:23). Amenhotep también se dedicó a redescubrir la sabiduría,
los misterios y las tradiciones de las dinastías egipcias anteriores.(28) Se ha
establecido una fuerte relación entre los "Proverbios de Salomón" de la Biblia y
las "Máximas de Amenhotep III" encontradas en Egipto.(29)
Además de los proyectos ya mencionados, Amenhotep construyó también un palacio
completamente nuevo en Tebas. La nueva residencia real incluía todos los
elementos contenidos en el palacio de Salomón que se describe en la Biblia (1
Reyes 7:2-12),(30) a saber:
1. una casa fabricada casi completamente de cedros del Líbano (construida para
la fiesta del Jubileo de Amenhotep);(31)
2. una sala de columnas con una terraza en la fachada y rodeado por un patio de
columnas;(32)
3. un salón del trono construido con muchas columnas de madera y cuyo suelo era
la escena de un lago pintado (idéntico al que cruzó maravillada la reina de Saba
cuando se acercó al trono de Salomón, como se describe en el Corán);(33)
4. un palacio separado construido para Sitamon, "la hija del faraón";(34)
5. un palacio real (consistente en su propia residencia, la residencia de su
Gran Esposa, Tiye, y una residencia para el harén real).(35)
Amenhotep, como Salomón, fue incansable en la persecución de mujeres para su
harén, especialmente de mujeres extranjeras y hermosas tanto de origen regio
como humilde.(36) El harén de Amenhotep incluía a dos princesas de
Babilonia,(37) dos princesas de Siria, dos princesas de Mitani, y como el harén
de Salomón, incluía a una princesa de cada una de las siete naciones enumeradas
en 1 Reyes 11:1.(38) Como el rey más poderoso de Oriente Medio, Amenhotep no
envió a cambio a ninguna de sus propias hijas a otros reyes, ni lo hizo ningún
otro faraón de esta dinastía (ni probablemente ningún otro en toda la historia
de Egipto).(39) Denegó específicamente una petición del rey de Babilonia para
una esposa egipcia.(40) De forma pretenciosa, la Biblia da énfasis a la
pretendiente egipcia de Salomón, pero no menciona que Salomón tuviera alguna
esposa hebrea.(41) Roboam, del que se dice haber sucedido a Salomón, fue el hijo
de una princesa amonita.(42)
La corte de Amenhotep III era extremadamente liberal, y reflejaba cada posible
exceso de un reinado poderoso y seguro.(43) El erotismo en el arte y en la vida
de la corte alcanzó su plenitud durante el reinado de Amenhotep.(44) La famosa
pintura mural de las "bailarinas desnudas" data del reinado de Amenhotep.(45) Al
igual que Salomón, Amenhotep "no negó a sus ojos ninguna cosa que desearan" y
"apartó su corazón de cualquier placer" (Eclesiastés 2:10). Sin embargo, los
últimos años de los treinta y ocho del reinado de Amenhotep no fueron
agradables. Los largos años de indulgencia habían pasado factura y tuvo muchas
dolencias. Como gesto compasivo, su cuñado mitani(46) le envió un ídolo de la
diosa Ishtar (es decir, Astoret)(1 Reyes 11:5).
La "conclusión ineludible"(47) es que la historia de Salomón fue tomada después
y específicamente de la vida de Amenhotep III. El mismo nombre de Salomón, que
literalmente significa "paz" o "seguridad", apunta a Amenhotep III, cuyo largo y
penetrante reinado en el siglo XIV a. C. no incluyó ninguna gran campaña
militar, pero se caracterizó por una estabilidad sin precedentes a lo largo del
Cercano Oriente.(48) Después de la XVIII Dinastía egipcia, la región entre los
dos grandes ríos no fue controlada de nuevo por ningún poder individual hasta el
imperio asirio de Asurbanipal (el nieto de Senaquerib), el cual invadió Egipto y
saqueó Tebas en el siglo VII a. C.,(49) y el imperio de Ciro en el siglo VI a.
C., el cual conquistó también Egipto y lo convirtió en una provincia persa.(50)
No hay ningún indicio de ningún imperio de estos tiempos que controlara esta
región y que cuya capital fuese Jerusalén.(51)
Se dice que Salomón tuvo "mil cuatrocientos" carros (1 Reyes 1:26). Esto
representa un ejército prodigioso según los cánones antiguos, y el cual sólo
pudo haber sido reunido en un largo periodo de tiempo por una civilización
estable.(52) A pesar de eso, se nos dice que sólo cinco años después de la
muerte del gran rey Salomón, el faraón egipcio Sisak y sus aliados invadieron
Judá y capturaron sus ciudades fortificadas con poca o ninguna resistencia
militar (2 Crón. 12). La Biblia añade que la misma Jerusalén fue perdonada sólo
después de entregar a Sisak la totalidad de las riquezas acumuladas por el rey
Salomón.
La rapidez con la que se estableció el imperio de Salomón, como se describe en
la Biblia, y la facilidad con la que fue sometido después al poder extranjero en
un corto plazo de tiempo, tampoco es consistente con el modelo fijado otras
grandes civilizaciones antiguas.
La Casa Egipcia de David
Si el rey Salomón debe ser identificado apropiadamente como una adaptación del
faraón Amenhotep III, entonces el origen de su predecesor, el rey David, también
debería encontrarse en Egipto. Consistente con esta premisa, Osman ha comparado
el relato bíblico de David y sus guerras con las hazañas del bisabuelo de
Amenhotep III, el faraón de la XVIII Dinastía Thutmosis III.(1) No sólo está su
equivalente de logros, sino que también están sus mismos nombres.
Thutmosis es un nombre compuesto por Thut (de Thoth, el dios egipcio de la
sabiduría) y mosis (un título egipcio o un sufijo que indica hijo o heredero
legítimo). En el antiguo idioma egipcio, las palabras se escribían sin vocales.
Thut fue, por consiguiente, escrito como Twt. La estructura escrita del antiguo
idioma hebreo, aunque muy diferente de la egipcia, originalmente provino de la
lengua egipcia.(2) Al igual que el egipcio, se escribían las consonantes y las
vocales sólo eran pronunciadas. Transcribiendo la palabra egipcia twt al hebreo,
debido a sus alfabetos similares, nos lleva a dvd. Volviendo a insertar las
vocales para la pronunciación en hebreo, ¡nos lleva directamente a David!(3)
Además, fue el egipcio rey David (Thutmosis III) el que había derrotado a una
coalición anterior de reyes sirios y cananeos, y como se describe en la Biblia,
había establecido guarniciones(4) en estas regiones para asegurar allí el
control egipcio de forma permanente (2 Samuel 8:5,6).(5) A principios de la XVII
Dinastía egipcia, gran parte de Egipto estaba todavía dominada por gobernantes
extranjeros conocidos como los Hyksos. Gracias a la iniciativa de los últimos
faraones de la XVII Dinastía, los Hyksos fueron atacados y finalmente expulsados
de Egipto durante el reinado de Ahmosis I. Ahmosis y su hijo Amenhotep I
extendieron sus campañas al interior de Asia, "principalmente para impedir
cualquier incursión por parte de bandas errantes en el Delta Oriental [de
Egipto]."(6)
Cuando Amenhotep I murió sin un heredero varón, fue sucedido por el comandante
del ejército que se convirtió en el faraón Thutmosis I. Inspirado por los éxitos
previos,(7) Thutmosis I, ahora como faraón, llevó a su ejército a Canaán y a
Siria y cruzó el río Éufrates en los vados de Carchemish. Después de derrotar
totalmente a las fuerzas de Mitani, erigió un monumento (una estela) en el lado
del norte del Éufrates para conmemorar su hazaña.(8)
La hija heredera de Thutmosis I, Hatshepsut, se casó con su hermanastro
Thutmosis II, el cual se convirtió en faraón. Thutmosis II y Hatshepsut no
tuvieron hijos supervivientes. Después de la muerte de Thutmosis II, Hatshepsut
le denegó el trono a su joven hijo Thutmosis III (de una esposa menor, Isis, que
posiblemente era de origen extranjero)(9). Hatshepsut continuó gobernando
incluso después de que Thutmosis III hubiera llegado claramente a la mayoría de
edad.
Cuando el linaje masculino de la dinastía fundadora acabó con la muerte de
Amenhotep I, se puso entonces un énfasis aún mayor en la preservación del linaje
femenino(10), el cual, durante esta época, ya se había distinguido y ejercido un
poder considerable. Ahhotep I se había convertido en una gobernante en funciones
tras la muerte de su esposo Ahmosis I y fue inmortalizada por reunir a las
fuerzas de Egipto en contra de los Hyksos. Su hija Ahmosis-Nefertari recibió el
título de Suma Sacerdotisa de Amón, y fue la primera en ser designada como "la
Esposa de Dios"(11) (La descendencia real de los faraones de la XVIII Dinastía
fue considerada como haber sido concebida por la visitación divina del dios
estatal Amón a la "Esposa de Dios"(12) Este concepto está confirmado claramente
por grandes murales en los templos funerarios de Hatshepsut y Amenhotep III.)
Ahmosis-Nefertari fue, según la opinión del famoso arqueólogo Flinders Patrie,
"la figura más venerada de la historia egipcia"(13)
Tras la muerte de Hatshepsut, la sucesión de Thutmosis III estuvo complicada no
sólo por su escasez de sangre real, sino por el hecho de que la hija de
Hatshepsut, Neferura (y portadora de los títulos "Esposa de los Dioses" y Suma
Sacerdotisa virgen de Amón), ya no estaba viva. La princesa casadera que podía
reclamar la relación más estrecha con Ahhotep I y Nefertari se encontró que era
Merit-Ra, la hija de Huy, el Superior del Harén Real. Thutmosis III se casó con
Merit-Ra, y en una ceremonia oficial fue confirmado (cf., Salmo 2:7) como faraón
y "adoptado" como el hijo de Amón.(14)
Está registrado que el dios Amón y Padre de Thutmosis III dijo de él, "yo te
otorgo por decreto toda la tierra a lo largo y a lo ancho. Las tribus del este y
las del oeste ... que tus conquistas puedan abarcar todas las tierras ... ordeno
que todos los agresores que se levanten en tu contra desfallezcan delante de
ti."(15)
De David, fue escrito en el Salmo 2, "yo publicaré el decreto ...’Tú eres mi
Hijo; hoy me he convertido en tu Padre ... te daré por herencia las naciones, y
como posesión tuya los confines de la tierra. Tú los mandarás...’"
La reina Hatshepsut había construido impresionantes monumentos en Egipto, pero
no había mostrado ningún interés en asegurar un imperio en Asia,(16) en donde la
influencia egipcia decaía en gran parte. El bastante frustrado Thutmosis III
estaba ansioso por ponerse a prueba, y tras convertirse en faraón su primer acto
fue marchar con el ejército. Anteriormente, una formidable confederación de
reyes cananeos y sirios ya había consolidado sus ejércitos y esperaba en sus
campamentos cuando Thutmosis III llegó a Canaán con el suyo. Usando una
arriesgada maniobra estratégica, Thutmosis III dividió a la confederación
antagonista y los conquistó en la original y épica batalla del Valle de
Armagedón (Har-Meguido).(17)
Mientras la cercana fortaleza de Meguido estaba bajo un asedio de siete meses de
duración, Thutmosis III condujo a un contingente de hombres hacia Kades (el
sitio actual de Jerusalén), y como la Biblia describe, "se apoderó de la
fortaleza de Sión."(18) Kades era la primera de una lista de cien ciudades
conquistadas por Thutmosis III en esta campaña, como está registrado en el
templo de Amón en Karnak,(19) e inmediatamente precede en la lista a la ciudad
de Meguido. La ciudad de Kades más famosa de Siria, y centro de la oposición
sirio-cananea de entonces, es conocida por haber caído ante Thutmosis III en una
campaña militar posterior.
El nombre de Jerusalén no se muestra en ninguna de las listas de ciudades
conquistadas durante alguna campaña militar en Asia de la XVIII Dinastía
egipcia, sin embargo, fue incuestionablemente parte del imperio egipcio de
entonces. Una carta diplomática enviada para un faraón egipcio posterior de la
XVIII Dinastía (del cual conoceremos más en breve), fue remitida desde "mat
Urusalim," esto es, "la tierra de Jerusalén" Otra carta del gobernador de
Jerusalén durante la XVIII Dinastía se refiere a Jerusalén como una ciudad "en
la cual el rey [esto es, el faraón] ha colocado su nombre" (cf. 1 Reyes
11:36).(20) Según la Historia de Egipto de Manetón del siglo III a. C., como
cita Josefo, Jerusalén estaba dominada en esa época por los Hyksos que habían
sido expulsados de Egipto por Ahmosis I. No es de extrañar que fueran fácilmente
sometidos de nuevo por Thutmosis III.
El nombre de Jerusalén (que literalmente significa "establecer la paz o la
sumisión")(21) simbolizaba con certeza el papel que desempeñó en el
establecimiento y mantenimiento del control egipcio sobre Palestina durante la
XVIII Dinastía. Ambos nombres son encontrados en el capítulo 11 de Nehemías, en
donde en hebreo se lee "Yurushalayim ha Qudesh," que significa "Jerusalén la
Ciudad Santa."(22) La captura de Jerusalén/Kades por Thutmosis III también
resuelve la procedencia antes desconocida del nombre de Sión. Sión se compone de
On (el nombre hebreo de la ciudad santa de On/Heliópolis en Egipto) y la palabra
hebrea zi (que significa lugar árido). Traducido literalmente, Sión se convierte
apropiadamente en la "Ciudad Santa del Desierto."(23)
La santidad atribuida a Jerusalén por los egipcios provenía inicialmente del
traslado de la Barca de Amón(24) (un santuario sagrado que se llevaba con unas
varas de la misma manera en la que los israelitas llevaban el Arca de la
Alianza) a la ciudad por Thutmosis III. El santuario era normalmente mantenido
dentro del Santo de los Santos del Templo de Amón en Karnak, no obstante
Thutmosis III lo había llevado consigo a la batalla.(25) Permaneció con él
cuando estableció su residencia en Jerusalén durante el prolongado asedio de
Meguido.(26)
Después de la caída de la ciudad siria de Kades (en la región bíblica de Soba y
Hamat) durante la sexta campaña militar (dirigió un total de 17),(27) Thutmosis
III pudo cruzar el Éufrates y erigir una segunda estela al lado de la de
Thutmosis I.(28) En esencia, Thutmosis III (David) "recuperó su frontera en el
río Éufrates," (2 Samuel 8:3) siendo esa frontera la que originalmente
estableció su abuelo.(29) Fue en este momento cuando Thutmosis III (David)
"estableció guarniciones en Siria" como se describe en la Biblia (2 Samuel
8:13).
Osman sugiere que el David tribal, como el rey Salomón, pudo haber sido conocido
inicialmente por otro nombre. Osman cita a la Enciclopedia Judaica, que dice,
"Elhanan era el nombre original de David, que se cambió más tarde por
David."(30)
José en Egipto
Los Patriarcas
¿Son los relatos bíblicos de David y Salomón un intento de apropiarse de la
gloriosa historia de la XVIII Dinastía egipcia? No, según la investigación de
Ahmed Osman, la cual indica que al menos una facción de los israelitas se
consideraban a sí mismos ser descendientes de la Casa Real Egipcia de David, y
que las hazañas de la XVIII Dinastía egipcia empezando con Thutmosis III eran
realmente suyas. (Véase Apéndice B.)
Ahmed Osman ha descubierto que el legado de la XVIII Dinastía egipcia incluía no
sólo a David y a Salomón, sino también a José, Moisés, y Josué, cuyas historias
son tomadas respectivamente de las vidas históricas de Yuya (primer ministro y
suegro de Amenhotep III), Amenhotep IV (hijo de Amenhotep III, que después
cambió su propio nombre por el de Akhenaton), y Tutankhamon (también un
descendiente de Amenhotep III y el último de los thutmósidas en sentarse en el
trono de la XVIII Dinastía).
Una Esposa hebrea para Salomón
Aunque la Biblia no menciona a ninguna esposa hebrea de Salomón (Amenhotep III),
él, por definición, habría requerido de al menos una. Sabemos ahora que
Amenhotep III tenía una esposa de ascendencia hebrea significante.(1) Ella es
otra clave para entender por qué los autores/editores de la Biblia consideraron
que la historia de la XVIII Dinastía de Egipto tenía que ser legítimamente suya.
En Egipto, la palabra para hebreo no se aplicó a ninguna tribu específica o
lugar (Hebrón), sino a una clase social toda ella constituida por obreros
extranjeros (semíticos, asiáticos, o de otra parte).(2)
Tras la muerte del faraón Thutmosis IV, parece que se dio una situación idéntica
a la encontrada por Thutmosis III. Aunque Thutmosis IV es conocido por haber
tenido hijas, ninguna de ellas al parecer lo fue de su Esposa Principal,
Mutemiya, y no estaban cualificadas para heredar el título de "Esposa de Dios."
Además de casarse con una hija de Thutmosis IV, Amenhotep III se casó con Tiye
(Tiye es una forma cariñosa del nombre de Nefertari),(3) la cual era hija de
Tuya (Tuya es una forma cariñosa del nombre de Ahhotep)(4) y la Superiora del
Harén de Amón, como lo fue Huy en los tiempos de Thutmosis III.(5) (Véase el
Cuadro, "Faraones de la XVIII Dinastía egipcia.") Fue Tiye, y no la hija de
Thutmosis IV, la que se convirtió en la Esposa Principal de Amenhotep III.
La ascensión al trono de Amenhotep y su matrimonio con Tiye fue difundida
mediante la distribución de "escarabeos" conmemorativos (ejemplos de los cuales
se han encontrado en extremos distantes del imperio).(6) Los nombres de Tiye y
sus padres son indicados simplemente como, "la Gran Esposa del Rey Tiye: el
nombre de su padre es Yuya, y el nombre de su madre es Tuya."(7)
Tuya tenía los tradicionales rasgos egipcios, sin embargo su esposo Yuya, como
muestra claramente su excepcionalmente bien conservada momia, era de herencia
principalmente asiático/semítica. Los asiáticos eran bien conocidos por el
manejo de los caballos, y eran muy estimados en el ejército egipcio durante la
XVIII Dinastía, cuando los egipcios empezaron a utilizar el carro en la guerra.
Yey, un antepasado de Yuya, también había ostentado el título de "Comandante de
la Carrocería."(8)
Yuya, también escrito simplemente como Yu,(9) ha sido identificado por Osman con
el patriarca bíblico José.(10) El nombre de José (escrito como Yuseph en
árabe)(11) es un nombre compuesto por Jo o Yu,(12) y Seph.(13) Jo/Yu es la raíz
hebrea Yah, la abreviatura del nombre de Yahvé. Yah se utiliza para formar otros
muchos nombres bíblicos comunes, como Joel (que significa Yahvé es Dios). Seph
proviene de la primera parte del nombre egipcio (Zaphnath-pa-a-neah)(14) que se
le dio a José, y puede traducirse como "el sustento," como indica la Biblia.(15)
El historiador del siglo I d. C. Josefo cita de la historia del sacerdote
egipcio Manetón, siglo III a. C., que en los tiempos de Amenhotep III, Osarseph
(literalmente "Visir Seph") prohibió el culto de los dioses egipcios.
La descripción del Visir Seph egipcio, esto es, el José del Libro del Génesis,
es consistente con la existencia de un visir de la XVIII Dinastía de Egipto, y
los títulos dados a José en la Biblia son idénticos a los de Yuya (Génesis
41:40-45; 45:8; Isaías 41:8, Santiago 2:23).(16) Los títulos de Yuya (como se
encuentran en su tumba) incluyen el "Dueño del Caballo," "Supervisor del Ganado
de Amón y Min (Señor de Akhmin)," "Diputado de Su Majestad en la Carrocería,"
"Portador del Anillo del Rey del Bajo Egipto," "Boca del Rey del Alto Egipto,"
"El Sabio," "Favorito del Buen Dios," "Gran Príncipe," "Grande en Amor," "Único
Amigo," "Amado por el Señor de las Dos Tierras," "Aquel que el Rey hizo Grande,"
"Aquel a Quien el Rey ha Hecho Su Doble," y "El Divino Padre del Señor de las
Dos Tierras."(17)
La Biblia atribuye a José la entrada en Egipto de una gran riqueza debido a su
plan de prepararse para una prolongada sequía. La aparentemente inagotable
riqueza de Egipto en este momento estaba consagrada a los extravagantes
programas de construcción de Amenhotep III. Que Yuya estaba considerado en muy
alta estima (sea cual sea la razón) no sólo se hace evidente por sus títulos,
sino por su matrimonio con la mujer de alto rango Tuya (la Asenat de la historia
del Génesis, Génesis 41:45, y miembro del clero de On),(18) y también por su
entierro extremadamente privilegiado en una tumba del Valle de los Reyes al lado
de las de los mismos faraones de la XVIII Dinastía. La tumba de Yuya y Tuya fue
la tumba más tranquila encontrada en el Valle de los Reyes antes del
descubrimiento de la tumba de Tutankhamon.
Correspondiéndose con el relato de la Biblia, Yuya se convirtió literalmente en
"el padre del faraón," el cual es el joven faraón Amenhotep III, el cual todavía
no era un adolescente durante la muerte de su padre natural Thutmosis IV.(19) Se
colocaron en la tumba de Yuya y Tuya artículos infantiles pertenecientes a
Amenhotep III y Sitamon, los cuales indican que ellos ayudaron a criarlos junto
a su propia hija Tiye.(20)
Después de que Amenhotep III se convirtiera en faraón, construyó en Tebas un
palacio para Sitamon como se ha mencionado arriba. Amenhotep también construyó
un palacio para Tiye en Tebas y una segunda residencia para ella en el delta del
Nilo, la ciudad fortificada de Zarw en la bíblica Tierra de Gosén.(21) En Zarw
nació el hijo de Amenhotep y Tiye, Amenhotep IV, y pasó allí su infancia
protegido de todos los enemigos políticos de la familia real (los cuales al
menos pudieron ser sospechosos de la muerte en Menfis del hijo mayor de
Amenhotep III, Thutmosis V).(22)
Moisés
Controversia religiosa y la XVIII Dinastía egipcia
Zarw(1) también era el lugar en donde se encontraba un templo egipcio de
Atón.(2) Atón, una forma del dios solar Ra,(3) era conocido desde las dinastías
egipcias más tempranas(4) y se había convertido en el favorito de Amenhotep III.
Atón también era el origen del apodo más popular de Amenhotep ("el
Disco-Solar-Resplandeciente").(5)
Debido a que el alcalde de Zarw, Heby, también ostentaba el título de "Mayordomo
del Harén de la Esposa Real" de Thutmosis IV, es probable que Amenhotep III
hubiese pasado en Zarw al menos parte de su propia juventud y recibido una
preparación religiosa bajo la influencia del templo de Atón.(6)
El culto del dios sin forma Amón (que significa "oculto" o "invisible"(7) y que
es el origen del final de las oraciones cristianas, judías y musulmanas -
Amén)(8) era el defensor de los faraones de la XVII Dinastía que expulsaron a
los Hyksos y reunificaron Egipto. Amón fue establecido como el dios supremo del
estado y fue dotado gradualmente de las naturalezas de otras importantes
deidades de los egipcios.(9) Durante el principio de la XVIII Dinastía, los
rasgos del dios solar Ra (también escrito como Re) también habían sido
asimilados.(10) Amón-Ra se había convertido en el "Rey de los Dioses" sin igual,
y poseedor de un templo con una administración de miles de personas.
A pesar de los esfuerzos del sacerdocio para exaltar a Amón-Ra sobre todos los
demás dioses, cada sucesivo faraón de la XVIII Dinastía egipcia se involucraba
cada vez más en cultos separados y distintos de Ra, Atón, Ptah y otras deidades
veneradas desde tiempos aún más antiguos que el reinado de la Esfinge y de las
Pirámides del Bajo Egipto. Thutmosis I construyó una nueva residencia real en
Menfis, y desde los tiempos en que era príncipe ostentó los títulos de
Gobernador de Menfis y Sumo Sacerdote de su dios Ptah.
Mientras todavía era un joven príncipe en Menfis, Thutmosis IV (conocido como el
"Rey Soñador" y el faraón que más probablemente elevó a Yuya/José, Gen.
41:1-37)(11) estaba montando en su carro y se detuvo para descansar al lado de
la Esfinge. Thutmosis se durmió bajo la sombra de la Esfinge y tuvo una visión
de su dios patrón Re-Herakhty. Le dijo que despejara la arena de la base de la
Esfinge, y le prometió que le recompensaría convirtiéndole en el siguiente
faraón (aunque no fuese el hijo mayor de su padre Amenhotep II).
Cuando Thutmosis IV se convirtió en faraón, despejó la arena de la Esfinge y
colocó una estela entre sus patas (manteniéndose todavía en nuestros días) que
describía la visión. Thutmosis IV disgustó a los sacerdotes de Amón erigiendo y
dedicando un obelisco a Re-Herakhty al lado del templo de Amón en Tebas. (¡Los
sacerdotes tendrían el gusto de saber que este obelisco se levanta ahora al lado
de la catedral de San Juan de Letrán en Roma!) También menospreció al clero
estableciendo como Sumo Sacerdote de Amón a un sacerdote de bajo rango.(12) El
hijo y sucesor de Thutmosis IV, Amenhotep III, construyó un templo a Atón en
Tebas y se reveló en favor de todos los antiguos dioses, de origen tanto egipcio
como extranjero.
Moisés
En la última mitad de la tercera década de su reinado, Amenhotep III proclamó su
decisión de nombrar sucesor a su hijo Amenhotep IV y le dio el cargo de
corregente.(13) Amenhotep IV se casó con la presunta heredera Nefertiti,(14) y
con la bendición y protección de su padre construyó tres templos más a Atón en
Tebas, al lado del templo del dios estatal Amón en Karnak.(15) Probablemente, en
un intento por imponerse a los sacerdotes de Amón, Nefertiti (cuyo nombre es una
variante familiar de Nefertari)(16) tomó un papel destacado en el ejercicio y
ritual de los templos de Atón en Karnak.(17) Sin embargo, la construcción de
templos adicionales a Atón en Karnak fue percibida por los sacerdotes de Amón
como una afrenta intolerable más. (En la XVIII Dinastía, estos templos fueron
desmantelados y usados como relleno para otros proyectos de construcción).(18)
Si Nefertiti hubiera sido una hija/nieta de Yuya y Tuya,(19) y no completamente
de sangre egipcia, esto habría encolerizado aún más a los sacerdotes de Amón.
Sin tener en cuenta su linaje, la enemistad entre Amenhotep IV y la autoridad
religiosa se había convertido en extrema y posiblemente sería ahora
irreconciliable. Tras cinco años en la corregencia, Amenhotep IV cambió su
nombre por el de Akhenaton, y dejó Tebas para establecer una nueva capital
egipcia, a la que llamó Akhet-Atón (que significa el lugar de descanso u
horizonte de Atón). El cambio de su nombre indicaba que ya no se consideraba el
hijo del dios Amón, sino el de Atón. En los monumentos que marcaban las cuatro
esquinas de la nueva ciudad, Akhenaton se refirió a las odiosas palabras dichas
sobre él y sus antepasados por parte de los sacerdotes de Amón.(20) Obviamente,
había esperado que la ciudad de Akhet-Atón también fuera su lugar de descanso.
En la ciudad de Akhet-Atón, la antigua religión del Atón recibió una renovación.
El diseño del templo de Atón, su ritual, y su simbolismo (representado por un
halcón con cabeza de hombre y un disco solar denominado Re-Herakhty) provenían
originalmente del dios solar tradicional Ra, cuyo centro de culto había estado
desde tiempos muy antiguos en Menfis y On (Heliópolis). A finales de la
corregencia, el hombre-halcón fue eliminado del simbolismo de Atón. El Atón se
había convertido esencialmente en un dios sin imagen humana o animal.(21) Se
consideraba ahora que el disco solar era la única representación física del dios
invisible y eterno, Ra,(22) y una deidad en su propio derecho. (El disco solar
fue usado después por los reyes de Judá como un sello real "lamelek").(23) Los
cartuchos del dios y padre celestial de Akhenaton, Atón, originaron el nombre de
Imram. En la Biblia, Moisés es llamado el hijo de Amram, su equivalente
hebreo.(24)
El nombre de la deidad egipcia Atón se transcribe al hebreo como el término
Adón.(25) Adón, que se traduce en las biblias como "el Señor" (y también Adonai,
traducido como "mi Señor"), se utiliza junto con Yahvé (Yhwh) en la Biblia como
los nombres personales exclusivos de Dios. Es más, en tiempos antiguos, el
nombre de Yahvé (Yhwh) era escrito, pero nunca pronunciado. Siempre que el
nombre escrito de Yahvé (Yhwh) tenía que ser leído en voz alta, se decía en
cambio Adón (Atón).(26) La forma escrita de Adón es poco frecuente, sin embargo,
su limitado uso es significativo, especialmente en los primeros seis libros de
la Biblia (Véase "SEÑOR" en la Concordancia Exhaustiva Strong), en donde se
reserva exclusivamente para las aplicaciones siguientes: Moisés se dirige a Dios
usando el título de Adón/Atón (Éxodo 4:10,13; 5:22; 34:9; Números 14:17;
Deuteronomio 3:23; 7:26; 10:17); a Moisés se le dirigen Aarón (Éx.32:22;
Núm.12:11) y Josué (Números 11:28) usando el título de Adón/Atón; y Josué
también se dirige a Dios usando el título de Adón/Atón (Josué 5:14 b; 7:7). Como
se menciona arriba, hay una relación establecida entre la literatura de la XVIII
Dinastía egipcia y la Biblia. El Salmo 104 es un embellecimiento del Himno de
Atón, el cual fue encontrado por los arqueólogos en la ciudad de Akhet-Atón.(27)
Las reformas religiosas de Akhenaton incluían el rechazo de la magia egipcia
tradicional y la astrología asociadas al culto de Amón,(28) y el rechazo del
culto de Osiris con su versión de creencia en el juicio eterno y también la vida
después de la muerte.(29) El lugar elegido para la nueva capital de Egipto
demostraba el deseo de Akhenaton de establecer un nuevo equilibrio que localizó
en el centro geográfico exacto del país.(30) La inhóspitamente caliente y árida
meseta olvidada por el Nilo y en la que fue construida la ciudad de Akhet-Atón
no estaba ocupada en ese momento, ni lo sería de nuevo después del final de la
XVIII Dinastía.(31) La austeridad del emplazamiento no era ningún impedimento
para Akhenaton, y construyó rápidamente allí una magnífica ciudad. La
construcción de piedra acabada de la antigua ciudad fue sustraída para ser
utilizada en otros proyectos de construcción poco después del final de la XVIII
Dinastía,(32) sin embargo el sitio nunca fue reocupado otra vez y permaneció en
su mayor parte tranquilo hasta el momento de su excavación hace aproximadamente
100 años. Los archivos que contenían la correspondencia política de Akhenaton,
conocidos como las cartas de Amarna, no fueron sustraídos y han proporcionado
una gran cantidad de información sobre los reinados de Akhenaton y de su padre
Amenhotep III.
Las cartas de Amarna generalmente han sido utilizadas para describir a Akhenaton
como un gobernante impasible hacia el imperio egipcio, y preocupado
exclusivamente por las reformas religiosas locales. Un escrutinio más detallado
de las cartas de Amarna, por ejemplo la EA 256 de Mutbaal discutida en la
introducción, indica que conocía personalmente a los proponentes de los Habiru
y, o estaba perdonando sus acciones, o simplemente no estaba dispuesto a
eliminarlos. Otro investigador ha concluido que Akhenaton estaba de hecho
dirigiendo el movimiento.(33) Una carta del gobernador cananeo de Jerusalén,
también entre las cartas de Amarna, expresa su indignación después de que un
oficial egipcio fuera asesinado en Sile por hebreos, y Akhenaton no había hecho
nada por ello (Éxodo 2:11-14).(34) A principios del reinado de Akhenaton, una
carta al vasallo sirio de Egipto, Aziru, dice, "... el rey no decepciona cuando
se enfurece contra toda Canaán." En un momento posterior del reinado de
Akhenaton, y probablemente después de que los Habiru capturaran Jerusalén, una
carta a Aziru dice, "sabes que el rey no desea ser duro con la tierra de
Canaán."
En 1989 fue descubierta la tumba de un antes desconocido visir de Akhenaton.(35)
El nombre de este visir, Aper-el, es decididamente semítico/hebreo. No es
entonces sorprendente que las repetidas y lastimosas súplicas de los vasallos
cananeos y filisteos de Akhenaton en Jerusalén y otras ciudades de Palestina
para pedir ayuda contra la turbulenta marea de los Habiru no tuvieran ninguna
respuesta por parte de Aper-el, o de otro ministro de Akhenaton, Ay, el hijo de
Yuya.
Aunque la ciudad de Akhet-Atón nunca fue reconstruida, ¡hay un pueblo en el lado
opuesto del Nilo que ha conservado el nombre de Mal-lawi (o Mallevi, que
significa la "ciudad de los Levitas") hasta el presente día!(36) Los levitas son
identificados por Osman como ese grupo selecto de nobles y parientes cercanos de
Akhenaton y Yuya que constituyeron el sacerdocio de Atón recientemente formado y
que sirvieron en los templos de Atón en Tebas y en la nueva capital
Akhet-Atón.(37) (En el Sinaí, los levitas eran los partidarios dominantes de
Moisés cuando el problema se manifestó.) Mientras Akhenaton todavía estaba en el
poder, la mayoría de los hebreos/israelitas o habría permanecido a Zarw,(38) en
el delta de Nilo, o en Akhmin, y habría continuado rindiendo culto a su(s)
propio(s) dios(es) en su propia lengua nativa. Esto le produjo después a
Akhenaton (Moisés) un desánimo (Éxodo 4:10).(39)
En el duodécimo año de la corregencia murió Amenhotep III, y Akhenaton estuvo
presente en una lujosa ceremonia en la ciudad de Akhet-Atón, coronado como único
gobernante de Egipto.(40)
Tras la muerte de Amenhotep III, Akhenaton tenía el poder total para tratar con
el clero de Amón, y este poder fue ejercido en su completa magnitud. Los templos
de Amón fueron cerrados y el mismo nombre de Amón fue borrado en todo
Egipto.(41)
También se atacaron los nombres de otros dioses, sin embargo con una magnitud
algo menor.(42) Este acto de supresión fue precipitado por un número de
factores, incluyendo el aislamiento voluntario de Akhenaton, la influencia de
sus parientes asiáticos/semíticos, una crisis nacional alimentada por una
creciente epidemia, y el veneno de la política sacerdotal de Amón. Está claro
que lo que empezó como una reacción a los excesos del reinado de Amenhotep III y
un esfuerzo para reformar y simplificar la religión de Egipto, se había
convertido ahora en un movimiento caracterizado por el extremismo. Este edicto
de Akhenaton tiene un eco en el versículo de la Biblia, "yo ejecutaré mi juicio
contra todos los dioses de Egipto (Éxodo 12:12)."(43)
Las reformas de Akhenaton pudieron haber tenido éxito si no hubieran coincidido
con una terrible plaga que estaba extendiéndose a lo largo de todo el Oriente
Medio.(44) El rápido crecimiento del comercio y el intercambio entre las
naciones del Oriente Medio, posible gracias a la estabilidad política de la
época, también favoreció la propagación de la enfermedad. Amenhotep III se había
fabricado 700 ídolos de Sekhmet, la diosa de la pestilencia, para mantener
alejada a la plaga, la cual debió de haber empezado a adueñarse de Egipto a
finales de su reinado. Se hacían dos estatuas por día durante todos los días del
año proporcionando un "hechizo doble" contra la propagación de la
enfermedad.(45)
El autor y especialista en la vida de Akhenaton, Cyril Aldred, sugirió que el
entusiasmo con el cual Akhenaton erradicó el nombre de Amón era más similar, sin
embargo, a un desesperado intento por detener la devastación de esta misma
plaga, la cual se había convertido durante su reinado en una terrible epidemia
en Egipto.(46) Como la plaga no cedía, los miles de sacerdotes desempleados y
sirvientes de los templos de Amón tuvieron todas las razones para reprochar las
reformas de Akhenaton y su rechazo al dios que le había traído a Egipto tanta
prosperidad en el pasado. En la antigüedad se atribuían invariablemente tales
plagas a la ira de los dioses.(47) Un ídolo personal de Amón encontrado en la
ciudad de Akhet-Atón es un indicio de la repugnancia que debió de haber existido
al abandonar la seguridad de las antiguas formas de religión.
Contrariamente al cuadro descrito por la Biblia, los egipcios de este periodo se
apegaron a un sistema bien definido de moralidad y justicia.(48) Los baños
regulares, una buena higiene y una dieta variada también fueron la norma.(49)
Una pintura mural encontrada en la ciudad de Akhet-Atón describe el primer
cuarto de baño del mundo, y refleja una comprensión de la necesidad de tratar
apropiadamente los desperdicios humanos.(50) La plaga indujo una histeria que
indudablemente levantó la conciencia de dieta y sanidad a niveles aún mayores,
como reflejan las Leyes de Moisés en la Biblia. Según la Biblia, Moisés les dijo
a los israelitas que si observaban todos sus mandamientos entonces estarían
libres de las enfermedades que los habían afligido en Egipto (Deuteronomio 7:15;
28:60).
Más aún, la práctica de la medicina no era tan primitiva en Egipto como se creyó
una vez, especialmente durante los tiempos antiguos. Haciendo uso de siglos de
investigación, los médicos egipcios podían diagnosticar hábilmente muchos tipos
de heridas, enfermedades y afecciones, y eran completamente pragmáticos con
respecto a la probabilidad con la que un paciente podía curarse. Se prescribían
los tratamientos físicos y psicológicos para promover la curación. La práctica
de la circuncisión es de origen completamente egipcio y africano,(51) y fue
adoptada después por los seguidores semíticos de Moisés. Una visión general del
conocimiento de los antiguos egipcios en medicina y ciencia se encuentra en las
referencias.(52)
En su tercer año de reinado en solitario, Akhenaton nombró a un hermano más
joven (o hermanastro), Smenkhara, como su corregente.(53) Esto ocurrió después
de lo que parece haber sido un intento desesperado y fallido de engendrar a un
hijo regio propio. Se sabe que Akhenaton había tenido seis hijas de su esposa
Nefertiti. Como la mayoría de edad de Smenkhara se acercada, Akhenaton se casó
con sus tres hijas mayores y tuvo hijos de ellas. Estas uniones engendraron a
tres hijas adicionales, y acabó con la vida de su segunda hija mayor en el
nacimiento de su hijo.(54) En este respeto también Akhenaton parecía estar
maldito.
Después de su nombramiento como corregente, Smenkhara fue enviado a Tebas para
volver a abrir el templo de Amón,(55) pero esta concesión a Amón y a sus
sacerdotes demostró ser infructuosa. Finalmente, hay pruebas de que el mismo
Akhenaton se puso seriamente enfermo.(56) Dos años después del nombramiento de
Smenkhara, el reinado de Akhenaton llegó a su fin. Se supone normalmente que
Akhenaton murió en este momento, pero esto no puede demostrarse. Por el
contrarió, hay fuertes indicios de que Akhenaton no murió, sino que en cambio
escogió escapar de la muerte por plaga o asesinato abdicando y buscando el
exilio en el Sinaí.
La momia de Akhenaton es la única de la XVIII Dinastía thutmósida (desde
Thutmosis I hasta Tutankhamon) que no se ha encontrado. No hay ninguna prueba
concluyente(57) de que alguien fuera enterrado en la cámara de la tumba que
estaba siendo preparada para él en las colinas situadas detrás de la ciudad de
Akhet-Atón.(58) Artículos funerarios originalmente hechos para el entierro de
Akhenaton allí fueron modificados y utilizados en cambio en los entierros en el
Valle de los Reyes de los dos siguientes faraones.(59) Hay también pruebas de
que algunos oficiales continuaron fechando artículos y eventos del principio de
su reinado incluso después de que claramente no estuviera durante más tiempo en
el poder.(60) Es más, documentos e inscripciones de tumbas fechados en la XIX
Dinastía describen a Akhenaton como "el rebelde," "el hereje," y "el caído de
Amarna (Akhet-Atón)," proporcionando la prueba adicional de que su gobierno
acabó con su caída del poder, y no con su muerte.(61)
La descripción de la vara de Moisés que encontramos en la Biblia es otro indicio
de que Akhenaton estaba viviendo desterrado en el desierto del Sinaí. Los
faraones poseían muchos tipos de cetros que representaban varios aspectos de su
soberanía. La vara coronada por una serpiente de bronce era el cetro que
simbolizaba la autoridad faraónica.(62) Se nos dice que este cetro fue destruido
después por Ezequías porque se había convertido en un fetiche de culto (2 Reyes
XVIII:4).(63)
El Talmud cuenta que Moisés, de hecho, había sido un rey (de Etiopía) durante un
tiempo, pero había abdicado a favor de un hijo que engendró una envejecida Reina
Madre Adonit (en egipcio Aton-it) de su esposo, el anterior rey.(64) También se
consideraba que los faraones de la XVIII Dinastía eran los gobernantes de
Etiopía (Cus). Una, y posiblemente la única, acción militar de Akhenaton tuvo
lugar en Etiopía (Cus), en donde confirmó su soberanía sobre la región.
Las citas supervivientes de dos historias egipcias proporcionan todavía más
pistas con respecto a la verdadera identidad de Moisés. La Historia de Egipto
(Aegyptiaka) escrita en griego en el siglo III a. C. por el Sumo Sacerdote
egipcio de Heliópolis conocido como Manetón, registró detalles sobre Moisés y el
Éxodo.(65) También, los cinco volúmenes de la Historia de Egipto escrita por
Apión en la primera mitad del siglo I d. C. contenían un pasaje sobre Moisés que
fue citado por el historiador judío Josefo.(66) Josefo (hacia 70 d. C.)
transmitió del trabajo de Apión que Moisés había construido templos en Egipto,
los cuales estaban orientados hacia el este, tenían los techos abiertos al sol,
y utilizaban un obelisco modificado. Éstas fueron todas las características
distintivas de muchos templos de Akhenaton.
Los extractos de la historia de Manetón citados por Josefo y el historiador
cristiano Eusebio (cronista de Constantino) sitúan específicamente el Éxodo bajo
Moisés durante el reinado de Amenhotep IV (Akhenaton) después de un periodo de
13 años marcado por la pestilencia, la rebelión y la violación de los templos
egipcios y sus dioses.(67) Ésta es una descripción exacta del traumático periodo
de 13 años durante el cual Akhenaton gobernó Egipto desde la nueva ciudad de
Akhet-Atón.(68) Josefo, que también era judío, se tomó los relatos de Manetón y
Apión como una gran ofensa. Careciendo de cualquier evidencia sólida para
contradecir estas fuentes, Josefo simplemente recurrió a denunciar los relatos
como "ridículos" y "absurdos." ¡Afortunadamente, citó bastante literalmente de
Manetón y Apión para demostrar ahora que no!(69)
Josué
Tras la partida de Akhenaton, el corregente Smenkhara se hizo cargo del poder,
pero en menos de un año murió o fue asesinado,(1) y le sucedió el ahora famoso
Tutankhamon.(2) Debido a la muy estrecha similitud de sus cráneos y sus
idénticos grupos sanguíneos,(3) se considera que Tutankhamon y Smenkhara fueron
hermanos.(4)
Las momias de Amenhotep III, Tiye, Tutankhamon y Smenkhara(5) han sido todas
identificadas con un alto grado de certeza. Los científicos están intentando
extraer ADN de pequeñas muestras actualmente tomadas de éstas y de otras momias
de la XVIII dinastía.(6) Si este empeño tiene éxito, podría proporcionar una
solución no polémica al particular misterio del linaje de Tutankhamon.
Con Akhenaton en el exilio, la línea de David (Thutmosis III) se dividió. Un
faraón vivía en el Sinaí. La otra "Rama" (Isaías 4:2, 11:1; Jeremías 23:5), que
ahora "se sentaba en el trono de su padre [Amenhotep III o Akhenaton]," era el
joven Tutankhamon. Después de su coronación, o quizás como parte de la misma, el
nombre de Tutankhamon fue cambiado. Su nombre de nacimiento había sido
Tut-ankh-aton. El cambio en su nombre fue probablemente parte de un compromiso
con los sacerdotes de Amón. Debido a que Tutankhamon era sólo un niño de siete a
diez años en su ascensión al trono, apenas podría ser una decisión deliberada de
su propia parte en contraste con el cambio del nombre de su padre (de Amenhotep
IV a Akhenaton). Bajo la vigilancia del anciano primer ministro, Ay (segundo
hijo de Yuya e identificado con Efraín, el segundo y más favorecido hijo del
José bíblico), Tutankhamon continuó gobernando Egipto desde la ciudad de
Akhet-Atón hasta el tercer o cuarto año de su reinado (cuando fue igualmente
persuadido para cambiar la residencia real desde la ciudad de Akhet-Atón a
Menfis).
En su tumba está escrito que "pasó su vida haciendo imágenes de los dioses."(7)
Dos de sus tradicionales cinco nombres de coronación incluían la frase
"Aplacamiento de los Dioses."(8) El monumento conocido como la "Estela de la
Restauración" encontrado en Karnak registraba que Tutankhamon consagró su
reinado entero a la curación y a la restauración de Egipto. Se leía que, "El
buen príncipe, realizador de donaciones para su padre [Amón] y para todos los
dioses, porque ha hecho que todo lo que estaba destruido floreciera como un
monumento para los tiempos... los templos... habían caído en ruina. Sus
santuarios estaban destrozados y se habían convertido en campos que producían
hierbajos... como si nunca hubieran existido. El país estaba revuelto... Si se
rogaba a un dios... nunca llegaba...(9) Aunque en su programa principal estaba
restaurar el estado de Amón y otros dioses egipcios, también mantuvo e incluso
amplió los templos de Akhenaton a Atón en Karnak.(10)
La vida y muerte del joven faraón Tutankhamon fueron decididamente "mesiánicos."
El significado literal del nombre de Tutankhamon es "Imagen Viviente del Señor
(Tut -que significa semejanza o imagen; Ankh -que significa la vida y está
simbolizada por una cruz; y Amon -el dios Amón)"(11) Es descrito en su tumba
como 'El Dios Hermoso, amado, de cara resplandeciente (cf. Éxodo 34)(12) como el
Atón...'(13) Sin embargo, el Señor que el nombre de Tutankhamon reconocía ahora
ya no era Atón, sino Amón. Esto es dicho de forma disimulada por Isaías 7:14,
"el Señor (Adón/Atón usado aquí) te dará una señal... Su nombre será Emmanuel."
Emmanuel se transcribe al egipcio como Amun-u-el, que significa "su (u) dios
(el) es Amón."(14)
La palabra mesías también es de origen egipcio y proviene del ritual de ungir a
un faraón, el cual era una parte esencial de la ceremonia de la coronación.(15)
Tutankhamon era de hecho el mesías de esos seguidores que se habían ido con
Akhenaton al exilio, y su principal fuente de protección y provisión en el
desierto del Sinaí. También era su única esperanza de poder volver en el futuro
a sus hogares en Egipto. Esta esperanza acabó con la inesperada muerte de
Tutankhamon cuando tenía a lo sumo veinte años.
En la Biblia, el padre de Josué es llamado Nun. Ésta es la única persona que
tiene ese nombre en la Biblia. Nun estaba entre las más antiguas deidades
egipcias y fue asociado a las aguas primordiales del caos en las historias de la
creación egipcias y hebreas.(16) Nun más tarde llegó a ser un símbolo de Cristo,
es decir, el pez.(17) Es Josué del que se dice que había sido el "ayudante de
Moisés desde su juventud" (Números 11:28). Cuando Moisés huyó con sus seguidores
al Sinaí, es Josué quien de repente parece apoyarlo. Es Josué quien es convocado
a tomar hombres y luchar en el nombre de Moisés (Éxodo 33:12-17).(18) Es Josué
quien asciende al Monte Sinaí con Moisés para recibir los mandamientos de
Dios.(19) Es Josué quien entra y permanece en la "tienda del encuentro" en donde
Moisés va a hablar con "el Señor" (Éxodo 33:7-11).(20) Y "en el día en el que
Moisés bajó del Monte Sinaí,"(21) es Josué, no Zimri, de quien dice el Talmud
que fue muerto por Fineas en esa misma tienda del encuentro (Números 25:6-8), no
por el adulterio con una mujer extranjera, sino por el adulterio espiritual con
los dioses prohibidos.(22)
En el desierto, los israelitas se habrían aliado, por necesidad, con tribus de
beduinos para sobrevivir. Una de esas tribus, los madianitas de la Biblia, es
acusada de engaño e implicada en el asesinato de Balaam/Jesús (Números
25:17-18).(23) Por esta razón serían aborrecidos en adelante por los israelitas
de esa época.
El nombre del "Servidor Jefe" de Akhenaton y "Segundo Sacerdote de Atón" era
Panehasy,(24) el cual es el equivalente egipcio de Fineas.(25) La excavación de
la casa de Panehasy en la ciudad de Akhet-Atón ha revelado que él y Akhenaton
fueron íntimos amigos que estuvieron dedicados completamente al culto de
Atón.(26) (Irónicamente, la tumba de Panehasy, situada detrás de la ciudad de
Akhet-Atón (en la cual no fue enterrado), ¡se convirtió después en el
emplazamiento de una iglesia cristiana copta!)(27)
Osman sugiere que los 24.000 israelitas que se decía que habían muerto en el día
de la hazaña del ferviente Fineas no murieron de una plaga, sino que perecieron
por obra de Ay (Efraín), que vino a reclamar el cuerpo de Tutankhamon y a
hacerse cargo de un rápido castigo por su asesinato.(28) Oseas 13:1 dice,
"Cuando Efraín hablaba, hubo temor; fue exaltado en Israel. Pero se convirtió en
culpable de adorar a Baal y murió." Así como Tutankhamon (Josué/Jesús) fue
acusado de comprometer la verdadera fe de Atón, así lo fue Ay (Efraín).
Los nombres de Isaías (Esaias), Josué, y Jesús tienen significados idénticos,
que literalmente es "Yahvé-salva."(29)
Josué e Isaías proceden de las mismas raíces hebreas, uno haciendo uso de la
forma completa de Yahvé y el otro la forma reducida (Yah). Jesús es el nombre
equivalente en griego. En el libro de Isaías (literalmente el libro de Jesús),
se habla del Mesías tanto en tiempo pasado como en futuro.(30) Una
interpretación sencilla es que el Mesías ya había vivido, estaba muerto, pero
que estaba esperado volver para reclamar su legítimo lugar en el trono de David
(Thutmosis III).
Los seguidores de Moisés (Akhenaton) y sus descendientes estaban divididos
acerca del asesinato de Tutankhamon (Josué/Jesús). Aquellos representados por
el(los) autor(es) del libro de Isaías creía(n) que el asesinato del Mesías era
la causa del castigo de Dios, y la razón para ser desterrados de Israel a
Babilonia como antes habían sido expulsados de Egipto. En contraste, los
recopiladores del Talmud dicen que el asesinato de "Jesús (el Nazareno)" estaba
justificado porque "practicó la magia y llevó a Israel por el mal camino."(31)
Las declaraciones del Talmud confirman también que Jesús había vivido y muerto
en tiempos más antiguos, y más específicamente en la época de Moisés. El Talmud
dice que no fue el sacerdote Caifás el responsable de la muerte de Jesús,(32)
sino que el sacerdote "Pinjás(33) le mató [a Balaam/Jesús]."(34) (En el Talmud
los nombres de Jesús y Balaam son a veces sinónimos.)(35) Balaam también fue
reconocido en el Talmud por haber sido un verdadero profeta enviado por Dios
para el beneficio de los gentiles.(36) El Talmud narra que Balaam, "un
descendiente de gobernantes y príncipes" y contemporáneo de Moisés, fue elegido
para vigilar los asuntos del rey mientras él estaba lejos, pero usurpó el trono
después de la partida del rey.(37) Aunque Tutankhamon (el Balaam de la historia
del Talmud) todavía adoraba a Atón, fue visto como un gobernante ilegítimo que
ocupaba el lugar de Akhenaton. Además, había cometido blasfemia restaurando los
mismos dioses de Egipto que Akhenaton (Moisés) había prohibido, y tolerando las
antiguas formas de magia y mitología asociadas a sus cultos.(38) Según las Leyes
de Moisés, éste era un crimen que se castigaba con la muerte, y a pesar de la
posición de Balaam/Jesús, no fue "perdonado."(39)
Una fractura que penetró en el cráneo de Tutankhamon, y la astilla de hueso
encontrada dentro del mismo, indica que Tutankhamon murió por una lesión causada
por una lanza o una flecha.(40) El cráneo momificado de Tutankhamon fue
encontrado completamente afeitado, pero con una corta pelusilla. Se ha
interpretado que se le afeitó la cabeza como un "tratamiento preliminar" de la
herida, y que Tutankhamon sobrevivió el tiempo suficiente después de la lesión
como para que le creciera una corta pelusilla.(41) Sin embargo, otra
interpretación es que ya se le había afeitado la cabeza en el momento de la
lesión. El afeitado ritual de la cabeza era una práctica tradicional y
obligatoria entre los sacerdotes egipcios de esa época. Como faraón, Tutankhamon
oficiaba como sacerdote de la jerarquía más alta. Siglos después, el apóstol
Pablo tuvo una visión de Jesús el Nazareno (no Jesús de Nazaret como comúnmente
se traduce de forma incorrecta en el Libro de los Hechos (por ejemplo, Hechos
22:8)).(42) Pablo también se afeitó la cabeza (Hechos 21:24-26), después de lo
cual fue arrestado y acusado de ser un líder de la "secta de los Nazarenos."(43)
Éste era un cargo que no negó (Hechos 24:5-6,14).
Después de la inesperada muerte de Tutankhamon, Ay le enterró en la tumba que se
estaba preparando para sí mismo.(44) Éste es el origen de la declaración sobre
el Mesías en el Libro de Isaías, "se dispuso con los malvados su sepultura, pero
con los ricos fue en su muerte."(45) Aparte del faraón, Ay era la persona más
rica y más poderosa de Egipto, como lo fue su padre Yuya (José) antes que él.
Después de tres días, y según la tradición egipcia, Ay volvió a la tumba y
presidió la ceremonia de la "apertura de la boca" en la que Tutankhamon creía
(así como todos los faraones) para ser resucitado a la vida eterna en el más
allá.
La identificación de Tutankhamon como una fuente de la historia bíblica de Josué
(y el arquetipo de Jesús de Nazaret) está todavía más clara cuando se releen
pasajes del Nuevo Testamento bajo esa luz. Explica la reunión aparentemente
literal de Jesús (Josué) con Moisés en el Monte de la Transfiguración.(46)
Explica la necesidad de Jesús de ostentar los títulos de Mesías e Hijo de
Dios.(47) Explica la historia del rico entierro que José de Arimatea le dio a
Jesús. Explica por qué Jesús tenía que permanecer en la tumba durante tres días
antes de su "resurrección." Explica por qué Jesús rescató a Lázaro (derivado de
Osiris)(48) de la muerte para demostrar así su identificación con Osiris y la
creencia en la otra vida. Explica la necesidad del nacimiento divino de
Jesús(49) a través de María (Merit) y del Espíritu Santo, y otros muchos sucesos
y simbolismos en la vida de Jesús como se describe en el Nuevo Testamento.
Tutankhamon fue venerado como un dios tanto en la vida como en la muerte. Aunque
fue asesinado de forma trágica, los profetas israelitas proclamaron que un día
regresaría y volvería a ocupar su legítimo lugar en el trono de su padre David
(Thutmosis III). Este trono había sido sacrificado anteriormente en su intento
por reconciliar a una nación dividida. La teoría de Osman es que cuando la
Esperanza Mesiánica fue extinguida del todo, el significado de la muerte
sacrificatoria de Tutankhamon y su resurrección recibió un nuevo contexto para
una nueva era en la historia de Jesús de Nazaret del siglo I d. C.(50) De esta
forma, llegaría a representar una expiación sacrificatoria no sólo para Israel,
sino para los pecados del mundo entero.
La tumba de la trágica figura de Tutankhamon, la última de su línea y fuente de
la esperanza mesiánica, vio la luz en 1922. Los artículos y contenidos de la
tumba incluían muchos objetos que se asociarían más tarde con el ritual y el
simbolismo católico.(51) Otros materiales encontrados en la tumba confirman que
su muerte ocurrió durante la primavera (con el entierro 70 días después, al
principio de verano), la época tradicional de la Pascua judía.(52)
Es el único faraón de la XVIII Dinastía cuya momia todavía permanece en el Valle
de los Reyes. Hoy, cerca de un millón de personas desfilan cada año por su
desmoronada tumba(53) y pasan ante su despojada y decadente momia. Ahora es
posible apreciar completamente el legado que él y sus antepasados nos han
dejado.
El Éxodo
Ay sucedió a Tutankhamon como faraón, pero gobernó sólo unos pocos años antes de
que él también desapareciera misteriosamente.(1) El comandante del ejército,
Horemheb, se casó con una heredera superviviente (que se cree que es Mutnodjme,
una hermana de Nefertiti) de la línea real y se convirtió en faraón en su
lugar.(2) Fue durante el reinado de Horemheb cuando Ramsés fue nombrado
comandante del ejército egipcio. Ramsés había sido anteriormente alcalde de
Zarw, y tras su nombramiento como comandante del ejército comenzó a ampliar la
ciudad fortificada de Zarw, la cual fue renombrada a Pi-Ramsés (la Casa de
Ramsés) en su propio honor.(3) La remodelación de las construcciones de Zarw fue
iniciada más tarde por Ramsés II.
Cuando Horemheb murió sin herederos y fue sucedido por Ramsés, la XVIII Dinastía
egipcia llegó a su fin. En el desierto del Sinaí, en el lugar conocido como el
Monte Serabit, están los restos de un antiguo templo egipcio. Fue aquí en donde
el arqueólogo Flinders Petrie encontró una exquisita estatua de la madre de
Akhenaton, la reina Tiye.(4) También encontró ahí una estela erigida por el
faraón Ramsés I, la cual declaraba que el Atón y todo su dominio estaban ahora
bajo su autoridad.(5) ¿Qué localización más lógica sería para tal estela que el
mismo lugar en donde Akhenaton (Moisés) habría pasado la mayor parte de su
exilio? ¿Qué otra razón habría tenido Ramsés para poner este monumento en tan
remota área?
Osman deduce que si Akhenaton estaba todavía vivo, Ramsés I, el antiguo
suboficial de Akhenaton, no habría tenido permiso para hacer tal intrépida
proclamación, o para ascender al trono sin un desafío. La descripción del
regreso de Moisés desde el desierto, que encontramos tanto en la Biblia como en
el Corán, incluye recursos que habrían sido utilizados por Akhenaton para
convencer a los ancianos de Egipto de que él era realmente el faraón exiliado y
el único thutmosida que quedaba en ser debidamente reincorporado como rey.(6)
A pesar de las anteriores glorias de la XVIII Dinastía, Akhenaton no fue
bienvenido. Ramsés ya había tomado un control firme sobre el ejército y el
gobierno de Egipto. Akhenaton fue obligado a dejar Egipto una vez más. Quizás,
como la Biblia describe, Akhenaton y el resto de sus "elegidos" que no le habían
acompañado al exilio, habrían sido despedidos con el debido respeto y con ricos
regalos (Éxodo 12:35-36), pero no obstante fueron despachados. Como registra el
Libro de los Salmos, en esta última salida de Moisés y sus seguidores, Egipto se
alegró de verdad (Salmo 105:38), para ellos el reinado de Akhenaton fue un error
y la razón de que Egipto hubiese sido afligido por una plaga de tal severidad.
En la XIX Dinastía Akhenaton, Smenkhara, Tutankhamon y Ay fueron suprimidos de
las listas reales. ¡Se consideró que ellos nunca habían gobernado y se asignaron
las duraciones de sus reinados al de Horemheb!
El reinado de Ramsés I duró sólo un año completo, y se corresponde bien con la
muerte del faraón durante el Éxodo como se describe en la Biblia.(7) Josefo,
citando a Manetón, afirma que los responsables de los 13 años de problemas para
Egipto fueron atacados por "Rampses" y expulsados de Egipto.(8) En el momento de
la muerte de Ramsés I, su hijo Seti I estaba implicado en una expedición militar
en el Sinaí,(9) debido a que "el enemigo que pertenece a los Shasu está tramando
una rebelión."(10) El mural del templo de Karnak del cual se cita este registro
también dice que "los rebeldes, que no saben cómo deben [huir]; los vencidos de
los Shasu [convirtiéndose como] lo que no son."(11) Es evidente que un ataque a
una tribu de beduinos(12) podría haber esperado al menos hasta el entierro de
Ramsés... a menos que Seti creyera que fueran considerados una amenaza al trono,
o cómplices de las personas que suponía responsables de la muerte de su padre.
(El nombre de Seti proviene del dios del Delta del Nilo, Set. Set, en la leyenda
egipcia, fue el asesino de Osiris. Después, en las creencias hebreo/cristianas,
se convirtió en el homónimo del bíblico Satanás.)
Lo que sigue es una cita directa de "Egypt, Canaan, and Israel in Ancient Times"
[Egipto, Canaán, e Israel en la Antigüedad] de Donald Redford.(13) "Shasu [que
literalmente significa "un pueblo que se mueve a pie"](14) se encuentra en
textos egipcios desde la XVIII Dinastía hasta el Tercer Periodo Intermedio. Con
mucha frecuencia surge generalmente en listas de topónimos en donde el contexto
ayuda poco en precisar su situación. Pero las listas de Soleb y Amará [en
Nubia], con origen en el final del siglo XV a. C. [hacia las Dinastías
XVII/XVIII] sugiere que una concentración original de asentamientos Shasu estaba
situada en el sur de Transjordania, en las llanuras de Moab y el norte de Edom.
Aquí un grupo de seis nombres son identificados como 'la tierra de los Shasu' y
entre ellos se incluyen Se'ir (esto es, Edom), Labán (probablemente Libona, al
sur de Amán), Sam'ath (cf. los simetitas, un clan de los kenitas: 1 Crón. 2:55),
Wrbr (probablemente el Wadi Hasa) [, Yhw, y Pysps].(15) En otros textos de las
Dinastías XIX y XX, el constante vínculo de los Shasu con lugares de Edom y el
Arabá (Timna) sitúa las identificaciones de las listas anteriores fuera de toda
duda."
"La localización de 'la Tierra de los Shasu' en los distritos montañosos de
Se'ir... tiene una interesante consecuencia para uno de los nombres mencionados
en las listas de Soleb y Amará - 'Yhw (en) la tierra de los Shasu.' Durante
medio siglo se ha admitido generalmente que tenemos aquí el tetragrámaton, el
nombre del dios israelita 'Yahweh'; y si éste es el caso, como sin duda es, el
pasaje constituye una muy valiosa indicación del paradero durante finales del
decimoquinto siglo a. C. de un enclave que venera a este dios... Numerosos
pasajes de la tradición bíblica posterior... describen a Yahweh 'apareciendo de
Se'ir' y originándose en Edom."
Donald Redford sigue diciendo que los Shasu "prorrumpieron en una fuerza
especialmente dolorosa justo antes del principio de la XIX Dinastía por... el
norte del Sinaí, cortando la ruta costera de Egipto... aunque Seti I tenía el
pequeño problema de atacarlos por detrás..." Pero ¿por qué tenían estos
descendientes de Labán (el tío/suegro de Jacob y tátara-tatarabuelo del bíblico
Moisés, Génesis 28:2) y seguidores de Yahweh (esto es, Yahvé), en cuya tierra
estaban y también alrededor del Monte Se'ir en Edom, aparecer de repente a lo
largo de la Via Maris (la ruta costera mediterránea y principal arteria entre
Egipto y Canaán) al mismo tiempo que se dice (según Manetón) que Moisés y los
israelitas habían sido expulsados de Egipto por "Rampses"?.
Una deducción razonable es que Akhenaton les pidió ayuda para su regreso a
Egipto, o para reclamar su trono, o para sacar al resto de sus seguidores
("habla a Faraón rey de Egipto para que deje ir de su tierra a los hijos de
Israel"). El tamaño de las fuerzas de los Shasu (200.000 según el relato de
Karnak), el cual puede haber incluido la partida del Éxodo ("el enemigo que
pertenece a los Shasu"), y sus acciones (posiblemente asaltando dos guarniciones
egipcias a lo largo de la Via Maris para obtener agua)(16) probablemente fue
utilizado por Seti como justificación para un contraataque.
Los ataques a los Shasu fueron continuados en el reinado del faraón Ramsés II,
el cual sucedió a Seti, y fueron otra vez considerados suficientemente
importantes como para ser registrados en las paredes del templo de Karnak, y
también en ciudad de Tanis del Delta del Nilo.(17) Es más, el hijo y sucesor de
Ramsés II, Merneptah, enumera a otro grupo (en lugar de los Shasu) como víctima
de las campañas de su padre en Palestina, el mismo Israel (relato de la Estela
de Israel), indicando que durante la época de Merneptah, Israel era reconocido
como un pueblo aparte y separado de los grupos registrados por los egipcios como
residentes en "la tierra de los Shasu."
Apéndice A
El linaje de Tutankhamon y Smenkhara no es decisivo para las conclusiones
resumidas aquí, pero representa un misterio muy interesante, y vale la pena
perfilarlo. (Además de la discusión de más abajo, véase el sitio web de Marshall
("Mark") Johnson: http://www.axford.com/gb/unicorn/egypt/home.htm.)
Una camisa de lino de Tutankhamon encontrada en su tumba fecha el nacimiento de
Tutankhamon en el séptimo año del reinado de Akhenaton (incluyendo la
corregencia).(1) Osman cree que esta camisa indica que Tutankhamon era el hijo
de Akhenaton, y que nació entre la tercera y la cuarta hija de Akhenaton y
Nefertiti. Smenkhara, por otro lado, es descrito en las inscripciones como
"amado" de Akhenaton, pero nunca se refiere a él como su hijo. Otras evidencias,
incluyendo la edad de Smenkhara (nació antes de que Akhenaton se convirtiera en
corregente, y probablemente antes de que Akhenaton y Nefertiti se casaran),
excluyen todas ellas una relación padre-hijo. Por consiguiente, si Tutankhamon y
Smenkhara fueron hermanos, es más probable que fuesen los dos hijos de Amenhotep
III.(2)
En una inscripción del templo de Sulb en Nubia, Tutankhamon se refiere a
Amenhotep III como su padre.(3) Sin embargo, el nombre de Akhenaton fue más
tarde proscrito en Egipto de la misma manera en que Akhenaton había proscrito
antes el nombre de Amón, por consiguiente, es posible que Tutankhamon estuviera
obligado a referirse a Amenhotep III como su padre en el sentido general (es
decir, como un antepasado). En su tumba, Tutankhamon es descrito como el "hijo
mayor del Atón del Cielo," indicando que puede haber sido de hecho el primer
hijo nacido de Akhenaton. Pudo, sin embargo, indicar que simple y llanamente era
el mayor de los hijos reales de Amenhotep III que sobrevivieron después de la
muerte de Smenkhara y el exilio de Akhenaton. "Hijo mayor" del dios también era
el título convencional de un faraón gobernante sin tener en cuenta si había sido
o no el hijo mayor de su padre.
La identidad de la madre (o madres) de Tutankhamon y Smenkhara está intrigando
por igual. Sabemos que Amenhotep III y Tiye tuvieron una hija, Baketaton, que
nació justo dos años antes que Tutankhamon.(4) Sin embargo, un escarabeo
encontrado en el templo de Osiris en Abidos menciona a la madre de Tutankhamon
como Merit-Ra.(5) Merit-Ra había sido el nombre de la Esposa Real de Thutmosis
III. Tiye se convirtió en la Esposa Real de la misma manera que Merit-Ra,(6) y
pudo haber asumido igualmente su nombre.
Además de Tiye, Amenhotep III tuvo numerosas esposas menores, entre las cuales
estaba Sitamon, que pudo ser considerada por muchos como la verdadera heredera.
Alternativamente, Merit-Ra podría ser Merit-Atón, la hija mayor de Akhenaton.
Merit-Atón había sido elevada a la posición de Esposa Real algún tiempo después
de que Smenkhara fuera nombrado corregente, posiblemente en virtud de engendrar
un hijo regio para Akhenaton.
La raíz merit, o mery, significa "amada" y es el origen del nombre bíblico de
Miriam (la hermana de Aarón) y María (la madre de Jesús). También se utilizó en
las descripciones de Nefertiti y puede haber sido uno de sus epítetos reales.(7)
Hay pruebas de que Tutankhamon vivió con Nefertiti antes y después de que se
convirtiera en faraón, apoyando la teoría de que Akhenaton y Nefertiti fueron
los padres. Sin embargo, Tutankhamon pudo haber vivido con Nefertiti sólo
después de que su propia madre ya no estuviese viva.(8) Una última candidata
para la madre de Tutankhamon es una esposa menor de Akhenaton llamada Kiya,(9)
cuya posición era elevada por su nombramiento como "la Favorita del Rey."
Un factor evidente que decide en contra Akhenaton y Nefertiti como los padres es
el matrimonio de Akhenaton con sus hijas. Esto probablemente no habría ocurrido
si Smenkhara y/o Tutankhamon hubiesen sido concebidos por Nefertiti. Sin
embargo, considerado los efectos de la plaga, puede ser que Tutankhamon hubiera
estado tan sumamente enfermo (cf. Isaías Capítulo 53) que no se esperaba que
viviera o fuera capaz de convertirse en faraón, y fuera requerido así un hijo
adicional. Un indicio más de que Akhenaton no fue el padre está en los
relativamente pocos artículos que llevan su nombre, o los nombres de sus esposas
Nefertiti y Kiya que se encontraron en la tumba.(10) Los artículos que llevan
los nombres de Amenhotep III y Tiye son más numerosos. Unos pocos artículos que
llevan el nombre de Merit-Atón también fueron encontrados en la tumba.
Apéndice B
Ahmed Osman presenta pruebas de que fue Thutmosis III el faraón que se casó con
la esposa de Abram, Sarai (Génesis 12:10-20),(1) y que su reinado era la época
correcta para Melquisedec, "un sacerdote del Dios Altísimo" que oficiaba en
Salem (Jerusalén).(2) Cuando las vidas de Thutmosis y Amenhotep fueron
proyectadas en un tiempo posterior como los personajes bíblicos de David y
Salomón, el matrimonio entre Thutmosis III y Sara se recicló como la historia de
David y Betsabé (la cual fue la esposa de Urías, o Ur-iah, un nombre en clave
para Abraham.(3)).(4) Debido a que se nos dice que los nombres de Abram y Sarai
fueron egiptizados (a Abraham y Sara),(5) y que ellos se presentaron con una
"esclava" egipcia,(6) así como otros sucesos sospechosos relativos al nacimiento
"milagroso" de Isaac, es razonable deducir que los autores de la Biblia estaban
intentando hacer tan obvio como fuera posible el hecho de que Isaac era
realmente el hijo del faraón y la fuente de la conexión original entre Egipto e
Israel.
A Abraham le prometió "el Señor," es decir, el faraón, que si criaba a Isaac
como su propio hijo, entonces le bendeciría ricamente, lo cual por supuesto
hizo. Abraham actuó como se le ordenó, pero no siempre alegremente. La historia
del sacrificio de Isaac simboliza el resentimiento de Abraham(7) y su deseo de
devolver a Isaac a su auténtico padre. Abraham también pidió del "Señor" que el
hijo propio que tuvo de la mujer egipcia Agar fuera bendecido en lugar de Isaac
(Génesis 17:20,21). Sin embargo, la alianza debía ser exclusivamente con Isaac.
Además, los hijos gemelos de Isaac, Esaú y Jacob, eran idénticos de lejos. Esaú
heredó los rasgos semíticos tradicionales, pero se nos dice que la piel de Jacob
era suave, o con otras palabras, que heredó rasgos egipcios (e igualmente un
punto de vista egipcio).
Notas a Pie de Página (1/2)
Introducción
7. Mazar, Archaeology of the Land of the Bible, 369.
8. Redford, Egypt, Canaan, and Israel in Ancient Times, 310.
9. Biblical Archaelogy Review, "'House of David' is There!," MAR/ABR 95.
El Rey Salomón
1. Osman, La casa del Mesías, 260-291.
2. Redford, Egypt, Canaan, and Israel in Ancient Times, 304.
3. Ibid., 309.
4. Osman, La casa del Mesías, 274.
5. Ibid., 277.
6. Ibid., 258-259, 276; Rohl, Pharaohs and Kings, 181.
7. Redford, Akhenaten the Heretic King, 35.
8. Osman, La casa del Mesías, 260.
9. Redford, Akhenaten the Heretic King, 43.
10. Aldred, Akhenaten, 147.
11. Osman, La casa del Mesías, 281.
12. Ibid., 281.
13. Ibid., 274.
14. Ibid., 282.
15. Redford, Egypt, Canaan, and Israel in Ancient Times, 165, 208.
16. Osman, La casa del Mesías, 264; Redford, Egypt, Canaan, and Israel in
Ancient Times, 310.
17. Osman, La casa del Mesías, 264.
18. Osman, La casa del Mesías, 283; Redford, Egypt, Canaan, and Israel in
Ancient Times, 270.
19. Osman, La casa del Mesías, 283
20. Ibid., 267.
21. Mazar, Archaeology of the Land of the Bible, 397.
22. Osman, La casa del Mesías, 261.
23. Osman, La casa del Mesías, 281-282.
24. Badawy, A History of Egyptian Architecture, 339, citado por Osman, La casa
del Mesías, 281-282.
25. Redford, Akhenaten the Heretic King, 45, citado por Osman, La casa del
Mesías, 282.
26. Redford, Akhenaten the Heretic King, 43. Citando de Leipzig, Urkunden des
Agyptishcen Altertums, IV, 1648.
27. Osman, La casa del Mesías, 271.
28. Aldred, Akhenaten, 151, 162, 164, y Redford, Akhenaten the Heretic King, 52.
29. Osman, La casa del Mesías, 290, citando de Bright, A History of Israel, 199.
30. Osman, La casa del Mesías, 277.
31. Ibid., 215, y Aldred, Akhenaten, 163.
32. Osman, La casa del Mesías, 279.
33. Ibid., 279-280.
34. Ibid., 278.
35. Ibid., 278.
36. Redford, Akhenaten the Heretic King, 37.
37. Osman, La casa del Mesías, 261.
38. Osman, La casa del Mesías, 263-264.
39. Redford, Egypt, Canaan, and Israel in Ancient Times.
40. Redford, Akhenaten the Heretic King, 37.
41. Osman, La casa del Mesías, 263-264.
42. Ibid., 263-264.
43. Redford, Akhenaten the Heretic King, 46.
44. Aldred, Akhenaten King of Egypt, 132.
45. Aldred, Egyptian Art, 176, Aldred, Akhenaten, 131-132.
46. Osman, La casa del Mesías, 291.
47. Ibid., 283.
48. Ibid., 261.
49. Redford, Egypt, Canaan, and Israel in Ancient Times, 364.
50. Osman, La casa del Mesías, 118-119.
51. Osman, La casa del Mesías.
52. Osman, La casa del Mesías, 267.
La Casa Egipcia de David
1. Osman, La casa del Mesías, 117-189.
2. Cross, "Origins of the Alphabet" en Ebla to Damascus: Art and Archaeology of
Ancient Syria, 271-278.
3. Ibid., 118.
4. Ibid., 141.
5. Ibid., 156.
6. Aldred, Akhenaten, 121.
7. Redford, Akhenaten the Heretic King, 16-17.
8. Osman, La casa del Mesías, 144.
9. Diop, The African Origin of Civilization, 12.
10. Aldred, Akhenaten, 135-140.
11. Aldred, Akhenaten, 139-140.
12. Aldred, Akhenaten, 139.
13. Petrie, A History of Egypt During the XVIIth and XVIIIth Dynasties, 41.
14. Aldred, Akhenaten, 70, 141; y Osman, La casa del Mesías, 145-146.
15. Maspero, The Struggle of the Nations, 267-268; Osman, La casa del Mesías,
182-183.
16. Osman, La casa del Mesías, 150.
17. Osman, La casa del Mesías, 151; y Aldred, Akhenaten, 121.
18. Ibid., 140.
19. Osman, La casa del Mesías, 170-171.
20. Redford, Egypt, Canaan, and Israel in Ancient Times, 270.
21. Osman, La casa del Mesías, 173.
22. Osman, La casa del Mesías, 172.
23. Ibid., 168.
24. Ibid., 164.
25. Osman, La casa del Mesías, 163-164, citando de Pritchard, Ancient Near
Eastern Texts, p. 236.
26. Ibid., 150.
27. Osman, La casa del Mesías, 150.
28. Ibid., 154.
29. Ibid., 118.
30. Encyclopedia Judaica, Vol 7, p 757.
José
1. Osman, La casa del Mesías, 85.
2. Osman, Moisés, faraón de Egipto.
3. Aldred, Akhenaten.
4. Aldred, Akhenaten.
5. Aldred, Akhenaten, 219.
6. Aldred, Akhenaten, 146.
7. Osman, Extranjero en el Valle de los Reyes, 70-71.
8. Aldred, Akhenaten.
9. Osman, Extranjero en el Valle de los Reyes, 136.
10. Osman, Extranjero en el Valle de los Reyes.
11. Ibid., 18.
12. Ibid., 135-138.
13. Ibid., 79, 141.
14. Osman, Extranjero en el Valle de los Reyes, 181-183.
15. Ibid., 182.
16. Ibid., 29, 142.
17. Ibid., 29-30.
18. Osman, Extranjero en el Valle de los Reyes, 145-146.
19. Aldred, Akhenaten, 146.
20. Osman, Extranjero en el Valle de los Reyes.
21. Osman, Moisés, faraón de Egipto, 126.
22. Osman, Moisés, faraón de Egipto, 136-137.
Moisés
1. Osman, Moisés, faraón de Egipto, 129, 132, y Apéndice D.
2. Osman, Moisés, faraón de Egipto, 144.
3. Aldred, 142, 237-240, 261-263, y Redford, Akhenaten the Heretic King, 59, 62,
72-78, 138, 139.
4. Budge, Tutankhamun.
5. Redford, Akhenaten the Heretic King, 234, 171.
6. Osman, Moisés, faraón de Egipto, 138.
7. Osman, La casa del Mesías, 214.
8. Osman, La casa del Mesías, 215.
9. Aldred, Akhenaten, 134-135, y Redford, Akhenaten the Heretic King, 158-163.
10. Redford, Akhenaten the Heretic King, 163, y Osman, Moisés, faraón de Egipto,
139.
11. Osman, Extranjero en el Valle de los Reyes.
12. Redford, Akhenaten the Heretic King, 160.
13. Osman, Moisés, faraón de Egipto, 107.
14. Aldred, Akhenaten, 141, 225.
15. Ibid., 62.
16. Aldred, Akhenaten.
17. Ibid., 181.
18. Redford, Akhenaten the Heretic King, 227, 230.
19. Aldred, Akhenaten.
20. Osman, Moisés, faraón de Egipto, 143, 178, y Redford, Akhenaten the Heretic
King, 139, 160, 164.
21. Osman, Moisés, faraón de Egipto, 147, 183.
22. Aldred, Akhenaten, 239.
23. Mazar, Archaeology of the Land of the Bible.
24. Osman, Moisés, faraón de Egipto, 207.
25. Ibid., 186-187.
26. Ibid., 188.
27. Redford, Egypt, Canaan, and Israel in Ancient Times.
28. Osman, Moisés, faraón de Egipto, 196.
29. Aldred, Akhenaten, 230, 247, y Redford, Akhenaten the Heretic King, 141.
30. Tompkins, Secrets of the Great Pyramids, 201-202, 336-345.
31. Aldred, Akhenaten, 269, y Redford, Akhenaten the Heretic King, 235.
32. Redford, Akhenaten the Heretic King, 227.
33. Lyons, Moses: The Tradition Challenged, correo de Internet, traducciones de
las cartas de Amarna de Moran.
34. Osman, Moisés, faraón de Egipto, 206.
35. Osman, La casa del Mesías, 17.
36. Osman, Moisés, faraón de Egipto, 207.
37. Ibid., 149.
38. The Complete Works of Josephus, 618 (Flavious Josephus Against Apion).
39. Osman, Moisés, faraón de Egipto, 29.
40. Aldred, Akhenaten, 180-181.
41. Redford, Akhenaten the Heretic King, 141.
42. Aldred, Akhenaten, 289, y Redford, Akhenaten the Heretic King, 141.
43. Osman, Moisés, faraón de Egipto, 149.
44. Aldred, Akhenaten, 248, 283, 294, y Redford, Akhenaten the Heretic King,
186-187, 205, 223, 231.
45. Aldred, Akhenaten, 148-149.
46. Aldred, Akhenaten, 289.
47. Aldred, Akhenaten, 283.
48. Wiseman editor, Ancient Peoples of the Old Testament World.
49. Putnam, Amazing Facts About Ancient Egypt; Putnam, Introduction to the Art
and Archaeology of Ancient Egypt; Romer, Ancient Lives.
50. Putnam, Amazing Facts About Ancient Egypt, 34.
51. Ben-Jochannon, We the Black Jews, Vol I, pp. XXIX-XXXI.
52. West, Serpent in the Sky.
53. Aldred, Akhenaten, 287, 289, 291.
54. Aldred, Akhenaten, 287.
55. Redford, Akhenaten the Heretic King, 189.
56. Aldred, Akhenaten, 245.
57. Aldred, Akhenaten, 292, y Redford, Akhenaten the Heretic King, 193, 205.
58. Osman, Moisés, faraón de Egipto, 147, 153.
59. The Complete Tutankhamun, 169.
60. Osman, Moisés, faraón de Egipto, 170-171.
61. Ibid., 176.
62. Ibid., 199.
63. Osman, Moisés, faraón de Egipto, 34.
64. Osman, Moisés, faraón de Egipto, 35-36.
65. Osman, Moisés, faraón de Egipto, 39-40.
66. Osman, Moisés, faraón de Egipto, 45.
67. Osman, Moisés, faraón de Egipto, 41.
68. Osman, Moisés, faraón de Egipto, 46-47, y Redford, Pharaonic King-Lists,
293.
69. The Complete Works of Josephus, 617-623 (Flavious Josephus Against Apion).
Véase también páginas 610-612 (Against Apion) y páginas 55-58 (Capítulos IX, X,
XI).
Josué
1. Aldred, Akhenaten, 293.
2. Osman, La casa del Mesías, 193.
3. Aldred, Akhenaten, 293, and Redford, Akhenaten the Heretic King, 191.
4. Brier, Egyptian Mummies.
5. Aldred, Akhenaten, 105, 106.
6. Woodward, "Geneology of New Kingdom Pharaohs and Queens," Archaeology,
Sept./Oct. 1996.
7. Aldred, Akhenaten, 295, 208-210, y Redford, Akhenaten the Heretic King,
208-210.
8. The Complete Tutankhamun.
9. Schulman, "Military Background of the Amarna Period," 67, citado por Osman,
Moisés, faraón de Egipto, 150-151.
10. Redford, Akhenaten the Heretic King.
11. Osman, La casa del Mesías, 195.
12. Osman, La casa del Mesías, 83, 96.
13. Osman, La casa del Mesías, 221, citando de Carter y Mace, The Tomb of
Tutankhamun, vol 3, p.134.
14. Ibid., 215.
15. Ibid., 197.
16. Pinch, Magic in Ancient Egypt, 26.
17. Osman, La casa del Mesías, 81.
18. Ibid., 81.
19. Ibid., 82.
20. Ibid., 83, 96.
21. Osman, La casa del Mesías, 84.
22. Ibid., 90-91.
23. Osman, Moisés, faraón de Egipto, 201.
24. Redford, Akhenaten the Heretic King, 48, 148.
25. Osman, La casa del Mesías, 89.
26. Aldred, Akhenaten.
27. Aldred, Akhenaten.
28. Osman, La casa del Mesías, 92.
29. Osman, La casa del Mesías.
30. Ibid., 71-81.
31. Ibid., 45, 54.
32. Osman, La casa del Mesías, 44.
33. Osman, Moisés, faraón de Egipto, 193, 207.
34. Osman, La casa del Mesías, 53, 45-47.
35. Osman, La casa del Mesías, 54.
36. Cohen, Everyman's Talmud.
37. Osman, Moisés, faraón de Egipto, 35-36.
38. Osman, Moisés, faraón de Egipto, 196.
39. Osman, La casa del Mesías, 54.
40. The Complete Tutankhamun, 33, 114, 117-118.
41. Aldred, Akhenaten, 297.
42. Osman, La casa del Mesías, 49.
43. Osman, La casa del Mesías, 49.
44. Aldred, Akhenaten, 299.
45. Osman, La casa del Mesías, 209.
46. Osman, La casa del Mesías, 55-56, 83, 221.
47. Ibid., 196, 218-219.
48. Osman, La casa del Mesías.
49. Osman, La casa del Mesías, 196, 218-219.
50. Osman, La casa del Mesías, 100-101.
51. Ibid., 98, 220-222.
52. Ibid., 222.
53. Romer, The Rape of Tutankhamun.
El Éxodo
1. Ibid., 62.
2. Ibid., 66.
3. Osman, Moisés, faraón de Egipto, 49, 115-116.
4. Aldred, Akhenaten, 122.
5. Osman, Moisés, faraón de Egipto, 190-193.
6. Osman, Moisés, faraón de Egipto, 81, 196-201; Osman, La casa del Mesías, 93.
7. Osman, Moisés, faraón de Egipto, 57-58, 64-66, 108.
8. Osman, Moisés, faraón de Egipto, 44.
9. Osman, Moisés, faraón de Egipto, 58, citando de Murnane, The Road to Kades.
10. Osman, Moisés, faraón de Egipto, 216.
11. Osman, Moisés, faraón de Egipto, 215-216, citando de Gardiner, Egypt of the
Pharaohs, 253.
12. Aldred, Akhenaten, 122.
13. Redford, Egypt, Canaan, and Israel in Ancient Times, 272-273.
14. Redford, Egypt, Canaan, and Israel in Ancient Times, 271.
15. Osman, Moisés, faraón de Egipto, 218.
16. Osman, Moisés, faraón de Egipto.
17. Osman, La casa del Mesías, 137, y Osman, Moisés, faraón de Egipto, 60.
Bibliografía Parcial
Extranjero en el Valle de los Reyes. 1990. Ahmed Osman. Ed. Planeta, Barcelona.
(Versión española de Stranger in the Valley of the Kings. 1987. Souvenir Press,
Londres.)
Moisés, faraón de Egipto. 1991. Ahmed Osman. Ed. Planeta, Barcelona. (Versión
española de Moses: Pharaoh of Egypt. 1990. Grafton Books, Londres.)
La casa del Mesías. 1993. Ahmed Osman. Ed. Planeta, Barcelona. (Versión española
de The House of the Messiah. 1992. Harper Collins Publishers, Londres.)
Akhenaten King of Egypt. 1988. Cyril Aldred. Thames & Hudson, Nueva York.
(Edición española: Akhenaton, faraón de Egipto. 1989. Ed. Edaf, Madrid.)
Akhenaten the Heretic King. 1984. Donald Redford. Princeton University Press,
Princeton, NJ.
Egypt, Canaan, and Israel in Ancient Times. 1994. Donald Redford. Princeton
Univ. Press.
Pharaohs and Kings: A Biblical Quest. 1995. David Rohl, Crown Publishers, NY.
Archaeology of the Land of the Bible. 1992. A. Mazar. Doubleday. Nueva York.
The Complete Tutankhamun. 1990. Nicholas Reeves. Thames & Hudson. Nueva York.
(Edición española: Todo Tutankhamon. 1991. Ed. Destino, Barcelona.)
A History of Ancient Egypt. 1995. Nicholas Grimal. Blackwell Publishers.
Cambridge, Mass. (Edición española: Historia del Antiguo Egipto. 1997. Ed. Akal,
Madrid.)
Chronicle of the Pharaohs. 1994. Peter Clayton. Thames and Hudson, Nueva York.
(Edición española: Crónica de los Faraones. 1996. Ed. Destino, Barcelona.)
Ancient Damascus. 1987. Wayne Pitard. Eisenbrauns Publishing. Winona Lake,
Indiana.
The Hittites. 1990. O. Gurney. Penguin Books. Nueva York. (Edición española: Los
Hititas. 1995. Ed. Laertes. Madrid.)
Babylon. 1986. Joan Oates. Thames & Hudson. Nueva York. (Edición española:
Babilonia. 1989. Ed. Martínez Roca, Barcelona.)
The Complete Works of Josephus. 1981. Kregal Publishers, Grand Rapids, Mich.
(Existe edición equivalente en español: Obras Completas de Flavio Josefo. 1961.
Luis Farré. Ed. Acervo Cultural, Buenos Aires.)
Return to Sodom and Gomorrah. 1994. Charles Pellegrino. Random House. Nueva
York.
"Dating the Exodus." 1993. Omar Zuhdi. Journal of KMT. San Francisco.
Mummies of the Pharaohs. 1990. Maurice Bucaille. St. Martin’s Press. Nueva York.
fin...
Karma,es un tesoro, para los que sin muchas explicaciones,discursivas
necesiten una explicacion que sintetize, practicamente un teorema para
resumir los caminos hacia la liberacion espiritual, para todos los tiempos. Un
regalo excelso, como el anterior ,de otra autora inmersa
en un mensaje,calificado y probatorio de que la solucion,de toda busqueda esta
escrita, en nuestras acciones,propias y generales. Sigamos entonces con Karma"
KARMA
DE ANNIE BESANT
Digitalizado por Biblioteca Upasika 2003
PROLOGO DEL TRADUCTOR
Expone la doctora Annie Besant en las siguientes páginas los principios
fundamentales de la ley
del karma, de acción y reacción, de causa y efecto, o de causalidad, como
también se la
denomina, en términos claros y de sencilla comprensión, de suerte que lleguen
sin mayor
dificultad al entendimiento de quienes no están todavía familiarizados con las
enseñanzas
teosóficas. Sin embargo, también serán provechosas estas instrucciones para los
ya algo versados
en Teosofía, pero que aún no comprenden acabadamente el capital principio del
karma, que con
su gemelo el de la reencarnación constituyen la piedra angular de la Teosofía.
Aunque ni por su
título ni por el tema de que trata sea nueva esta obra, lo es por el moderno
carácter de su
refundición, acomodada a los progresos de la metodología teosófica desde que por
vez primera se
publicó. Del cuidadoso estudio del texto inferirá el lector que el vulgar
aforismo: "cada cual es
hijo de sus obras” requiere acertada rectificación, de acuerdo con la
multimilenaria sabiduría
hermética, diciendo que "cada cual es hijo de sus pensamientos" en consonancia
con el
antiquísimo aforismo de que "el hombre se convierte en lo que piensa". Establece
la autora muy
claramente la distinción entre "imagen mental" y "forma de pensamiento" que
algunas veces se
confunden por error en un mismo concepto, cuando psicológicamente consideradas,
la imagen
mental es la causa y la forma de pensamiento es el efecto, de manera que no
puede haber forma
de pensamiento sin imagen mental que la produzca, como no es posible una prueba
fotográfica
sin el clisé que la origine. Uno de los puntos que mayormente inquietan a los
principiantes en el
estudio de la Teosofía es el de los planos, mundos, niveles o esferas de la
naturaleza, pues por
insuficiencia del lenguaje humano hemos de recurrir a términos cuya
consuetudinaria
significación sugieren la idea de lugar o espacio circunscritamente determinado.
Sin embargo, el
concepto de plano o mundo no denota un lugar como cuando hablamos del mundo
físico cuya
materia constituyente perciben en sus estados sólido, líquido y gaseoso los
normales sentidos que
actualmente posee el ho mbre. Para comprender los conceptos de mundo astral y
mental, que con
el físico son los necesarios y suficientes para adquirir clara idea del karma,
conviene tener en
cuenta que esencialmente no hay más que una sola ma teria, y al hablar de
materia física, astral y
mental no damos a entender tres diferentes clases de materia, sino una misma
materia en tres
distintos grados de vibración. La vibración y no la esencia distingue las
materias física, astral y
mental. Así el plano físico está constituido por materia en determinada escala
de vibración; el
plano astral está constituido por la misma materia del plano físico, pero en
escala más aguda de
vibración; y análogamente el plano mental está constituido por la misma materia
del físico y del
astral, pero en todavía mucho más aguda escala de vibración. Por lo tanto, los
planos de la
naturaleza no están superpuestos como los pisos de un rascacielos sino que mutua
mente se
compenetran sin confundirse. La analogía es un procedimiento valiosísimo en
todos los métodos
de investigación, y así lo aconsejaba la inolvidable maestra Blavatsky.
Procediendo por analogía,
veremos que en un aposento puede haber las vibraciones acústicas de una gramola,
las caloríficas
de una estufa, las lumínicas de una lámpara eléctrica, las magnéticas de un
acero imanado y las
de una sal de radio, y todas actuarán en el mismo espacio sin confundirse ni
estorbarse. De la
propia suerte, en la esfera de atracción de nuestro planeta existen de continuo
vibraciones físicas,
astrales y mentale s inconfundiblemente compenetradas y distintas por el grado
de vibración y
perceptibles por el ego mediante el cuerpo o vehículo del mismo grado de
vibración. Por
consiguiente, una imagen mental vibrará según la tónica mental, pero podrá
compenetrarse sin
confundirse con vibraciones astrales para constituir la forma de pensamiento o
forma astromental.
Tampoco hay definidas líneas divisorias como murallas o vallas entre estas
gradaciones
vibratorias, pues no hay en ellas solución de continuidad ni linde que
notoriamente las separe,
como no hay linde entre los siete colo res del espectro solar. Acaso estas
ligeras insinuaciones
estimulen al lector para proseguir el estudio de las enseñanzas teosóficas que
de día en año va
corroborando la ciencia experimental.
FEDERICO CLIMENT TERRER
PREFACIO
Pocas palabras serán necesarias para la presentación de este libro. Es el cuarto
de una serie de
Manuales destinados a satisfacer la pública demanda de una sencilla exposición
de las enseñanzas
teosóficas. Se han quejado algunos de que nuestra bibliografía es a la vez
demasiado abstrusa,
excesivamente técnica y muy costosa para el vulgar lector, y esperamos que la
presente serie
logre satisfacer tan positiva necesidad. La Teosofía no conviene tan sólo a los
eruditos. Conviene
a todos. Acaso entre quienes en estos Manuales perciban los primeros vislumbres
de las
enseñanzas teosóficas, haya algunos que se vean impelidos a profundizar en su
filosofía, su
ciencia y su religión y arrostren sus abstrusos problemas con el celo del
estudiante y el ardor del
neófito. Mas estos Manuales no están escritos para el fervoroso estudiante que
no retrocede ante
las dificultades iniciales. Están escritos para las gentes atareadas en los
negocios de la vida
cotidiana, que anhelan conocer algunas de las capitales verdades que hacen la
vida menos penosa
de sobrellevar y la muerte más fácil de afrontar. Escritos por servidores de los
Maestros, que son
los Hermanos Mayores de nuestra raza, no tienen otro objeto que ayudar a
nuestros prójimos.
CAPITULO 1
KARMA
Todo desarrollado pensamiento del hombre pasa al mundo interno, y asociado o
mejor diríamos
entrefundido con una medio inteligente fuerza de los reinos elementales, se
convierte en una
entidad activa que como engendrada por la mente sobrevive durante un período
proporcional a la
intensidad del impulso que la generó. Así un buen pensamiento se mantiene como
una fuerza
activa y benéfica, y uno malo como un maléfico demonio. De esta suerte el hombre
está
continua mente poblando su ambiente con un mundo de su creación, henchido de los
brotes de sus
caprichos, deseos, impulsos y pasiones, que reaccionan sobre cualquier organismo
sensitivo o
nervioso puesto en contacto con ellos, en proporción de su dinámica intensidad.
El budista llama
a este fenómeno su escanda; el hinduista le denomina karma. El adepto emite
conscientemente
dichas formas mentales; los demás hombres las emiten inconscientemente 1. No se
ha hecho más
gráfica descripción de la esencial naturaleza del karma que la contenida en las
precedentes frases
tomadas de una de las primeras cartas del Maestro K. H. Si claramente se
comprenden en todo su
alcance, se desvanecerán la mayor parte de las dudas que obscurecen el asunto, y
se percibirá el
capital principio subyacente en la acción kármica. Por lo tanto, pueden
considerarse dichas frases
como la mejor norma de estudio, y así comenzaremos por considerar las facultades
creadoras del
hombre. Basta para introduc ción el claro concepto de la inmutabilidad de la ley
y el de los planos
de la Naturaleza.
1 Sinnet: El Mundo Oculto, tomo 1, págs 219 y 220. Edición Española
CAPITULO 2
LA INMUTABILIDAD DE LA LEY
Es axiomático que vivimos sujetos a leyes inquebrantables. Sin embargo, cuando
nos percatamos
conscientemente de esta verdad y la reconocemos positivamente en los mundos
físico, mental y
moral, nos invade un sentimiento de impotencia como si irremediablemente nos
agarrase una
vigorosa Potestad que nos zarandeara a su antojo. Pero sucede precisamente lo
contrario, porque
una vez conocida tal potente Potestad, nos conducirá sumisa a donde nosotros
queramos, pues
posible es utilizar todas las fuerzas naturales en la proporción en que las
conozcamos. "Por
obediencia se vence a la Naturaleza" y a nuestra disposición se hallan sus
irresistibles energías en
cuanto por el conocimiento actuamos con ellas y no contra ellas. En los
inagotables depósitos de
la Naturaleza podemos escoger las fuerzas que en intensidad, dirección y sentido
mejor sirvan a
nuestro propósito, y su inmutabilidad afianza nuestro éxito. De la inmutabilidad
de la ley
dependen los experimentos científicos y todo el poder de trazar un proyecto y
predecir el
resultado. En esto se funda el químico, seguro de que la Naturaleza dará siempre
las mismas
respuestas a las mismas preguntas. La alteración del resultado significa para el
químico que
equivocó el procedimiento y no que la Naturaleza haya mudado el suyo. Lo mismo
sucede
respecto de las acciones humanas. Cuanto mayor sea el conocimiento, tanto mayor
seguridad
habrá en el resultado, pues los que llamamos "accidentes" provienen de la acción
de ciertas leyes
desconocidas o desdeñadas. También como en el mundo físico, pueden proyectarse,
calcularse y
predecirse los resultados en los mundos mental y moral. La Naturaleza nunca nos
traiciona.
Traicioneras son nuestra ceguedad e ignorancia. En todos los mundos el poder es
proporcional al
conocimiento y se identifican la omnisciencia y la omnipotencia. La ley debe de
ser tan
inmutable en los mundos mental y moral como en el físico, pues el universo es la
emanación del
Absoluto y la Ley no es más que la expresión de la Divina Naturaleza. Así como
toda vida emana
de la única Vida, así hay una suprema Ley que todo lo sostiene y como roca de la
Divina Naturaleza
es el seguro e inconmovible fundamento de todos los mundos.
CAPITULO 3
LOS PLANOS DE LA NATURALEZA
Para estudiar las operaciones del karma, según la norma indicada por el Maestro,
hemos de tener
claro concepto de los tres planos o mundos inferiores del universo o de la
Naturaleza, y de los
Principios 2 con ellos rela cionados. Los nombres que se les dan indican el
estado de conciencia en
ellos actuante. Puede ayudamos a la comprensión un diagrama de los planos con
los Principios
correspondientes, y con los vehículos en que una entidad cons ciente es capaz de
actuar en ellos.
El Ocultismo práctico le enseña al estudiante a visitar dichos planos, y por
medio de su propia
investigación transmutar la teoría en positivo cono cimiento. El vehículo
inferior, el cuerpo denso,
le sirve a la conciencia para actuar en el mundo físico, y en este mundo queda
limitada la conciencia
por las capacidades del cerebro. El término "cuerpo sutil" denota las
modalidades del
cuerpo astral correspondientes a las diversas condiciones del complicado mundo
psíquico. En el
mundo o plano devachánico hay dos niveles distintamente definidos: el rúpíco o
con forma y el
arrúpico o sin forma. En el nivel inferior, la conciencia se vale de un cuerpo
artificial, el
mayavirrupa; pero conviene mejor el término cuerpo mental, porque denota que su
materia
constituyente pertenece al plano manásico. En el nivel superior, la conciencia
se vale del cuerpo
causal. Del plano búdico no hay necesidad de tratar.
2 Véase el Manual Teosófico de la misma autora.
LOS PLANOS DE LA NATURALEZA
ATMA
BUDICO BUDDHI VEHICULO CUERPO ESPIRITUAL
DEVACHANICO MANAS VEHICULOS:
CUERPO MENTAL
CUERPO CAUSAL
PSIQUICO KAMA MANAS: ASTRAL SUPERIOR
O VEHICULO CUERPO SUTIL
ASTRAL KAMA: ASTRAL INFERIOR
FISICO DOBLE ETEREO VEHICULOS:
CUERPO DENSO CUERPO DOBLE ETEREO
CUERPO DENSO
La materia de estos planos no está en el mismo grado de vibración; y en general,
la de cada uno
de ellos es más densa que la del inmediatamente superior, de conformidad con la
Naturaleza,
pues la involución o curso descendente de la evolución procede de lo rarificado
a lo denso, de lo
sutil a lo grosero. Además, numerosas jerarquías de seres ha bitan en estos
planos, desde las
superiores Inteligencias del mundo espiritual hasta los ínfimos elementales
subconscientes del
mundo físico. En todos los mundos, el espíritu y la ma teria están entre
fundidos, de suerte que
cada partícula tiene por cuerpo la materia y el espíritu es su vida. Todas las
independientes
agregaciones de partículas, toda separada forma de cualquier tipo, clase y
especie están animadas
por dichos seres vivientes cuyo grado corresponde al de la forma. No hay forma
alguna que no
esté así animada; pero la animadora entidad puede ser una elevada Inteligencia,
un ínfimo
Elemental o cualquiera entidad de las innumerables huestes existentes entre
ambos extremos. Las
entidades de que principalmente vamos a tratar ahora son las del plano psíquico,
llamado también
mundo o plano astral, pues proporcionan al hombre el cuerpo de deseos o cuerpo
de sensación y
vivifican los sentidos astrales. Son estas entidades los elementales de la forma
del mundo animal,
llamados en sánscrito rupa devatas, que motivan la transmutación de las
vibraciones en
sensaciones. La más notable característica de los elementales kámicos es la
sensación o facultad
de percibir y responder a las vibraciones; y en el plano astral abundan dichas
entidades, de
diversos grados de conciencia, que reciben toda clase de impresiones y las
transmutan en
sensaciones. Así pues, todo ser que posea un cuerpo en el cual residan estos
elementales, será
capaz de sentir, y el hombre siente por medio de un tal cuerpo. El hombre no es
consciente de las
partículas de su cuerpo físico ni tampoco de sus células, que tienen conciencia
propia y llevan a
cabo los procesos de la vida vegetativa; pero el individuo cuyo cuerpo físico
constituyen dichas
células no participa de su conciencia, ni las ayuda ni las estorba en su trabajo
fisiológico de
asimilación y desasimilación ni en ningún caso podría identificar su conciencia
con la de una
célula de su corazón, para saber exactamente cómo opera. La conciencia del
hombre actúa
normalmente en el plano psíquico, y aun en las regiones superiores de este
plano, la mente humana
funciona entremezclada con kama, pues en el plano psíquico o astral no puede
actuar la
mente pura. El plano psíquico o astral está henchido de elementales análogos a
los que
construyen el cuerpo astral del hombre y de los animales. Por medio del cuerpo
astral se relaciona
el hombre con los elementales del deseo y con los objetos exteriores que le
inspiran atracción o
repulsión. Por medio de su voluntad, sus emociones y deseos influye el hombre en
los
elementales que responden sensorialmente a todos los estremecimientos emotivos
que emite en
todas direcciones. El cuerpo astral del hombre funciona como un instrumento que
transmuta en
sensaciones las vibraciones procedentes del exterior, y en vibraciones los
sentimientos
procedentes del interior.
CAPITULO 4
GENERACION DE LAS FORMAS MENTALES
Estamos ahora dispuestos a comprender más claramente las palabras del Maestro.
Al actuar la
mente en el plano mental inferior genera imágenes o formas mentales, llamadas
también formas
de pensamiento. Se ha dicho con sumo acierto que la imaginación es la facultad
creadora de la
mente, y así es en un sentido mucho más literal del que se figuran los que
emplean dicha palabra.
La aptitud de producir imágenes es la característica facultad de la mente, y las
palabras no son
más que toscos intentos de representar o expresar un cuadro mental. Una idea,
una imagen
mental, es en muchos casos algo muy complicado cuya expresión verbal requiere
toda una frase;
y así, la palabra expresiva de una idea sólo concierne a un incidente en ella
notable sin expresar
completamente toda la idea. Por ejemplo, la palabra "triángulo" evoca en la
mente de quien la
oye una figura geométrica cuya definición o desarrollo verbal requiere otras
palabras para
expresar el contenido total de la idea de triángulo. Pensamos en símbolos y
trabajosa e imperfectamente
los expresamos en palabras. Cuando una mente se comunica en derechura con otra
mente, la expresión es perfecta y transciende las palabras, y aun en la
transmisión de
pensamientos limitados no se pronuncian palabras sino que se emiten ideas. El
orador expresa
con palabras todo cuanto puede de sus imágenes mentales, que se reproducen en la
mente de
quienes lo escuchan. La mente se vale de ideas, no de palabras y la mitad de los
debates y
controversias que degeneran en disputa, provienen de que los polemistas
atribuyen diferentes
ideas a las mismas palabras o emplean distintas palabras para expresar las
mismas ideas. Una
forma de pensamiento es una imagen mental que con materia mental forja el ego
por medio de la
mente y pone en vibración el ambiente mental. Estas vibraciones descienden al
plano astral
donde se transmutan en colores y sonidos que atraen a los elementales
sintonizados con las
respectivas vibraciones. Porque todos los elementales, como las de más entidades
del universo,
pertenecen a uno u otro de los siete Rayos o Hijos primordiales de la Luz. La
Luz Blanca
dimanante del Tercer Logos o manifestación de la Mente Divina, se descompone en
siete Rayos,
simbolizados apocalípticamente en "los siete Espíritus que están delante del
trono" y cada uno de
estos siete Rayos se subdivide en siete subrayos y así sucesivamente en seriadas
subdivisiones.
De aquí que entre las innumerables diferenciaciones constitutivas del universo,
haya elementales
pertenecientes a las varias subdivisiones, que se comunican en un lenguaje
basado en su color
correspondiente. Tal es la razón de que se haya reservado tan celosamente el
oculto significado
de los colores, los sonidos y los números (pues los números subyacen en el
sonido y el color) ya
que por medio de ellos es posible dominar a los elementales. El Maestro K. H.
dice muy
claramente acerca del lenguaje de los colores: ¿ Cómo podréis comprender, cómo
dominar a esas
semi inteligentes entidades que no se comunican con nosotros por medio de
palabras sino con
sonidos y colores correspondientes a las mutuas vibraciones? Porque el sonido,
la luz y el color
son los principales factores de los grados de inteligencia de esos seres de
quienes no tenéis idea ni
en los que se os consiente creer, pues ateos y cristianos, materia listas y
espiritualistas arguyen
cada cual a su modo contra semejante creencia, y los cientistas la tildan
enérgicamente de
degradante superstición 3. Cuantos hayan estudiado la historia antigua
recordarán que de cuando
3 El Mundo Oculto, pág. 246. Edición española.
en cuando se encuentran obscuras alusiones al lenguaje de los colores, y que en
Egipto se
escribían en colores los manuscritos sagrados y se castigaba con pena de muerte
cualquier error
de copia. Pero no quiero dejarme seducir por esta fascinadora digresión. Nos
contraemos a la
circunstancia de que con los elementales nos relacionamos por medio de sonidos y
colores que
son para ellos tan inteligibles como las palabras para los hombres. El matiz del
color fonético
depende del motivo generador de la forma de pensamiento. Si el motivo es puro,
amoroso y
benéfico, la forma de pensamiento atraerá a un elemental sintonizado con su
color fonético, quien
se infundirá en la forma y será su alma, constituyendo así en el mundo astral
una entidad
independiente de carácter puro, amoroso y benéfico, por el contrario, si el
motivo es impuro,
hostil y maléfico, la forma de pensamiento atraerá a un elemental sintonizado
con su color
fonético y se infundirá en la forma y será su alma, constituyendo así en el
mundo astral una
entidad independiente de carácter maléfico. Por ejemplo, un pensamiento iracundo
producirá una
forma de color de fuego que atrae a los elementales de la ira y uno de ellos se
infunde en la forma
y la convierte en una entidad iracunda con actuación independiente. Los hombres
están hablando
de continuo sin darse cuenta en este lenguaje de colores fonéticos y atraen
enjambres de
elementales que se aposentan en las formas de pensamiento, de suerte que cada
cual puebla su
ambiente con los engendros de sus fantasías, deseos, impulsos y pasiones.
Ángeles y demonios de
nuestra propia creación nos rodean y son causa de dicha o infortunio para
nosotros y para los
demás. Son una hueste kármica. Los clarividentes perciben los relampagueantes
colores de
continuo cambiantes en el aura de cada individuo, de modo que todo pensamiento y
toda emoción
son visibles para la vista astral. Los que poseen un mayor grado de
clarividencia pueden ver
también las formas de pensamiento y los efectos producidos por los relámpagos de
colores en las
huestes de elementales.
CAPITULO 5
ACTIVIDAD DE LAS FORMAS DE PENSAMIENTO
La duración de estas animadas formas de pensamiento depende en primer lugar de
la energía que
les haya comunicado su creador, de su intensidad inicial, y en segundo lugar del
alimento que se
les proporciona al reiterar el pensamiento su progenitor o cualquier otro
individuo, por lo que si
la reiteración es muy frecuente, se vigoriza la forma hasta el punto de
estabilizarse en el mundo
astral. Las formas de pensamiento de análoga índole se atraen mutuamente y
constituyen por
aglomeración una forma de extraordinaria energía e intensidad. Las formas de
pensamiento están
ligadas con su creador por una especie de lazo magnético, de suerte que
reaccionan sobre él, y
cuando la repetición del pensamiento las vigoriza, determinan un definido hábito
mental a manera
de molde en que fácilmente se vierta el pensamiento. Si es de índole elevada,
beneficiará a
su creador, aunque la mayoría impiden por lo siniestros el desenvolvimiento
mental.
Consideremos la formación del hábito por que demuestra en miniatura la operación
del karma y
nos ayuda a comprenderla. Suponga mos una mente virgen, sin pasada actividad,
capaz de actuar
libre y espontáneamente. Si engendra una forma de pensamiento y la reitera
multitud de veces, se
habituará a tal pensamiento de modo que en él aplique todas sus energías sin
acción selectiva de
la voluntad. Supongamos además que el ego nota que aquel hábito mental es un
obstáculo para
su progreso, y se propone vencerlo. Sólo podrá lograrlo invirtiendo el
procedimiento, esto es, por
la renovada espontánea acción de la mente dirigida a deshacer lo hecho, a
eliminar el contraído
hábito que impide el adelanto del ego. Aquí tenemos idealmente representado un
mínimo ciclo
kármico, rápidamente recorrido. La mente libre contrae un hábito que la limita;
pero dentro de
esta limitación conserva su libertad y puede actuar desde su interior contra el
adquirido hábito
hasta eliminarlo. Desde luego que no somos inicialmente libres, pues venimos al
mundo cargados
con las cadenas que nos forjamos en vidas anterio res; pero el proceso relativo
a cada cadena, a
cada hábito contraído, es el mismo que indicado queda en el ciclo puesto por
ejemplo. La mente
forja la cadena, la soporta y al propio tiempo puede limarla 4. El creador de
una forma de
pensamiento puede dirigirla a determinado individuo para favorecerlo o
perjudicarlo, según la
índole del elemental que la anima. No es ficción poética, sino positiva
realidad, que los buenos
deseos, las oraciones y los pensamientos amorosos benefician a quienes se
envían, pues forman
una hueste protectora que los circuye y defiende de peligrosas influencias. No
sólo genera y
emite el hombre sus propias formas de pensamiento sino que como un imán atrae
las de otros
individuos, con tal que sean de la misma índole que las suyas. Así puede atraer
poderosos
refuerzos de energía a él externa y de él depende que esta energía sea positiva
o negativa. Si los
pensamientos son puros y nobles atraerán huestes de entidades benéficas, y así
se explica que a
veces se vea capaz de realizar lo que en verdad le parece superior a sus
fuerzas. Análogamente,
4 Desde luego se comprende que siempre que la autora habla de la mente,
se refiere a la "conciencia mental" o personal, constituida por la mayor
cantidad y calidad de los pensamientos acumulados, cual conciencia
contrae los hábitos y los elimina, forja y lima las cadenas simbólicas, es
el actor y la mente es un instrumento de acción. (N. del T.)
los pensamientos bajos, siniestros y viles atraen huestes de entidades
maléficas, y así se explica
que un hombre cometa crímenes de que al punto se arrepiente creído de que algún
demonio le ha
tentado. Los elementales que animan las formas de pensamiento, buenas o malas,
flotantes en el
ambiente astromental, se enlazan con el elemental del deseo del cuerpo astral
del hombre y con
los que animan sus propias formas de pensamiento, con tal que todas sean de la
mis ma índole,
pues los elementales de índole contraria se repelen, de suerte que el hombre de
nobles y elevados
pensamientos y virtuosas emociones formará un aura contra la cual se estrellen
como en un
broquel toda clase de siniestras influencias. Hay otra clase de actividad
elemental que produce
amplios resultados, y por tanto no puede omitirse en este preliminar examen de
las fuerzas que
contribuyen a formar el karma. Lo mismo que las acabadas de mencionar, las
formas de
pensamiento pueblan el ambiente que reacciona sobre todo organismo sensitivo o
nervioso que se
ponga en contacto con ellas, aunque también pueden afectar a cualquier otro
organismo. Los
elementales son de temperamento gregario y se agrupan por clases, de suerte que
cuando un
individuo proyecta una forma de pensamiento atrae a cuantos elementales de su
propia índole
alcanza su intensidad y constituyen por aglomeración una entidad colectiva. Del
carácter de estas
entidades colectivas dependen las señaladas características de las familias,
poblaciones,
comarcas, regiones y naciones, pues forman un ambiente astral en el que actúan
los cuerpos
astrales de los individuos pertenecientes a la respectiva familia, población,
comarca, región o
nación, y en consecuencia tal ambiente colectivo modifica la actividad del
individuo y limita
hasta cierto punto la expresión de sus facultades. Si a un individuo se le
presenta a examen una
nueva idea, sólo podrá verla a través de su ambiente familiar, vecinal,
comarcal, regional o
nacional, y es fácil que la vea retorcida por refracción en el ambiente. Por lo
tanto, hay
limitaciones kármicas de suma importancia, que requieren ulterior consideración.
La influencia
de las entidades colectivas no se contrae al cuerpo astral de los individuos,
sino que cuando son
de siniestra y destructora índole actúan como focos de tremenda energía
desintegradora que
ocasiona en el plano físico estragos tales como los accidentes, tempestades,
ciclones, huracanes,
terremotos e inundaciones. También estos resultados kármicos requieren ulterior
consideración.
CAPITULO 6
FUNDAMENTO DEL KARMA
Conocida la relación entre el hombre y los reinos elementales y considerada la
creadora energía
de la mente que engendra las vívidas formas de pensamiento, nos hallamos en
disposición de
comprender el fundamento del karma durante un ciclo de vida del ego, o sea el
periodo que
transcurre entre dos nacimientos y abarca por lo tanto una vida terrestre, una
vida astral y una
vida mental para volver de nuevo a la vida terrestre. Conviene advertir que
durante un ciclo de
vida, el ego permanece muchísimo más tiempo fuera del plano físico, de suerte
que la verdadera
vida del ego es la ultraterrena, y así vemos que no será posible comprender
acertadamente las
operaciones del karma sin estudiar las actividades del ego fuera del plano
físico. Dice un
Maestro: "Afirman los vedantinos que la vida terrena, por su inestabilidad y
relativamente corta
duración, es ilusoria, y que la vida real es la del ego en las esferas
superiores" 5. Durante la vida
terrena se manifiesta más directamente la actividad del ego en la creación de
formas de
pensamiento por medio de la mente. El germen o embrión de estas formas es una
imagen mental
que se mantiene unida a la conciencia de su creador como una idea concebida,
pero todavía no
expresada. Esta imagen mental puede compararse a un molde estereotipado en la
conciencia del
ego, del que puede producir tantas copias o formas de pensamiento como quiera.
La imagen mental
es la estereotipia y las formas de pensamiento son los ejemplares. La imagen es
puro
pensamiento. Las formas de pensamiento son astromentales. El ego lleva en su
conciencia la
imagen mental durante todo un ciclo de vida, y si al pasar por los planos astral
y mental en el arco
ascendente no puede la imagen soportar la sutil atmósfera de uno u otro de ambos
planos,
prescinde temporáneamente de ella, y al volver a la tierra por el arco
descendente, recoge la
imagen en el punto donde la había dejado sin perder su conexión con ella; es
decir, que la imagen
mental puede permanecer largo tiempo aletargada y recobrar después su actividad.
Cada impulso
del ego y la influencia de las derivadas formas de pensamiento y de las
entidades análogas
acrecientan la energía y modifican la forma de la imagen mental, que evoluciona
de conformidad
con leyes definidas. La agregación de las imágenes mentales cons tituye el
carácter del individuo,
cuyo aspecto, externo es reflejo de lo interno; y así como las células orgánicas
se modifican en el
transcurso del proceso fisiológico, así también las imágenes que dan la tónica
mental del individuo
experimentan notables modificaciones. El estudio de la operación del karma
arrojará mucha
luz sobre estas modificaciones. De diversa índole puede ser una imagen mental,
según el motivo
de su creador. Puede ser pasional, ética o intelectual; pero sea cual sea su
índole es una creación
del ego y el fundamento del karma. Sin imagen mental no habría karma que
enlazase un ciclo de
vida con otro, y es indispensable el cuerpo mental para que haya karma
individual. Los minerales,
vegetales y animales no tienen karma individual porque carecen de manas 6.
Consideremos
ahora la imagen mental con relación a la forma de pensamiento en el plano astral
y veamos cómo
se produce esta forma. Las vibraciones de la imagen mental levantan vibraciones
sintónicas en la
materia astral, y como esta materia es más densa que la mental, constituye la
forma o envoltura
5 Lucifer. Octubre de 1892. Artículo: Vida y Muerte
6 Está en ellos latente, en espera de actualización, el principio manasico,
y es como si carecieran de él. (N. del T.)
de la imagen mental, de modo que las imágenes mentales creadas por el ego y
adheridas inalienablemente
a su conciencia, tienen su expresión astromental en las formas de pensamiento
que constituyen el ambiente peculiar del ego, su propio mundo, de la propia
suerte que las
imágenes mentales del Logos tienen su expresión en el universo manifestado y así
también, como
aunque cesara la manifestación del universo, no se aniquilaría su imagen en la
mente del Logos,
así aunque se desvanezca por consunción la forma de pensamiento, permanece en la
conciencia
del ego la imagen mental. Conviene añadir que las vibraciones de la imagen
mental no sólo
provocan otras en la materia del plano astral, sino que repercuten en la materia
indiferenciada, en
el akasha, el inagotable depósito de todas las vibraciones mentales, emocionales
y físicas, que allí
se estereotipan como imágenes fijas y constituyen los anales akásicos, los
simbólicos libros de los
Lipikas, que puede leer todo el que según dice la Doctrina Secreta posee la
visión del Dangma 7.
Una mente ejercitada puede proyectar en la materia astral las imágenes akásicas
como por medio
de la linterna mágica se proyecta una fotografía en una pantalla, de suerte que
una escena del
pasado puede reproducirse en toda su vivida realidad con los más leves por
menores, pues en la
materia akásica existe como perpetuo clisé que percibe y es capaz de reproducir
el experto
vidente. Esta incompleta descripción bastará para dar una débil, pero por de
pronto suficiente
idea del fundamento del karma. En el akasha se fija la imagen mental creada por
el ego. De la
imagen mental deriva la forma de pensamiento animada según queda dicho, que
actúa en el
mundo astral produciendo diversos efectos relacionados con la imagen mental y
con el ego. Cada
uno de los efectos produc idos por la forma de pensamiento puede compararse a un
hilo de tela de
araña, y el conjunto de los efectos a la tela tejida por la forma de
pensamiento. Además, cada
efecto tiene su peculiar matiz, por el que puede conocerse de qué imagen mental
procede y a qué
ego pertenece. Así cabe tener alguna idea de cómo los Señores del karma o
administradores de la
ley kármica perciben al primer golpe de vista la completa responsabilidad del
ego por la imagen
mental que crea y su responsabilidad parcial por sus efectos ulteriores, que
será mayor o menor
según entren o no otros hilos kármicos en la determinación de los efectos.
También podemos
comprender por qué el motivo desempeña parte tan importante en la operación del
karma; por
qué las acciones están subordinadas a su generadora energía; y por qué el karma
opera en cada
plano de conformidad con su índole, y sin embargo enlaza todos los planos con un
hilo sin
solución de continuidad. Cuando los luminosos conceptos de la Religión de la
Sabiduría
derraman su luz sobre el mundo y disipan las tinieblas, dejando ver la absoluta
justicia que obra
bajo las aparentes incongruencias, desigualdades y accidentes de la vida, no es
extraño que
nuestro corazón se dirija con inefable gratitud a los excelsos seres que
mantienen la antorcha de
la Verdad y nos libran de la tensión que estaba a punto de estallar, de la
congoja con que
presenciábamos males al parecer irremediables y nos movían a dudar de la
justicia y del amor. ¡
No estás condenado ! Dulce es el Alma de las cosas, y descanso celestial el
corazón del Ser. Más
fuerte que el infortunio es la voluntad. Lo bueno se transmuta en mejor y lo
mejor en óptimo. Tal
es la Ley que obra rectamente y nadie puede detener ni desviar. Su corazón es
Amor. Su fin es
paz y plenitud. ¡Obedeced !. Para mayor claridad trazaremos un diagrama del
triple resultado de
la actividad del ego que crea el karma fundamental. Así tendremos durante un
ciclo de vida.
7 Dangma equivale a vidente que ha alcanzado la suprema sabiduría. (N.
del T.)
KARMA
PLANO MATERIA CONSTITUYENTE RESULTADO
ESPIRITUAL AKASHA IMÁGENES AKASHICAS QUE FORMAN
EL HOMBRE EL REGISTRO KARMICO
CREA EN EL
MENTAL INFERIOR MENTAL IMÁGENES MENTALES QUE PERMANECEN
EN LA CONCIENCIA DE SU CREADOR
ASTRAL ASTRAL IMÁGENES ASTROMENTALES, ENTIDADES
ACTIVAS EN EL PLANO ASTRAL
El resultado de todo ello son las tendencias, aptitudes, actividades,
oportunidades, ambiente, etc,
principalmente en futuros ciclos de vida, de conformidad con definidas leyes.
CAPITULO 7
KARMA INDIVIDUAL
El estudiante ha de reconocer que el alma del hombre, el ego, el causante del
karma es una
entidad progresiva, un ser viviente que adelanta en estatura mental y en
sabiduría según recorre el
sendero de su eónica evolución, por lo que conviene tener siempre presente la
esencial identidad
de la mente concreta y la mente abstracta, aunque las distinguimos para mayor
facilidad en su
estudio; pero la diferencia es de actividad funcional y no de naturaleza. La
mente superior o
abstracta actúa en el plano causal con plena conciencia de todo el pasado del
ego, mientras que la
mente inferior actúa en los planos mental y astral, con todas sus facultades
embargadas por la
índole kámica del deseo, con la conciencia limitada a las experiencias que
mayormente le han
impresiona do en la encarnación por que está pasando 8. Para la mayoría de las
gentes la mente
concreta es su yo; y el ego individual, que siempre actúa desde su propio plano
o sea el plano
causal o mental superior, es para ellos la voz de la conciencia, vaga y
confusamente considerada
como sobrenatural, como la voz de Dios, y aciertan al reconocerle autoridad,
aunque
desconozcan su naturaleza. Pero el estudiante ha de comprender muy bien que la
mente inferior
es de la misma esencia que la superior, como el rayo de sol es de la misma
esencia del sol. El sol
de la mente superior brilla siempre en el plano causal, mientras que el rayo de
la mente inferior
penetra en el plano físico a través del plano astral. Por lo tanto, el ego es
una entidad progresiva,
y cuando la mente superior emite un rayo a que llamamos mente inferior, puede
compararse este
descenso a una mano que se sumergiera en un estanque de agua para recoger un
objeto caído en
el fondo, y saliera del agua con el objeto recogido. El adelanto del ego depende
del valor de los
objetos recogidos por la alargada mano; y al retraerse el rayo, la importancia
de toda su obra
mientras estuvo actuando en el plano físico, se estima por el valor de las
reunidas experiencias.
Es como si el propietario y cultivador de una finca rústica saliese al campo a
trabajar sufriendo
todas las inclemencias del tiempo, y regresara con el fruto de su labor para
llenar los alfolíes.
Cada yo personal es el aspecto actuante en el plano físico del ego individual a
quien representa en
el grado de desenvolvimiento correspondiente a la etapa de su evolución. Cuando
así se
comprende, se desvanece la duda que suele asaltar a los principiantes en el
estudio de la Teosofía,
respecto a la aparente injusticia de que recaigan sobre la personalidad las
consecuencias de culpas
que no cometió. Entonces se echa de ver que el mismo ego que sembró el karma, lo
cosecha; que
el mismo labrador que plantó la semilla, cosecha el fruto, aunque haya mudado de
traje entre la
siembra y la cosecha. Así también las envolturas astral y física del ego se
desgastaron entre la
siembra y la cosecha, y se ha revestido de nuevos trajes para recoger el fruto
de lo que sembró.
En las primeras etapas de la evolución del ego, adelanta muy lentamente, porque
le zarandean los
deseos y cede a las atracciones del plano físico. La mayoría de las imágenes
mentales que genera
son pasionales, y en consecuencia las formas de pensamiento son violentas y de
corto alcance. Su
8 El plano mental sólo es uno; pero según la actividad de la mente se
clasifica por conveniencia en mental superior y mental inferior. Al
superior se le denomina plano causal y al inferior sencillamente plano
mental, aunque ambos son mentales. (N. del T.)
duración dependerá de la cantidad de elemento manásico 9 que haya entrado en la
formación de la
imagen mental. Los firmes y sostenidos pensamientos forjarán claras y definidas
imágenes
mentales, y en consecuencia vigorosas y duraderas formas de pensamiento, por lo
que la imagen
mental ha de ser una dominante influencia que dirija las energías del ego.
Durante la vida terrena
forja el hombre un sinnúmero de imágenes mentales. Unas son recias, vigorosas,
de continuo
reforzadas por repetidos impulsos mentales. Otras son débiles, vagas, que apenas
nacidas se
desvanecen. Unas son de índole espiritual y denotan anhelos de servir al
prójimo, deseos de
conocimiento, ansias de más alta vida. Otras son puramente intelectuales, como
límpidas joyas
del pensamiento o receptáculos de los resultados de profundos estudios. También
las hay
emocionales que denotan amor, compasión ternura y devoción; o pasio nales
denotadoras de ira,
ambición, orgullo, codicia, gula, lujuria y cuantas emociones siniestras anidan
en la naturaleza
inferior. A la muerte del cuerpo físico, el ego ve su conciencia henchida de
cuantas imágenes
mentales de una u otra índole forjó durante la vida que acaba de pasar. Es el
resultado de su vida
astromental. Todo pensamiento, por fugaz que haya sido, está allí representado.
Podrán haberse
desvanecido largo tiempo las formas de pensamiento que sólo duraron unas cuantas
horas, pero
las imágenes mentales, sin faltar una, permanecen en la conciencia del alma que
se las lleva
consigo al mundo astral luego de muerto el cuerpo físico. El mundo astral se
divide en siete
subplanos y cada uno de éstos en gradaciones infinitesimales correspondientes a
otros tantos de
densidad de la materia astral, de suerte que el ego cargado de imágenes mentales
groseras
permanecerá en los subplanos inferiores del mundo astral envuelto en dichas
imágenes mentales
que se esforzará en activar y se predispondrá de este modo a reiterarlas
físicamente en su próxima
vida terrena, así como también se verá atraído hacia las escenas terrestres que
le deparen ocasión
de derivar de sus imágenes mentales, formas de pensamiento. Lo mismo sucede
respecto de las
imágenes mentales cuya índole las sintonice con cualquier otro subplano inferior
del mundo
astral, hasta que por consunción o agotamiento pierden estas groseras imágenes
mentales la
materia que les da existencia formal, pero quedan latentes en la conciencia del
ego, que entonces
mantiene vivas las imágenes mentales de armoniosa índole forjadas durante la
anterior vida
terrena y asciende a los subplanos superiores del mundo astral sintonizados con
ellas. Pero
también estas imágenes mentales consumen el elemento de deseo y queda el puro
elemento
mental, a la par que el ego se despoja por completo del cuerpo astral y queda
con el cuerpo
mental inferior por externa envoltura. Cuando terminada la vida mental o
devachanica y después
de una breve estancia en el mundo causal o mental superior, donde ve todo su
pasado, el ego
retorna al mundo físico por los planos mental inferior y astral, la respectiva
materia de estos
planos reaviva las imágenes mentales que quedaron latentes en la conciencia del
ego, y se
convierten en las cualidades del carácter que ha de manifestar el ego en la
nueva personalidad.
Conviene advertir que las creencias supersticiosas transmutadas en imágenes
mentale s durante la
vida terrena, ocasionan acerbos sufrimientos al ego en los primeros estadios de
la vida astral,
pues le representan horrorosos tormentos que en rigor carecen en absoluto de
realidad. Al
retornar el ego al mundo físico, dice Leadbeater en su obra: El Plano Astral:
Los Señores del
Karma, que llevan cuenta de las buenas y malas acciones de cada personalidad,
construyen de
conformidad con el karma la plantilla del doble etéreo que ha de servir de molde
al cuerpo físico
del ego en la próxima encarnación. Durante la vida devachánica se asimila el ego
las experiencias
adquiridas en los mundos físico y astral, y su adelanto depende del nú mero de
imágenes mentales
de una y otra índole que forjó durante la vida terrena. Las imágenes mentales de
siniestra índole
9 El elemento manásico equivale a materia mental. (N. del T.)
le servirán de lección y escarmiento por las penosas consecuencias que le
acarrearon al
transmutarlas en formas de pensamiento concretadas en acción. Las imágenes
mentales de índole
armónica le aprovecharán porque al asimilarse su esencia se convertirán en
aptitudes y facultades
propias ya para siempre de su naturaleza. El ego agrupa todas las imágenes
mentales de una
misma índole, se asimila su esencia, y por meditación crea un nuevo órgano
mental, a manera de
molde en el que vierte la asimilada esencia y la transmuta en facultad. Por
ejemplo, si durante la
vida terrena forjó el ego muchas imágenes mentales de anhelos de conocimiento y
de esfuerzos
para comprender verdades superiores, cuando muere el cuerpo físico mantiene
durante la vida
astral el mismo nivel mental que tenia en la vida física; pero en el mundo
mental inferior o devachán
transmuta todas esas imágenes mentales en facultades y aptitudes, de modo que el
ego
vuelve a la tierra con un órgano mental mucho más agudo y eficaz que el que
poseyó en la
anterior encarnación, con mayor potencia de facultades intelectuales que le
permiten acometer y
llevar a cabo estudios e investigaciones de que hasta entonces fue de todo punto
incapaz. Tal es la
transmutación de las imágenes mentales que dejan de existir en el plano mental,
puesto que se
han transmutado en facultades; pero subsisten perpetuamente en los anales
akásicos en donde el
ego las percibe desde el plano causal. Por lo tanto, quien anhele acrecentar el
vigor de sus
presentes facultades intelectuales, podrá lograrlo si mantiene persistentemente
su anhelo, pues las
aspiraciones y deseos durante una vida terrena se convierten en aptitudes en la
siguiente y la
voluntad de obrar se transmuta en positiva aptitud para la definida acción.
Conviene advertir que
las facultades y aptitudes de esta suerte elaboradas están estrictamente
sometidas en su condición
a los materiales de que dispuso el ego, por lo que si éste no plantó durante la
vida terrena las
semillas de la aspiración y el anhelo, muy escasa o nula será su cosecha en la
vida mental. Las
imágenes mentales constantemente repetidas sin definido propósito y anhelo de
acrecentar las
facultades intelectuales y volitivas, se transmutan en corrientes de pensamiento
o canales por los
que se desperdicia la energía mental. De aquí la importancia de no permitir que
la mente vague
de un punto a otro sin determinado propósito, porque entonces forja imágenes
mentales de índole
trivial que formarán canales por donde se habitúe a fluir la energía mental sin
encontrar
resistencia a que aplicarse. Cuando por falta de oportunidad y no de aptitud se
ha frustrado el
anhelo de realizar una acción de índole pura y elevada, se formará una imagen
mental que se
transmutará en vivo pensamiento durante la vida devachánica y se concretará en
positiva acción
durante la próxima vida terrena en cuanto se le depare favorable oportunidad,
que se le deparará
inevitablemente si el anhelo o aspiración se transmutaron en pensamiento durante
la vida mental,
la misma ley rige cuando el deseo es de índole grosera y sensual, aunque en este
caso no se
transmuta en pensamiento en el devachán, donde no pueden penetrar estas
siniestras imágenes
mentales, sino que permanecen latentes en el ego hasta que a su paso por el
mundo astral en
retorno a la tierra se trans mutan en formas de pensamiento y se concretan en
acción. Así los
deseos codiciosos formarán una imagen mental que vigorizada por la repetición
del deseo,
determine en una vida ulterior la congénita tendencia al robo que se concrete en
acción. El karma
causativo es completo, y cuando la imagen mental está lo bastante vigorizada, se
concreta casi
automáticamente en acción. Además sabido es que la repetición continuada de un
acto lo
convierte en hábito, y lo mismo sucede en todos los planos, de suerte que la
reiteración de un
deseo en el plano astral y de un pensamiento en el mental, los transmutarán en
acción en el plano
físico a la menor oportunidad. Muchas veces, el que comete un crimen dice que
"lo hizo sin
pensar" que "estaba obcecado", que "no sabía lo que hacía", y que "no hubiera
cometido el
crimen si reflexionara en lo que iba a hacer". El criminal que así se disculpa,
tiene razón en lo
que dice, pues en verdad no cometió el crimen deliberadamente con premeditación,
sino
impulsivamente como resultado automático de los deseos y pensamientos
precedentes, que sin
remedio se concretaron automáticamente en acción. Sucede algo parecido a cuando
una disolución
salina saturada cristaliza súbitamente en cuanto se le añade un menudisimo
cristal de la
misma substancia disuelta. De la propia suerte, cuando la agregación de imágenes
mentales está
saturada, una sola más que se añada, las concretará en acción. Es inevitable la
acción porque al
reiterar una y otra vez la imagen mental se anuló la libertad de elección, y lo
físico no tiene más
remedio que obedecer al impulso mental. El persistente deseo de obrar en tal o
cual sentido
durante una vida, se transmuta en impulso en otra, y parece entonces como si el
deseo fuese una
imperiosa exigencia que se hace a la naturaleza para que depare la oportunidad
de la acción.
También ha de observar el ego las imágenes mentales que de las experiencias
pasadas en la vida
terrena almacena la memoria. Son el fiel historial de la influencia ejercida por
el mundo exterior
en el ego, quien debe meditar sobre ellas para descubrir sus mutuas relaciones y
conocer su valor
como expresión y manifestación de la Mente universal en la Naturaleza. Por
meditación aprende
el ego de las experiencias, lecciones de placer que acaba en dolor y dolor que
termina en placer.
Reconoce la existencia de leyes inviolables a las que ha de obedecer. Aprende
lecciones de éxitos
y fracasos, de esperanzas y desengaños, de triunfos y derrotas, de temores
infundados, de fuerzas
incapaces por lo débiles de resistir a la prue ba, de la presunta sabiduría que
se torna ignorancia,
del paciente sufrimiento que invierte en victoria la aparente derrota y la
atolondrada precipitación
que trueca en derrota la aparente victoria. Sobre todas estas cosas medita el
ego y por su propia
virtud alquímica transmuta las entremezcladas experiencias en el oro del
conocimiento, de modo
que renace en la tierra con mejor disposición y aptitud para arrostrar los
sucesos de la nueva vida
con el resultado de las pasadas experiencias. La conciencia se desenvuelve por
medio de la
transmutación en conocimiento de las imágenes mentales dimanantes de las
experiencias, y
particularmente de las que enseñan que el sufrimiento deriva de la ignorancia o
de la
desobediencia a la ley. Durante las sucesivas vidas terrenas, el ego se ve
continuamente
impulsado por el deseo hacia los objetos de sensación, pero al ceder a sus
halagos se lastima al
chocar contra la ley. La experiencia le enseña que todo placer deseado contra la
ley es un germen
de dolor; y cuando en una nueva vida, el deseo le impulsa a un morboso goce, el
recuerdo de las
pasadas experiencias se afirma en la conciencia y refrena los impetuosos
corceles de los sentidos
que si se desbocaran se precipitarían obcecadamente en el objeto de sensación.
En el actual
estadio de la evolución huma na, todos los egos, excepto los más atrasados, han
tenido suficientes
experiencias para reconocer las más salientes características del "bien" y del
"mal", o sea de lo
que está en armonía o en discordancia con la divina Ley, de suerte que por su
dilatada
experiencia puede el ego manifestarse clara y explícitamente en su aspecto
ético; pero en cuanto a
las cuestiones peculiares del presente estadio de evolución y no de los ya
recorridos, la
experiencia del ego es tan deficiente, que aún no se ha transmutado en
conciencia, y se expone a
errar en sus determinaciones por muy sincero que sea su intento de obrar
rectamente. En este
caso, la voluntad de obedecer armoniza al ego con la divina ley en los planos
superiores; y su
desconocimiento de cómo ha de obedecer, se remediará por efecto del dolor que
experimente al
obrar en contra de la ley, de suerte que el sufrimiento le enseñará lo que
ignoraba y sus aflictivas
experiencias acrecentarán su conciencia para evitar ulteriores errores y caídas
y darle mayor
conocimiento de Dios en la Naturaleza, de la consciente armonía con la ley de la
vida, de la
consciente cooperación al desenvolvimiento del pla n de Dios. Así tenemos que
los principios
definidos de la ley kármica que operan con las imágenes mentales como causas se
pueden
expresar del modo siguiente:
Las aspiraciones y deseos se convierten en aptitudes
Los pensamientos reiterados se convierten tendencias
La voluntad de obrar se convierte en acciones
Las experiencias se convierten en conocimiento
Los sufrimientos se convierten en conciencia
CAPITULO 8
OPERACIÓN DEL KARMA
Cuando el ego se ha asimilado en el mundo mental todos los materiales acopiados
durante su vida
terrena, vuelve a moverle el deseo de vida senciente, y entonces comienza el
último periodo del
ciclo de vida, durante el cual se reviste de nuevos cuerpos mental y astral
adecuados a la nueva
vida terrena que va a pasar por la puerta del nacimiento, trayendo consigo los
resultados de su
vida en el mundo mental. Si el ego es joven, poco habrá ganado, porque el
adelanto en los
primeros estadios de la evolución es mucho más lento de lo que algunos se
figuran, y las vidas se
suceden pesadamente, de modo que escasas son la siembra en el mundo físico y la
cosecha en el
mental. Según se van desenvolviendo las facultades se acelera en proporción el
adelanto del ego,
y cuando entra en la vida mental con gran acopio de experiencias, sale de ella y
vuelve a la tierra
con facultades acrecentadas según el descrito procedimiento. Antes de su
redescenso, permanece
algún tiempo el ego en el Plano causal, donde percibe todo su pasado, y de allí
sale revestido tan
sólo del cuerpo causal que perdura todo el ciclo de sus encarnaciones y está
rodeado por el aura
correspondiente a su individualidad, aura luminosa, policromada, más o menos
resplandeciente y
de radio proporcional a su grado de evolución. Al pasar por los planos mental y
astral en su
retorno a la tierra se reviste el ego de nuevos cuerpos constituidos por la
respectiva materia de
dichos planos, de conformidad con los resultados de su pasado karma, teniendo
por embrión las
imágenes mentales que al ascender después de la anterior muerte física quedarán
privadas de
materia, y que ahora reavivan con la que atraen de los planos mental y astral y
constituyen la
tónica de los pensamientos y emociones de toda índole que ha de constituir su
congénito carácter
en la nueva encarnación 10. Una vez así revestido, cuya operación puede ser
breve o muy
prolongada según el caso, se halla el ego dispuesto a recibir de los Señores del
Karma el cuerpo
etéreo por ellos formado con los materiales que el mismo ego proporcionó, y que
sirve de molde
para construir por ley fisiológica el cuerpo denso en que debe manifestarse en
el mundo físico
durante la próxima encarnación. De esta suerte el ego individual se refleja en
el ego personal, y
su carácter, sus cualidades, dotes y circunstancias dependerán de sus
pensamientos anteriores. Se
convertirá en lo que pensó, y así el hombre es según quiso ser. Sin embargo, el
cuerpo físico, en
sus dos aspectos de etéreo y denso, limita y condiciona la actividad de las
facultades del ego, que
ha de vivir en determinado ambiente de cuya índole derivarán las circunstancias
externas. Ha de
seguir el ego un sendero trazado por las causas que estableció y arrostrar
vicisitudes ora
placenteras, ora penosas, resultantes de las fuerzas que generó y que ponen a
prueba sus
facultades. Pero algo más que los aspectos individual y personal del ego parece
aquí necesario
para proporcionar campo de acción a sus energías de modo que se adapten a los
instrumentos
condicionantes y a las reaccionarias circunstancias. Nos acercamos a un punto
del que muy poco
cabe decir apropiadamente, porque se trata de la región de las potentes
Inteligencias espirituales
10 Las expresiones de ascenso y descenso son figuradas pues los planos se
interpenetran, y al hablar de superiores e inferiores se da a entender la
diferente tónica de su vibración (N. del T.)
cuya naturaleza transciende de mucho nuestras limitadas facultades, pero cuya
existencia
podemos conocer y cuya actividad señalar, aunque respecto de quiénes estamos en
análoga
posición a la de los animales respecto de nosotros, que conocen que existimos,
pero ignoran el
alcance y operaciones de nuestra conciencia. Son estas Inteligencias los Señores
del Karma y los
Cuatro Maharajas o Devarajas, respecto de lo poco que sabemos de los Señores del
Karma, da
muestra el siguiente pasaje de la Doctrina Secreta: Los Señores del Karma,
descritos en el comentario
6° de la estancia IV son los Espíritus del Universo. Pertenecen a la parte más
oculta de
la cosmogénesis de que no es posible tratar aquí. Tampoco está preparada la
autora para decir si
los adeptos, aun los de muy elevada categoría, conocen por completo a esta orden
angélica en sus
triples grados o tan sólo conocen el inferior relacionado con los registros de
nuestro mundo,
aunque me inclino a la segunda suposición. Lo único que se sabe de ellos es que
están encargados
de registrar el Karma. Como también dice la Doctrina Secreta, están los Señores
del Karma
relacionados "con el destino y nacimiento de cada ser humano". Los Señores del
Karma trazan la
plantilla del cuerpo etéreo o molde del denso, con el cual constituye el cuerpo
físico que le ha de
servir al ego para manifestar sus cualidades mentales y emocionales en la vida
terrena que va a
pasar. Los Señores del Karma entregan la plantilla a los Cuatro Maharajas,
quienes son como
dice la Doctrina Secreta: "los protectores de la humanidad y los agentes del
karma en el mundo
terrestre". Añade Blavatsky sobre estos "Cuatro Maharajas" lo siguiente en la
citada Doctrina
Secreta al comentar la estancia V del libro de Dzyan: "Cuatro Ruedas Aladas en
cada ángulo...
para los Cuatro Santos y sus huestes. Son los Cuatro Maharajas o Reyes de los
Dhyan-Chohans,
los Devarajas que presiden los cuatro puntos cardinales... Estos Seres también
están relacionados
con el karma, que necesita agentes físicos y materiales para el cumplimiento de
sus decretos. Una
vez recibido de los Señores del Karma el dechado o plantilla del cuerpo etéreo,
los Maharajas
escogen para elaborarlo los elementos o materiales más a propósito para la
expresión de las
cualidades del carácter congénito del ego que va a reencarnar, y también con
objeto de que sirva
de instrumento de las limitaciones impuestas por los pasados fracasos y
desaprovechadas
ocasiones. Los Mahárajas, auxiliados por sus huestes, envían el cuerpo etéreo
así formado al país,
raza, familia y madre que proporcionen el campo o ambiente más favorable para el
agotamiento
de la porción de karma ya madura correspondiente a aquella inminente vida
terrena. No es
posible agotar o extinguir en una sola vida todo el karma acumulado por el ego,
ni podría
elaborarse instrumento alguno ni encontrar ambiente apropiado ni reunir todas
las circunstancias
necesarias para la manifestación de todas las evolucionadas facultades del ego
ni para que éste
cumpla las obligacio nes contraídas en el pasado con otros egos. Por lo tanto,
el cuerpo etéreo ha
de estar elaborado en congruencia con la parte de karma que el ego sea capaz de
agotar en aquella
encarnación y se le colocará en un ambiente social donde pueda relacionarse con
los egos con
quienes tenga contraídos lazos kármicos. Se eligen un país y una raza cuyas
condiciones
políticas, religiosas y sociales convengan a las facultades del ego y
proporcionen ambiente
adecuado a la ocurrencia de los efectos de las causas que estableció. La familia
elegida ha de
poseer una herencia fisiológica a propósito para proporcionar la materia física
requerida por la
adaptación del cuerpo denso al molde etéreo, de suerte que el cuerpo físico sea
eficaz instrumento
de manifestación y expresión de las facultades mentales y emocionales del ego y
puede éste
agotar la señalada porción de su acumulado karma. Por muy incomprensible que
parezca el poder
requerido para estas adaptaciones, concebimos su posibilidad de acuerdo con la
perfecta justicia.
El telamen del destino de un hombre puede componerse de innumerables hilos
entretejidos con
arreglo a un dechado de inconcebible complejidad. Si a nuestra vista desaparece
un hilo, es
porque sé oculta de mo mento bajo el revés del telamen para luego aparecer; y
cuando nos parece
ver un hilo nuevo es porque reaparece el oculto; y como quiera que sólo vemos
una porción del
telamen, no podemos tener exacto concepto del dechado. Dice Jámblico sobre el
particular en
Sobre los Misterios, IV, 4: Lo que a nosotros nos parece estrictamente justo, no
lo es para los
dioses, porque nosotros sólo vemos esta breve vida, las cosas presentes y la
manera como
subsisten; pero las Potestades superiores a nosotros conocen todos los ciclos de
vida del ego. La
seguridad de que la perfecta justicia go bierna el mundo estimula el adelanto
del evolucionante
ego; porque según adelanta es más capaz de ver en los planos superiores y trans
mitir su
conocimiento a la conciencia vigilia, y aprende con cada vez mayor certeza que
la Buena Ley
actúa infaliblemente, que sus Agentes la aplican sin el más leve error, de modo
que todo resulta
en beneficio del mundo y de los egos en él militantes. En medio de la
obscuridad, los vigilantes
egos que con la lámpara de la Sabiduría divina pasan por los lóbregos caminos de
la mansión de
la humanidad, exclaman que todo va bien. La exposición de las causas y la
comprensión de los
efectos del karma nos ayudará a formar concepto de los principios que presiden
la operación de la
Ley. Ya vimos cómo los pensamientos constituyen el carácter. Veamos ahora cómo
las acciones
determinan el medio en que se vive. Hemos de considerar un principio general de
transcendentales efectos, que convendrá exponer algo en pormenor. El hombre
puede afectar con
sus acciones al prójimo en el mundo físico; puede difundir a su alrededor la
dicha o la desgracia y
acrecentar o disminuir la totalidad del bienestar humano. Este aumento o
disminución de bienestar
puede provenir de motivos buenos, malos o medianos. Un deseo benevolente, el
anhelo de que
sean dichosos sus semejantes, puede mover a un hombre a regalar a la ciudad en
que habita un
parque de recreo; pero otro puede hacer el mismo regalo por pura ostentación,
con propósito de
que le otorguen un título nobiliario; y un tercero hará igual, movido en parte
por benevolencia y
en parte por egoísmo. Los motivos afectarán el carácter de estos tres hombres en
su futura
encarnación, de modo que mejorará el del primero, empeorará el del segundo y
producirá escasos
resultados de adelanto en el tercero. Pero el efecto de la acción, que beneficia
a gran número de
gentes, no depende del motivo del donador, pues sea cual sea, el público
disfruta del parque, y
este disfrute establece respecto del donador un crédito que se le pagará
escrupulosamente por
medio de bienes materiales que le proporcionen comodidades físicas en una vida
futura, como
también las proporcionó a sus semejantes. Tal es su derecho; pero el uso que
haga de su posición
social y la dicha que obtenga de sus riquezas dependerán de su carácter, y así
vemos que cada
semilla fructifica según su índole. El servicio prestado al prójimo en cada
ocasión oportuna
multiplicará en otra vida terrena las ocasiones de servir. Quien ayude en cuanto
pueda a cuantos
menesterosos encuentre, se encontrará en una vida ulterior en disposición de
prestar muy amplios
auxilios. Por otra parte, las oportunidades desaprovechadas aparecerán en otra
vida transmutadas
en limitaciones del instrumento de expresión y en desfavorables condiciones del
ambiente. Por
ejemplo, el cerebro etéreo estará deficientemente construido y de las mismas
deficiencias
adolecerá el cerebro denso. El ego concebirá ideas, trazará planes, pero será
incapaz de
expresarlas y desenvolverlos físicamente. Las desaprovechadas ocasiones se
transmutarán en
anhelos frustrados, en deseos irrealizables, en impotentes ansias de auxiliar,
ya por defecto de
aptitud o por falta de oportunidad. El mismo princ ipio rige en el caso de la
temprana muerte de
un hijo idolatrado. Si un ego trata duramente a otro a quien debe cariño y
protección o servicio de
cualquier clase, renacerá el despreciado como hijo único y he redero de quien en
una vida anterior
lo vejó y en la presente lo adora; pero al morir prema turamente, la aflicción
de los padres se
lamentará de la "injusticia de Dios" que les arrebata su único hijo, en quien
tenían puestas todas
sus complacencias, mientras deja con vida los numerosos hijos de su prójimo. Sin
embargo, el
karma obra siempre igual, aunque sólo pue den ver su actuación quienes tienen
los ojos abiertos.
Los defectos congénitos resultan de un deficiente cuerpo etéreo, y son
vitalicias penas de graves
rebeliones contra ley o de daños infligidos al prójimo. Los Señores del Karma
trazan dichos
defectos en la plantilla del molde etéreo, a fin de que el cuerpo denso resulte
con las
deformaciones necesarias para enmendar los errores del ego, y así se explican la
ceguera,
sordomudez, imbecilidad y otras anormalidades congénitas. Así es que de la justa
administración
de la ley por los Señores del Karma proviene la reencarnación del ego en una
familia afectada
de una dolencia hereditaria, cuyo sufrimiento le es necesario al ego en su nueva
personalidad.
Los Señores del Karma favorecerán la manifestación de las facultades artísticas,
por medio
de un cuerpo etéreo que facilite la cons trucción en el cuerpo denso de un
delicado sistema
nervioso, y escogiendo una familia en que sea hereditaria la facultad artística
desarrollada por el
ego. Así vemos que para la expresión de la facultad musical se necesita un
cuerpo físico con muy
delicados y agudos sentidos del oído y del tacto, que proporcionará más
fácilmente la herencia
fisiológica. El servicio que un hombre presta a la humanidad con su palabra
hablada o escrita, por
medio de libros o de conferencias que difunden nobles y elevadas ideas es
también un crédito
contra la ley que los Señores del Karma pagarán escrupulosamente mediante el
mental y
espiritual auxilio que presten al bienhechor. Así vemos los capitales principios
de la actua ción del
karma y las respectivas funciones desempeñadas por los Señores del Karma y por
el ego en el
destino del individuo. El ego proporciona los materiales con que va construyendo
su propio
carácter. Los Señores del Karma trazan la plantilla o dechado de lo que ha de
ser la futura
personalidad del ego, de modo que al elaborar los Maharajas el cuerpo etéreo de
conformidad con
dicho dechado con los materiales tamb ién proporciona dos por el ego, resulte el
cuerpo denso un
eficaz instrumento para la actuación del ego según la parte de karma que le está
señalada en la
vida terrena que ha de pasar, a despecho de las entre chocantes voluntades de
los hombres.
CAPITULO 9
EVITACION DE LOS RESULTADOS DEL KARMA
Dicen algunos al reconocer por vez primera la existencia del karma, que si todo
proviene de la
actuación de la ley, están irremediablemente esclavizados a su destino. Antes de
considerar cómo
puede utilizarse la ley para gobernar el destino, conviene el examen de un caso
típico en
demostración de que la fatalidad y el libre albedrío actúan armónicamente a la
par. Llega un ser
humano a este mundo con determinado carácter constituido por ordinarias
facultades intelectuales
y buenas y malas cua lidades emotivas; con un cuerpo físico sano y bien formado,
aunque no de
espléndida índole. Tales son sus limitaciones claramente señaladas, y al llegar
a la plenitud de la
vida física se encuentra con un carácter constituido por sus cualidades
mentales, emocionales y
físicas, del que ha de hacer el mejor uso posible. Habrá alturas mentales que no
sea capaz de
escalar y conceptos inasequibles a sus facultades. Habrá tentaciones que no
pueda resistir y
empresas físicas incapaz de realizar. Reconoce que no puede pensar como un genio
ni ser
hermoso como un Apolo. Se ve encerrado en un circulo incapaz de trasponer por
mucho que se
esfuerce. Además, no puede evitar ciertas tribulacio nes que le afligen y
forzosamente ha de
sobrellevar. Sucede así porque el ego está limitado por sus pasados
pensamientos, sus desperdiciadas
ocasiones, sus errores, siniestras tendencias y pasionales deseos. Sin embargo,
el ego,
el verdadero hombre no está limitado, porque es esencialmente libre. Quien hizo
el pasado que
aprisiona su presente, puede actuar en su cárcel de modo que en el porvenir
manifieste su esencial
libertad. En cuanto conozca que esencialmente es libre, quebrantará las cadenas
que le aherrojan
y proporcional a la medida de su conocimiento será la ilusividad de sus
limitaciones. Pero el
hombre ordinario cuyo conocimiento es chispa y no llama, dará el primer paso
hacia el libre
albedrío, si considera como hechura propia sus limitaciones y se esfuerza en
cercenarlas. Cierto
es que no puede pensar como un ge nio; pero puede tener mayor confianza en su
capacidad y
ejercitarla gradualmente hasta que llegue a ser un genio. Cierto es que no puede
domeñar sus
insensatas pasiones en un momento, pero sí luchar contra ellas por muchas veces
que sucumba,
hasta que al fin las venza. Aunque le limiten flaquezas emocionales y físicas,
si sus pensamientos
son cada vez más puros y armoniosos y sus obras benéficas, me recerá más bellos
y eficaces
instrumentos en el porvenir. Siempre es esencialmente libre el ego en su cárcel
y puede derribar
las vallas que él mismo levantó. Es su propio carcelero y si quiere libertarse
se libertará. Si
comete una grave falta que le acarrea tribulación es porque pecó en el pasado
como pensador y ha
de sufrir ahora como actor. Si pierde a un ser amado, no debe afligirse, por que
no lo perdió para
siempre sino que se mantiene unido a él por el amor y lo recuperará en el
porvenir. Entre tanto,
debe prestar a otros seres el auxilio que hubiera prestado al desaparecido del
mundo físico, a fin
de no sembrar semillas que dieran por amargo fruto una pérdida análoga en
futuras vidas. Cuando
comete una injusticia, sufre las consecuencias, porque la pensó en otro tiempo y
ha de sufrirlas
pacientemente, y esperar que el día de mañana quedará libre de toda limitación
si sus
pensamientos son nobles y bienhechores. En medio de las tinieblas aparece un
rayo de luz que
dice: "¡Oh! vosotros los que sufrís. Sabed que porque queréis sufrís. Nadie os
obliga. La ley que
parecía cadenas se ha transmutado en alas que remontan al ego a regiones cuya
existencia sin alas
sólo podría conjeturar.
CAPITULO 10
DETERMINACION DEL PORVENIR
La perezosa corriente del tiempo impele ha cia adelante a la hueste de egos que
siguen el
movimiento de la tierra y pasan de uno a otro globo. Pero la Religión de
Sabiduría proclama de
nuevo que cuantos quieran pueden acortar el camino de la evolución y substraerse
al impulso de
la perezosa corriente. El que comprende algo del significado de la ley, de su
absoluta seguridad y
su infalible exactitud, emprende la educación de si mismo y se encarga
activamente de vigilar su
propia evolución. Analiza su carácter y procede a reformarlo, ejercitando
deliberadamente sus
facultades mentales y morales, acrecentando sus aptitudes, vigorizando sus
puntos débiles,
subsanando sus defectos y eliminando superfluidades. Convencido de que se ha de
convertir en lo
que piense, ejercita deliberada y metódicamente la meditación en un noble ideal,
y comprende
por qué Pablo, el insigne iniciado cristiano exhortaba a sus discípulos
diciendo: "Por lo demás,
hermanos, pensad en todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo,
todo lo puro, todo
lo amable." (Filipenses, 4: 8.). Diariamente ha de meditar en su ideal y
esforzarse en vivir de
conformidad con él pero ha de proceder tranquila y perseverantemente, sin
precipitación pero sin
tregua, porque sabe que edifica sobre el firmísimo fundamento de la roca de la
eterna ley.
Entonces recurre a la ley y en ella se ampara, y ya no teme el fracaso ni hay
poder en el cielo y la
tierra capaz de obstruir su camino. Durante la vida terrena acopia experiencias
y aprovecha todo
cuanto a su paso encuentra, y durante la vida mental se asimila las experiencias
y planea su futuro
edificio. En esto consiste el valor de la verdadera finalidad de la vida, aunque
se funde en el testimonio
ajeno y no en el conocimiento propio. Cuando un hombre acepta y comprende en
parte la
actuación del karma, emprende desde luego la construcción de su carácter y
coloca cada piedra
con especial cuidado, porque sabe que edifica para la eternidad. Ya no titubea
ni anda de un lado
para otro ni forja hoy un plan y otro mañana, o no forja ninguno, sino qué traza
un bien meditado
proyecto y construye con arreglo a él, porque el ego es a la par arquitecto y
constructor y no
vuelve a desperdiciar tiempo en estériles conatos. De aquí la rapidez con que se
recorren los
últimos estadios de evolución y los sorprendentes y casi increíbles progresos
que realiza el
vigoroso ego en su plena virilidad.
CAPITULO 11
MODIFICACION DEL KARMA
Quien deliberadamente ha emprendido la determinación de su porvenir, se percata,
a medida que
aumenta su conocimiento, de la posibilidad de hacer algo más que construir su
carácter y fijar su
futuro destino. Se da cuenta de que se halla en un universo, de que es un ser
viviente y activo con
voluntad libre, capaz de actuar sobre las circunstancias tanto como sobre sí
mismo. Está desde
hace largo tiempo acostumbrado a obedecer las capitales leyes éticas
establecidas para guía de la
humanidad por los divinos Instructores aparecidos de edad en edad, y comprende
que estas leyes
se basan en fundamentales principios de la Naturaleza y que la moral es la
ciencia aplicada a la
conducta. Advierte que en su vida diaria es capaz de neutralizar los resultados
perjudiciales de
una mala acción por medio de una buena acción. Si un hombre lanza un mal
pensamiento contra
otro, y éste le corresponde con un pensamiento igualmente maligno, ambas formas
de
pensamiento se entrefundirán como dos go tas de agua y acrecentarán su
violencia; pero si aquel
contra quien se dirige el mal pensamiento conoce la ley kármica neutralizará la
maligna forma de
pensamiento con otra de benevolencia y compasión, de modo que el odio cese por
el amor.
Engañadoras formas de pensamiento planean por el mundo astral; pero el conocedor
de la ley
kármica las contrarresta con formas de verdad, pureza y amor que invalidan la
falsía, la torpeza y
el egoísmo. Cuando aumenta el conocimiento, esta acción es directa y definida, y
al pensamiento
dirigido con deliberado propósito, le nacen las vigorosas alas de la recia
voluntad. A las malignas
formas así destruidas ya no pueden reanimarlas ningún elemental. Su vida y la
materia de su
forma retornan al repositorio universal. De esta suerte se evita el mal karma
desde su origen y no
pueden anudarse lazos kármicos entre quienes disparan los mortíferos dardos y
quienes los
rechazan con el invulnerable broquel del amor y la compasión. Los divinos
Instructores que
autorizadamente exhortaron a devolver bien por mal, apoyaron su exhortación en
el conocimiento
de la ley. Quienes les obedecen, aunque no comprendan el fundamento científico
del precepto,
evitan el mal karma que pesaría sobre ellos sí correspondiesen al odio con el
odio; pero quienes
conocen la ley, destruyen deliberadamente las formas perniciosas y al
esterilizar las semillas del
mal evitan futuras cosechas de dolor. En un grado de adelanto relativamente
superior al de la
mayoría de la humanidad, no sólo puede el hombre construir su carácter e influir
de propósito en
las formas de pensamiento que crucen por su ambiente, sino que también empezará
a tener
vislumbres de su pasado, y le será por ello posible revisar las causas y los
efectos kármicos, para
aquilatar mejor su presente. Así es capaz de modificar su porvenir mediante la
consciente
movilización de fuerzas que obren sobre otras ya mo vilizadas y operantes. El
conocimiento le
permite valerse de la ley con tanta seguridad como el cientista la utiliza en
sus investiga ciones.
Consideremos ahora las leyes del movimiento. Si cuando se mueve un cuerpo en
determinada
dirección, obra sobre él una fuerza en distinta dirección, el cuerpo se moverá
entonces en la
dirección resultante de las dos fuerzas componentes, sin haber perdido energía;
pero parte de la
fuerza que dio el impulso inicial se habrá empleado en resistir el choque de la
nueva fuerza, y la
resultante de ambas no será ni una ni otra sino una tercera que determinará la
nueva dirección del
móvil. Un físico puede calcular exactamente en qué dirección empleará sobre un
cuerpo en
movimiento una fuerza que le dé la nueva dirección deseada. De este modo no se
estorba ni se
quebranta la ley. Se la utiliza conscientemente para que las fuerzas naturales
actúen según
conviene a la voluntad humana. Si aplicamos este principio a la modificación del
karma,
advertiremos que no nos oponemos al karma cuando modificamos su acción por medio
del
conocimiento. Nos valemos de fuerzas kármicas para influir en los efectos
kármicos y vencemos
a la Naturaleza con el arma de la obediencia. Supongamos ahora que un individuo
de muy
adelantado conocimiento, al escrutar su pasado ve corrientes kármicas que
convergen en un punto
de siniestra acción. Puede interponer una nueva fuerza de sentido contrario y
suficiente
intensidad entre las convergentes, para modificar favorablemente la fuerza
resultante. Mas para
ello no le basta la facultad de ver el pasado y descubrir su relación con el
presente, sino que
necesita además sobrado cono cimiento para calcular exactamente la influencia
que la nueva
fuerza interpuesta ejercerá en la alteración de la resultante, considerada como
efecto de causas
pasadas y como causa de efectos futuros. De esta suerte puede disminuir o
invalidar los
resultados del mal que hizo en el pasado, mediante la interposición de fuerzas
armónicas en su
corriente kármica. No puede destruir ni deshacer lo hecho; pero mientras sus
efectos no se
concreten en acción puede modificarlos o neutralizarlos o subvertirlos me diante
nuevas fuerzas
que interponga como causas coadyuvantes a la producción de los esperados
efectos. En todo esto
no hace más que valerse de la ley con tanta seguridad como el físico que
equilibra una fuerza con
otra, e incapaz de aniquilar ni una dina de energía puede imprimir a un cuerpo
el movimiento
deseado previo cálculo de la acción de las fuerzas dinámicas. Análogamente puede
el karma
modificarse por la influencia de las circunstancias en que opera. Consideremos
bajo otro aspecto
esta importantísima cuestión. A medida que aumenta el conocimiento es más fácil
evitar el mal
karma pasado. Como quiera que el ego, al escrutar sus vidas anteriores, y
acercarse a la liberación,
ve las causas que van a producir sus efectos, conoce cuáles son éstas, cuáles
las ya
extinguidas, y cómo anudó los lazos kármicos. No sólo puede mirar hacia atrás
para ver las
causas, sino también hacia adelante para ver los efectos, pues así como en el
mundo físico, el
conocimiento de sus leyes capacita para predecir los resultados, así un ego lo
bastante
evolucionado puede conocer las causas kármicas que estableció y predecir los
efectos de ellas
resultantes. El conocimiento de las causas y de su actuación nos capacita para
establecer nuevas
causas que neutralicen los efectos de aquéllas; y valiéndonos de la ley con
absoluta confianza en
su inmutabilidad, será posible por medio del cuidadoso cálculo de las fuerzas
movilizadas,
determinar nuestro porvenir. Es cuestión de puro cálculo. Supongamos que en el
pasado
establecimos vibraciones de odio. Podemos neutralizarlas e impedir sus efectos,
oponiéndoles vibraciones
de amor. Así como en el mundo físico podemos producir el silencio por la
interferencia
de dos ondas sonoras de suerte que las vibraciones graves de una entrechoquen
con las sutiles de
la otra, así también en los planos superiores al físico es posible valerse de la
interferencia de las
vibraciones de odio y amor para anular las causas kármicas y establecer el
equilibrio que significa
liberación. Este conocimiento está más allá del alcance de la mayoría de la
humanidad, que si
desea aprovecharse de la ciencia del alma debe apoyarse en el testimonio de los
versados en el
asunto y obedecer los preceptos de los instructores religiosos del mundo, pues
por devoción se
logrará el mismo resultado que por conocimiento. La aplicación general de estos
principios dará a
entender que el hombre está entorpecido por la ignorancia, y cuán importante
parte desempeña el
conocimiento en la evolución humana. La corriente arrastra a los hombres porque
son ignorantes;
son impotentes por lo ciegos. Quien desee adelantarse a la masa general de la
humanidad, como
el veloz corcel deja atrás al rocín, necesita tanta sabiduría como amor, tanto
conocimiento como
devoción. No ha de ir limando lentamente los eslabones de la cadena que forjó
tiempo atrás.
Puede limarlos sin tardanza y librarse de ellos tan efectivamente como si
desgastados por el
tiempo lo dejasen en libertad.
CAPITULO 12
EXTINCIÓN DEL KARMA
El karma nos tiene atados a la rueda de muertes y nacimientos. El buen karma nos
obliga a
reencarnar tan persistentemente como el adverso, y la cadena forjada por
nuestras virtudes,
aunque de oro, nos sujeta con tanta fuerza como la de hierro forjada por
nuestros vicios. Así pues,
¿ cómo quebrantar estas cadenas si el hombre ha de pensar y sentir mientras
exista y los
pensamientos y deseos engendran continuamente karma? La respuesta nos la da en
el Bhagavad
Gita la profunda lección de Krishna a Arjuna. No recibe esta lección un eremita
ni un erudito,
sino un guerrero, un khsatriya que ha de cumplir con los deberes de su estado y
luchar por la
victoria. No en la acción sino en el deseo; no en la acción sino en la apetencia
de su fruto está la
sujetadora fuerza de la acción. Cuando se ejecuta una acción con deseo de gozar
de su fruto, se
sigue el procedimiento a propósito para lograr el apetecido resultado. El ego
pide y la Naturaleza
otorga, A cada causa corresponde un efecto y a cada acción un fruto. El deseo
los enlaza. Si se
mata el deseo, cesa el enlace, y cuando todos los lazos del deseo se hayan roto,
quedará libre el
ego. Ya no podrá sujetarlo el karma. La rueda de causas y efectos seguirá
girando, pero el ego
está liberado. "Por lo tanto, cumple tú constantemente y sin apego la acción que
debas cumplir,
pues el hombre que sin apego cumple la acción alcanza en verdad el Supremo"
(Bhagavad Gitá. -
Estancia III, 19.) Para practicar la Yoga de acción, ha de ejecutar el hombre
todas sus acciones
como un deber, en armonía con la ley en cualquier pla no de existencia en que se
halle, para ser
una fuerza operante en la evolución, de acuerdo con la Divina Voluntad, con
perfecta obediencia
en todas las fases de su actividad. De esta suerte sus acciones tendrán carácter
de sacrificio
ofrecido al volteo de la Rueda de la Ley sin apetencia del fruto, del que hace
generosa donación
en servicio de la humanidad. El fruto no es del actor. Pertenece a la ley que se
encarga de su
distribución. Dice el Bhagavad Gita: "Al de obras no moldeadas por el deseo,
cuyas acciones se
consumen en el fuego de la sabiduría, los doctos le llaman sabio. Inapetente del
fruto de las obras
y siempre satisfecho, de nada se ampara y no hace cosa alguna aunque todas las
haga. "Sin
confiar en nada, con su mente y su ser disciplinados y todo anhelo de goce en
abandono, cumple
las acciones sólo con el cuerpo y no cae en pecado. Satisfecho con lo que
recibe, libre de los
pares de opuesto, sin envidia, equilibrado en el éxito y en el fracaso, no está
ligado a las acciones
que ejecuta. Quien tiene los apetitos muertos y el pensamiento firme en la
sabiduría, quien
sacrifica las obras y permanece en equilibrio, todas las acciones que ejecuta no
le ligan ni le
afectan. (Estancia IV, 19-23.) Cuerpo y mente actúan en plena actividad. Con el
cuerpo se
ejecutan las acciones físicas y con la mente las mentales; pero el Yo permanece
tranquilo, sereno,
sin prestar nada de su eterna esencia para forjar las cadenas del tiempo. Nunca
se negligencia la
recta acción sino que se ejecuta fielmente dentro de los límites de los poderes
eficientes, pues la
renuncia al fruto de la acción no supone pereza ni descuido en su cumplimiento.
Dice el Bhagavad Gitá:
Si el ignorante obra por apego a la acción, oh Bhárata! el sabio debe obrar sin
apego a ella,
anheloso del bienestar del mundo. No perturbe el sabio la mente de los
ignorantes apegados a la
acción; antes bien, obrando en armonía conmigo, haga atractiva toda acción.
(Estancia III, 25-
26). Quien alcanza el estado de la "inacción en la acción" descubre el secreto
del agotamiento del
karma, destruye por el conocimiento las acciones que ejecutó en el pasado y
quema las del
presente en el fuego de la devoción. Entonces llega al estado de conciencia
descrito
simbólicamente por Juan en el Apocalipsis, al decir: "Al que venciere, yo le
haré Columna en el
templo de mi Dios y nunca más saldrá afuera". (Apoc. 3-12). Porque el ego sale
muchas veces del
Templo a las llanuras de la vida; pero llega tiempo en que se convierte en
"columna del templo de
mi Dios". Este templo es el mundo de las almas liberadas, y sólo quienes no
están ligados a sí
mismos egoístamente, pueden quedar ligados a todos en nombre de la única Vida.
Así pues,
deben romperse no sólo los lazos del deseo personal sino también los del deseo
individual. Pero
en este punto incurren los principiantes en un error muy natural y frecuente. No
hemos de romper
los lazos del deseo convirtiéndonos en marmolillos insensibles. Por el
contrario, el hombre es
tanto más sensitivo cuanto más cerca está de la liberación, pues el perfecto
discípulo en unidad
con su Maestro responde compasivamente a toda pulsación del mundo exterior; todo
le conmueve
y a todo responde; y precisamente porque nada desea para sí es capaz de darlo
todo a todos. Un
hombre así ya no engendra karma ni forja cadenas que le sujeten, y a medida que
va siendo más
expedito canal por donde la Vida divina se derrame en el mundo, sólo anhela
ensanchar su cauce
para que sea más caudaloso el flujo de la Vida divina. Su único anhelo es ser
más amplio
receptáculo en que con el menor impedimento se vierta la Vida. Después de rotas
las cadenas que
le sujetaban, su única tarea es trabajar en servicio de los demás. Pero jamás se
rompe el enlace de
la Unidad con la Totalidad, del discípulo con el Maestro y del Maestro con el
discípulo. Este
enlace no es una ligadura. Es la Vida divina que siempre nos impulsa
superadelante, sin
sujetarnos a la rueda de nacimientos y muertes. Primeramente nos atrae a la vida
terrena el deseo
de goces sensorios, y después otros deseos más puros que sólo pueden
satisfacerse en la tierra,
como el de conocimiento, desarrollo, devoción de índole espiritual. Pero cuando
todo esto está
logrado ¿ qué retiene todavía a los Maestros en el mundo de los hombres? Nada
que pueda el
mundo ofrecerles. No hay en la tierra conocimiento que no posean ni poder que no
ejerzan ni experiencia
que les aleccione. Todo lo saben y todo lo pueden. El mundo es incapaz de
atraerlos
con halago a la reencarnación. Sin embargo, reencarnan compelidos por un divino
impulso
interno, para ayudar a sus hermanos en el multimilenario trabajo de la humana
evolución, con el
jubiloso servicio de su inefable amor e imperturbable paz, sin que el mundo
pueda allegarles más
dicha que ver a otras almas crecer a su semejanza y compartir con Ellos la
consciente vida de
Dios.
CAPITULO 13
KARMA COLECTIVO
La agrupación de egos en familias, castas, naciones y razas introduce un nuevo
elemento de
perplejidad en los resultados kármicos, y así se explican los llamados
"accidentes" y los ajustes
que constantemente hacen los Señores del Karma. Parece que aunque nada puede
sucederle a un
individuo, que no esté determinado por su karma, cabe la posibilidad de
aprovechar una
catástrofe nacional o sísmica para que extinga parte del mal karma que no le
hubiera correspondido
extinguir en la vida por que está pasando. Digo que parece, porque trato este
asunto
teóricamente, sin conocimiento práctico de él, aunque es muy lógico suponer que
la muerte súbita
no puede privar a un ego de su cuerpo físico, a menos que sea deudor de
semejante muerte a la
ley, pues si no mediase esta circunstancia se "salvaría milagrosamente" del
naufragio, del
terremoto, del descarrilamiento, del incendio o de cualquier catástrofe en que
se viera envuelto.
Pero si debe una muerte súbita y su karma nacional o familiar le envuelven en
una catástrofe, no
podría salvarse aunq ue aquella muerte no estuviera trazada en la plantilla
kármica que sirvió para
la formación del cuerpo etéreo. Desde luego se le evitará todo sufrimiento
inmerecido, pero se le
dejará pagar su deuda aprovechando la ocasión deparada por el karma colectivo en
indirecta
operación de la ley. Análogamente puede beneficiarse el ego cuando pertenece a
una nación que
goza de un buen karma colectivo, y así recibe el pago de un crédito pendiente,
que no se le
hubiera satisfecho por la sola razón de su karma individual. El nacimiento de un
ego en
determinada nación está regido por los principios generales de la evolución y
por sus peculiares
características. Si consideramos la ordinaria evolución de la humanidad, el ego
en su lento
desenvolvimiento ha de pasar por las siete razas raíces y las correspondientes
subrazas de un
globo. Esta necesidad requiere ciertas condiciones a que ha de adaptarse el
karma individual, y la
nación perteneciente a la subraza por la que el ego haya de pasar reunirá las
condiciones
requeridas. El examen de una larga serie de encarna ciones ha demostrado que
algunos egos progresan
normalmente de una subraza a otra, mientras que otros reencarnan repetidamente
en una
misma subraza. Dentro de las condiciones de la subraza las características
individuales del ego le
conducirán a una u otra nación. Así nos muestra la historia que al cabo de un
normal período de
mil quinientos años aparecen de nuevo colectivamente ciertas características
nacionales. Una
gran masa de los antiguos romanos reencarnan en nuestros días en Inglaterra
cuyas características
nacionales son la expansión colonial y la conquista por los mismos
procedimientos de la antigua
Roma. Un ego en quien estuviese muy señalada esta característica nacional nacerá
en Inglaterra
conducido por su karma para participar en bien o en mal de todo lo que el karma
colectivo
pudiera afectarle como individuo. Los lazos de familia son de índole más
personal que los
nacionales, y quienes contraen afectos en una vida propenden a reunirse en otra
como miembros
de una misma familia. A veces estos lazos persisten cada vez más estrechos en
sucesivas vidas;
pero otras veces, a causa de la diferencia de duración de la vida mental por la
mayor actividad
intelectual y espiritual de algunos durante la vida terrena en que fueron
parientes de otros, pueden
dispersarse los miembros de una familia y no volverse a encontrar hasta después
de varias
encarnaciones. En general, cuanto más íntima es la unión en las superiores
manifestaciones de la
vida mayores probabilidades hay de nacer en una misma familia. También el karma
del individuo
está influido por la interacción del karma familiar y puede gozar o sufrir de un
modo que no
corresponda a su peculiar karma en aquella vida, pagando así deudas o cobrando
créditos todavía
pendientes. En lo que a la personalidad se refiere, parece que ha de haber
cierta compensación en
las vidas astral y mental, de modo que se haga justicia aun a la transitoria
personalidad. El
examen pormenorizado del karma colectivo nos llevaría más allá de los límites de
un tratado
elemental como el presente y no estaría al alcance de nuestros conocimientos,
por lo que sólo
podemos exponer estas incomple tas indicaciones. El conocimiento exacto del
asunto exigiría un
detenido examen de casos individuales, continuado durante millares de años, pues
las
especulaciones sobre este asunto son inútiles, y lo que se requiere es la
paciente observación. Sin
embargo, algo adecuadamente cabe decir respecto al karma colectivo en cuanto a
la relación entre
los pensamientos y acciones de los hombres y los aspectos del mundo exterior.
Sobre este
obscuro punto dice Blavatsky: "De acuerdo con Platón expone Aristóteles que la
palabra
"elementos" denota los principios incorpóreos colocados como inspectores en cada
una de las
cuatro grandes divisiones de nuestro mundo. Así es que los paganos no adoran ni
veneran a los
elementos ni a los puntos cardinales sino a las entidades espirituales que
simbolizan. "Según la
iglesia romana hay dos clases de seres siderales: los ángeles y los demonios.
Según los kabalistas
y ocultistas sólo existe una clase, sin diferencia entre los "Rectores de Luz" y
los "Rectores de
Tinieblas" o Cosmocratores, a quienes la iglesia romana supone entre los
"Rectores de Luz"
cuando los oye designar por otro nombre distinto del que ella les da. No castiga
o premia el
Rector o Maha raja con permisión de Dios o sin ella, sino que el mismo hombre se
castiga o
premia por su karma, que cuando erróneo acarrea individual y colectivamente
(como sucede a
veces en las naciones) toda clase de males y calamidades. "Nosotros establecemos
causas que
ponen en actividad a las potestades correspondientes del mundo sideral, y las
atraen irresistiblemente
hacia quienes establecen tales causas y sobre ellos reaccionan, tanto si han
perpetrado
malas acciones como si han tenido siniestros pensamientos. La ciencia moderna
nos dice que el
pensamiento es materia, y según enseñan a los profanos los señores Jevons y
Babbage en sus
Principios científicos, cada partícula de materia existente debe ser un registro
de todo cuanto ha
sucedido. La ciencia moderna penetra cada día más en el vórtice del ocultismo,
aunque de ello no
se dé cuenta. El pensamiento es materia, pero no en el sentido del materialista
Moleschott, quien
afirma que el pensamiento es el movimiento de la materia, declaración absurda
casi sin igual. Los
estados mentales y los físicos se hallan en completo contraste; pero esto no
importa para que todo
pensamiento, además de la acción cerebral, tenga un aspecto objetivo en el mundo
astral, aunque
para nosotros sea en objetividad suprasensible. (Doctrina Secreta. Comentarios a
la Estancia V
del libro de Dzyan.) Parece que cuando los hombres engendran gran número de
malignas y
destructoras formas de pensamiento, las cuales se agrupan en grandes masas en el
mundo astral,
su energía se precipita sobre el plano físico y provoca motines, asonadas,
trastornos,
revoluciones, guerras y todo linaje de disturbios sociales que caen como karma
colectivo sobre
sus progenitores. Así tenemos que también el hombre es colectivamente dueño de
su destino, y
creador de su propio ambiente. Las rachas de crímenes, las epidemias, los
períodos de conmoción
o trastorno en una ciudad se explican según el mismo principio. Las formas de
pensamiento
animadas por la cólera incitan al asesinato. Los elementales de estas formas
están alimentados
por los efectos del crimen y los vigorizan el sentimiento de venganza de los
pacientes de la
víctima, la ferocidad del criminal y su rencor cuando lo ajustician y se ve
lanzado violentamente
del mundo. Así la horda de formas malignas impulsan desde el mundo astral a la
perpetración de
nuevos crímenes que se repiten horrorosamente. Los sentimientos de temor que
provoca la
propagación de una epidemia intensifican la virulencia de la enfermedad y se
perturba el
ambiente magnético de cuantas personas se hallan en el área de la epidemia. En
todos sentidos e
innumerables modalidades causan estragos los malignos pensamientos de los
hombres cuando en
vez de cooperar al desenvolvimiento del divino plan del universo invierte en la
destrucción su poder
creador.
CAPITULO 14
CONCLUSION
Tal es en bosquejo la capital ley del karma y sus operaciones, cuyo conocimiento
y empleo le
permite al hombre acelerar su evolución, libertarse de la rueda de muertes y
nacimientos y llegar
a ser mucho antes de que su raza termine su curso, un auxiliar y salvador del
mundo. El profundo
y firme convencimiento de la verdad de esta ley tranquiliza serenamente el ánimo
y desvanece
todo temor, pues nada puede sucedernos que no sea obra nuestra y no merezcamos.
Como toda
siembra ha de dar su cosecha no hemos de lamentarnos si por haber sembrado
vientos
cosechamos tempestades. Pero una vez pasada la tempestad no vuelve a
atormentarnos. Por lo
tanto, mejor será afrontar con ánimo alegre los dolorosos resultados de un mal
karma, pues vale
más pagar cuanto antes las deudas que tengamos. No se figuran las gentes la
fuerza que podrían
obtener si se apoyaran en la ley. Desgraciadamente, para los occidentales el
karma es una
quimera, y aun entre los teósofos, la creencia en el karma es más bien una
función intelectual que
un vivo convencimiento que guíe su conducta, pues como dice Bain, la virtualidad
de una
creencia se mide por su repercusión en la conducta, y la creencia en el karma
debiera
manifestarse en la pureza, serenidad, vigor y dicha de la vida. Sólo nuestras
mismas acciones
pueden entorpecernos y nuestra propia voluntad encadenarnos. Cuando los hombres
reconozcan
esta verdad habrá sonado la hora de su liberación, pues nadie puede esclavizar a
quien obtuvo el
poder por medio del conocimiento y lo emplea en el amor.
FIN
Para B .Ramana Maharhisi,es significativo decir,que sus purificadores
dialogos y disertaciones, nos guian directamente, a mundos donde ya no
hacen falta , sino la creencia sumada a los planos devocionales, que como un
puente de Luz, nos deja transitar libremente sin nubes de ningun tipo; nubes que
luego de sus enseñanzas, aun actuales, sabremos
que no vienen de ninguna parte, ni van para ninguna parte.El las hara
desaparecer, para los que asi lo quieran, de sus corazones. Aprecienlo
a continuacion.
CONVERSACIONES CON Sri Ramana Maharshi
(Tomo I)
PREFACIO
Estas «Conversaciones», publicadas originalmente en tres tomos, se presentan
ahora en uno solo. No hay dudad de que la presente edición será recibida por los
aspirantes del mundo entero con la misma veneración y respeto que la anterior.
Éste no es un libro para leerlo a la ligera y dejarlo de lado; está destinado a
proporcionar una guía infalible al creciente número de peregrinos que marchan
hacia la Luz Sempiterna.
Nuestra profunda gratitud hacia Sri Munagala S. Venkataramiah (actualmente,
Swami Ramanananda Saraswati) por el registro que ha conservado de las
«Conversaciones» que abarca un periodo de cuatro años, desde 1935 a 1939.
Aquellos devotos que tuvieron la buena fortuna de ver a Bhagaván Sri Ramana, al
leer estas «Conversaciones», las rememorarán naturalmente, y recordarán con
deleite sus propios registros mentales de las palabras del Maestro. A pesar del
hecho de que el gran Sabio de Arunachala enseñaba la mayor parte del tiempo a
través del silencio, instruía también a través del habla, y eso igualmente, con
lucidez y sin desconcertar ni confundir las mentes de quienes lo escuchaban. Uno
hubiera deseado que todas las palabras que pronunció se hubieran conservado para
la posteridad. Pero tenemos que estar agradecidos por las conversaciones que se
han registrado. Se encontrará que estas «Conversaciones» arrojan luz sobre los
«Escritos» del Maestro y, probablemente, lo mejor sea estudiarlas junto con los
«Escritos», cuyas traducciones es posible obtener.
Las enseñanzas de Sri Ramana no se daban en general. De hecho, el Sabio no solía
dictar «conferencias» ni pronunciar «discursos». Sus palabras se dirigían
principalmente al aspirante particular que sentía alguna dificultad en su senda
espiritual y buscaba resolverla. Pero, como en la búsqueda del Sí mismo surgen
las mismas dificultades y el método de resolverlas es el mismo, las respuestas
del Maharshi a las preguntas tienen la cualidad de la universalidad.
Sin embargo, no todo consiste en poder formular las preguntas correctas ni en
estructurarlas adecuadamente. Por consiguiente, las «Conversaciones» del Gurú no
consisten simplemente en responder a la pregunta, como si se tratara de un
examen por escrito. A menudo, el Gurú se mantiene detrás de las palabras que
constituyen la pregunta y corrige a quien la formula incluso en el propio
interrogante que se plantea. Y, cuando las preguntas que se le formulan son
irrelevantes o fútiles, no es al Gurú a quien le concierne satisfacer la
curiosidad ociosa de quien le interroga ni confirmarle en sus engaños. Sri
Ramana no deja a su interlocutor en el lugar donde estaba. Como lo expresara uno
de los devotos: «Todas nuestras preguntas son desde nuestro punto de vista, y
las respuestas de Sri Bhagaván son desde su punto de vista. Las preguntas no
sólo son respondidas, sino también socavadas».
Son diversas las actitudes con las que uno puede acercarse a un santo.
Escépticos y agnósticos, teístas y ateos, buscadores de milagros y cazadores de
fenómenos psíquicos —todos solían acudir al Maharshi. Era natural que cada uno
formulara las preguntas que más acuciaban a su mente; y que la naturaleza de las
preguntas dependiera de la actitud y de los intereses de la persona en cuestión.
Sin embargo, la gloria del Maestro radicaba en que eliminaba las actitudes y los
intereses que constituían la base del devoto que anhelaba realizar la Verdad
suprema.
Con frecuencia, quienes visitaban el Asramam solían preguntar a Sri Ramana sobre
poderes ocultos y fenómenos psíquicos. ¿No es bueno adquirir poderes ocultos,
tales como la telepatía? ¿No es el poder de hacer invisible el propio cuerpo de
uno una señal de sabiduría madura? ¿Puede uno leer las mentes de los demás? La
respuesta del Maestro a tales preguntas era que lo oculto y lo milagroso no son
lo espiritual. Los poderes supranormales son más bien obstáculos que ayudas en
el camino hacia el Espíritu Supremo. A algunos interlocutores les interesaban
los temas relativos a los muertos: ¿Qué les ocurre a los muertos? ¿Puede uno
verlos? Aquí, nuevamente, Sri Ramana enseñaba que estos problemas eran
irrelevantes y que ningún buscador de la Verdad debía interesarse por ellos. Una
señora aristocrática y distinguida que le visitó una vez le preguntó: «Maharaji,
¿podemos ver a los muertos?» El Maestro respondió: «Sí». La señora le volvió a
preguntar: «¿Pueden los yogis mostrárnoslos?» El Maestro respondió: «Sí, pueden.
Pero no me pida que se los muestre, porque yo no puedo». La señora preguntó otra
vez: «¿Los ve usted?» Y el Maestro respondió: «Sí, en sueños».
La enseñanza central de Sri Ramana es: la indagación del Sí mismo (o
autoindagación). En vez de querer saber esto y aquello, uno debe buscar conocer
al Sí mismo. Uno ha de preguntar: «¿Quién soy yo?» en vez de preguntar sobre
cientos de otras cosas. La indagación del Sí mismo debería ser la más fácil de
todas las tareas. Pero parece ser la más difícil porque hemos devenido extraños
para nuestro Sí mismo. Lo que uno tiene que hacer es simple: permanecer como el
Sí mismo. Ésta es la Verdad última. Éste es el estado inherente, natural y
eterno de uno. Debido a la ignorancia, nosotros nos identificamos con el no-sí
mismo. La más sutil de todas estas identificaciones es con el ego. Busquemos la
raíz del ego. ¿De dónde surge este seudo-Sí mismo? Al final de esta búsqueda
encontraremos que el ego desaparece dejando que el Sí mismo eterno brille. Así
pues, la mejor disciplina es la indagación: «¿Quién soy yo?» Éste es el japa más
grande. Éste es el verdadero pranayama. El pensamiento: «yo no soy el cuerpo»
(naham) es la exhalación (rechaka); la indagación: «¿Quién soy yo?» (koham) es
la inhalación (puraka); la realización de que: «yo soy Él» (soham) es la
retención del soplo (kumbhaka). El fruto de esta autoindagación es el
conocimiento de que el Sí mismo es todo, y que no hay nada más. Para aquellos
que siguen este método no es necesaria ninguna otra sadhana. Pero incluso
aquellos que adoptan la disciplina de la devoción (bhakti), llegan a la misma
meta. Si se somete el propio ego al Gurú o a Dios, uno realiza el Sí mismo.
Las enseñanzas de Sri Ramana, tal como aparecen en sus «Conversaciones»,
aportarán esperanza a todos. Nadie tiene que pensar que está más allá del
alcance de la redención. En una ocasión, un anciano visitante norteamericano
preguntó al Maestro: «Maharshi, ¿piensa usted que somos malos muchachos?» Ésta
fue la respuesta característica del Maestro: «No me hable así. Sin embargo,
usted no debe pensar que ustedes son malos muchachos». Todo lo que es malo en
nosotros será ciertamente eliminado con sólo escuchar las sabias palabras del
Maharshi que están recogidas en el presente libro.
¡Y ojalá que lo leamos con una actitud que nos prepare para comprender la más
alta enseñanza del Maestro: la que impartía a través del silencio!
Universidad de Madrás, 11de agosto de1958
T. M. P. MAHADEVAN
INTRODUCCIÓN
Estas «Conversaciones» abarcan un periodo de cuatro años (1935-1939), y fueron
registradas por Sri Munagala S. Venkataramiah (actualmente, Swami Ramanananda
Saraswati), un discípulo muy antiguo de Sri Ramana Maharshi. Aunque telegu por
nacimiento, habla fluidamente inglés y tamil, y es versado en sánscrito. Éstas
eran cualificaciones necesarias para quien quería registrar las conversaciones
de Sri Bhagaván con sus diversos discípulos y visitantes.
Los cuatro años abarcados en esta obra fueron los días en los que el Asramam
alcanzó la cima de su gloria. La salud del Maharshi era espléndida y la Sala en
la que se sentaba, estaba abierta día y noche para dar la bienvenida a todos.
Los visitantes de todas partes del mundo se congregaban allí, y casi no había
país que no estuviera representado en una u otra ocasión. La guerra interfirió
naturalmente en esta afluencia de gentes, aunque con el paso del tiempo el
número de visitantes indios siguió creciendo. Sin embargo, fueron estas
conversaciones, muchas de ellas con occidentales, las especialmente
interesantes: aquí encontró su campo de debate la tendencia moderna hacia el
materialismo y la irreligiosidad, de la que Occidente se enorgullece. Sri
Bhagaván resplandecía como el sol, e incluso aquellos que no le comprendían o
que no estaban de acuerdo con sus palabras quedaban fascinados y no podían
evitar ser elevados por su presencia.
Aunque Sri Venkataramiah estaba plenamente cualificado para este trabajo, no era
fácil seguir a Sri Bhagaván una vez que éste empezaba a hablar. Dominaba el tema
de tal manera que jamás vacilaba en sus palabras, cualquiera que fuese el idioma
en que se hablase: en consecuencia, eran pocas las notas que era posible tomar,
pues los oyentes estaban demasiado ocupados en tratar de no perder una sola
palabra de lo que se decía, a lo que se sumaba que esto no siempre era fácil de
comprender. Sri Venkataramiah actuaba como intérprete para muchas personas de
habla inglesa que afluían al Asramam, pues Sri Bhagaván no quería decir más que
unas pocas palabras en esa lengua, aunque la conocía lo suficientemente bien
como para leer los diarios y revistas ingleses. Pero actuar como intérprete era
aún más difícil que sólo ir tomando notas; las palabras fluían de modo tan
constante que no quedaban intervalos para transmitir el significado de aquéllas
al fervoroso interlocutor. A menudo había que pedirle a Sri Bhagaván que
aguardase mientras sus palabras eran transmitidas al anheloso oyente. Por eso es
posible imaginar fácilmente las dificultades para preparar estas notas; sólo era
competente para esta tarea quien durante años había estado sentado a los pies
del Maestro, y había absorbido enteramente su filosofía y el modo en que él la
exponía. Felizmente había sido encontrado Sri Venkataramiah, la persona ideal
para esto.
Hay que admitir que el lenguaje que aquí se emplea no es siempre elegante, lo
cual era de esperar de acuerdo con las circunstancias; sin duda, podía haber
sido corregido, pero en gran parte se ha dejado como estaba, pues se juzgó que,
de otro modo, se habría perdido una cierta espontaneidad que actualmente posee.
Aunque las conversaciones fueron en varios idiomas del Sur de la India, en su
mayoría fueron registradas en inglés, y el resto en tamil y telegu; los pasajes
correspondientes a estas dos últimas lenguas se han traducido expresamente para
este libro. Las anotaciones completadas se mostraban a menudo a quienes
formulaban las preguntas, para que las verificasen, pero el escrito, en su
totalidad, tenía el sello de aprobación de Sri Bhagaván mismo, pues los
registros se le mostraban siempre para su aprobación o para las modificaciones
necesarias después que habían entrado en el libro de notas. Por eso podemos
estar seguros de que en este libro tenemos la enseñanza exacta del Maestro, y,
al leerlo, estamos sentados una vez más a sus pies en la antigua sala, bebiendo
cada palabra que cae de sus labios; raptados por su sonrisa, por el movimiento
de sus manos delicadas y por sus actuaciones, pues él era un verdadero artista,
que a menudo representaba el papel de la historia que estaba contando, para
familiarizarnos mejor con su tema.
Tal vez haya algunos que se sientan inclinados a criticar este libro tildándolo
de monótono, pero esta supuesta monotonía es deliberada, pues siempre se expone
algún punto nuevo, por parecida que parezca la conversación. Sri Bhagaván
recalcaba siempre esta verdad esencial y única, necesaria para la Liberación, de
que hay sólo un Sí mismo y nada más que el Sí mismo. Conozca eso y conocerá todo
lo demás. Nunca se repetirá esto demasiado.
Indudablemente, la aprehensión intelectual de este hecho le pone a uno en el
camino, pero, una vez que el camino ha comenzado, el conocimiento mental debe
devenir entonces una experiencia efectiva. Para conocer una cosa absolutamente,
y no sólo superficialmente, uno debe ser esa cosa; de otro modo, el conocimiento
es incompleto. Como ya se ha indicado, nosotros no somos otro que el Sí mismo
siempre; pero, al asociarnos con la ignorancia de la limitación, con un ego,
olvidamos al Veedor y nos identificamos con lo visto. ¿Y qué podemos hacer al
respecto? Este hábito es muy antiguo. La mente lo ha imaginado nacimiento tras
nacimiento, lo ha fabricado siglo tras siglo, y está tan envuelta en la
ignorancia, que ahora es renuente, y aunque lo quiera, es casi incapaz de
desenredarse de las esclavitudes del mundo ilusorio que ella misma ha creado.
Usted es el Sí mismo, —nos dice él— nada más que el Sí mismo. Todo lo demás es
sólo imaginación. Por lo tanto, SEA el Sí mismo aquí y ahora. No es necesario
huir a un bosque ni encerrarse en una habitación; prosiga sus quehaceres
básicos, pero libérese de su asociación con el hacedor de ellos. El Sí mismo es
el Presenciador, usted es Eso.
En estas conversaciones se brinda un ejemplo tras otro en un lenguaje adaptado a
todos los gustos y mentalidades. La lectura de este libro nos lleva
automáticamente a la fuente interior. Eso mismo es una Sadhana suficiente. No se
engañe a sí mismo, usted ya es Eso; no hay nada más que obtener. Sólo hay que
despojarse de la falsa asociación; la limitación ha de reconocerse como
ilusoria.
El método de Sri Bhagaván para hacer esto es bien conocido: la Auto-Indagación.
Siempre y en todo momento busque la fuente del ego, busque al hacedor aparente
de la acción y, al llegar a esa meta, nos dice, el ego desaparecerá por sí solo,
y no quedará nada más que el Sí mismo omnibeatífico. Sin embargo, éste no es el
lugar para entrar en los detalles del método: aquellos que estén interesados
podrán obtener fácilmente los libros necesarios en el Sri Ramanasramam.
¿Qué más queda por decir, sino aconsejar a todos y a cada uno que lean este
libro y que traten de hacerlo una parte de sí mismos? Ni una sola palabra ha de
pasarse a la ligera, ni una sola conversación ha de desecharse como superflua.
Todo es oro puro. Y aquí encontramos otra vez, ante nosotros y en persona, a Sri
Ramana Maharshi, siempre vivo, enseñándonos con sus inimitables palabras para
nuestro beneficio y deleite.
SRI RAMANASRAMAM
SADHU ARUNACHALA
1º de enero de 1955
(Mayor A. W. Chadwick,
Oficial del Imperio Británico)
NOTA DE QUIEN RECOPILÓ ESTAS CONVERSACIONES
En un período muy crítico y angustioso de su vida, un humilde devoto buscó la
Presencia de Bhagaván Sri Ramana Maharshi, en procura de paz para su mente, y
vivió en el Asramam con la bondadosa autorización del Sarvadhikari Swami, Sri
Niranjanananda. A medida que se presentaban las ocasiones, aquel «buscador» se
encargó de ir tomando nota de las dulces, renovadoras e iluminadoras palabras
del Maestro. Esta tarea que él mismo se impuso, la emprendió para la
purificación de su propia mente y para la mejor comprensión de las palabras
sutiles y profundas de Sri Bhagaván. Poco tiempo después, el Sarvadhikari las
incorporó oficialmente al Asramam. Estas notas, que abarcan el período de 1935 a
1939, están incluidas en el presente volumen con la esperanza de que algunos
lectores las encuentren interesantes y útiles en su búsqueda espiritual.
SRI RAMANASRAMAM 1º de enero de 1955
EL RECOPILADOR
6 de enero de 1935
1. La señora M. A. Piggot, una señora inglesa que había leído La India Secreta,
de Paul Brunton, vino a ver al Maharshi. Se le proporcionaron los servicios de
un discípulo como intérprete. En ese momento había muchos visitantes en la sala,
incluyendo algunas señoras con sus niños. Había mucho ruido en el lugar.
Finalmente, prevaleció el silencio. De repente, al Maharshi, que parecía estar
mirando el espacio infinito, se le oyó decir suavemente: «¡Un mono!» Entonces se
descubrió que en la entrada (sin que lo pudiera observar la madre que estaba
sentada al otro lado de la puerta) había un niño con un mono grande de pie, que
con ambas manos le acariciaba sin hacerle el menor daño: ambos estaban
mutuamente en paz en la presencia del Maharshi. Cuando se escuchó la voz del
Maharshi, el mono salto hábilmente y desapareció. El incidente impresionó mucho
a la señora.
7 de enero de 1935
2. ¿Es necesario un Maestro para la realización? —preguntó primero la señora
Piggot.
Maharshi: La realización es el resultado de la gracia del Maestro más que de las
enseñanzas, los discursos, la meditación, etc. Éstas son sólo ayudas
secundarias, mientras que la gracia es la causa principal y esencial.
Devoto: ¿Cuáles son los obstáculos que impiden la realización del Sí mismo?
M.: Los hábitos de la mente (vasanas).
D.: ¿Cómo vencer los hábitos mentales (vasanas)?
M.: Realizando al Sí mismo.
D.: Eso es un círculo vicioso.
M.: Es el ego el que suscita esas dificultades creando obstáculos, y después
sufre la perplejidad de las aparentes paradojas. Encuentre quién hace las
preguntas y el Sí mismo será encontrado.
D.: ¿Cuáles son las ayudas para la realización?
M.: Las enseñanzas de las Escrituras y de las almas realizadas.
D.: ¿Pueden ser esas enseñanzas debates, discusiones y meditaciones?
M.: Sí, todas éstas son sólo ayudas secundarias, mientras que lo esencial es la
gracia
del Maestro.
D.: ¿Cuánto tiempo le llevará a uno obtener eso?
M.: ¿Por qué desea saberlo?
D.: Para darme esperanza.
M.: Ese deseo es un obstáculo. El Sí mismo está siempre aquí, no hay nada sin
él.
Sea el Sí mismo, y los deseos y las dudas desaparecerán. Ese Sí mismo es el
presenciador en los estados de sueño profundo, de sueño con sueños y de vigilia.
Estos estados pertenecen al ego. El Sí mismo trasciende al ego. ¿No existía
usted en el sueño profundo? ¿Sabía usted entonces que estaba dormido o que no
era consciente del mundo? Sólo en el estado de vigilia usted describe la
experiencia del sueño profundo como inconsciencia; por consiguiente, la
consciencia cuando usted está dormido es la misma que cuando usted está
despierto. Si usted sabe qué es esta consciencia de la vigilia, conocerá la
consciencia que presencia los tres estados. Esta consciencia puede ser
encontrada buscando la consciencia como ella era en el sueño profundo.
D.: En ese caso, me quedo dormido.
M.: ¡No hay mal en ello!
D.: Es un vacío.
M.: ¿Para quién es el vacío? Encuéntrelo. Usted no puede negarse a sí mismo
nunca.
El Sí mismo es siempre y continúa en todos los estados.
D.: ¿Debo permanecer como si estuviera en el sueño profundo y presenciar al
mismo tiempo?
M.: Sí. La presenciación es el estado de vigilia. Por consiguiente, ese estado
no será un estado de sueño profundo, sino de sueño profundo sin sueño profundo.
Si usted sigue los pasos a sus pensamientos, será extraviado por ellos y se
encontrará en un laberinto sin fin.
D.: Así pues, debo receder a la fuente de los pensamientos.
M.: Exactamente; de esa manera, los pensamientos desaparecerán y sólo quedará el
Sí mismo. De hecho, para el Sí mismo no hay ningún adentro ni ningún afuera.
Todo eso son también proyecciones del ego. El Sí mismo es puro y absoluto.
D.: Esto se comprende sólo intelectualmente. ¿No es el intelecto una ayuda para
la realización?
M.: Sí, hasta una cierta etapa. Pero aún así, comprenda que el Sí mismo
trasciende el
intelecto —el intelecto debe desvanecerse para obtener el Sí mismo.
D.: ¿Ayuda mi realización a otros?
M.: Sí, ciertamente. Es la mejor ayuda posible. Pero no hay ningún otro a quien
ayudar. Pues un ser realizado ve el Sí mismo de la misma manera que un orfebre
aprecia el oro en diversas joyas. Sólo cuando usted se identifica con el cuerpo,
las formas y las figuras están aquí. Pero cuando usted trasciende su cuerpo, los
otros desaparecen junto
con su consciencia corporal.
D.: ¿Ocurre eso también con las plantas, los árboles, etc.?
M.: ¿Existen ellos aparte del Sí mismo? Averígüelo. Usted piensa que los ve. El
pensamiento es proyectado desde su Sí mismo. Encuentre de dónde surge. Los
pensamientos cesarán de surgir y sólo quedará el Sí mismo.
D.: Yo comprendo teóricamente. Pero todavía están aquí.
M.: Sí. Es como una función de cine. Hay la luz en la pantalla y las sombras que
pasan rápidamente impresionan a la audiencia con la puesta en acto de alguna
obra. Similarmente, será también así si en la misma representación se muestra
también un público. El veedor y lo visto estarán entonces sólo en la pantalla.
Aplíquese esto a usted mismo. Usted es la pantalla, el Sí mismo ha creado al
ego, el ego tiene sus acrecencias de pensamientos que se muestran como el mundo,
los árboles, las plantas, etc., sobre los cuales usted está preguntando. En
realidad, todos éstos no son nada sino el Sí mismo. Si usted ve al Sí mismo,
encontrará que todo es lo mismo, por todas partes y siempre. No existe nada más
que el Sí mismo.
D.: Sí, aunque comprendo sólo teóricamente. Sin embargo, las respuestas son
simples, bellas y convincentes.
M.: Incluso el pensamiento, «yo no comprendo» es un obstáculo. De hecho, sólo el
Sí mismo es.
8 de enero de 1935
3. Llegó un anciano y se sentó en la sala. El Maharshi estaba leyendo la versión
sánscrita de Sarma, de la obra Arunachala Akshara Manamalai (el primero de Los
Cinco Himnos a Arunachala). El hombre preguntó suavemente: «Se dice que la
realización es más allá de la expresión, y que la expresión fracasa siempre a la
hora de describir la realización. ¿Cómo es eso?»
M.: Esa cuestión ha sido mencionada en Arunachala Ashtakam, verso 3, donde se
admite que, aunque la expresión de la realización es imposible, no obstante, se
indica su existencia.
Poco después, hubo signos visibles de emoción en el hombre. Su respiración era
profunda y ronca. Cayó sobre el suelo postrándose humildemente, y se levantó
sólo después de uno o dos minutos. Permaneciendo calmo un corto tiempo, dejo el
lugar. Evidentemente, el hombre había tenido alguna iluminación. Buscaba una
confirmación del Maharshi, quien le respondió adecuadamente. Encontró la
confirmación, y humilde y sentidamente reconoció la intercesión divina en su
beneficio.
4. Se formuló una pregunta sobre el pasaje de las Upanishads que dice así: «el
Espíritu Supremo es más sutil que lo más sutil y más grande que lo más grande».
M.: La estructura del átomo ha sido descubierta por la mente. Por consiguiente,
la mente es más sutil que el átomo. Eso que está detrás de la mente, a saber, el
alma individual, es más sutil que la mente. Además, el santo tamil
Manickavachagar ha dicho de las motas de polvo que danzan en un rayo de sol, que
si cada una de ellas representa un universo, la totalidad de la luz solar
representará al Ser Supremo.
19 de enero de 1935
5. Había llegado a Madrás, como huésped de la Casa de Gobierno, el señor Douglas
Ainslie (Sr. Grant Duff), un aristocrático caballero inglés, de 70 años de edad,
sobrino de un ex Gobernador de Madrás, escritor y poeta, agregado de la
Delegación Británica en Atenas, París y La Haya. Vino a ver al Maharshi con una
carta de presentación de Paul Brunton. Al día siguiente volvió y permaneció poco
menos de una hora en la sala. Esos dos días prácticamente no hubo intercambio de
palabras, sólo la mirada encontró a la mirada. Sus hábitos son abstemios;
permanece sin alimento de ningún tipo hasta la una de la tarde y entonces
almuerza; se dice que toma café y galletas por la noche y que se retira sin más
alimento. Se ha mantenido soltero, camina unos kilómetros a diario con el
estómago vacío, habla poco y es muy agraciado en sus movimientos. Su voz es baja
y suave, y sus palabras parecen venir del corazón. Tiene amigos, entre los
cuales podrían contarse al extinto Sir John Woodroffe, Sir Sarvepalli
Radhakrishnan y al señor Thomas, profesor de sánscrito en la Universidad de
Oxford. Expresó un deseo de escuchar los Vedas. El lunes llegó una carta de Riga
y las preguntas contenidas en ella coincidían con las preguntas que el visitante
europeo había formulado sobre la existencia de las almas de los difuntos y sobre
cómo servirlas mejor.
Se le leyó la respuesta enviada a Riga. En su presencia se repitieron cantos de
La Verdad Revelada, del Maharshi, y los Vedas. Él consideró magníficas las
recitaciones. Volvió la tarde siguiente, y para asombro de los demás, la noche
anterior tuvo una experiencia que repitió al Maharshi. Fue que había visto algo
como una luz eléctrica dentro de sí mismo en el centro del corazón, en el lado
derecho. Además, agregó que había visto al sol brillando por dentro. El Maharshi
sonrió un poco y entonces hizo que se le leyera una traducción del Atmavidya (El
Conocimiento del Sí mismo), donde está el dicho críptico de que la realización
consiste en llegar al Atman (el Sí mismo) que es la expansión de la consciencia
(chidvyoman), para distinguirla de la mente, que es la expansión de
chittavyoman. Esta explicación llamó la atención del visitante.
Al hablar de éste, el Maharshi observó después: «Piensen en un anciano de
setenta años que no eligió vivir apaciblemente en su propia casa, con los
ingresos que había ganado! Cuan intenso ha sido su fervor que ha dejado su país
natal, se ha atrevido a emprender un viaje por mar de nueve mil kilómetros, y ha
afrontado las penalidades de largos viajes por tren en un país extraño,
ignorante de la lengua, sufriendo las vicisitudes de una vida solitaria,
sometiéndose a las inclemencias de un clima tórrido, en ambientes que no le son
familiares ni acostumbrados. Podía haber sido feliz en su propia casa. Es su
anhelo por la paz interna lo que le ha traído aquí».
¡Es exactamente así! Las gentes dicen que la intensidad de su fervor se revela
por sus experiencias de iluminación aquí dentro de los cuatro días consecutivos
a su llegada.
En lo que concierne a la pregunta sobre las almas de los difuntos, mientras un
hombre se identifique con su cuerpo grosero, el pensamiento materializado como
manifestaciones groseras debe ser real para él. Debido a la imaginación de que
su cuerpo ha sido originado de otro ser físico, el otro existe tan
verdaderamente como su propio cuerpo. Habiendo existido aquí una vez,
ciertamente sobrevive a la muerte, debido a que la descendencia está aún aquí y
siente que ha nacido de ese otro. Bajo estas circunstancias, el otro mundo es
verdadero; y las almas de los difuntos se benefician de las plegarias que se
ofrecen por ellos. Por otra parte, considerado de una manera diferente, la Única
Realidad es el Sí mismo de quien ha brotado el ego que contiene dentro de sí
mismo las semillas de las predisposiciones adquiridas en nacimientos anteriores.
El Sí mismo ilumina el ego, las predisposiciones y también los sentidos
groseros, de modo que las predisposiciones aparecen a los sentidos como si se
hubieran materializado como el universo, y devienen perceptibles para el ego, el
reflejo del Sí mismo. El ego se identifica con el cuerpo, y así pierde la visión
del Sí mismo, y el resultado de esta inadvertencia es la oscura ignorancia y la
miseria de la vida presente. El hecho de que el ego surja del Sí mismo y que lo
olvide es el nacimiento. Así pues, puede decirse que el nacimiento del individuo
ha matado a la madre. El deseo presente de recuperar a la propia madre es, en
realidad, el deseo de recuperar al Sí mismo, que es lo mismo que realizarse a
uno mismo, o la muerte del ego; esto es entregarse a la madre, para que ella
viva eternamente.
El Maharshi leyó entonces, de la versión tamil del Yoga Vasistha, la historia de
Dirga Tapasi, que tenía dos hijos, Punya y Papa. Después de la muerte de los
padres, el menor se lamentaba de la pérdida, mientras el mayor le consolaba como
sigue: «¿Por qué lamentas la pérdida de nuestros padres? Yo te diré dónde están;
están sólo dentro de nosotros mismos, y son nosotros mismos. Pues la corriente
de la vida ha pasado a través de innumerables encarnaciones, nacimientos y
muertes, placeres y dolores, etc.; de la misma manera que la corriente de agua
de un río fluye sobre rocas, hoyos, arenas, elevaciones y depresiones en su
curso y, sin embargo, la corriente no es afectada por ello, así también, los
placeres y dolores, los nacimientos y las muertes, son como ondulaciones en la
superficie de esa apariencia de agua en el espejismo del ego. La única realidad
es el Sí mismo, desde donde aparece el ego que corre a través de los
pensamientos que se manifiestan como el universo, y en el que aparecen y
desaparecen las madres y los padres, los amigos y los parientes. Ellos no son
nada sino manifestaciones del Sí mismo, por lo que los padres de uno no están
fuera del Sí mismo. Así pues, no hay ninguna razón para lamentarse. Apréndelo,
realízalo, y sé feliz».
24 de enero de 1935
6. Con una carta de presentación del señor Brunton, llegó de visita el señor W.
Y. Evans-Wentz, un erudito investigador de la Universidad de Oxford.
Estaba cansado por el viaje y solicitó descansar. Está muy acostumbrado al modo
de vivir de la India, pues había visitado este país varias veces. Había
aprendido la lengua tibetana y había ayudado en la traducción de El Libro
Tibetano de los Muertos y El Gran Yogi Milarepa del Tíbet, el más grande de los
Yogis Tibetanos, y un tercer libro sobre el Yoga Tibetano y Doctrinas Secretas.
Por la tarde, empezó a formular algunas preguntas. Se relacionaban con el Yoga.
Quería saber si era correcto matar animales, como por ejemplo, tigres, ciervos,
etc., y usar la piel para la postura yóguica (asana).
M.: ¿La mente es el tigre o el ciervo?
D.: Si todo es una ilusión, ¿puede uno entonces quitar la vida?
M.: ¿Para quién es una ilusión? ¡Encuentre eso! De hecho, todo el mundo es un
«matador del Sí mismo» (atmahan) en cada momento de su vida.
D.: ¿Cuál postura (asana) es la mejor?
M.: Cualquier asana, posiblemente la sukha asana (una postura cómoda, o la
posición semibúdica). Pero eso no importa en lo que atañe a jnana, el Camino del
Conocimiento.
D.: ¿La postura indica el temperamento?
M.: Sí.
D.: ¿Cuáles son las propiedades y los efectos de la piel del tigre, de la lana,
o de la piel de ciervo, etc.?
M.: Algunos los han encontrado y los han relacionado en los libros sobre Yoga.
Corresponden a los conductores y los no conductores del magnetismo, etc. Sin
embargo, todo eso carece de importancia para el Camino del Conocimiento (Jnana
Marga). La postura significa realmente estar y permanecer en el Sí mismo. Es
interna. Los otros se refieren a posiciones externas.
D.: ¿Cuál es el tiempo más provechoso para la meditación?
M.: ¿Qué es el tiempo?
D.: ¡Dígame usted qué es!
M.: El tiempo es sólo una idea. Hay sólo la Realidad. Cualquier cosa que usted
piense que es, ello aparece como eso. Si usted lo llama tiempo, es tiempo. Si lo
llama existencia, es existencia, y así sucesivamente. Después de llamarlo
tiempo, usted lo divide en días, noches, meses, años, horas, minutos, etc. El
tiempo no tiene importancia para el Camino del Conocimiento. Pero algunas de
estas reglas y disciplinas son buenas para los principiantes.
D.: ¿Qué es Jnana Marga?
M.: De alguna manera, la concentración de la mente es común tanto al
Conocimiento como al Yoga. El Yoga busca la unión del individuo con lo
universal, con la Realidad. Esta Realidad no puede ser nueva. Debe existir
incluso ahora, y ella existe.
Por consiguiente, el Camino del Conocimiento trata de encontrar cómo apareció
vi-yoga (la separación). La separación es sólo de la Realidad.
D.: ¿Qué es la ilusión?
M.: ¿Para quién es la ilusión? Encuéntrelo. Entonces, la ilusión se desvanecerá.
Generalmente, las gentes quieren saber acerca de la ilusión, y no examinan para
quién es ella ilusión. Es necedad. La ilusión está fuera y es desconocida. Pero
se considera que al buscador se le conoce y que está dentro. Encuentre lo que es
inmediato, íntimo, en vez de tratar de averiguar lo que es distante y
desconocido.
D.: ¿Aconseja el Maharshi alguna postura física para los europeos?
M.: Puede ser aconsejable. Sin embargo, debe comprenderse claramente que la
meditación no está prohibida en ausencia de asanas, o tiempos prescritos, o
cualesquiera accesorios del tipo que sea.
D.: ¿Tiene el Maharshi algún método particular para impartirlo a los europeos en
particular?
M.: Eso es acorde al equipamiento mental del individuo. En verdad, no hay
ninguna regla fija.
El señor Evans-Wentz empezó a formular preguntas, en su mayoría relacionadas con
los preliminares del Yoga, a todas las cuales el Maharshi respondió que son solo
ayudas del Yoga que, en sí mismo, es una ayuda para la realización del Sí mismo,
que es la meta de todos.
D.: ¿Es el trabajo una obstrucción para la realización del Sí mismo?
M.: No. Para un ser realizado, sólo el Sí mismo es la Realidad, y las acciones
son sólo fenoménicas, y no afectan al Sí mismo. Incluso cuando actúa, no tiene
ningún sentido de ser un hacedor. Sus acciones no son volitivas y él permanece
como un presenciador de ellas sin ningún apego.
Para esta acción no hay ninguna meta. El que todavía está practicando el Camino
de la Sabiduría (jnana) puede practicar incluso mientras trabaja. Para un
principiante, esto puede ser difícil en las primeras etapas, pero después de
alguna práctica, pronto será efectivo y no se encontrará que el trabajo es un
obstáculo para la meditación.
D.: ¿Qué es la práctica?
M.: Una búsqueda constante del «Sí mismo», que es la fuente del ego. Encuentre
«¿Quién soy yo?» El puro «Sí mismo» es la realidad, la
Existencia-Consciencia-Felicidad Absoluta. Cuando se olvida Eso, aparecen todas
las miserias; y cuando se aprehende Eso, las miserias no afectan a la persona.
D.: ¿No es necesario el brahmacharya (celibato) para la realización del Sí
mismo?
M.: El brahmacharya es «vivir en el Brahman». No tiene ninguna relación con el
celibato como se comprende comúnmente. Un brahmachari real, es decir, el que
vive en el Brahman, encuentra la felicidad en el Brahman que es lo mismo que el
Sí mismo. ¿Por qué debe usted buscar entonces otras fuentes de felicidad? De
hecho, la emergencia del Sí mismo ha sido la causa de toda la miseria.
D.: ¿Es el celibato una condición sine qua non para el Yoga?
M.: Así es. Ciertamente, el celibato es una ayuda para la realización entre
muchas otras ayudas.
D.: ¿Entonces no es indispensable? ¿Puede un hombre casado realizar el Sí mismo?
M.: Ciertamente. Es una cuestión de aptitud de la mente. Casado o no, un hombre
puede realizar al Sí mismo, porque Eso es aquí y ahora. Si no fuera así, sino
que fuera alcanzable por algunos esfuerzos en algún otro tiempo, y si fuera algo
nuevo que hubiera de ser adquirido, no sería digno de ser buscado. Lo que no es
natural, no puede ser permanente tampoco. Lo que digo es que el Sí mismo es aquí
y ahora y único.
D.: Puesto que Dios es inmanente en todos, uno no debe quitar la vida de ningún
tipo. ¿Es correcta la sociedad cuando quita la vida de un asesino? ¿Puede
hacerlo el Estado? Los países cristianos empiezan a pensar que está mal hacer
eso.
M.: ¿Qué es lo que impulsó al asesino a cometer el crimen? El mismo poder le
recompensa con el castigo. La Sociedad o el Estado es sólo un instrumento en las
manos del poder. Usted habla de una vida que fue quitada; ¿pero qué hay sobre
las innumerables vidas que se pierden en las guerras?
D.: Así es. La pérdida de vidas está mal de todos modos. ¿Están justificadas las
guerras?
M.: Para un hombre realizado, para el que permanece siempre en el Sí mismo, la
pérdida de una vida, o de varias vidas, o de todas las vidas, ya sea en este
mundo o en los tres mundos, no constituye ninguna diferencia. E incluso si
acontece que él las destruye todas, ningún pecado puede tocar a un alma tan
pura. El Maharshi citó la Gita, capítulo 18, versículo 17 —«El que está libre de
la idea del ego, cuyo intelecto es desapegado, aunque aniquile a todos los
mundos, no mata, ni es tocado por los resultados de sus acciones».
D.: ¿No afectan las acciones de uno a la persona en posteriores nacimientos?
M.: ¿Es usted nacido ahora? ¿Por qué piensa en otros nacimientos? El hecho es
que no hay ni nacimiento ni muerte. Deje que el que ha nacido piense en la
muerte y en sus paliativos.
D.: ¿Cuánto le llevó al Maharshi realizar el Sí mismo?
M.: Esta pregunta se formula debido a que se perciben el nombre y la forma.
Éstas son percepciones consecuentes a la identificación del ego con el cuerpo
grosero.
Si el ego se identifica con la mente sutil, como en el sueño con sueños, las
percepciones son también sutiles. Pero en el sueño profundo no hay ninguna
percepción. Sin embargo, ¿no estaba el ego también ahí? A menos que estuviera,
no puede haber el recuerdo de haber dormido. ¿Quién era el que dormía? En su
sueño profundo, no dijo que usted dormía. Usted lo dice ahora, en su estado de
vigilia. Así pues, el ego es el mismo en el estado de vigilia, en el estado de
sueño con sueños, y en el estado de sueño profundo. Encuentre la Realidad que
subyace detrás de estos estados. Eso es la Realidad que subyace a éstos. En ese
estado hay solo Ser. No hay ningún usted, ni yo, ni él; no hay ningún presente,
ni pasado ni futuro. Eso es más allá del tiempo y del espacio, más allá de la
expresión.
Es siempre.
Así como un platanero produce brotes en sus raíces, antes de dar fruto y
perecer, y estos brotes, al ser trasplantados, hacen lo mismo otra vez, así
también el Maestro primordial de la antigüedad (Dakshinamurti), que aclaraba las
dudas de sus discípulos rishis en silencio, ha dejado retoños que se están
multiplicando siempre. El Gurú es un retoño de aquel Dakshinamurti. Esa pregunta
no surge cuando se realiza el Sí mismo.
D.: ¿Entra el Maharshi en el nirvikalpa samadhi?
M.: Si los ojos están cerrados, es nirvikalpa; si están abiertos, es savikalpa
(aunque diferenciado, en absoluto reposo). El estado siempre-presente es el
estado natural sahaja.
26 de enero de 1935
7. El señor Evans-Wentz preguntó: —Hay yogis con poderes ocultos. ¿Qué piensa el
Maharshi de ellos?
M.: Los poderes se conocen de oídas o por exhibición. Así pues, están sólo en el
reino de la mente.
D.: El señor Brunton menciona a un yogi de Madrás que se dice que está en
comunión con su maestro en los Himalayas.
M.: Eso no es más maravilloso que la telepatía —conocida tan comúnmente. La
telepatía no puede existir sin el oyente, y la visión a distancia sin el veedor.
¿Cuál es la diferencia entre oír de lejos y oír de cerca? Es sólo el oyente el
que importa. Sin el oyente no puede haber escucha; sin el veedor no puede haber
visión.
D.: Así pues, usted quiere que yo considere al sujeto y no al objeto.
M.: El sujeto y el objeto aparecen sólo después que la mente ha surgido. La
mente los comprende, y también a los poderes ocultos.
D.: ¿Pueden verse las manifestaciones de luz (jothis) en la Colina de
Arunachala? M.: Sí. D.: ¿Hay algún efecto psíquico al visitar lugares sagrados,
como el Monte Kailas,
Benarés, etc.?
M.: Sí.
D.: ¿Hay algún beneficio añadido si se muere en Benarés?
M.: Sí, el significado será claro si se comprende el Benarés real y el morir
real.
D.: ¿Quiere usted decir que ellos están en el Sí mismo?
M.: Sí.
D.: ¿Hay seis centros en el cuerpo, y hay centros correspondientes en el mundo?
M.: Sí. Lo que está en el mundo, está en el cuerpo; y lo que está en el cuerpo,
está
también en el mundo.
D.: ¿Es la sacralidad de Benarés una cuestión de fe, o también es real
externamente?
M.: Ambas.
D.: Algunas gentes son atraídas hacia un lugar de peregrinación, y otras hacia
otro.
¿Eso es según sus temperamentos?
M.: Sí. Considere sólo cómo es que todos ustedes, nacidos en distintos lugares y
que viven en otras tierras, están hoy reunidos aquí. ¿Cuál es la Fuerza que les
ha atraído aquí? Si se comprende esto, también se comprende a la otra Fuerza.
29 de enero de 1935
8. El señor Grant Duff preguntó: —¿Dónde están localizados la memoria y el
olvido?
M.: En la mente (chitta).
30 de enero de 1935
9. El señor Evans-Wentz: —¿Es necesaria la soledad para un jnani?
M.: La soledad está en la mente del hombre. Uno puede estar en la espesura del
mundo y mantener la serenidad de mente; ese tal está en soledad. Otro puede
estar en un bosque, y sin embargo ser incapaz de controlar su mente. De este tal
no puede decirse que esté en soledad. La soledad es una función de la mente.
Esté donde esté, un hombre apegado al deseo no puede tener soledad; un hombre
desapegado está siempre en soledad.
D.: Así pues, uno podría dedicarse a su trabajo y estar libre de deseo, y
mantenerse en soledad. ¿Es así?
M.: Sí. El trabajo cumplido con apego es una prisión, mientras que el trabajo
cumplido con desapego no afecta al hacedor. Ese tal, está en soledad incluso
mientras trabaja.
D.: Se dice que en el Tíbet hay muchos santos que permanecen en soledad, y que,
sin embargo, son muy útiles para el mundo. ¿Cómo puede ser eso?
M.: Eso puede ser así. La realización del Sí mismo es la mayor ayuda que puede
prestarse a la humanidad. Por consiguiente, se dice que los santos son útiles
aunque permanezcan en los bosques. Pero no debe olvidarse que la soledad no está
sólo en los bosques. Se la puede tener incluso en las ciudades, en la espesura
de las ocupaciones mundanas.
D.: ¿No es necesario que los santos se mezclen con las gentes y que les sean
útiles?
M.: Sólo el Sí mismo es la Realidad; el mundo y todo lo demás no lo son. El ser
realizado no ve el mundo como diferente de sí mismo.
D.: Así pues, la realización del santo conduce a la elevación de la humanidad
sin que ésta sea consciente de ello. ¿Es así?
M.: Sí. La ayuda es imperceptible, pero aún así está ahí. Un santo ayuda a toda
la humanidad, sin que ésta lo sepa.
D.: ¿No sería mejor si él se mezclase con otros?
M.: No hay ningunos otros con los que mezclarse. El Sí mismo es la única y sola
Realidad.
D.: Si hubiera cien hombres que hubieran realizado el Sí mismo, ¿no sería eso
para el mayor beneficio del mundo?
M.: Cuando usted dice «Sí mismo» se refiere a lo ilimitado, pero cuando le
agrega «hombres», usted limita el significado. Hay sólo un único Sí mismo
Infinito.
D.: ¡Sí, sí, lo veo! Sri Krishna ha dicho en la Gita que el trabajo debe
realizarse sin apego y que ese trabajo es mejor que el ocio. ¿Eso es Karma Yoga?
M.: Lo que se dice se da para que aproveche a los temperamentos de los oyentes.
D.: En Europa, las gentes no comprenden que un hombre en soledad pueda ser útil.
Imaginan que sólo pueden ser útiles los hombres que trabajan en el mundo.
¿Cuándo cesará esta confusión? ¿La mentalidad europea continuará chapoteando en
ese pantano o entenderá la verdad?
M.: No se preocupe nunca por Europa ni por América. ¿Dónde están éstas sino en
su mente? Realice su Sí mismo y entonces todo está realizado. Si usted sueña y
ve a varios hombres, y luego despierta y recuerda su sueño, ¿trata
de verificar si las personas de su creación soñada están también despiertas?
D.: ¿Qué piensa el Maharshi de la teoría de la ilusión universal (Maya)?
M.: ¿Qué es Maya? Es sólo la Realidad. D.: ¿No es Maya la ilusión?
M.: Maya se usa para significar las manifestaciones de la Realidad. Así pues,
Maya es sólo la Realidad.
D.: Algunos dicen que Sri Sankaracharya fue sólo un intelectual y no un
realizado. ¿Es así?
M.: ¿Por qué preocuparse por Sankaracharya? Realice su propio Sí mismo. Los
demás pueden cuidarse solos.
D.: Jesucristo curaba a las gentes de sus enfermedades. ¿Es eso sólo un poder
oculto (siddhi)?
M.: ¿Era Jesús consciente en el momento de que estaba curando a los hombres sus
enfermedades? Él pudo no haber sido consciente de sus poderes. Hay una historia
que dice lo siguiente: en una ocasión, Jesús había curado a un hombre de su
ceguera. Con el tiempo, el hombre se volvió malvado. Al encontrarle después de
algunos años, Jesús observó su maldad y le preguntó por qué era así. El hombre
le contestó diciendo que, cuando era ciego, no podía cometer ningún pecado. Pero
que después de que Jesús le hubo curado la ceguera, se volvió malvado y Jesús
era el responsable de su maldad.
D.: ¿No fue Jesús un Ser Perfecto que poseía poderes ocultos (siddhis)?
M.: Pudo no haber sido consciente de sus poderes (siddhis).
D.: ¿No es bueno adquirirlos, tales como la telepatía, etc.?
M.: La telepatía, o la radio, permiten que uno vea y oiga a distancia. Son todos
lo mismo, oír y ver. Si uno oye de cerca o de lejos, eso no constituye
diferencia en cuanto a la audición. El factor fundamental es el que oye, el
sujeto. Sin el que oye o el que ve, no puede haber ningún escucha o visión.
Éstas últimas son las funciones de la mente. Por consiguiente, los poderes
(siddhis) ocultos sólo están en la mente. No son naturales al Sí mismo. Aquello
que no es natural, sino adquirido, no puede ser permanente y no merece la pena
esforzarse por ello.
Los poderes sólo indican facultades extendidas. Un hombre posee facultades
limitadas y es miserable; quiere expandir sus facultades para poder ser feliz.
Pero considere si eso será así; si con percepciones limitadas uno es miserable,
con percepciones extendidas la miseria debe aumentar proporcionalmente. ¡Los
poderes ocultos no procurarán felicidad a nadie, sino que lo harán completamente
miserable!
Además, ¿para qué sirven estos poderes? El presunto ocultista (siddha) desea
exhibir los siddhis para que los demás lo aprecien. Busca aprecio, y si el
aprecio no viene, no será feliz. Debe haber otros que le aprecien. Y hasta puede
encontrar a otro que posea poderes más elevados. Eso le pondrá celoso y generará
infelicidad. El ocultista más alto (siddha) puede encontrar a un siddha más alto
todavía, y así sucesivamente hasta que llegue uno que lo vuele todo por los
aires en un abrir y cerrar de ojos. Ese es el adepto (siddha) más alto, y Él es
Dios o el Sí mismo.
¿Cuál es el poder real? ¿Es acrecentar la prosperidad o establecer la paz? Eso
que resulta en la paz es la perfección más alta (siddhi).
D.: Sin embargo, la gente corriente, en Europa y en América, no apreciarán una
actitud tal y desearían una exhibición de poderes e instrucciones con
disertaciones, etc.
M.: Las disertaciones pueden entretener a los individuos durante unas horas, sin
mejorarlos. Por otra parte, el silencio es permanente y beneficia a toda la
humanidad.
D.: Pero el silencio no es comprendido.
M.: No importa. Por el silencio, lo que se entiende es elocuencia. Las
disertaciones orales no son tan elocuentes como el silencio. El Silencio es
elocuencia incesante. El Maestro Primordial, Dakshinamurti, es el ideal. Él
enseñaba a sus discípulos rishis con el silencio.
D.: Pero entonces los discípulos iban a Él. Todo eso está muy bien. Ahora es
distinto. Ahora deben ser buscados y ayudados.
M.: Eso es un signo de ignorancia. El poder que le creó a usted ha creado al
mundo. Si puede cuidar de usted, similarmente, puede cuidar del mundo también.
D.: ¿Qué piensa el Bhagaván del «alma perdida» mencionada por Jesucristo?
M.: Piense en qué es lo que hay que perder. ¿Hay algo que perder? Lo que importa
es sólo aquello que es natural. Eso debe ser eterno y no puede ser
experimentado. Todo lo que nace, debe morir; todo lo que se adquiere, debe
perderse. ¿Ha nacido usted? Usted es siempre existente. El Sí mismo nunca puede
ser perdido.
D.: El Buddha aconseja el sendero óctuple como el mejor, para que nadie se
pierda.
M.: Sí. Los hindúes llaman a eso Raja Yoga.
D.: ¿Se aconseja el yoga para un aspirante espiritual?
M.: El yoga ayuda al control de la mente.
D.: ¿Pero no conduce a los poderes ocultos (siddhis) que se dice que son
peligrosos?
M.: Pero usted distinguió su pregunta con las palabras «un aspirante
espiritual». Usted no quería dar a entender un buscador de poderes (siddhis).
31 de enero de 1935
10. El señor Ellappa Chettiar, un miembro del Consejo Legislativo de la
Presidencia de Madrás y un hindú influyente, preguntó: —¿Por qué se dice que el
conocimiento nacido de la escucha no es firme, mientras que el nacido de la
contemplación es firme?
M.: También se dice que el conocimiento de oídas (paroksha) no es firme,
mientras que el que nace de la propia comprensión de uno (aparoksha) es firme.
Y también se dice que la escucha ayuda a la comprensión intelectual de la
Verdad, que la meditación aclara la comprensión, y, finalmente, que la
contemplación suscita la realización de la Verdad. Además, también se dice que
todo ese conocimiento no es firme y que sólo es firme cuando es tan claro y tan
íntimo como una uva en la palma de la propia mano.
Hay aquellos que afirman que la escucha sólo bastará, puesto que una persona
competente que, tal vez en encarnaciones anteriores, ya se ha cualificado,
realiza y permanece en la paz tan pronto como escucha la Verdad que se le dice
una sola vez, mientras que la persona que no está tan cualificada debe pasar por
las etapas prescritas arriba, antes de entrar en samadhi.
11. La señora Piggott regresó de Madrás y efectuó otra visita. Formuló preguntas
relativas a la regulación de la dieta.
D.: ¿Qué dieta se le prescribe a un sadhaka (el que está comprometido en
prácticas
espirituales)?
M.: Alimento sátvico en cantidades limitadas.
D.: ¿Qué es alimento sátvico?
M.: Pan, frutas, verduras, leche, etc.
D.: Algunas gentes toman pescado en el Norte de la India. ¿Se puede hacer eso?
El Maharshi no dio ninguna respuesta.
D.: Los europeos estamos acostumbrados a una dieta particular; el cambio de
dieta afecta a la salud y debilita a la mente. ¿No es necesario conservar la
salud física?
M.: Completamente necesario. Cuanto más débil está el cuerpo, más se fortalece
la mente.
D.: En ausencia de nuestra dieta habitual, nuestra salud se resiente y la mente
pierde
fuerza.
M.: ¿Qué entiende usted por fuerza de la mente?
D.: El poder para eliminar el apego mundano.
M.: La cualidad del alimento influencia a la mente. La mente se alimenta del ali
mento consumido.
D.: ¡Ciertamente! ¿Cómo pueden los europeos adaptarse sólo al alimento sátvico?
M.: (Señalando al señor Evans-Wentz). Usted ha estado tomando nuestro alimento.
¿Se sintió indispuesto a causa de eso?
Sr. Evans-Wentz: No. Porque estoy acostumbrado a él.
D.: ¿Qué hay sobre aquellos que no están tan acostumbrados?
M.: El hábito es sólo un ajuste al medio. Lo que importa es la mente. El hecho
es que a la mente se la ha entrenado para pensar que ciertos alimentos son
sabrosos y buenos. El material alimenticio ha de obtenerse igualmente bien,
tanto en la dieta vegetariana como en la que no lo es. Pero la mente desea
determinado alimento porque está acostumbrada a él y lo considera sabroso.
D.: ¿Hay restricciones para el hombre realizado de una manera similar?
M.: No. Él está estabilizado, y no es influenciado por el alimento que toma.
D.: ¿Preparar una dieta de carne no es matar la vida?
M.: El ahimsa es muy importante en el código de disciplina de los yogis.
D.: Incluso las plantas tienen vida.
M.: ¡Y también las losas en las que usted está sentada!
D.: ¿Podemos acostumbrarnos gradualmente al alimento vegetariano?
M.: Sí. Ese es el modo.
2 de febrero de 1935
12. Otro día, el señor Evans-Wentz continuó: —¿Se puede tener más de un maestro
espiritual?
M.: ¿Quién es un Maestro? Después de todo, el Maestro es el Sí mismo. Según las
etapas del desarrollo de la mente, el Sí mismo se manifiesta externamente como
el Maestro. Avadhuta, famoso santo de la antigüedad, decía que él había tenido
más de veinticuatro Maestros. El Maestro es aquél de quien uno aprende algo. A
veces, el Gurú puede ser también inanimado, como en el caso de Avadhuta. Dios,
el Gurú y el Sí mismo son idénticos.
Un hombre de mentalidad espiritual piensa que Dios es omnipenetrante y toma a
Dios como su Gurú. Más tarde, Dios le pone en contacto con un Gurú personal y el
hombre le reconoce como todo en todos. Finalmente, a ese mismo hombre, por la
Gracia del Maestro, se le hace sentir que su Sí mismo es la Realidad y nada más.
Así es como encuentra que el Sí mismo es el Maestro.
D.: ¿Inicia a sus discípulos Sri Bhagaván?
El Maharshi guardó silencio.
Después, uno de los devotos se encargó de responder, diciendo: —El Maharshi no
ve a nadie como fuera de su Sí mismo. Así pues, para él no hay discípulos. Su
Gracia es omnipenetrante y Él comunica su Gracia a cualquier individuo que la
merece en silencio.
D.: ¿Cómo ayudan los libros a la Realización del Sí mismo?
Ayudante: Sólo en la medida en que a una persona le mentalizan espiritualmente.
D.: ¿Hasta dónde ayuda el intelecto?
A.: Sólo en la medida en que a una persona le hace sumergir el intelecto en el
ego, y
el ego en el Sí mismo.
4 de febrero de 1935
13. Señora Piggott: —¿Por qué toma usted leche, pero no huevos?
M.: Las vacas domésticas dan más leche que la necesaria para sus becerros, y
para ellas es un goce que las alivien de la leche.
D.: ¡Pero la gallina no puede retener los huevos!
M.: Pero en ellos hay vidas potenciales.
D.: Los pensamientos cesan repentinamente; entonces, también repentinamente,
surge «yo—yo» y continúa. Está sólo en la sensación y no en el intelecto. ¿Puede
ser correcto?
M.: Es ciertamente lo correcto. Para que «yo—yo» surja y se sienta, los
pensamientos deben cesar y la razón desaparecer. La sensación es el factor
primordial, y no la razón.
D.: Además, no es en la cabeza sino en el lado derecho del pecho.
M.: Debe ser así. Porque el corazón está ahí.
D.: Cuando veo afuera, desaparece. ¿Qué debe hacerse?
M.: Debe ser mantenido.
D.: Si uno es activo con ese recuerdo, ¿serán las acciones siempre buenas?
M.: Deben serlo. Sin embargo, una persona tal no está interesada en la bondad o
maldad de sus acciones. Las acciones de una persona tal son de Dios, y, por lo
tanto, deben ser buenas.
D.: ¿Por qué entonces se dan a esa persona restricciones en su alimento?
M.: Su experiencia presente se debe a la influencia de la atmósfera en la que
usted está. ¿Puede usted tenerla fuera de esta atmósfera? La experiencia es
espasmódica. Hasta que deviene permanente es necesaria la práctica. Las
restricciones en el alimento son ayudas para que esa experiencia se repita.
Después que uno se establece en la verdad, la restricciones cesan naturalmente.
Además, el alimento influencia a la mente, y la mente debe mantenerse pura.
Más tarde, la dama dijo a un discípulo: —Siento con más intensidad las
vibraciones de él, y soy capaz de alcanzar el centro «yo» más pronto que antes.
14. En una ocasión anterior, el Swami B. V. Narasimha, autor de La Realización
del Sí mismo, preguntó: —¿Quién soy yo? ¿Cómo hay que encontrarlo?
M.: Formúlese a usted mismo la pregunta. El cuerpo (annamaya kosa) y sus
funciones no son «yo». Profundizando más todavía, la mente (manomaya kosa) y sus
funciones no son el «Sí mismo».
El paso siguiente lleva a la pregunta: «¿De dónde surgen estos pensamientos?»
Los pensamientos son espontáneos, superficiales o analíticos. Operan en el
intelecto. Entonces, ¿quién es consciente de ellos? La existencia de los
pensamientos, de sus concepciones claras y de sus operaciones devienen evidentes
para el individuo. El análisis lleva a la conclusión de que la individualidad de
la persona opera como el perceptor de la existencia de los pensamientos y de su
sucesión. Esta individualidad es el ego, o, como las gentes dicen, «yo».
Vijnanamaya kosa (el intelecto) es sólo la envoltura del «yo», no es el «yo»
mismo.
Indagando aún más, surgen las preguntas: «¿Quién es este "yo"? ¿De dónde viene?»
«Yo» no era consciente en el sueño profundo. Simultáneamente a su aparición, el
sueño profundo se cambia en sueño con sueños o en vigilia. Pero ahora no estoy
interesado en el sueño con sueños. ¿Quién soy yo ahora, en el estado de vigilia?
Si «yo» se originó en el sueño profundo, entonces el «yo» estaba cubierto con la
ignorancia. Ese «yo» ignorante no puede ser lo que las Escrituras dicen o los
sabios afirman. «Yo» soy más allá del «sueño profundo»; «yo» debe ser aquí y
ahora, y también lo que yo era en el sueño profundo y en el sueño con sueños,
sin las cualidades de esos estados. Por consiguiente, «yo» debe ser el
substratum incualificado que subyace en estos tres estados (la anandamaya kosa
trascendida).
En pocas palabras, «yo» es más allá de las cinco envolturas. A continuación, el
residuo que queda después de desechar todo lo que es no sí mismo es el Sí mismo,
Sat-Chit-Ananda.
D.: ¿Cómo ha de ser conocido o realizado el Sí mismo?
M.: Trascienda el plano de la relatividad presente. Un ser separado (el Sí
mismo) parece conocer algo aparte de sí mismo (el no-sí mismo). Es decir, el
sujeto es consciente del objeto. El veedor es drik; lo visto es drisya.
Debe haber una unidad subyacente a estos dos, la cual surge como «ego». Este ego
es de la naturaleza de chit (la inteligencia); achit (el objeto insenciente) es
sólo la negación de chit. Por consiguiente, la esencia subyacente es afín al
sujeto, y no al objeto. Buscando al drik, hasta que todo drisya desaparezca, el
drik devendrá cada vez más sutil hasta que sólo sobreviva el drik absoluto. Este
proceso se llama drisya vilaya (la desaparición del mundo objetivo).
D.: ¿Por qué deben ser eliminados los objetos drisya? ¿No puede ser realizada la
Verdad manteniendo al objeto como es?
M.: No. La eliminación de drisya significa la eliminación de las identidades
separadas del sujeto y el objeto. El objeto es irreal. Todo drisya (incluido el
ego) es el objeto. Al eliminar lo irreal, sobrevive la Realidad. Cuando a una
soga se la confunde con una serpiente, basta con eliminar la percepción errónea
de la serpiente para que se revele la verdad. Sin esa eliminación, la verdad no
surgirá.
D.: ¿Cuándo y cómo ha de efectuarse la desaparición del mundo objetivo (drisya
vilaya)?
M.: Es completa cuando se elimina el sujeto relativo, es decir, la mente. La
mente es el creador del sujeto y el objeto, y es la causa de la idea dualista.
Por consiguiente, es la causa de la noción errónea del sí mismo limitado y de la
miseria que es consecuencia de esta idea errónea.
D.: ¿Qué es la mente?
M.: La mente es una forma de la manifestación de la vida. A un trozo de madera o
a una máquina sutil no se los llama mente. La fuerza vital se manifiesta como
actividad vital y también como los fenómenos conscientes conocidos como la
mente.
D.: ¿Cuál es la relación entre mente y objeto? ¿Toma contacto la mente con algo
diferente de ella, a saber, el mundo?
M.: El mundo es «sentido» en los estados de vigilia y de sueño con sueños, o es
el objeto de la percepción y el pensamiento, siendo ambos actividades mentales.
Si no hubiera actividades tales como el pensamiento de vigilia y de sueño con
sueños, no habría «percepción» o inferencia de un «mundo». En el sueño profundo
no hay ninguna actividad tal, y por consiguiente, en el sueño profundo no
existen para nosotros «los objetos y el mundo». De ahí que «la realidad del
mundo» sea creada por el ego con su acto de emergencia del sueño profundo; y que
esa realidad sea tragada o que desaparezca cuando el alma reasume su naturaleza
en el sueño profundo. La emergencia y desaparición del mundo son como la araña
que produce su tela y después la recoge. La araña aquí subyace a los tres
estados —el de vigilia, sueño con sueños y sueño profundo; a una tal araña en la
persona se le llama Atman (Sí mismo), mientras que lo mismo con referencia al
mundo (que se considera que surgió del sol) se llama Brahman (Espíritu Supremo).
El que está en el hombre es el mismo que El que está en el sol. (Sa yaschayam
purushe yaschasavaditye sa ekah).
Mientras el Sí mismo o el Espíritu es inmanifiesto e inactivo, no hay dobles
relativos; por ejemplo, sujeto y objeto —drik y drisya. Si se acomete la
indagación en la causa última de la manifestación de la mente misma, se
encontrará que la mente es sólo la manifestación de lo Real que, de otro modo,
se llama Atman o Brahman. A la mente se la llama sukshma sarira o «cuerpo de
pensamiento»; y jiva es el alma individual. El jiva es la esencia del desarrollo
de la individualidad; —a la personalidad se le llama jiva. Se dice que el
pensamiento o la mente es su fase, o uno de los modos en los que el jiva se
manifiesta —la etapa o fase anterior de esa manifestación es la vida vegetativa.
A esta mente se la ve siempre relacionada o actuando sobre alguna no-mente o
materia, y nunca por sí sola. Por consiguiente, la mente y la materia coexisten.
15. D.: ¿Cómo descubriremos la naturaleza de la mente, es decir, su causa
última, o el noúmeno del cual ella es una manifestación?
M.: Al ordenar los pensamientos en el orden de valor, el pensamiento «yo» es el
pensamiento más importante. La idea o el pensamiento de la personalidad es
también la raíz o el tallo de todos los demás pensamientos, puesto que cada idea
o cada pensamiento surge sólo como el pensamiento de alguien y no se conoce que
exista independientemente del ego. Por consiguiente, el ego exhibe la actividad
del pensamiento. La segunda y la tercera personas no aparecen excepto a la
primera persona. Por consiguiente, surgen sólo después que aparece la primera
persona, de modo que las tres personas parecen surgir y sumergirse juntas. Así
pues, siga el rastro a la causa última del «yo» o la personalidad. La idea «yo»
surge a un ego incorporado y debe estar relacionada con un cuerpo u organismo.
¿Tiene una localización en el cuerpo o una relación especial con algún sitio
particular, como el habla o la «amatividad» que tienen su centro en el cerebro?
Similarmente, ¿tiene el «yo» algún centro en el cerebro, en la sangre o en las
vísceras? A la vida del pensamiento se la ve centrada en el cerebro y la médula
espinal que, a su vez, son alimentados por la sangre que circula en ellos,
llevando alimento y aire debidamente mezclados que se transforman en materia
nerviosa. Así pues, se dice que la vida vegetativa —que incluye la circulación,
el soplo, la alimentación, etc.— o la fuerza vital es (o reside en) el núcleo o
la esencia del organismo. De manera que la mente puede ser considerada como la
manifestación de la fuerza vital que, a su vez, puede concebirse como residente
en el Corazón.
D.: Ahora bien, en lo que concierne al arte de eliminar la mente y de
desarrollar la intuición en su lugar; ¿son éstas dos etapas distintas con un
posible terreno neutral que no es mente ni intuición? ¿O la ausencia de la
actividad mental implica necesariamente la Realización del Sí mismo?
M.: Para el abhyasi (practicante) hay dos etapas distintivas. Hay un terreno
neutral del sueño profundo, del coma, del desmayo, de la locura, etc., en el que
las operaciones mentales no existen o no prevalece la consciencia del Sí mismo.
D.: Considerando la primera parte primero, ¿cómo ha de eliminarse la mente o
cómo ha de trascenderse la consciencia relativa?
M.: La mente es inquieta por naturaleza. Comience liberándola de su inquietud;
déle paz; libérela de las distracciones; entrénela en mirar hacia adentro; haga
de esto un hábito. Esto se hace ignorando el mundo externo y eliminando los
obstáculos a la paz de la mente.
D.: ¿Cómo se elimina la inquietud de la mente?
M.: Los contactos externos —los contactos con objetos distintos de ella misma—
hacen que la mente esté inquieta. La pérdida del interés en el no-sí mismo
(vairagya), es el primer paso. Entonces siguen los hábitos de introspección y
concentración. Se caracterizan por el control de los sentidos externos, de las
facultades internas, etc. (sama, dama, etc.) que terminan en samadhi (la mente
no distraída).
16. D.: ¿Cómo se practican?
M.: Un examen de la naturaleza efímera de los fenómenos externos conduce a
vairagya. De ahí que la indagación (vichara) sea el primer paso y el más
importante que hay que dar. Cuando vichara continúa automáticamente, resulta en
un desdén por la riqueza, la fama, la comodidad, el placer, etc. El pensamiento
«yo» deviene más claro para la inspección. La fuente de «yo» es el Corazón —la
meta final. Sin embargo, si el aspirante no es adecuado temperamentalmente para
la Vichara Marga (el método analítico introspectivo), debe desarrollar la bhakti
(devoción) a un ideal —puede ser Dios, el Gurú, la humanidad en general, las
leyes éticas, o incluso la idea de belleza. Cuando uno de éstos toma posesión
del individuo, los demás apegos se debilitan, es decir, se desarrolla el
desapasionamiento (vairagya). Simultáneamente, crece el apego por el ideal, y,
finalmente éste asume el control. Así es como ekagrata (la concentración) crece
simultánea e imperceptiblemente —con o sin visiones y ayudas directas.
En ausencia de indagación y devoción, puede intentarse el sedativo pranayama
natural (la regulación del soplo). Esto se conoce como Yoga Marga. Si la vida
corre peligro, todo el interés se centra en ese único punto, la salvación de la
vida. Si se regula el soplo, la mente no puede permitirse (ni se permite) saltar
a sus cosas —los objetos externos. Así pues, mientras se regula el soplo, hay
reposo para la mente. Los demás intereses se pierden cuando toda la atención se
vuelca sobre el soplo o su regulación. Las pasiones se acompañan con una
respiración irregular, mientras que la calma y la felicidad se acompañan con una
respiración lenta y regular. De hecho, el paroxismo del gozo es tan penoso como
el dolor, y ambos se acompañan de respiraciones irregulares. La paz real es
felicidad. Los placeres no constituyen la felicidad. La mente mejora con la
práctica y deviene más fina, lo mismo que el filo de la navaja se afila con el
amolador. Entonces, la mente está mejor capacitada para resolver problemas
internos o externos. Si un aspirante es inadecuado temperamentalmente para los
dos primeros métodos, y circunstancialmente (en razón de la edad) tampoco es
adecuado para el tercer método, debe intentar la Karma Marga (haciendo buenas
acciones; por ejemplo, algún servicio social). Sus instintos más nobles devienen
más patentes, y obtiene un goce impersonal. Su sí mismo más pequeño es menos
exigente, y tiene una posibilidad de expandir su lado bueno. Así, el hombre
deviene debidamente equipado para uno de los tres caminos señalados. Su
intuición también puede desarrollarse directamente con este método simple.
D.: ¿Puede una línea de pensamiento, o una serie de preguntas, inducir el
autohipnotismo? ¿No debería reducirse esto a un solo punto, analizando al
inaprehensible «yo» elemental, vagamente percibido y elusivo?
M.: Sí. Es realmente como mirar en el vacío o en un cristal o una luz
deslumbrante. D.: ¿Puede la mente ser fijada hasta ese punto? ¿Cómo?
M.: Si la mente está distraída, formule prontamente esta pregunta: «¿A quién
apare
cen estos pensamientos que distraen?» Eso le devuelve prontamente al punto de
«yo». D.: ¿Cuánto tiempo puede estar la mente en el Corazón o ser mantenida en
él?
M.: El periodo se extiende con la práctica.
D.: ¿Qué acontece al finalizar ese periodo?
M.: La mente vuelve al estado presente normal. La unidad en el Corazón es reem
plazada por una variedad de fenómenos percibidos. A esto se le llama la mente
saliente.
A la mente que se va hacia el Corazón se le llama la mente en reposo.
D.: ¿Es todo este proceso meramente intelectual, o es predominantemente sentido?
M.: Lo último.
D.: ¿Cómo cesan todos los pensamientos cuando la mente está en el Corazón?
M.: Con fuerza de voluntad, con una fe fuerte en la verdad de la enseñanza del
Maestro relativa a ese efecto.
D.: ¿Cuál es la bondad de este proceso?
M.: (a) La Conquista de la voluntad —el desarrollo de la concentración.
(b) La Conquista de las pasiones —el desarrollo del desapasionamiento.
(c) La práctica creciente de la virtud —(samatva) ecuanimidad con todos.
D.: ¿Por qué debe adoptar uno esta autohipnotización pensando en el punto
impensable? ¿Por qué no adoptar otros métodos, como mirar fijamente una luz,
controlar el soplo, escuchar música, escuchar los sonidos internos, repetir la
sílaba sagrada (Pranava) u otros mantras?
M.: Mirar fijamente a una luz atonta a la mente y produce catalepsia de la
voluntad momentánea, pero no asegura ningún beneficio permanente. El control del
soplo obnubila la voluntad sólo momentáneamente. Escuchar sonidos produce
resultados similares, —a menos que el mantra sea sagrado y asegure la ayuda de
un poder más alto para purificar y elevar los pensamientos.
17. D.: ¿Cuál es la relación entre la regulación del pensamiento y la regulación
del soplo?
M.: El pensamiento (intelectual) y las actividades (vegetativas), a saber, el
soplo, la circulación, etc., son aspectos diferentes de lo mismo —la vida
individual. Ambas cosas dependen de (o metafóricamente «residen en» o «son
inherentes a») la vida. La personalidad y las demás ideas brotan de ella como la
actividad vital. Si el soplo u otra actividad vital son reprimidas forzosamente,
también se reprime el pensamiento. Si al pensamiento se lo lentifica o se o fija
forzosamente en un punto, la actividad vital del soplo también se lentifica, se
aplana y se confina al nivel más bajo compatible con la vida. En ambos casos,
acaba temporalmente la variedad del pensamiento que distrae. Esa interacción
también se nota de otras maneras. Tome la voluntad de vivir. Eso es el poder del
pensamiento. Eso sostiene y mantiene la vida cuando toda otra vitalidad está
casi agotada, y retrasa la muerte. En ausencia de ese poder de la voluntad, la
muerte se acelera. Por eso se dice que el pensamiento lleva vida con él en la
carne y de un cuerpo carnal a otro.
D.: ¿Hay algunas ayudas, 1º para la concentración y 2º para la expulsión de las
distracciones?
M.: Físicamente, el aparato digestivo y demás órganos han de mantenerse libres
de irritación. Por consiguiente, se regula el alimento tanto en cantidad como en
cualidad. Se comen alimentos no irritantes, y se evitan los alimentos picantes,
el exceso de sal, las cebollas, el vino, el opio, etc. Evite el estreñimiento,
la somnolencia y la excitación, y todos los alimentos que las induzcan.
Interésese mentalmente en una sola cosa y fije la mente en ella. Que ese interés
sea totalmente absorbente con exclusión de todo lo demás. Esto es
desapasionamiento (vairagya) y concentración. Se puede elegir a Dios o un
mantra. La mente adquiere fuerza para aprehender lo sutil y sumergirse en ello.
D.: Las distracciones resultan de tendencias heredadas. ¿Pueden ser desechadas
también?
M.: Sí. Muchos lo han hecho. ¡Créalo! Lo hicieron porque creían que podían. Los
vasanas (predisposiciones) pueden ser obliterados. Se hace por la concentración
en eso que está libre de vasanas y que sin embargo es su núcleo.
D.: ¿Cuánto debe continuar esa práctica?
M.: Hasta que obtenga el éxito y hasta que la liberación yóguica devenga
permanente. El éxito engendra el éxito. Si se conquista una distracción, se
conquista la siguiente, y así sucesivamente, hasta que, finalmente, se
conquistan todas. El proceso es como reducir el fuerte de un enemigo matando a
sus defensores —uno a uno, a medida que salen.
D.: ¿Cuál es la meta de este proceso?
M.: Realizar lo Real.
D.: ¿Cuál es la naturaleza de la Realidad?
M.: (a) Existencia sin principio ni fin —eterna.
(b) Existencia por todas partes, sin fin, infinita.
(c) Existencia detrás de todas las formas, de todos los cambios, de todas las
fuerzas, de toda materia y de todo espíritu. Lo múltiple cambia y desaparece
(fenómenos), mientras el Uno perdura (noúmeno).
(d) El Uno desplaza a las tríadas, es decir, al conocedor, al conocimiento y a
lo conocido. Las tríadas son sólo apariencias en el tiempo y el espacio,
mientras que la Realidad es más allá y detrás de ellas. Las tríadas son como un
espejismo sobre la Realidad. Son el resultado del engaño.
D.: Si «yo» es también una ilusión, ¿quién desecha entonces la ilusión?
M.: El «yo» desecha la ilusión de «yo», y sin embargo permanece como «yo». Tal
es la paradoja de la Realización del Sí mismo. El realizado no ve ninguna
contradicción en ello. Tome el caso de bhakti —yo me acerco a Isvara y le
imploro que me absorba en Él. Entonces, lleno de fe y por la concentración, me
entrego. ¿Qué queda después? En lugar del «yo» original, la perfecta entrega de
sí mismo deja un residuo de Dios en el que se pierde el «yo». Ésta es la forma
más alta de devoción (parabhakti), prapatti, entrega, o la cima de vairagya.
Usted abandona esto y aquello de «mis» posesiones. Si, en lugar de ello, usted
abandona el «yo» y lo «mío», entonces abandona todo de un golpe. La semilla
misma de la posesión se pierde. Así, el mal se destruye en el brote o se aplasta
en el germen mismo. Para hacer esto, el desapasionamiento (vairagya) debe ser
muy fuerte. El anhelo de hacerlo debe ser igual al de un hombre al que se
mantiene bajo el agua y que trata de salir a la superficie para salvar su vida.
D.: ¿No puede aligerarse este problema y dificultad con la ayuda de un Maestro o
de un Ishta Devata (Dios escogido para rendirle culto)? ¿No pueden dar ellos el
poder para ver a nuestro Sí mismo como es —para transformarnos en ellos mismos—
y llevarnos a la Realización del Sí mismo?
M.: El Ishta Devata y el Gurú son ayudas —ayudas muy poderosas en esta senda.
Pero, para ser efectiva, una ayuda requiere su esfuerzo también. Su esfuerzo es
una condición sine qua non. Es usted quien debe ver al sol. ¿Pueden los anteojos
y el sol ver por usted? Es usted mismo el que tiene que ver su verdadera
naturaleza. ¡No se requiere mucha ayuda para hacerlo!
D.: ¿Cuál es la relación entre mi libre albedrío y el poder abrumador del
Omnipotente?
(a) ¿Es coherente la omnisciencia de Dios con el libre albedrío del ego?
(c) ¿Son coherentes las leyes naturales con el libre albedrío de Dios?
M.: Sí. El libre albedrío es la aparición presente a una facultad visual y
volitiva limitadas. El mismo ego ve a su actividad pasada como si se encuadrara
en un curso de «leyes» o de reglas —su propio libre albedrío es uno de los
eslabones en ese curso de leyes.
La omnipotencia y la omnisciencia de Dios son vistas entonces por el ego como si
hubieran actuado a través de la apariencia de su propio libre albedrío. Así es
cómo llega a la conclusión de que el ego debe observar las apariencias. Las
leyes naturales son manifestaciones de la voluntad de Dios y así han sido
establecidas.
D.: ¿El estudio de la ciencia, de la psicología, de la fisiología, de la
filosofía, etc., es de alguna ayuda para:
(1) este arte de la liberación yóguica.
(2) la aprehensión intuitiva de la unidad de lo Real?
M.: Muy poco. Para el yoga se necesita algún conocimiento y se puede encontrar
en los libros. Pero lo que se necesita es la aplicación práctica; y el ejemplo
personal, el contacto personal y las instrucciones personales son las ayudas más
útiles. En cuanto a lo demás, una persona puede convencerse a sí mismo
laboriosamente de la verdad que hay que intuir, es decir, de su función y su
naturaleza, pero la intuición real es afín a la sensación y requiere práctica y
contacto personal. La mera erudición libresca no es de gran utilidad. Después de
la realización, todas las cargas intelectuales son fardos inútiles y se arrojan
por la borda como desechos. Desechar el ego es necesario y natural.
D.: ¿En qué difiere el sueño con sueños de la vigilia?
M.: En los sueños uno reviste diferentes cuerpos, y éstos vuelven a entrar en
este cuerpo cuando uno sueña contactos sensoriales.
D.: ¿Qué es la felicidad? ¿Es inherente al Atman o al objeto, o al contacto
entre el sujeto y el objeto? Nosotros no vemos felicidad en nuestros asuntos.
¿Cuándo surge realmente?
M.: Cuando hay contacto de un tipo deseable o el recuerdo de esto, y cuando hay
libertad respecto de contactos indeseables o del recuerdo de éstos, decimos que
hay felicidad. Tal felicidad es relativa, y es mejor llamarla placer.
Sin embargo, los hombres quieren una felicidad absoluta y permanente. Ésta no
reside en los objetos, sino en lo Absoluto. Es Paz, libre de dolor y de placer
—es un estado neutral.
D.: ¿En qué sentido es felicidad nuestra naturaleza real?
M.: La Felicidad Perfecta es el Brahman. La Paz Perfecta es del Sí mismo. Sólo
eso existe y es consciente. Se llega a la misma conclusión: (a) si se juzga
metafísicamente, y
(b) si se infiere por la Bhakti Marga (el Camino de la Devoción).
Imploramos a Dios la Felicidad y la recibimos por la Gracia. El dador de
felicidad debe ser la Felicidad misma, y también Infinito. Por consiguiente,
Isvara es el Dios Personal de poder y felicidad infinitos. El Brahman es
Felicidad impersonal y absoluta. Los egos finitos, que derivan su fuente del
Brahman y después de Isvara, son sólo felicidad en su naturaleza espiritual.
Biológicamente, un organismo funciona porque esas funciones se acompañan de
felicidad. Es el placer lo que ayuda a nuestro crecimiento; el alimento, el
ejercicio, el descanso y las cualidades gregarias. La psicología (y la
metafísica) del placer es quizás esto: nuestra naturaleza es primordialmente
una, entera y llena de felicidad. Considere esto como una hipótesis probable. La
creación tiene lugar por la partición de la Divinidad en Dios y Naturaleza (maya
o prakriti). Esta maya es de dos partes: (para) —la esencia que soporta, y
(apara) —los cinco elementos, la mente, el intelecto y el ego.
La perfección del ego se quiebra repentinamente en un punto y se siente un
anhelo de dar salida a un deseo de tener algo o de hacer algo. Cuando ese anhelo
se cura por el cumplimiento de ese deseo, el ego es feliz y se restaura la
perfección original. Por consiguiente, puede decirse que la felicidad es nuestra
condición o naturaleza natural. El placer y el dolor son relativos y se refieren
a nuestro estado finito, que progresa por la satisfacción del anhelo. Si el
progreso relativo es detenido y el alma se sumerge en el Brahman —de la
naturaleza de la paz perfecta— ese alma cesa de tener el placer relativo y
temporario y goza la paz perfecta —la Felicidad. De ahí que la Realización del
Sí mismo sea Felicidad; es la realización del Sí mismo como el ojo espiritual
sin límites (jnana dristi) y no clarividencia; es el autoabandono más alto. El
samsara (el ciclo del mundo) es aflicción.
D.: ¿Por qué entonces el samsara —la creación y la manifestación finitas— está
tan lleno de aflicción y de mal?
M.: ¡Porque Dios quiere!
D.: ¿Por qué Dios lo quiere así?
M.: Eso es inescrutable. A ese Poder no se le puede atribuir ningún motivo
—ningún deseo, ningún fin que haya de lograrse pueden ser afirmados de ese único
Ser Infinito, Omnisciente y Omnipotente. Dios no es tocado por las actividades,
las cuales tienen lugar en Su presencia; compare el sol y las actividades del
mundo. No hay ningún significado en atribuir responsabilidad y motivo al Uno
antes de devenir muchos. Sin embargo, la voluntad de Dios respecto del curso
prescrito de los acontecimientos es una buena solución del problema del libre
albedrío (vexata quaestio). Si la mente se inquieta debido a la sensación del
carácter imperfecto e insatisfactorio de lo que nos acontece o de lo que es
cometido u omitido por nosotros, entonces es sabio abandonar el sentido de
responsabilidad y el libre albedrío considerándonos a nosotros mismos como los
instrumentos ordenados del Omnisciente y Omnipotente, para hacer y sufrir como a
Él le plazca. Él lleva todas las cargas y nos da la paz.
18. En otra ocasión, la noche estaba tranquila y nublada. Lloviznaba
ocasionalmente y, por consiguiente, hacia algo de fresco. Las ventanas de la
Sala del Asramam estaban cerradas, y el Maharshi estaba sentado, como de
costumbre, en el sofá. Frente a él estaban sentados los devotos. Algunos
visitantes habían venido de Cuddalore. Entre ellos había un Magistrado,
acompañado por dos señoras mayores. El Magistrado comenzó la discusión en cuanto
a la impermanencia de las cosas mundanas, formulando esta pregunta: —¿Tiene la
discriminación entre la Realidad y la Irrealidad (Sat asat vicharana) la
suficiente eficacia en sí misma como para llevarnos a la realización del uno
Imperecedero?
M.: Como ha sido propuesto y realizado por todos los buscadores verdaderos, eso
sólo puede hacérnoslo saber y comprender la estabilidad en el Espíritu Supremo
(Brahma nishta). Como eso es algo nuestro, que está en nosotros, cualquier suma
de discriminación (vivechana) puede conducirnos un paso hacia adelante,
convirtiéndonos en renunciantes, incitándonos a desechar lo aparente (abhasa)
como transitorio y a aferrarnos sólo a la verdad y la presencia eternas.
La conversación giró sobre la cuestión de si Isvara Prasad (la Gracia Divina) es
necesaria para alcanzar samrajya (el dominio universal), o si los esfuerzos
honestos y tenaces de un jiva para alcanzarlo no pueden por sí solos conducirle
a Eso de donde no hay ningún retorno a la vida y la muerte. El Maharshi, con una
sonrisa inefable que iluminaba Su Sagrado Rostro, y que era omnipenetrante,
brillando sobre el corrillo que le rodeaba, respondió con tono de certeza y con
el timbre de la verdad: —La Gracia Divina es esencial para la Realización. Ella
le lleva a uno a la realización de Dios. Pero esa Gracia sólo se le otorga al
que es un verdadero devoto o un yogi, que se ha esforzado ardua e incesantemente
en el camino hacia la liberación.
D.: En los libros de Yoga se mencionan seis centros, pero se dice que el jiva
reside en el Corazón. ¿No es así?
M.: Sí. Se dice que el jiva permanece en el Corazón en el sueño profundo; y en
el cerebro en el estado de vigilia. No es necesario considerar al Corazón como a
la cavidad muscular con cuatro compartimentos que impulsa la sangre. Es cierto
que hay pasajes que sostienen este criterio. Hay otros que consideran que
significa un conjunto de ganglios o centros nerviosos alrededor de esa región.
Cualquiera que sea el criterio correcto, a nosotros no nos importa. No estamos
interesados en nada que no sea nosotros mismos. Ciertamente, eso lo tenemos
dentro de nosotros. Sobre esto no podría haber dudas ni discusiones.
En los Vedas y en las escrituras, al Corazón se lo usa para significar el lugar
de donde brota la noción «yo». ¿Brota sólo del cuerpo carnoso? Brota dentro de
nosotros, en algún lugar, a la derecha, en el medio de nuestro ser. El «yo» no
tiene ninguna localización. Todo es el Sí mismo. No hay nada más que eso. Así
pues, debe decirse que el Corazón es el cuerpo entero de nosotros mismos y del
universo entero, concebido como «yo». Pero para ayudar al practicante (abhyasi),
tenemos que indicar una parte definida del Universo, o del Cuerpo. Así pues, a
este Corazón se lo señala como la sede del Sí mismo. Pero, en verdad, nosotros
somos por todas partes, nosotros somos todo lo que es, y no hay nada más.
D.: Se dice que la Gracia Divina es necesaria para obtener con éxito una mente
sin distracciones (samadhi). ¿Es eso así?
M.: Nosotros somos Dios (Isvara). Isvara Drishti (es decir, vernos a nosotros
mismos como Dios) es ello mismo la Gracia Divina. Así pues, nosotros necesitamos
la Gracia Divina para obtener la Gracia de Dios.
El Maharshi sonríe y todos los devotos ríen con él.
D.: Hay también el Favor Divino (Isvara anugraham), al que se distingue de la
Gracia Divina (Isvara prasadam). ¿Es eso así?
M.: ¡El pensamiento de Dios es el Favor Divino! Por naturaleza, Él es Gracia
(prasad o arul). Es por la Gracia de Dios que usted piensa en Dios.
D.: ¿No es la Gracia del Maestro el resultado de la Gracia de Dios?
M.: ¿Por qué distingue entre los dos? El Maestro es lo mismo que Dios y no es
diferente de él.
D.: Cuando se hace un esfuerzo para llevar la vida buena y concentrar el
pensamiento en el Sí mismo, a menudo hay una caída y un fracaso. ¿Qué hay que
hacer entonces?
M.: Finalmente, todo saldrá bien. Hay el firme impulso de su determinación que
le pone en pie nuevamente después de cada caída y fracaso. Gradualmente los
obstáculos son vencidos todos, y su marcha deviene más fuerte. Finalmente, todo
sale bien. Lo que se requiere es una firme determinación.
19. El señor N. Natesa Iyer, quien preside la Corte de Justicia de una ciudad
del Sur de la India, y que es un brahmín ortodoxo, preguntó: — ¿Son reales los
dioses Isvara o Vishnú y sus regiones sagradas Kailasa o Vaikuntha?
M.: Tan reales como usted está en este cuerpo.
D.: ¿Poseen ellos un vyavahara satya, es decir, una existencia fenoménica, como
mi cuerpo? ¿O son ficciones como el cuerno de una liebre?
M.: Ellos existen.
D.: Si es así, deben estar en alguna parte. ¿Dónde están?
M.: Las personas que los han visto dicen que existen en alguna parte. Así pues,
de
bemos aceptar su afirmación.
D.: ¿Dónde existen?
M.: En usted.
D.: ¿Entonces, es sólo una idea —que yo puedo crear y controlar?
M.: Todo es así.
D.: Pero yo puedo crear puras ficciones, por ejemplo, el cuerno de una liebre, o
sólo verdades parciales, por ejemplo, un espejismo, mientras que también hay
hechos independientes de mi imaginación. ¿Los dioses Isvara o Vishnú existen de
ese modo?
M.: Sí.
D.: ¿Está Él sujeto al pralaya (la disolución cósmica)?
M.: ¿Por qué? El hombre que deviene comprehensor del Sí mismo trasciende a la
disolución cósmica (pralaya) y deviene liberado (mukta). ¿Por qué no Dios
(Isvara) que es infinitamente más sabio y más capaz?
D.: ¿Los devas y los pisachas (demonios) existen de manera similar?
M.: Sí.
D.: ¿Cómo hemos de concebir la Consciencia Suprema (Chaitanya Brahman)?
M.: Como eso que es.
D.: ¿Debe concebirse como Auto-Efulgente?
M.: Trasciende la luz y la oscuridad. Un individuo (jiva) ve las dos. El Sí
mismo ilumina al individuo para que vea la luz y la oscuridad.
D.: ¿Debe comprenderse como «yo no soy el cuerpo, ni el hacedor, ni el
disfrutador, etc.?»
M.: ¿Por qué estos pensamientos? ¿Pensamos ahora que somos hombres, etc.? ¿Si no
lo pensamos cesamos de ser hombres?
D.: ¿Debe comprenderse entonces por textos escritos tales como: «Aquí no hay
ninguna diferencia»?
M.: ¿Por qué incluso eso?
D.: Si pensamos «yo soy lo real», ¿funcionará?
M.: Todos los pensamientos son incongruentes con la realización. El estado
correcto es excluir los pensamientos de nosotros mismos y todos los demás
pensamientos. El pensamiento es una cosa, y la realización es otra completamente
diferente.
D.: ¿No es necesario, o al menos ventajoso, hacer invisible el cuerpo en el
progreso espiritual de uno?
M.: ¿Por qué piensa en eso? ¿Es usted el cuerpo?
D.: No. Pero la espiritualidad avanzada debe efectuar un cambio en el cuerpo.
¿No es así?
M.: ¿Qué cambio desea usted en el cuerpo, y por qué?
D.: ¿No es la invisibilidad una evidencia de Sabiduría avanzada (jnana)?
M.: ¡En ese caso, todos aquellos que hablaron, que escribieron y que pasaron sus
vidas ante la vista de los demás deben ser considerados ignorantes (ajnanis)!
D.: Pero los sabios Vasistha y Valmiki poseían esos poderes.
M.: Podría haber sido su destino (prarabdha) desarrollar esos poderes (siddhis)
junto con su sabiduría (jnana). ¿Por qué apunta usted a eso que no es esencial,
sino proclive a evidenciar un obstáculo a la sabiduría (jnana)? ¿Se siente el
Sabio (jnani) oprimido porque su cuerpo es visible?
D.: No.
M.: Un hipnotizador puede hacerse a sí mismo repentinamente invisible. ¿Es por
eso un Sabio (jnani)?
D.: No.
M.: La visibilidad y la invisibilidad se refieren al veedor. ¿Quién es ese
veedor? Resuelva eso primero. Las demás cuestiones no tienen importancia.
D.: Los Vedas contienen relatos discordantes de la Cosmogonía. En una parte se
dice que el éter es la primera creación; en otra, se dice que es la energía
vital (prana); en otra, que es otra cosa; en otra, se dice que es el agua, y así
sucesivamente. ¿Cómo se han de reconciliar estas cosas? ¿No dañan la
credibilidad de los Vedas?
M.: Veedores diferentes vieron aspectos de verdades diferentes en tiempos
diferentes, y cada uno enfatizó alguna perspectiva. ¿Por qué se preocupa usted
por sus afirmaciones discordantes? El objetivo principal de Veda es enseñarnos
la naturaleza del Atman imperecedero y mostrarnos que nosotros somos Eso.
D.: Estoy satisfecho con esa parte.
M.: Entonces trate a todo el resto como artha vada (argumentaciones auxiliares)
o exposiciones auxiliares en favor del ignorante que busca rastrear la génesis
de las cosas y materias.
D.: Yo soy un pecador. No cumplo sacrificios religiosos (homas), etc. ¿Tendré
renacimientos penosos por esa razón? ¡Le ruego que me salve!
M.: ¿Por qué dice que usted es un pecador? Su confianza en Dios es suficiente
para salvarle de los renacimientos. Eche toda la carga sobre Él.
En el Tiruvachagam se dice: «Aunque soy peor que un perro, tú te has encargado
graciosamente de protegerme. Tú mantienes este engaño del nacimiento y la
muerte. Además, ¿soy yo la persona que ha de examinar y juzgar? ¿Soy yo el Señor
aquí? ¡Oh Mahesvara, a ti te corresponde hacerme rodar a través de los cuerpos
(mediante nacimientos y muertes) o mantenerme fijo a tus propios pies!». Por
consiguiente, tenga fe, y eso le salvará.
D.: Señor, yo tengo fe —y sin embargo encuentro dificultades. La debilidad y la
inconstancia me afligen desde que practico la concentración.
M.: El control del soplo (pranayama) realizado adecuadamente debe acrecentar
nuestra fuerza.
D.: Trabajo profesionalmente; sin embargo, quiero estar en dhyana perpetuo.
¿Ambas cosas estarán en conflicto mutuo?
M.: No habrá ningún conflicto. A medida que usted practique ambas y desarrolle
sus facultades será capaz de atender a ambas. Comenzará a considerar su negocio
como un sueño. La Bhagavad Gita dice: «Eso que es la noche de todos los seres,
es el tiempo de vigilia para el hombre disciplinado; cuando los otros seres
están despiertos, entonces es de noche para el sabio que ve» (11:69).
20. Un visitante preguntó: —¿Qué hacer para obtener la liberación (moksha)?
M.: Aprenda lo que es la liberación.
D.: ¿Para ello debo hacer adoración (upasana)?
M.: La adoración es para el control de la mente (chitta nirodha) y la
concentración.
D.: ¿Debo hacer adoración de los ídolos? ¿Hay algún daño en ello?
M.: Mientras piense que usted es el cuerpo no hay ningún daño.
D.: ¿Cómo superar el ciclo de nacimientos y muertes?
M.: Aprenda lo que significa. D.: ¿No debo dejar a mi esposa y mi familia?
M.: ¿En qué le perjudican? Encuentre primero quién es usted. D.: ¿No debe uno
abandonar a la esposa, la riqueza y el hogar?
M.: Aprenda primero lo que es el samsara. ¿Es todo eso el ciclo (samsara)? ¿No
ha
habido hombres que vivieron con esposa, etc. y obtuvieron la realización?
D.: ¿Cuáles son las etapas de la instrucción práctica (sadhana) para eso?
M.: Depende de las cualificaciones y de la naturaleza del buscador.
D.: Yo hago el culto de los ídolos.
M.: Siga con eso. Eso conduce a la concentración de la mente. Autoindague. Todo
saldrá bien. Las gentes piensan que la liberación (moksha) está en algún lugar
remoto y que debe ser buscada. Están equivocados. La liberación (moksha) es solo
conocer al Sí mismo dentro de usted mismo. Concéntrese y la obtendrá. Su mente
es el ciclo de nacimientos y muertes (samsara).
D.: Mi mente es muy inestable. ¿Qué debo hacer?
M.: Fije su atención en una sola cosa y trate de mantenerse en ella. Todo irá
bien.
D.: Encuentro difícil la concentración.
M.: Siga practicando. Su concentración será tan fácil como respirar. Eso será la
culminación de sus logros.
D.: ¿No son útiles la abstinencia y el alimento puro?
M.: Sí, todo eso es bueno. (Entonces, el Maharshi se concentra y, en silencio,
queda
con la vista en el vacío. De esta manera le da un ejemplo a su interlocutor).
D.: ¿No necesito Yoga?
M.: ¿Qué es el Yoga sino el medio para la concentración?
D.: ¿No es bueno tener algunas ayudas, para ayudar a la concentración?
M.: Tales ayudas son la regulación del soplo, etc.
D.: ¿No es posible obtener una visión de Dios?
M.: Sí. Usted ve esto y aquello. ¿Por qué no ver a Dios? Sólo que usted debe
saber lo que es Dios. Todos están viendo a Dios siempre. Pero no lo saben.
Encuentre lo que es Dios. Las gentes ven, pero no ven, porque no conocen a Dios.
D.: ¿No debo proseguir con la repetición de sílabas sagradas (mantra japa), por
ejemplo, el nombre de Krishna o de Rama, cuando adoro imágenes?
M.: El japa mental es muy bueno. Ayuda a la meditación. La mente se identifica
con la repetición y entonces usted llega a saber qué es realmente la adoración
(puja) —la pérdida de la individualidad de uno en lo que se adora.
D.: ¿Es el Alma Universal (Paramatma) siempre diferente de nosotros?
M.: Eso es la creencia común, pero es un error. Piense en Él como no diferente
de usted, y entonces usted obtiene la identidad de Sí mismo con Dios.
D.: ¿No es la doctrina Advaita devenir uno con Dios?
M.: ¿Dónde está el devenir? El pensador es siempre lo Real. Finalmente comprende
el hecho. A veces olvidamos nuestras identidades, como en el sueño profundo y en
el
sueño con sueños. Pero Dios es consciencia perpetua.
D.: ¿No es necesaria la guía del Maestro, además de la adoración del ídolo?
M.: ¿Cómo comenzó usted eso sin consejo? D.: Por los libros sagrados (puranas).
M.: Sí. Alguien le habla a usted de Dios o de Bhagaván mismo. En este último
caso, Dios Mismo es su Maestro. ¿Qué importa quién es el Maestro? Nosotros somos
realmente uno con el Maestro o Bhagaván. El Maestro es Dios; uno lo descubre al
final. No hay ninguna diferencia entre un gurú humano y un gurú Dios.
D.: Confío en que si hemos hecho una acción virtuosa (punya), ese logro no nos
abandonará.
M.: De ese modo usted cosechará su destino (prarabdha).
D.: ¿No será de gran ayuda un Maestro sabio para señalar el camino?
M.: Sí. Si usted sigue trabajando con la luz disponible, encontrará a su
Maestro,
pues él mismo le estará buscando.
D.: ¿Hay alguna diferencia entre prapatti (autoabandono) y el camino del Yoga de
los Veedores?
M.: Jnana Marga y Bhakti Marga (prapatti) son uno y lo mismo. El autoabandono
lleva a la realización, así como lo hace la indagación. El autoabandono completo
signi
fica que usted ya no tiene ningún pensamiento de «yo». Entonces, se limpian
todas sus predisposiciones (samskaras), y usted es libre. Al final de uno u otro
camino, usted no debe continuar como una entidad separada.
D.: ¿No vamos al Cielo (svarga), etc., como resultado de nuestras acciones?
M.: Eso es tan verdadero como la existencia presente. Pero, si indagamos quién
so
mos y descubrimos al Sí mismo, ¿qué necesidad hay de pensar en el cielo, etc.?
D.: ¿No debo yo tratar de escapar al renacimiento?
M.: Sí. Encuentre quién ha nacido y quién tiene ahora el trastorno de la
existencia.
Cuando duerme profundamente, ¿piensa usted en renacimientos o incluso en la
existencia presente, etc.? Encuentre de dónde viene el trastorno presente y ahí
está también la solución. Usted descubrirá que no hay ningún nacimiento, ningún
trastorno ni infelicidad presente, etc. Todo es Eso; Todo es Felicidad; de
hecho, nosotros somos libres de todo renacimiento. ¿Por qué inquietarse por la
miseria del renacimiento?
21. Un visitante: —Los santos Sri Chaitanya y Sri Ramakrishna lloraron ante Dios
y obtuvieron el éxito. ¿No es ése el camino que hay que seguir?
M.: Sí. Había una fuerza poderosa (sakti) que los llevaba a través de todas esas
experiencias. Confíe en que ese gran poder le llevará a su meta. Las lágrimas se
consideran a menudo un signo de debilidad. Ciertamente, estas grandes personas
no eran débiles. Estas manifestaciones son sólo signos pasajeros de la gran
corriente que los llevaba. Nosotros debemos considerar el fin obtenido.
D.: ¿A este cuerpo físico se lo puede hacer desaparecer en la nada?
M.: ¿Por qué esta pregunta? ¿No puede encontrar si usted es el cuerpo?
D.: ¿Podemos desaparecer de la vista (antardhana) como los yogis Vasishta o
Vis-wamitra?
M.: Éstas son sólo cuestiones físicas. ¿Ese es el objeto esencial de nuestro
interés? ¿No es usted el Sí mismo? ¿Por qué preocuparse de otros asuntos? Tome
la esencia; rechace como inútiles las demás teorías aprendidas. Aquellos que
piensan que la desaparición física cuenta en la liberación están equivocados. No
se necesita ninguna cosa tal. Usted no es el cuerpo; ¿qué importa si desaparece
de una manera o de otra? En esos fenómenos no hay ningún gran mérito. ¿En qué
consiste la superioridad o la inferioridad? Lo único que importa es la obtención
de lo Real. El hecho principal es la pérdida del «yo», no la pérdida del cuerpo.
La identidad del Sí mismo con el cuerpo es la esclavitud real. Abandone la
noción falsa y perciba intuitivamente lo Real. Eso es lo único que importa. Si
usted funde un ornamento de oro antes de comprobar que es oro, ¿qué importa cómo
se fundió, total o parcialmente, o de qué forma era ese ornamento? Todo lo que a
usted le interesa es si es oro. El hombre muerto no ve su cuerpo. Es el que
sobrevive el que piensa en la manera en que el cuerpo parte de él. Los
realizados no tienen ninguna muerte con o sin el cuerpo; el hombre realizado es
igualmente consciente y no ve ninguna diferencia. Para él, un estado no es
superior al otro. Para un extraño, la fortuna del propio cuerpo de un liberado
tampoco necesita constituir preocupación alguna; usted atienda a lo suyo.
Realice el Sí mismo; después de la realización habrá tiempo para pensar qué
forma de muerte es preferible para usted. Es la falsa identidad del Sí mismo con
el cuerpo la que causa la idea de preferencia, etc. ¿Es usted el cuerpo? ¿Era
usted consciente de él cuando estaba profundamente dormido la pasada noche? ¡No!
¿Qué es lo que existe ahora y lo perturba? Es «yo». Deshágase de él y sea feliz.
22. Un visitante: —«El Espíritu Supremo (Brahman) es Real. El mundo (jagat) es
ilusión», es la frase que Sri Sankaracharya usa muy frecuentemente. Pero otros
dicen: «El mundo es la realidad». ¿Cuál es verdadera?
M.: Ambas afirmaciones son verdaderas. Se refieren a diferentes etapas de
desarrollo y se dicen desde diferentes puntos de vista. El aspirante (abhyasi)
comienza con la definición: lo que es real existe siempre; entonces elimina al
mundo como irreal, porque está cambiando. No puede ser real; «¡esto no, esto
no!» Finalmente, el buscador alcanza el Sí mismo y ahí encuentra la unidad como
la nota prevaleciente. Entonces, aquello que se rechazó originalmente como
irreal, se encuentra que es una parte de la unidad. Al absorberse en la
Realidad, el mundo también es Real. En la Realización del Sí mismo, hay sólo ser
y nada más que ser. Asimismo, la Realidad se usa en un sentido diferente al que
algunos pensadores aplican ampliamente a los objetos. Dicen que la Realidad
reflejada (adhyasika) admite grados que se denominan:
(1) Vyavaharika satya (la vida cotidiana) —esta silla es vista por mí y es real.
(2) Pratibhasika satya (ilusoria) —la ilusión de una serpiente en una soga
enroscada. La apariencia es real para el hombre que lo piensa así. Este fenómeno
aparece en un punto del tiempo y bajo ciertas circunstancias.
(3) Paramartika satya (última) —la Realidad es eso que permanece lo mismo
siempre y sin cambio.
Si la Realidad se usa en el sentido más amplio, puede decirse que el mundo tiene
los grados correspondientes a «vida cotidiana» e «ilusorio» (vyavaharika y
pratibhasika satya). Sin embargo, algunos niegan incluso la realidad de la vida
práctica —vyavaharika satya— y la consideran solo una proyección de la mente.
Según ellos, es sólo pratibhasika satya, es decir, una ilusión.
Relato del Yogi Ramiah acerca de sus experiencias:
23. Sentarse en presencia del Maharshi atrae la paz de la mente. Yo solía
sentarme en samadhi durante tres o cuatro horas seguidas. Entonces sentía que mi
mente tomaba una forma y salía de dentro. Por la práctica y la meditación
constantes entraba en el Corazón y se sumergía en él. Yo concluí que el Corazón
es el lugar de reposo de la mente. El resultado es la paz. Cuando la mente se
absorbe en el Corazón, se realiza el Sí mismo. Esto podía sentirse incluso en la
etapa de la concentración (dharana).
Interrogué al Maharshi sobre la contemplación. Él me enseñó lo siguiente:
—Cuando un hombre muere, se prepara la pira funeraria y el cuerpo se tiende
sobre la pira. Se enciende la pira. Se quema la piel, después la carne, y
después los huesos, hasta que todo el cuerpo se reduce a cenizas. ¿Qué queda
después de esto? La mente. Surge esta pregunta: «¿Cuántos hay en este cuerpo
—uno o dos?» Si hay dos, ¿por qué las gentes dicen «yo», y no «nosotros»? Por
consiguiente, hay uno solo. ¿De dónde nace? ¿Cuál es su naturaleza (svarupa)?
Indagando así, la mente también desaparece. Entonces, lo que queda se ve que es
«yo». La pregunta siguiente es ésta: «¿Quién soy yo?» Sólo el Sí mismo. Esto es
contemplación. Es así como yo lo hice. Por este proceso se destruye el apego al
cuerpo (dehavasana). El ego se desvanece. Sólo brilla el Sí mismo. Un método
para obtener la disolución de la mente (manolaya) es la asociación con los
grandes — los adeptos del yoga (Yoga arudhas). Ellos son adeptos perfectos en
samadhi. La Realización del Sí mismo ha sido fácil, natural y perpetua para
ellos. Aquellos que les acompañan estrechamente y en contacto empático, absorben
gradualmente de ellos el hábito del samadhi.
24. Un ilustrado visitante preguntó a Bhagaván sobre dvaita y advaita.
M.: La identificación con el cuerpo es dvaita. La no identificación es advaita.
25. Al mediodía llegó una visitante aristocrática y distinguida del norte
acompañada por su secretario privado. La señora aguardó unos minutos y, tan
pronto como el Maharshi regresó a la sala después de almorzar, le preguntó:
—Maharajji, ¿podemos ver a los muertos?
M.: Sí.
D.: ¿Pueden los yogis mostrárnoslos?
M.: Sí. Pueden. Pero no me pida que se los muestre. Porque yo no puedo.
D.: ¿Usted los ve?
M.: Sí, en sueños.
D.: ¿Podemos realizar la meta a través del yoga?
M.: Sí.
D.: ¿Ha escrito usted sobre yoga? ¿Hay libros sobre el tema escritos por usted?
M.: Sí.
Después que la señora se marchó, el Maestro observó: —¿Conocimos nosotros a
nuestros parientes antes de su nacimiento, de modo que debamos conocerlos
después de su muerte?
26. Alguien preguntó: —¿Qué es el Karma?
M.: A eso que ya ha comenzado a dar fruto se lo clasifica como prarabdha Karma
(acción pasada). A eso que está en reserva y que dará fruto después se lo
clasifica como sanchita Karma (acción acumulada). Éste es múltiple como el grano
que los aldeanos permutan por berro. Ese grano que se permuta consiste en arroz,
mijo, cebada, etc., que ora flotan, ora se hunden en el agua. Algunos de ellos
pueden ser buenos, otros malos o indiferentes. Cuando el más potente del
múltiple karma acumulado comienza a dar fruto en el siguiente nacimiento, se lo
llama el prarabdha de ese nacimiento.
27. Uno de los asistentes que acudió por primera vez a ver a Bhagaván le
preguntó:
—¿Cuál es el camino para la liberación? El Maharshi le respondió: —El camino ya
emprendido lleva a la liberación.
28 de marzo de 1935
28. Visitaron el Asramam los siguientes señores: S. Ranganathan (del Servicio
Civil de la India y Recaudador Oficial de Vellore), S. V. Ramamurthi (del
Servicio Civil de la India) y T. Raghaviah (reciente miembro del Consejo de
Estado de Pudukottah). El señor Ranganathan preguntó: —¿Sería usted tan amable
de instruirme sobre cómo puede ser controlada la mente?
M.: Hay dos métodos. Uno consiste en ver lo que es la mente; entonces la mente
se calma. El segundo es fijar su atención en algo; entonces la mente permanece
quieta.
El interlocutor repitió la pregunta para que se la aclarara más. Recibió la
misma respuesta con pocos agregados más. El interlocutor no pareció satisfecho.
Sr. Raghaviah: Como hombres de mundo que somos, nosotros tenemos un tipo de
aflicción y otro, y no sabemos cómo vencerlo. Le suplicamos a Dios y sin embargo
no estamos satisfechos. ¿Qué podemos hacer?
M.: Confíe en Dios.
D.: Nosotros nos abandonamos; pero sin embargo no hay ninguna ayuda.
M.: Sí. Si usted se ha abandonado, pero debe ser capaz de acatar la voluntad de
Dios sin quejarse por lo que no le agrada. Las cosas pueden resultar muy
diferentes de lo que parecen aparentemente. La aflicción lleva a menudo a los
hombres a la fe en Dios.
D.: Pero nosotros somos mundanos. Está la esposa, están los hijos, los amigos y
los parientes. No podemos ignorar que ellos existen y resignarnos a la Voluntad
Divina, sin retener un poco de nuestra personalidad en nosotros.
M.: Eso significa que usted no se ha abandonado como ha declarado. Usted debe
confiar solo en Dios.
Sr. Ramamurthi: Swamiji, he leído el libro de Brunton, La India Secreta, y fui
muy impresionado por el último capítulo, donde dice que es posible ser
consciente sin pensar. Sé que uno puede pensar, permaneciendo olvidado del
cuerpo físico. ¿Puede uno pensar sin la mente? ¿Es posible adquirir esa
consciencia que está más allá de los pensamientos?
M.: Sí. Sólo hay una consciencia, que subsiste en los estados de vigilia, de
sueño con sueños y de sueño profundo. En el sueño profundo no hay ningún «yo».
El pensamiento «yo» surge en la vigilia, y entonces aparece el mundo. ¿Dónde
estaba este «yo» en el sueño profundo? ¿Estaba ahí o no? También debe haber
estado ahí, pero no en el modo que usted lo siente ahora. El presente es sólo el
pensamiento «yo», mientras el «yo» en el estado de sueño profundo es el «yo»
real. El «yo» subsiste siempre. Es la consciencia. Si se lo conoce, usted verá
que es más allá de los pensamientos.
D.: ¿Podemos pensar sin la mente?
M.: Los pensamientos pueden ser como cualquier otra actividad, no perturbando a
la consciencia Suprema.
D.: ¿Puede uno leer las mentes de los demás?
Como de costumbre, el Maestro le dijo que encontrase a su Sí mismo antes de
preocuparse por los demás.
El Maestro preguntó: —¿Dónde están los demás, aparte de nuestro propio Sí mismo?
Sr. Raghaviah: ¿Cómo relacionaremos la experiencia más alta con la experiencia
más baja (significando la experiencia espiritual con los asuntos mundanos)?
M.: Sólo hay una experiencia. ¿Qué son las experiencias mundanas sino las que
están construidas sobre el «yo» falso? Pregúntele al triunfador más grande del
mundo si conoce a su Sí mismo. Le dirá: «No». ¿Qué puede saber alguien sin
conocer al Sí mismo? Todo el conocimiento mundano está construido sobre ese
cimiento endeble.
Sr. Ramamurthi: ¿Cómo conocer al «yo Real» distinguiéndolo del «yo falso»?
M.: ¿Hay alguien que no sea consciente de sí mismo? Todo el mundo conoce, y sin
embargo no conoce al Sí mismo. Es una extraña paradoja.
Luego, el Maestro añadió: —Si lo que se indaga es si la mente existe, se
encontrará que la mente no existe. Eso es el control de la mente. De lo
contrario, si se considera que la mente existe y uno busca controlarla, eso
equivale a la mente que controla a la mente, tal como un ladrón que se convierte
en un policía para atrapar al ladrón, es decir, a sí mismo. De esa manera, la
mente persiste, pero se engaña a sí misma.
3 de abril de 1935
29. El señor Ekanatha Rao, que es ingeniero, preguntó a Sri Bhagaván si la
soledad es necesaria para la vichara (indagación). M.: Hay soledad por todas
partes. El individuo está siempre solo. Su tarea es encontrarla dentro, no
buscarla fuera.
D.: El mundo cotidiano distrae.
M.: No se permita a usted mismo ser distraído. Indague a quién distrae la
distracción. Después de un poco de práctica, la distracción ya no le afligirá.
D.: Incluso intentarlo es imposible.
M.: Hágalo y encontrará que no es tan difícil.
D.: Pero por la indagación interior no viene la respuesta.
M.: El indagador es la respuesta, y no puede venir ninguna otra respuesta. Lo
que
viene nuevo no puede ser verdadero. Lo que siempre es, es verdadero.
6 de abril de 1935
30. Un visitante dijo: —El camino de la realización es difícil. Los asuntos
mundanos son fáciles de comprender, mientras que esto no lo es. M.: Sí. La mente
busca siempre el conocimiento externo, dejando a un lado su propio conocimiento
interno.
D.: Una estancia de un día con Sri Bhagaván es bueno; una estancia de dos días
es mejor; de tres días, más aún; y así sucesivamente. Si es una estancia
continua aquí, ¿cómo seguiremos con nuestro trabajo mundano?
M.: Debe comprenderse que estar aquí o en otra parte es lo mismo y tiene el
mismo efecto.
12 de abril de 1935
31. Luego de escuchar la versión malayalam cantada del Upadesa Saram, el señor
Ramachandra Iyer, de Nagercoil, preguntó de una manera característicamente
simple sobre la mente, la concentración y el control. El Maestro dijo que la
mente es sólo la identidad del Sí mismo con el cuerpo. Lo que se crea es un ego
falso; a su vez, el ego falso crea fenómenos falsos, y parece moverse en ellos;
todos éstos son falsos. El Sí mismo es la única Realidad. Si la identidad falsa
se desvanece, la persistencia de la Realidad deviene completamente evidente.
Esto no significa que la Realidad no sea aquí y ahora. Está siempre aquí y es
eternamente la misma. Está también en todas las experiencias de uno. Pues todos
saben que uno es. «¿Quién es él?» Subjetivamente: «¿Quién soy yo?» El ego falso
se asocia con los objetos; este mismo ego es su propio objeto. La objetividad es
la falsedad. Sólo el sujeto es la Realidad. No se confunda usted con el objeto,
es decir, con el cuerpo. Esto hace surgir al ego falso y, por consiguiente, el
mundo y sus movimientos en él, con la miseria que resulta de ello. No piense en
usted como si fuera esto, aquello o algo; como si fuera Fulano o Mengano. Sólo
abandone la falsedad. La Realidad se revelará sola. Las Escrituras dicen que el
Sí mismo es nitya siddha, siempre presente, y sin embargo hablan de la
eliminación de ajnana (la ignorancia). Si el Sí mismo es (nitya) siempre y
(siddha) presente, ¿cómo puede haber ajnana? ¿Para quién es esa ajnana
(ignorancia)? Esto es contradictorio. Pero tales afirmaciones son para guiar en
el camino verdadero al buscador sincero. Éste no comprende fácilmente la única
Verdad si se menciona en palabras llanas como en natwam naham neme janadhipah
(ni tú, ni yo, ni estos reyes…). Sri Krishna declaró la Verdad, pero Arjuna no
podía comprenderla. Después, Krishna dice llanamente que las gentes Le confunden
con el cuerpo, mientras que, en realidad, Él no ha nacido ni morirá. Sin
embargo, Arjuna requiere toda la Gita para que la Verdad se le haga clara.
Observe, el Sí mismo es sólo Ser, no está siendo esto ni aquello. Es simplemente
Ser. Sea —y hay un final de la ignorancia. Indague para quién es la ignorancia.
El ego surge cuando usted despierta del sueño profundo. En el sueño profundo
usted no dice que está durmiendo y que va a despertar o que ha estado durmiendo
mucho. Sin embargo, usted está ahí. Sólo cuando está despierto, usted dice que
ha dormido. Su vigilia comprende al sueño profundo también en ella. Realice a su
Ser puro. ¡Que no haya ninguna confusión con el cuerpo! El cuerpo es el
resultado de los pensamientos. Los pensamientos seguirán como es habitual, pero
usted no será afectado. Cuando usted estaba dormido no estaba interesado en el
cuerpo; usted puede permanecer siempre así.
Sr. Ekanatha Rao: ¿Y cómo puede uno conciliar esa actividad con el hecho de
ganarse su sueldo, que es una necesidad para las gentes mundanas?
M.: Las acciones no constituyen ninguna esclavitud. La esclavitud es solo la
noción falsa: «yo soy el hacedor». Abandone tales pensamientos y deje que el
cuerpo y los sentidos ejerzan su papel, no impedidos por su interferencia.
20 de abril de 1935
32. Un visitante malayalam expresó su preocupación por la miseria del mundo y
opinó que «la Búsqueda del Sí mismo» parecía egoísta en medio del sufrimiento
circundante. Su solución parecía ser el trabajo desinteresado.
M.: El mar no es consciente de sus olas. Similarmente, el Sí mismo no es
consciente de su ego.
Nota: Esto aclara lo que Sri Bhagaván entiende por la búsqueda de la fuente del
ego. 33. Un visitante preguntó a Sri Bhagaván: —Usted es Bhagaván. Así pues,
usted debe saber cuándo obtendré jnana. Dígame cuándo seré un jnani.
Sri Bhagaván replicó: —Si yo soy Bhagaván, no hay nadie aparte del Sí mismo —
por lo tanto, no hay ningún jnani ni ajnani. Si no es así, entonces soy tan
bueno como usted y sé tanto como usted. De una u otra manera, yo no puedo
responder su pregunta.
24 de abril de 1935
34. Algunos hombres formularon al Maestro preguntas que, finalmente, se
resolvieron en una, a saber, que «yo» no es perceptible por mucho que se
esforzaran.
La respuesta del Maestro fue en su tono habitual: —¿Quién es el que dice que
«yo» no es perceptible? ¿Hay un «yo» ignorante, y un «yo» elusivo? ¿Hay dos «yo»
en la misma persona? Formúlense estas preguntas. Es la mente la que dice que
«yo» no es perceptible. ¿De dónde viene esa mente? Conozcan a la mente.
Encontrarán que ella es un mito. El rey Janaka dijo: «He descubierto al ladrón
que me había estado arruinando durante mucho tiempo. Ahora le trataré
sumariamente. Entonces seré feliz». Con lo demás, será de un modo similar.
D.: ¿Cómo conocer al «yo»?
M.: El «yo—yo» está siempre aquí. No hay ningún conocerle. No es un conocimiento
nuevo que se adquiera. Lo que es nuevo y no está aquí y ahora, será sólo
evanescente. El «yo» está siempre aquí. Hay obstrucción a su conocimiento, y se
la llama ignorancia. Elimine la ignorancia, y el conocimiento brilla. De hecho,
ni esta ignorancia, ni tampoco este conocimiento son para el Atman. Son solo
excrecencias que han de ser eliminadas. Por eso se dice que el Atman es más allá
del conocimiento y la ignorancia. El Atman permanece como es —eso es todo.
D.: A pesar de nuestros intentos no hay un progreso perceptible.
M.: Puede hablarse de progreso en cosas que se han de obtener de nuevo. Mientras
que aquí se trata de la eliminación de la ignorancia, no de la adquisición de
conocimiento. ¿Qué tipo de progreso puede esperarse en la búsqueda del Sí mismo?
D.: ¿Cómo eliminar la ignorancia?
M.: Mientras usted yace en su lecho, en Tiruvannamalai, sueña que se encuentra
en otra ciudad. La escena es real para usted. Su cuerpo permanece aquí, en su
lecho, en una habitación. ¿Puede una ciudad entrar en su habitación, o pudo
usted haber abandonado este lugar y haber ido a otra parte, dejando el cuerpo
aquí? Ambas cosas son imposibles. Por consiguiente, su estar aquí y su ver otra
ciudad son los dos irreales. Le parecen reales solo a la mente. El «yo» del
sueño se desvanece pronto; entonces otro «yo» habla del sueño. Este «yo» no
estaba en el sueño. Ambos «yo» son irreales. Hay el substratum de la mente que
continúa todo el tiempo, haciendo surgir muchas escenas. Con cada pensamiento
surge un «yo», y con su desaparición ese «yo» desaparece también. A cada momento
nacen y mueren muchos «yo». La mente que subsiste es el problema real. Ése es el
ladrón, según Janaka. Encuéntrelo y será feliz.
35. Sri Bhagaván leyó, del Prabuddha Bharata, el dicho de Kabir que dice que
todos saben que la gota se sumerge en el océano, pero pocos saben que el océano
se sumerge en la gota.
—Esto es para bhakti —dijo.
15 de mayo de 1935
36. Un monje errante (sannyasi) estaba tratando de aclarar su duda: —¿Cómo es
posible comprender que todo el mundo es Dios?
M.: Si usted llena su atención de sabiduría, encontrará que el mundo es Dios.
Sin conocer al Espíritu Supremo (Brahman), ¿cómo encontrará usted Su
omnipenetrabilidad?
37. Alguien indagó acerca de la naturaleza de la percepción.
M.: En cualquier estado en que uno esté, las percepciones participan de ese
estado. La explicación es que: en el estado de vigilia (jagrat), el cuerpo
grosero percibe nombres y formas groseras; en el estado de sueño con sueños
(svapna), el cuerpo mental percibe las creaciones mentales en sus múltiples
formas y nombres; en el estado de sueño profundo (sushupti), al perderse la
identificación con el cuerpo, no hay percepciones; similarmente, en el estado
Trascendental, la identidad con el Brahman pone al hombre en armonía con todo, y
no hay nada aparte de su Sí mismo.
38. Se formuló una pregunta sobre la naturaleza de la felicidad.
M.: Si un hombre piensa que su felicidad se debe a causas externas y a sus
posesiones, es razonable concluir que su felicidad debe aumentar con el aumento
de las posesiones y disminuir en proporción a su disminución. Por consiguiente,
si está vacío de posesiones, su felicidad debe ser cero. ¿Cuál es la experiencia
real del hombre? ¿Concuerda con este criterio?
En el sueño profundo, el hombre está vacío de posesiones, incluido su propio
cuerpo. En vez de ser infeliz, es completamente feliz. Todo el mundo desea
dormir profundamente. La conclusión es que la felicidad es inherente al hombre,
y no se debe a causas externas. Uno debe realizar su Sí mismo para abrir el
almacén de la felicidad absoluta.
39. Un joven instruido preguntó al Maharshi: —¿Cómo dice usted que el Corazón
está a la derecha, mientras los biólogos han descubierto que está a la
izquierda? El joven preguntaba por al autoridad.
M.: Es exactamente así. El órgano físico está a la izquierda; eso no se niega.
Pero el Corazón del que hablo no es físico, y sólo está al lado derecho. Es mi
experiencia, y no necesito ninguna autoridad. Sin embargo, usted puede encontrar
confirmación en un libro ayurvédico malayalam y en la Sita Upanishad. Entonces,
el Maharshi mostró la cita (mantra) de este último, y repitió el texto (sloka)
del primero.
40. El señor M. Frydman, un ingeniero, observó sobre el tema de la Gracia: —Una
muñeca de sal que se hunda en el mar no será protegida por un impermeable.
Era un símil muy afortunado y fue muy aplaudido. El Maharshi agregó: —El cuerpo
es el impermeable.
41. Un monje (sannyasi) preguntó sobre cómo impedir que la mente se distraiga.
M.: Usted ve los objetos al olvidar su propio Sí mismo. Si usted se mantiene en
su Sí mismo, no verá el mundo objetivo.
42. Cuando se le preguntó si los poderes (siddhis) pueden obtenerse junto con la
Omnipotencia (Isvaratva), como se menciona en el último verso del Dakshinamurti
Ashtakam. El Maharshi dijo: —Deje que se realice primero la Omnipotencia
(Isvaratva), y entonces puede formularse la otra pregunta.
43. ¿Puede alguien obtener algún beneficio repitiendo sílabas sagradas (mantras)
es
cogidas al azar?
M.: No. Debe ser competente e iniciado en esos mantras.
El Maharshi ilustró esto con la siguiente historia: Un rey visitó a su primer
ministro en su residencia. Allí le dijeron que el ministro estaba ocupado
repitiendo sílabas sagradas (japa). El rey lo esperó y, al encontrarse con él,
le preguntó cuál era el japa. El ministro le dijo que era el más sagrado de
todos, la Gayatri. El rey deseó ser iniciado por el ministro. Pero el ministro
le confesó su incapacidad para iniciarle. Por consiguiente, el rey lo aprendió
de algún otro, y, al encontrarse después con el ministro, le repitió la Gayatri
y quiso saber si era correcto. El ministro dijo que el mantra era correcto, pero
que no era apropiado que el rey lo recitara. Cuando lo instó a que se explicara,
el ministro llamo a un paje y le ordenó que arrestara al rey. La orden no fue
obedecida. El ministro repitió varias veces la orden, que tampoco fue obedecida.
Entonces, el rey se enfureció y ordenó al mismo hombre que arrestara al
ministro, lo cual fue cumplido de inmediato. El ministro se rió y dijo que ese
incidente era la explicación requerida por el rey.
—¿Cómo? —preguntó el rey.
Y el ministro respondió: —La orden era la misma, y el ejecutor también, pero la
autoridad era diferente. Cuando el que ordenaba era yo, el efecto fue nulo,
mientras que, cuando la ordenas tú, hubo un efecto inmediato. Similarmente
ocurre con los mantras.
44. Alguien preguntó: —¿Por qué se dice en las Escrituras que el Sabio es como
un niño?
M.: Un niño y un Sabio (jnani) son similares en un sentido. A un niño los
incidentes solo le interesan mientras duran. Una vez pasados, dejan de pensar en
ellos. Así pues, es evidente que no dejan ninguna impresión en el niño, y que el
niño no es afectado mentalmente por ellos. Lo mismo ocurre con un Sabio.
45. Un visitante preguntó cómo realizarse uno mismo de acuerdo con las
instrucciones del Maharshi, contenidas en su texto titulado La Verdad Revelada,
verso 8, suplemento. La dificultad estaba en controlar a la mente.
M.: Eso ha de hacerse controlando el soplo. Si usted lo practica por sí mismo,
sin otra ayuda, entonces la mente es controlada. Además, la mente queda
espontáneamente bajo control en presencia de un poder superior. Tal es la
grandeza de la asociación con los sabios (sat-sanga).
46. ¿Puede acabar alguna vez el destino (karma)?
M.: Los karmas llevan en sí mismos las semillas de su propia destrucción.
47. Un hombre pidió al Maharshi que le dijera algo. Cuando se le preguntó qué
quería saber, dijo que no sabía nada y que quería escuchar algo del Maharshi.
M.: Usted sabe que no sabe nada. Encuentre ese conocimiento. Eso es la
liberación (mukti).
5 de junio de 1935
48. Un joven brahmín, de 25 años de edad, vino a visitar al Maestro. Al ver a
éste, se puso histérico y gritó: «Sivoham, aham Brahma asmi», «Tú eres Dios»,
«Tú eres Para Brahman», «Tú eres mi padre», «Padre, sálvame», y así
sucesivamente. Al menguar su histeria, se golpeó el pecho violentamente,
alternamente con ambas manos, gritando: — «Sivoham, Sivoham». Después,
nuevamente, gritó histéricamente rechinando los dientes: «Machacaré al
materialismo», como si lo estuviera aplastando con sus dientes. Después pidió:
—«O me das poder, o me das poder o, o,o, yo me…» Y empezó a hacer ademanes como
si fuera a estrangularse.
Cuando los demás lo apartaron suavemente, cayó postrado ante Sri Bhagaván,
diciendo: «Me refugiaré a los pies de mi Padre. ¡Padre! Tú eres Parthasarathi,
yo soy Arjuna. Nosotros machacaremos al materialismo», y así sucesivamente.
Finalmente lo alejaron de la presencia del Maharshi. Se lavó, ingirió un ligero
refrigerio, y durante unas horas se sentó tranquilamente en la sala. Se abstuvo
de la comida del mediodía. Por la tarde, tuvo otro ataque y gritó: «Si Krishna
viene aquí ahora, le cortaré la cabeza. Me aconsejó que abandonara mi trabajo,
pero no protege a mi madre. O déjenle que me corte la cabeza», y así
sucesivamente.
Tras unas horas de descanso, Sri Bhagaván le pidió al señor K. L. Sarma que
leyera en voz alta un párrafo de su comentario sobre Anubandha (Apéndice de los
40 versos). Su parte esencial consiste en que las gentes, incapaces de ayudarse
a sí mismos, piden poderes divinos para utilizarlos en el bienestar humano. Esto
es similar a la historia de un cojo que alardeaba diciendo que vencería al
enemigo con sólo que lo ayudaran a tenerse sobre sus piernas. La intención es
buena, pero no hay ningún sentido de la proporción. Al oír eso, el joven saltó
repentinamente sobre sus pies, saludando a Sri Bhagaván: «¡Padre, Padre!, yo
estaba equivocado. Perdóneme. Enséñeme. Acataré lo que usted diga», y así
sucesivamente. Luego, nuevamente, al anochecer, se postró, diciendo: —Me
abandono.
9 de junio de 1935
49. Un hombre de Cocanada preguntó: —Mi mente permanece clara durante dos o tres
días, y se obnubila durante los dos o tres días siguientes; y de esa manera se
va alternando. ¿A qué se debe?
M.: Es completamente natural; es el juego alterno de la luz (satva), la
actividad (rajas) y la oscuridad (tamas). No se queje de tamas, pero cuando
entre en juego satva, aférrese a él firmemente y aprovéchelo lo más que pueda.
D.: ¿Qué es el Corazón?
M.: Es la sede (si puede decirse así) del Sí mismo.
D.: ¿Es el corazón físico?
M.: No. Es la sede —o el lugar— de donde surge el «yo»—«yo».
D.: ¿Qué ocurre con el jiva después de la muerte?
M.: La pregunta no es adecuada para un jiva que vive ahora. Un jiva
desincorporado puede preguntármelo, si lo juzga conveniente. Entretanto, deje
que el jiva incorporado resuelva su problema presente y encuentre quién es.
Entonces habrá un final para esas dudas.
D.: ¿Qué es dhyana?
M.: La palabra dhyana significa habitualmente meditación sobre algún objeto,
mientras que nididhyasana se usa para la indagación en el Sí mismo. Las tríadas
persisten hasta que se realiza al Sí mismo. Dhyana y nididhyasana son lo mismo
en lo que atañe al aspirante, porque implican la trinidad y son sinónimos de
bhakti.
D.: ¿Cómo debe practicarse dhyana?
M.: Dhyana sirve para concentrar a la mente. La idea predominante excluye a
todas las demás. Dhyana varía según el individuo. Puede ser sobre un aspecto de
Dios, sobre un mantra, o sobre el Sí mismo, etc.
15 de junio de 1935
50. Un joven, el señor Knowles, vino para el darsán. Había leído dos libros de
Paul Brunton. Preguntó: —Los budistas dicen que el «yo» es irreal mientras que
Paul Brunton, en su obra La India Secreta, nos dice que sobrepasemos el
pensamiento «yo» y que alcancemos el estado de «yo». ¿Cuál de ambos es
verdadero?
M.: Se supone que hay dos «yo»; uno es más bajo e irreal, y todos somos
conscientes de él; y el otro, el más alto y real, que ha de ser realizado.
Usted no es consciente de usted mismo mientras duerme, usted es consciente en la
vigilia; en la vigilia, usted dice que estuvo dormido; usted no lo sabía en su
estado de sueño profundo. Así pues, la idea de la diversidad ha surgido junto
con la consciencia del cuerpo; esta consciencia del cuerpo surgió en algún
momento particular; tiene un origen y un final. Lo que origina debe ser algo.
¿Qué es ese algo? Es la consciencia «yo». ¿Quién soy yo? ¿Desde dónde soy yo? Al
encontrar la fuente, usted realiza el estado de la Consciencia Absoluta.
D.: ¿Quién es este «yo»? Aparentemente, es solo un continuum de impresión
sensorial. La idea budista parece ser esa también.
M.: El mundo no es externo. Las impresiones no pueden tener un origen exterior,
porque el mundo sólo puede ser conocido por la consciencia. El mundo no dice que
él existe. El mundo es su impresión. Aún así, esta impresión no tiene consistir
y no es irrompible. En el sueño profundo el mundo no es conocido; de modo que no
existe para el hombre que está durmiendo. Por tanto, el mundo es la consecuencia
del ego. Encuentre el ego. El encuentro de su fuente es la meta final.
D.: Creo que no debemos infligir sufrimiento a las otras vidas. ¿Debemos
entonces soportar la picadura del mosquito y someternos también a él?
M.: A usted no le gusta sufrir. ¿Cómo puede infligir sufrimiento a otros? Puesto
que las picaduras de los mosquitos le hacen sufrir, manténgalos alejados.
D.: ¿Está bien que matemos otras vidas, por ejemplo, mosquitos, chinches, etc.?
M.: Todo el mundo es un suicida. El estado natural, eterno, y feliz ha sido
ocultado por esta vida de ignorancia. Así pues, la vida presente se debe a la
matanza del Ser eterno y prístino. ¿No es un caso de suicidio? Por consiguiente,
todo el mundo es un suicida. ¿Por qué preocuparse por crímenes y matanzas?
Durante una conversación posterior, el visitante dijo: —¡El mundo envía
impresiones y yo me despierto!
M.: ¿Puede existir el mundo sin alguien para percibirlo? ¿Quién es antes? ¿La
consciencia del Ser o la consciencia que surge? La consciencia del Ser está
siempre aquí, eterna y pura. La consciencia que surge, emerge y desaparece es
transitoria.
D.: ¿No existe el mundo para los demás cuando yo estoy dormido?
M.: Ese mundo también se burla de usted, por conocerlo sin conocerse a usted
mismo. El mundo es el resultado de su mente. Conozca a su mente. Entonces vea el
mundo. Comprenderá que no es diferente del Sí mismo.
D.: ¿No es el Maharshi consciente de sí mismo y de su entorno, tan claramente
como yo lo soy?
M.: ¿Para quién es la duda? Las dudas no son para los realizados. Son sólo para
los ignorantes.
16 de junio de 1935
51. Un pandit andhra —un caballero anciano— tenía algunas dudas sobre la
exposición del Advaita efectuada por Kavyakantha. Había encontrado en los libros
que el Brahman está libre de sajatiya, vijatiya y svagata bheda. Tales
condiciones se satisfacen en vivarta vada, pero no en parinama vada. En esta
última, debe haber necesariamente svagata bheda. El Maestro le indicó que
Dakshinamurti no enseñó nada de esa índole. No dijo que el Brahman se relacione
o no se relacione con Sakti. Todo lo que era, era sólo Silencio; y se aclararon
las dudas de los sishyas (discípulos). La significación de esto es que no hay
nada que haya de ser aprendido, discutido y concluido. Todo el mundo sabe «yo
soy». Hay la confusión de que el «yo» es el cuerpo. Pero el «yo» surge de lo
Absoluto y hace surgir a la buddhi (el intelecto). En la buddhi, el «yo» parece
como del tamaño y la figura del cuerpo; na medhaya significa que el Brahman no
puede ser aprehendido por la buddhi. Brahman —aham («yo—yo») —buddhi
(intelecto).
¿Cómo puede esa buddhi, cruzando sobre aham, descubrir al Brahman? Eso es
imposible. Así pues, abandone la falsa concepción de que el «yo» es el cuerpo.
Descubra a quién aparecen los pensamientos. Si la «yoidad» presente se
desvanece, el descubrimiento está completo. Lo que queda es el puro Sí mismo.
Compare el sueño profundo y la vigilia. La diversidad y el cuerpo se encuentran
sólo en esta última. En el primero, el Sí mismo permanece sin la percepción del
cuerpo o del mundo. Ahí reina la felicidad.
El Sruti vakya, «aham Brahmasmi», se relaciona con el estado, no con el modo de
la mente. Uno no puede devenir el Brahman por la continua repetición del mantra.
Eso significa que el Brahman no está en otra parte. El Brahman es su propio Sí
mismo. Encuentre a ese Sí mismo y encontrará al Brahman. No intente llegar a
Brahman como si estuviera en algún lugar remoto.
El pandit observó que los pensamientos son tan persistentes que no se puede
llegar al aham.
El Maestro dijo: —El Brahma akara vritti ayuda a apartar la mente de los otros
pensamientos. Es necesaria alguna práctica como ésa, o bien debe hacerse la
asociación con sadhus. El sadhu ya ha vencido a la mente y permanece en la Paz.
Su proximidad ayuda a suscitar esa condición en otros. De lo contrario, no tiene
sentido buscar la compañía de un sadhu.
Deho aham (yo soy el cuerpo) es limitación, y es la raíz de todas las acciones y
deseos mezquinos y egoístas.
Brahma aham (yo soy el Brahman) es ir más allá de la limitación, y significa
simpatía, caridad, amor, etc., que son divinos y virtuosos.
D.: ¿Cómo encaja un grihasta (un hogareño) en el esquema de moksha (la
liberación)?
M.: ¿Por qué piensa que usted es un grihasta? Si usted se toma por un sanyasi,
le obsesionará un pensamiento similar (que usted es un sanyasi). Ya sea que
usted siga en la casa, o que renuncie a ella y se vaya al bosque, su mente le
obsesiona. El ego es la fuente de los pensamientos. Crea el cuerpo y el mundo, y
hace que piense que usted es un grihasta. Si usted renuncia al mundo, sólo
sustituirá el pensamiento de ser un grihasta por el de ser un sanyasi, y el
entorno de su casa por el entorno del bosque. Sin embargo, los obstáculos
mentales están siempre ahí. Incluso aumentan en el nuevo entorno. No hay ninguna
ayuda en el cambio de entorno. El obstáculo es la mente. Debe ser desechada, ya
sea en casa o en el bosque. Si usted puede hacer eso en el bosque, ¿por qué no
en casa? Por consiguiente, ¿por qué cambiar él entorno? Sus esfuerzos pueden
hacerse ahora —cualquiera que sea el entorno en el que usted esté.
El entorno nunca le abandona, de acuerdo con su deseo. Míreme a mí. Abandoné mi
casa. Mírense a ustedes mismos. Ustedes han venido aquí abandonando el entorno
de su casa. ¿Qué encuentran aquí? ¿Es esto diferente de lo que han dejado?
Aunque uno esté inmerso en nirvikalpa samadhi durante años, cuando emerja de él
se encontrará en el entorno que está obligado a tener. Por esta razón el Acharya
hace hincapié sobre sahaja samadhi prefiriéndolo a nirvikalpa samadhi en su
excelente obra Viveka Chudamani.
Uno debe estar en un samadhi espontáneo —es decir, en el propio estado prístino
de uno— en medio de cualquier entorno.
Más tarde, Sri Bhagaván dijo: —El control del soplo puede ser interno o externo.
El antah pranayama (la regulación interna del soplo) es como sigue: —
Naham chinta (la idea «yo no soy el cuerpo») es rechaka (exhalación).
Koham (¿quién soy yo?) es puraka (inhalación).
Soham (yo soy Él) es kumbhaka (retención del soplo).
Haciendo esto, el soplo se controla automáticamente.
Bahih pranayama (el control externo) es para quien no está dotado de fuerza para
controlar la mente. No hay ningún modo tan seguro como ése; o como la compañía
de un sadhu. Un hombre sabio debe recurrir a la práctica externa si no goza de
la compañía de un sadhu. Si está en compañía de un sadhu, el sadhu proporciona
la fuerza necesaria, aunque sea invisible para los demás. El pranayama no
necesita ser exactamente como se describe en el Hatha Yoga. Bastará un poco de
control del soplo para controlar a la mente, si se está practicando japa,
dhyana, bhakti, etc. La mente es el jinete, y el soplo es el caballo. El
pranayama es un control sobre el caballo. El jinete es controlado mediante ese
control.
Puede hacerse sólo un poco de pranayama. Observar el soplo es un modo de
hacerlo. La mente, abstraída de las demás actividades, se dedica a observar el
soplo. Eso controla el soplo; y, a su vez, es controlada la mente.
Si no es capaz de hacer esto, entonces no es menester practicar rechaka ni
puraka. Puede retenerse un ratito el soplo mientras se realiza japa, dhyana,
etc. Entonces, sobrevendrán también buenos resultados.
18 de junio de 1935
52. ¿Puede realizarse el advaita (la no dualidad) por el japa de los nombres
sagrados; por ejemplo, Rama, Krishna, etc.?
M.: Sí.
D.: ¿No es un medio de un orden inferior?
M.: ¿Se le ha dicho a usted que haga japa o que discuta su orden en el esquema
de
las cosas? Silencio.
22 de junio de 1935
53. Un joven veinteañero preguntó cómo realizar al Sí mismo. Se sentó en
silencio y esperó más de una hora, y entonces estaba a punto de marcharse.
Mientras lo hacía, preguntó: —¿Cómo realizar el Sí mismo?
M.: ¿El Sí mismo de quién? Encuéntrelo.
D.: ¿Quién soy yo?
M.: Encuéntrelo usted mismo.
D.: Yo no sé.
M.: Piense. ¿Quién es el que dice «yo no sé»? ¿Qué es lo que no se conoce en esa
afirmación? ¿Quién es el «yo»?
D.: Alguien en mí.
M.: ¿Quién es ese alguien? ¿En quién?
D.: Puede ser algún poder.
M.: Encuéntrelo.
D.: ¿Cómo realizar el Brahman?
M.: Sin conocer al Sí mismo, ¿por qué busca usted conocer al Brahman?
D.: Los sastras dicen que el Brahman penetra todo, y a mí también.
M.: Encuentre al «yo» en mí y entonces habrá tiempo para pensar en el Brahman.
D.: ¿Por qué nací?
M.: ¿Quién nació? La respuesta es la misma para todas sus preguntas.
D.: ¿Quién soy yo entonces?
M.: (Sonriendo) ¿Ha venido usted a examinarme y a preguntarme? Es usted quien
debe decir quién es usted.
D.: En el sueño profundo, el alma abandona al cuerpo y permanece en otra parte.
Cuando reingresa me despierto. ¿Es así?
M.: ¿Qué es lo que abandona al cuerpo?
D.: El poder, quizás.
M.: Encuentre el poder.
D.: El cuerpo está compuesto de cinco elementos. ¿Qué son los elementos?
M.: Sin conocer al Sí mismo, ¿cómo aspira usted a conocer los elementos? El
joven se quedó un rato sentado, y tras pedir permiso, se marchó. El Maestro ob
servó más tarde: —Muy bien. Funcionará.
23 de junio de 1935
54. Sri Bhagaván dijo que sushumna es el nombre que más se menciona en las
escrituras. También aparecen otros; por ejemplo, para, atma, amrita. También
afirmó que sushumna deviene leena (sumergido en para). Así pues, puede decirse
que para es la terminología del jnana, mientras que sushumna es la del Yoga.
24 de junio de 1935 Respuestas a una duda sobre el «Gita de Sri Ramana»
55. El capítulo XIV, estrofa 10, dice: «Con más avance aún, la invisibilidad
también puede resultar. Ese tal, siendo solo pura consciencia, florece como un
siddha».
El capítulo XVIII, última estrofa, dice: «La gloria de los siddhas es más allá
de la imaginación: ellos son iguales a Siva; son Siva mismo, puesto que son
capaces de conceder mercedes».
El significado es que, con la Realización del Sí mismo, resulta un tapas real e
incesante. Con la maduración de este tapas, algunos jnanis pueden hacer a sus
cuerpos in-tangibles e invisibles. Se los conoce como siddhas.
Más tarde, Sri Bhagaván dijo: —La grandeza de los siddhas es incomprehensible.
Son iguales a Siva, e incluso pueden conceder mercedes.
Hay un mantra upanishádico: atmajnam hyarchayet bhutikamah (el deseoso de
liberación o riqueza debe servir a un Sabio Autorrealizado). Aquí no hay ninguna
mención del siddha para conceder mercedes. El jnani puede hacerlo. Asimismo, los
mantras sve mahimni pratishtitah (permaneciendo en su propia grandeza), y
anantam Brahma (Brahman es infinito) parecerán confusos cuando se los lea con
los slokas citados antes. Sarvam khalvidam Brahma (Todo esto es el Brahman); y
Brahmavid Brahmaiva bhavati (el conocedor del Brahman deviene el Brahman Mismo)
muestran que un jnani es sarvajna (omniconocedor). ¿Cuál es entonces la
distinción entre el jnani y el siddha, y la aptitud de este último para conceder
mercedes, que implica la ausencia de ella en el primero?
Ésta era la duda. El Maestro explicó: —Las preguntas de la Gita fueron
formuladas con un determinado espíritu. Las respuestas concordaban con él. Las
gentes sólo consideran el cuerpo y así solo quieren siddhis. Con la Realización
del Sí mismo ningún poder puede ejercerse dentro de ella; así pues, ¿cómo puede
ejercerse más allá? Las gentes ansiosas de siddhis no están contentos con su
idea de jnana y por eso quieren siddhis asociados con ella. Probablemente
descuidarán la felicidad suprema de jnana y aspirarán sólo a los siddhis. Por
esto, van por atajos en vez de ir por el camino verdadero, y así, probablemente
perderán su camino. Se dice que los siddhis acompañan a jnana solo para guiarlos
rectamente y mantenerlos en el camino verdadero. De hecho, jnana comprende todo,
y un jnani no malgastará ni siquiera un pensamiento en ellos. ¡Que las gentes
obtengan jnana y que entonces busquen siddhis, si así lo desean!
He dicho: sarira samsrayah siddhayah (los siddhis se relacionan con el cuerpo),
porque su alcance concierne al cuerpo. Un jnani y un siddha no son diferentes.
En varan datum (conferir mercedes), estas mercedes incluyen también atmalabha
(la obtención del Sí mismo). Los siddhis no son meramente de un orden inferior
sino del más alto.
Los sastras tienen por objeto adecuarse a condiciones variables. Su espíritu
sigue siendo el mismo. En el Halasya Mahima hay un capítulo sobre los ocho
siddhis. Allí, Siva dice que Su bhakta jamás malgasta un pensamiento en ellos.
Asimismo, Siva dice que Él nunca concede mercedes. Los deseos de los devotos se
cumplen solamente de acuerdo con su prarabdha. Cuando Isvara Mismo dice esto,
¿qué ocurre con los demás? Para exhibir los siddhis, debe haber otros que los
reconozcan. Eso significa que no hay ningún jnana en el que los exhibe. Por
tanto, los siddhis no son dignos de ningún pensamiento. Sólo se ha de aspirar a
jnana, y obtenerlo.
La traducción al tamil del Gita de Sri Ramana en su capítulo XVII, verso 4, es
inexacta.
Sri Bhagaván señaló la inexactitud y la corrigió. La pregunta de Vaidharbha era
ésta: «En la práctica, se encuentra que los pensamientos se manifiestan y se
sumergen alternadamente. ¿Es esto jnana?» Sri Bhagaván explicó la duda como
sigue:
Algunas personas piensan que hay diferentes etapas de jnana. El Sí mismo es
nitya aparoksha, es decir, siempre realizado, a sabiendas o no. Por
consiguiente, argumentan que sravana debe ser aparoksha jnana (experimentada
directamente) y no paroksha jnana (conocimiento indirecto). Pero jnana debe
resultar en duhkha nivritti (pérdida de la miseria), mientras que sravana solo
no produce eso. Por consiguiente, dice que, aunque es aparoksha, no es
inmutable; el surgimiento de los vasanas es la causa de su debilidad (de que no
sea inmutable); cuando se eliminan las vasanas, jnana deviene inmutable y da
fruto.
Otros dicen que sravana es sólo paroksha jnana. Mediante manana (reflexión),
de-viene aparoksha a ratos. La obstrucción a su continuidad son los vasanas:
éstos surgen con reforzado vigor después de manana. Se los debe mantener bajo
control. Esa vigilancia consiste en recordar deho naham = «yo no soy el cuerpo»
y adherirse a la aparoksha anubhava (la experiencia directa) que se ha tenido en
el curso de manana (la reflexión). A esa práctica se la llama nididhyasana y
erradica los vasanas. Entonces amanece el estado sahaja. Eso es ciertamente
jnana.
La aparoksha en manana no puede efectuar la dukha nivritti (pérdida de la
miseria) y no puede equivaler a moksha, es decir, a la liberación de la
esclavitud porque los va-sanas vencen periódicamente a jnana. De ahí que sea
débil (adridha) y que devenga firme después que los vasanas han sido erradicados
por nididhyasana (la experiencia directa tenida en el curso de la reflexión ).
Nuevamente la «Gita de Sri Ramana»
56. Un devoto, el señor T. K. S. Iyer, estuvo hablando de los chakras. Sri
Bhagaván dijo: —Sólo ha de realizarse el Atman (el Sí mismo). Su realización
abarca todo lo demás. En él están incluidos la Sakti, Ganapati, los siddhis,
etc. Aquellos que hablan de éstos no han realizado al Atman. El Atman está en el
corazón y es el Corazón mismo. La manifestación es en el cerebro. El paso desde
el corazón al cerebro podría considerarse que es a través de la sushumna o de un
nervio con cualquier otro nombre. Las Upanishads dicen pare leena — que
significa que la sushumna o esos nadis están comprendidos todos en para, es
decir, en el atma nadi. Los yogis dicen que la corriente que sube hasta el
sahasrara (el cerebro) termina allí. Esa experiencia no es completa. Para el
jnana, deben llegar al Corazón. Hridaya (el Corazón) es el alfa y el omega.
4 de julio de 1935 La «Srimad Bhagavad Gita»
57. El señor Ranganathan, del Servicio Civil de la India, dijo: —En la Srimad
Bhagavad Gita hay un pasaje que expresa lo siguiente: «Nuestro propio dharma es
lo mejor; un dharma ajeno está lleno de riesgos». ¿Cuál es la significación del
propio dharma de uno?
M.: Habitualmente se interpreta que significa los deberes de las etapas de la
vida y de las diferentes castas. También debe tenerse en consideración el
entorno físico.
D.: Si lo que significa es varnasrama dharma, ese dharma sólo tiene vigencia en
la India. Por otra parte, la Gita debe ser universalmente aplicable.
M.: En todos los países hay varnasrama en una forma u otra. La significación es
que
uno debe aferrarse sólo al Atman y no apartarse de él. He ahí toda la esencia de
esto.
sva = lo propio de uno, es decir, del Sí mismo, del Atman.
para = lo del otro, es decir, del no-sí mismo, del anatma.
Atma Dharma es la inherencia en el Sí mismo. No habrá ninguna distracción ni
ningún temor. Los problemas sólo surgen cuando hay un segundo para uno mismo. Si
se comprende que el Atman es sólo uno, no hay ningún segundo, y por lo tanto, no
hay ninguna causa de temor. El hombre, como es ahora, confunde el dharma anatma
(no-sí mismo) con el dharma atma (el Sí mismo), y sufre. ¡Que conozca al Sí
mismo y permanezca en él!; entonces termina el temor y no hay dudas.
Aunque se lo interprete como varnasrama dharma, la significación es sólo ésta.
Ese dharma sólo da fruto cuando se hace desinteresadamente. Es decir, uno debe
comprender que uno no es el hacedor, sino que es sólo un instrumento de un Poder
Más Alto. Que el Poder Más Alto haga lo que es inevitable y que me permita
actuar sólo de acuerdo con sus dictados. Las acciones no son mías. Por tanto, el
resultado de las acciones no puede ser mío. Si uno piensa y actúa así, ¿dónde
está el problema? Que sea varnasrama dharma o loukika dharma (actividades
mundanas), no tiene importancia. Finalmente, todo equivale a esto:
sva = atmanah (del Sí mismo)
para = anaatmanah (del no-sí mismo)
Esas dudas son naturales. La interpretación ortodoxa no puede ser conciliada con
la vida de un hombre moderno, obligado a trabajar para ganarse el sustento, en
diferentes empleos.
Un hombre de Pondy interrumpió: —Sarva dharmaan parityajya maamekam saranam
vraja (dejando todos los deberes, abandónate sólo a mí).
Sri Bhagaván: —(Todo) Sarva es sólo anaatmanah (del no-sí mismo); el énfasis es
sobre ekam (sólo). Para el hombre que tiene un fuerte dominio del eka (uno),
¿dónde están los dharmas? Eso significa: «Sumérgete en el Sí mismo».
D.: La Gita fue enseñada para la acción.
M.: ¿Qué dice la Gita? Arjuna se negaba a combatir. Krishna dijo: «Mientras te
niegues a combatir, tienes el sentido de ser el hacedor. ¿Quién eres tú para
abstenerte o para actuar? Abandona la noción de ser el hacedor. Hasta que
desaparezca ese sentido, estás obligado a actuar. Tú estás siendo manipulado por
un Poder Más Alto. Lo estás admitiendo con tu propia negativa a someterte a él,
en lugar de reconocer a ese Poder y someterte a él como un instrumento. (O dicho
esto de otra manera), si te niegas, serás arrastrado a hacerlo por la fuerza. En
lugar de ser un operario que no quiere, sé un operario que quiere.
Más bien, manténte fijo en el Sí mismo y actúa de acuerdo con la naturaleza, sin
el pensamiento de ser el hacedor. Entonces, los resultados de la acción no te
afectarán. Eso es virilidad y heroísmo.
Así pues, «la inherencia en el Sí mismo» es la suma y la sustancia de la
enseñanza de la Gita. Finalmente, el Maestro mismo agregó: «Si un hombre se
establece en el Sí mismo, estas dudas no surgirán. Sólo surgen hasta que se
establece ahí».
D.: Entonces, ¿de qué sirve esa respuesta al que pregunta?
M.: Las palabras todavía tienen fuerza y, ciertamente, operarán a su debido
tiempo.
58. Un moulvi preguntó: —¿Cómo le sobreviene el sueño profundo a uno?
M.: Si el indagador sabe que está despierto en el estado de vigilia, sabrá
también cómo viene el sueño profundo. La indagación sólo le surge al hombre
despierto, no al que duerme profundamente. Debe ser más fácil conocer al Sí
mismo en la vigilia que al Sí mismo en el sueño profundo.
D.: Yo sé cómo me he despertado. Pero no sé cómo sobreviene el sueño profundo.
Yo soy consciente de mi estado de vigilia. Por ejemplo, si alguien me quita el
bastón, impido que lo haga, mientras que no puedo hacerlo en el sueño profundo o
en el sueño con sueños. La prueba de la vigilia es evidente. Pero, ¿cuál es la
prueba del sueño profundo?
M.: Su ignorancia es la evidencia del sueño profundo: su consciencia es la de la
vigilia.
D.: Mi vigilia es conocida por la apertura de mi ojo. ¿Pero cómo me sobreviene
el sueño profundo?
M.: Del mismo modo que le sobreviene el sueño profundo, así también le
sobreviene la vigilia.
D.: Pero yo no percibo cómo viene el sueño de la misma manera en que conozco
mivigilia.
M.: No se preocupe.
D.: Tenga a bien describir qué es el sueño profundo, sin ilustraciones. El sueño
profundo debe ser conocido por sí mismo. Yo quiero una imagen verdadera del
sueño profundo.
M.: Esa imagen es el sueño profundo mismo.
D.: ¿Es mejor alcanzar la salvación, estar casado o ser un ermitaño?
M.: Lo que usted piense que es mejor.
D.: Visvamitra no había tenido ninguna caída en el estado de casado, mientras
que tuvo una caída en su vida de ermitaño. ¿Eso no se aplica también a los
demás?
M.: Visvamitra fue tan puro en su vida de ermitaño como cuando estaba casado. No
hubo ninguna diferencia. Estuvo tan contaminado cuando estaba casado como cuando
era un ermitaño.
D.: ¿Era él un rishi?
M.: Cuando estaba contaminado, él no era un rishi.
D.: ¿Pudo devenir un rishi incluso después de eso?
M.: Sí. Por la bhakti adecuada pudo devenir un buen rishi. El arrepentimiento y
la plegaria le enderezaron.
D.: ¿Qué ha obtenido usted con toda su penitencia durante tantos años?
M.: He obtenido lo que se necesitaba obtener. Veo lo que se necesitaba ver.
D.: ¿Pueden todos ver lo mismo?
M.: Yo sólo veo lo que todos ven. Eso es inmanente en todos.
D.: ¿Es éste el camino para ver Eso?
M.: El método puede ser cualquiera. Los peregrinos pueden juntarse desde
cualquier dirección; deben entrar en la Caaba sólo por una ruta (por un paso), o
deben juntarse todos sólo para entrar en la Caaba.
D.: Puede decirme dos upadesas en el camino hacia la salvación, como usted los
conoce.
M.: ¿Qué upadesa conozco yo? Todo es upadesa. La única upadesa es la adoración
de Dios.
5 de julio de 1935 Sobre Mouna (el Silencio)
59. Sri Bhagaván: —El silencio de la soledad es forzado. Abstenerse de hablar en
sociedad equivale al silencio. Pues entonces el hombre controla su habla. El que
habla debe salir de sí mismo antes de hablar. Si está ocupado en otra cosa el
habla está contenida. Cuando la mente está introvertida es mucho más activa y no
está ansiosa de hablar.
Mouna es una medida disciplinaria que tiene por objeto limitar las actividades
mentales debidas al habla. Si la mente está controlada de otro modo, el mouna
disciplinario es innecesario, pues mouna deviene entonces natural.
Vidyaranya ha dicho que doce años de mouna forzado producen un mouna absoluto
—es decir, le hace a uno incapaz de hablar. Eso se parece más a un animal mudo
que otra cosa. Eso no es mouna.
Mouna es habla constante. La inactividad es constante actividad.
6 de julio de 1935
60. Sr. Ekanatha Rao: —¿Cómo se practica dhyana — con los ojos abiertos o
cerrados?
M.: Se puede practicar de uno u otro modo. La cuestión es que la mente debe ser
introvertida y mantenida activa en su búsqueda. A veces ocurre que cuando los
ojos están cerrados, los pensamientos latentes afluyen con gran vigor. También
puede ser difícil introvertir la mente con los ojos abiertos. Hacerlo requiere
fuerza mental. La mente se contamina cuando acoge al objeto. De lo contrario, es
pura. El principal factor en dhyana es mantener a la mente activa en su propia
búsqueda sin acoger impresiones externas ni pensar en otros asuntos.
61. Sr. Ekanatha Rao: —¿Qué es sphurana (un tipo de sensación indescriptible
pero palpable en el centro del corazón)?
M.: Sphurana se siente en diversas ocasiones tales como el temor, el
nerviosismo, etc. Aunque existe siempre y por todas partes, sin embargo se
siente en un centro particular y en ocasiones particulares. También se siente
asociado con causas precedentes y confundida con el cuerpo. Cuando está
totalmente solo y puro, es el Sí mismo. Si la mente se fija en el sphurana y uno
lo siente continua y automáticamente, es realización.
Asimismo, sphurana es el sabor anticipado de la Realización. Es puro. El sujeto
y el objeto proceden de él. Si el hombre se toma erróneamente por el sujeto,
entonces los objetos deben aparecer necesariamente como diferentes de él. Se
retiran y proyectan periódicamente, creando el mundo y el goce que el sujeto
tiene del mundo. Por otra parte, si el hombre se siente a sí mismo como la
pantalla en la que el sujeto y el objeto son proyectados, no puede haber ninguna
confusión, y puede permanecer presenciando su aparición y desaparición sin
ninguna perturbación para el Sí mismo.
62. Un oficial de alta graduación preguntó: —Si a los jóvenes se los promueve
antes que a uno, la mente se perturba. ¿Ayudará la indagación «¿Quién soy yo?»
al hombre a calmar la mente bajo tales circunstancias?
M.: Sí. Completamente. La indagación «¿Quién soy yo?» vuelve a la mente hacia
adentro y la calma.
D.: Yo tengo fe en murti dhyana (el culto de la forma). ¿No me ayudará eso a
ganar jnana?
M.: Ciertamente lo hará. Upasana ayuda a la concentración de la mente. Entonces
la mente está libre de otros pensamientos y está llena de la forma meditada. La
mente de-viene eso, y así se torna completamente pura. Piense entonces quién es
el adorador. La respuesta es «yo», es decir, el Sí mismo. Así es cómo,
finalmente, se gana el Sí mismo.
La dificultad presente es que el hombre piensa que él es el hacedor. Pero eso es
un error. Es el Poder Más Alto el que hace todo, y el hombre es sólo un
instrumento. Si acepta esa posición, está libre de todos los problemas; de lo
contrario, los corteja. Tome por ejemplo la figura que existe en un gopuram (la
torre de un templo), en el que se la hace aparecer sosteniendo el peso de la
torre sobre sus espaldas. Su postura y su apariencia dan la imagen de gran
esfuerzo mientras soporta la pesadísima carga de la torre. Pero piense. La torre
está construida sobre la tierra y se apoya sobre sus cimientos. La figura (como
Atlas que sostiene a la Tierra) es una parte de la torre, pero se ha hecho para
que parezca como si soportara la torre. ¿No es gracioso? Así es el hombre que
toma sobre sí mismo el sentido de ser el hacedor.
Luego, un devoto leyó en voz alta la versión malayalam del Ulladu Narpadu para
beneficio del visitante.
Después de escucharla, éste preguntó: —¿Qué hay sobre la referencia a la
dualidad en la práctica y a la unidad en el fin?
M.: Algunas gentes piensan que uno debe empezar la práctica con una idea
dualista. El texto se refiere a ellas. Dicen que hay Dios; que el hombre debe
adorar y meditar; y que, finalmente, el jiva se sumerge en Dios. Otros dicen que
el Ser Supremo y el jiva están siempre separados y que nunca se sumergen uno en
otro. Sea como fuere al final, no nos inquietemos por eso ahora. Todos están de
acuerdo en que el jiva ES. Así pues, que el hombre encuentre al jiva, es decir,
a su Sí mismo. Entonces habrá tiempo para encontrar si el Sí mismo debe
sumergirse en el Supremo, si es una parte de éste o si permanece diferente de
él. No anticipemos la conclusión. Mantenga abierta su mente, bucee en su
interior y encuentre al Sí mismo. La verdad amanecerá por sí sola en usted. ¿Por
qué debe usted determinar de antemano si la finalidad es la unidad absoluta o
cualificada, o la dualidad? Eso no tiene sentido. La verificación la hacen ahora
la lógica y el intelecto. El intelecto deriva la luz del Sí mismo (el Poder Más
Alto). ¿Cómo puede la luz reflejada y parcial del intelecto considerar la
totalidad y la Luz original? El intelecto no puede alcanzar al Sí mismo. ¿Cómo
puede entonces verificar su naturaleza?
Eso es lo que significa esa referencia.
D.: Una de las estrofas dice que las escrituras —tan escrupulosamente estudiadas
en las primeras etapas— finalmente no son de ninguna utilidad. ¿En qué etapa
devienen inútiles?
M.: Cuando se realiza su esencia. Las escrituras son útiles para indicar la
existencia del Poder Más Alto (el Sí mismo) y el camino para obtenerlo. Su
esencia es solo eso. Cuando se asimila eso, el resto es inútil. Pero son
voluminosas, adaptadas al desarrollo del buscador. Del mismo modo que quien va
escalando encuentra que las regiones que ha pasado son sólo peldaños hacia la
etapa más alta, y así sucesivamente, los escalones ascendidos devienen
purvapaksha sucesivamente hasta que se obtiene la meta. Cuando se obtiene la
meta, solo permanece la meta, y todo el resto deviene inútil. Así es cómo los
sastras devienen inútiles. Nosotros leemos mucho. ¿Recordamos todo lo que
leemos? ¿Pero acaso olvidamos lo esencial? Lo esencial cala en la mente, y el
resto se olvida. Así ocurre con los sastras.
El hecho es que el hombre se considera a sí mismo limitado y ahí surge el
problema. La idea es falsa. El hombre puede verlo por sí mismo. En el sueño
profundo no había ningún mundo, ningún ego (ningún sí mismo limitado) y ningún
problema. Algo despierta de ese estado feliz y dice: «yo». El mundo aparece a
ese ego. Como es una mota en el mundo, quiere más y se mete en problemas.
¡Cuán feliz era antes de la aparición del ego! Solo la aparición del ego es la
causa de la aflicción presente. Siga el rastro del ego hasta su fuente y
alcanzará ese estado feliz e indiferenciado que es el sueño profundo despierto.
El Sí mismo permanece siempre el mismo, aquí y ahora. No hay nada más que haya
de ser ganado. Debido a que se han asumido falsamente las limitaciones, hay la
necesidad de trascenderlas. Es como el caso de los diez necios ignorantes que
vadearon un arroyo y que, al llegar a la otra orilla y contarse, encontraron
sólo nueve. Se inquietaron y lamentaron por la pérdida de ese décimo hombre
desconocido. Un viajero, al darse cuenta de la causa de su pesar, los contó a
todos y encontró que eran diez, pues cada uno de ellos había contado a los demás
dejándose a sí mismo fuera. El viajero dio sucesivamente una bofetada a cada uno
diciéndoles que contaran las bofetadas. Contaron diez y quedaron satisfechos. La
moraleja es que el décimo hombre no fue algo nuevo que apareció. Estuvo allí
todo el tiempo, pero la ignorancia causó la aflicción a todos ellos.
Otro ejemplo: una mujer llevaba un collar alrededor de su cuello, pero lo
olvidó. Empezó a buscarlo e hizo averiguaciones. Una amiga suya, al encontrar lo
que ella estaba buscando, señaló el collar alrededor de su cuello. Lo tocó con
sus manos y se sintió feliz. ¿Acaso recuperó el collar? Aquí, nuevamente, la
ignorancia causó la aflicción y el conocimiento la felicidad.
Similarmente también ocurre con el hombre y el Sí mismo. No hay nada nuevo que
haya de ser obtenido. La ignorancia del Sí mismo es la causa de la miseria
presente; el conocimiento del Sí mismo recupera la felicidad.
Además, si hay algo nuevo que haya de ser obtenido, eso implica su anterior
ausencia. Lo que estuvo una vez ausente puede desvanecerse de nuevo. Así pues,
no habría ninguna permanencia en la salvación. La salvación es permanente debido
a que el Sí mismo está aquí y ahora, y es eterno.
Así pues, los esfuerzos del hombre se dirigen hacia la eliminación de la
ignorancia. La sabiduría parece amanecer, aunque es natural y está siempre
presente.
El visitante, al despedirse, saludó al Maestro, y dijo: —Se dice que la víctima
en la boca del tigre desaparece para siempre.
La referencia es a un pasaje de ¿Quién Soy yo?, donde se afirma que un discípulo
no puede volver nunca al mundo después de que ha caído una vez en el campo de la
graciosa mirada del Gurú, tan ciertamente como no puede escapar la presa en las
fauces del tigre.
63. Le dieron a Sri Bhagaván la noticia de la muerte de alguien. Él dijo —Bien.
Los muertos son ciertamente felices. Se han liberado de la excrecencia aflictiva
—el cuerpo. Los muertos no se afligen. Son los supervivientes los que se afligen
por el hombre que ha muerto. ¿Tienen miedo los hombres del sueño profundo? Antes
al contrario, el sueño profundo es cortejado, y, al despertar, el hombre dice
que ha dormido felizmente. Uno prepara la cama para el sueño profundo. El sueño
profundo es una muerte temporaria. La muerte es un sueño profundo más largo. Si
el hombre muere mientras vive, no necesita afligirse por la muerte de otros. La
propia existencia de uno es evidente con o sin el cuerpo, como en los estados de
vigilia, de sueño con sueños y de sueño profundo. ¿Por qué entonces debe desear
uno la continuidad de las cadenas corporales? ¡Que el hombre encuentre a su Sí
mismo inmortal y que muera como hombre y sea inmortal y feliz!
13 de julio de 1935
64. Un visitante: —¿Es percibido el jagat (el mundo) incluso después de la
Realiza
ción del Sí mismo?
M.: ¿De quién es esta pregunta? ¿Es de un jnani o de un ajnani?
D.: De un ajnani.
M.: Comprenda a quién aparece la pregunta. Puede ser respondida si aparece
después de conocer al que duda. ¿Puede el jagat o el cuerpo decir que él es? ¿O
es el veedor el que dice que el jagat o el cuerpo es? El veedor debe estar aquí
para ver los objetos. Encuentre al veedor primero. ¿Por qué se preocupa usted
ahora de lo que será en el futuro?
Sri Bhagaván continuó: —¿Qué importa si el jagat es percibido o no es percibido?
¿Ha perdido usted algo con su percepción del jagat ahora? ¿Gana usted algo donde
no hay ninguna tal percepción como en su sueño profundo? Es indiferente si el
mundo es percibido o no es percibido.
El ajnani ve activo al jnani, y se siente confundido. El jagat es percibido por
ambos; pero sus perspectivas difieren. Tome el ejemplo del cine. Hay imágenes
que se mueven en la pantalla. Vaya y agárrelas. ¿Qué es lo que usted agarra?
Sólo hay la pantalla. Si desaparecen las imágenes, ¿qué queda? La pantalla
nuevamente. Así también aquí. Cuando aparece el mundo, vea a quién aparece.
Aférrese al substratum del «yo». Después de que se aferra el substratum, ¿qué
importa si el mundo aparece o desaparece?
El ajnani toma como real el mundo; mientras que el jnani lo ve sólo como la
manifestación del Sí mismo. Es indiferente si el Sí mismo se manifiesta o cesa
de hacerlo.
15 de julio de 1935
65. Se recibió una carta que contenía algunas cuestiones eruditas sobre la
memoria, el sueño profundo y la muerte. A primera vista, eran convincentes, pero
de respuesta elusiva. Sin embargo, cuando el Maestro asumió el tema, desenredó
la madeja muy fácilmente, señalando que todas aquellas confusiones se debían a
la no diferenciación entre el «yo» real y el «yo» falso. Los atributos y los
modos pertenecen a este último y no al primero. Los esfuerzos de uno se dirigen
sólo a eliminar la ignorancia de uno. Después cesan, y se encuentra que el Sí
mismo real está siempre aquí. No se necesita ningún esfuerzo para permanecer
como el Sí mismo.
21 de julio de 1935
66. Un visitante, el señor K. S. N. Iyer, del Ferrocarril Indio del Sur, dijo:
—En mi meditación hay un lugar de detención fútil. Cuando me pregunto: «¿Quién
soy yo?», mi razonamiento procede como sigue: yo veo mi mano. ¿Quién la ve? Mi
ojo. ¿Cómo ver al ojo? En un espejo. Similarmente, para verme a mí, debe haber
un espejo. «¿Qué es lo que ha de ocupar el lugar del espejo en mí?» Ésa es mi
pregunta.
M.: Entonces, ¿por qué indaga usted: «Quién soy yo»? ¿Por qué dice que eso le
perturba, y así sucesivamente? Usted también podría permanecer calmo. ¿Por qué
sale usted de su quietud?
D.: Indagar así me ayuda a concentrarme. ¿Es la concentración el único
beneficio? M.: ¿Qué más quiere usted? La concentración es la cosa. ¿Qué le hace
a usted salir
de su quietud? D.: Se debe a que soy arrastrado fuera. M.: La indagación de
«¿Quién soy yo?» significa encontrar la fuente de «yo».
Cuando se encuentra eso, se encuentra eso que usted busca. (La esencia de las
palabras de Sri Bhagaván parece ser que uno debe hacer un esfuerzo concertado y
no abandonarlo frustrado, con una mentalidad derrotista.)
67. El doctor Radhakamal Mukerji, un profesor bien conocido, hombre apuesto de
mediana edad, con una apariencia apacible y practicante de yoga o meditación, ha
tenido algunas experiencias ocultas y desea que el Maestro le desentrañe el
misterio. Ha escrito un libro, editado por Longmans Green and Company, de
Londres. Encuentra difícil lograr la Realización del Sí mismo y solicita la
ayuda del Maestro. Ésta es la cuestión que plantea: —El método upanishádico de
meditación ya ha desaparecido.
Había un gran sabio en Bengala que me instruyó en él. Después de largos años de
disciplina y práctica estoy teniendo algunas experiencias místicas. A veces
siento que Bhuma (la Consciencia Suprema) es infinitud, y que yo soy la
consciencia. ¿Es eso correcto?
M.: Sólo Bhuma (la Perfección) es. Es Infinita. De ella surge esta consciencia
finita que toma un aditamento limitativo (upadhi). Esto es abhasa, o reflejo.
Sumerja esta consciencia individual en lo Supremo. Eso es lo que se debe
hacerse.
D.: Bhuma es un atributo de la Consciencia Suprema.
M.: Bhuma es lo Supremo —yatra naanyat pasyati yatra naanyat srunoti sa bhuma
(donde uno no ve a ningún otro, ni escucha nada, eso es Perfección). Es
indefinible e indescriptible. Es como es.
D.: Ahí se experimenta una vastedad. Probablemente esté justo debajo de Bhuma
pero cerca de ella. ¿Estoy en lo cierto?
M.: Sólo Bhuma es. Nada más. Es la mente la que dice todo esto es.
D.: Al trascender la mente, siento la vastedad.
M.: Sí —sí… El profesor se volvió hacia la señora que estaba sentada un poco más
allá de él y ofició para ella de intérprete en hindú.
Ella: ¿Cuál es la diferencia entre meditación y distracción?
M.: Ninguna diferencia. Cuando hay pensamientos; es distracción; cuando no hay
pensamientos, es meditación. Sin embargo, la meditación es sólo una práctica (en
cuanto se distingue del estado de Paz verdadera).
Ella: ¿Cómo practicar la meditación?
M.: Aleje los pensamientos.
Ella: ¿Cómo reconciliar el trabajo con la meditación?
M.: ¿Quién es el trabajador? Que el que trabaja haga la pregunta. Usted es
siempre el Sí mismo. Usted no es la mente. Es la mente la que formula estas
preguntas. El trabajo se hace solo, siempre en la presencia del Sí mismo. El
trabajo no es ningún obstáculo para la realización. Es la identidad falsa del
que trabaja la que le perturba a uno. Deshágase de la identidad falsa.
El Profesor: ¿No está el estado de no consciencia próximo a la Consciencia
Infinita?
M.: Sólo la Consciencia permanece y nada más.
D.: El silencio de Sri Bhagaván es por sí mismo una fuerza poderosa. Produce en
nosotros una cierta paz de mente.
M.: El silencio es un habla que no acaba nunca. El habla vocal obstruye al otro
habla del silencio. En el silencio uno está en un contacto íntimo con lo que le
rodea. El silencio de Dakshinamurti eliminó las dudas de los cuatro sabios.
Mouna vyakhya prakatita tatvam (La Verdad expuesta por el silencio). Se dice que
el silencio es exposición. El silencio es muy potente.
Para el habla vocal, son necesarios los órganos del habla y éstos preceden al
habla. Pero el otro habla está más allá del pensamiento. En pocas palabras, es
habla trascendente o palabras no habladas, para vak.
D.: ¿Hay conocimiento en la Realización?
M.: La ausencia de conocimiento es el sueño profundo. En la Realización hay
conocimiento. Pero este conocimiento difiere del conocimiento ordinario de la
relación entre sujeto y objeto. Es conocimiento absoluto. El conocimiento tiene
dos significados:
vachyartha = vritti = significado literal.
lakshyartha = Jnana = Sí mismo = Svarupa = significado secundario.
D.: Con vritti uno ve el conocimiento.
M.: Efectivamente, pero también confunde vritti con conocimiento. Vritti es un
modo de la mente. Usted no es la mente. Usted es más allá de ella.
La Señora: —A veces hay un deseo irresistible de permanecer en
Brahma-akara-vritti.
M.: Eso es bueno. Debe ser cultivado hasta que devenga sahaja (natural).
Entonces culmina como svarupa, el propio Sí mismo de uno.
Más tarde, Sri Bhagaván explicó: —Vritti se confunde a menudo con consciencia.
Es solo un fenómeno y opera en la región de abhasa (la consciencia refleja). El
conocimiento está más allá del conocimiento relativo y de la ignorancia. No está
en forma de vritti. En el conocimiento no hay ningún sujeto ni objeto.
Vritti pertenece a la mente rajásica (activa). La mente sátvica (la mente en
reposo) está libre de vritti. Lo sátvico es el presenciador de lo rajásico. Sin
duda, es consciencia verdadera. Sin embargo, se la llama mente sátvica porque el
conocimiento de ser presenciador es sólo la función de abhasa (la consciencia
refleja). La mente es abhasa. Ese conocimiento implica la mente. Pero la mente
por sí misma es inoperativa. Por eso se la llama mente sátvica. Ese es el estado
del jivanmukta. También se dice que su mente está muerta. ¿No es una paradoja
que un jivanmukta tenga una mente, y que esa mente esté muerta? Esto hay que
concederlo en una argumentación con personas ignorantes.
También se dice que sólo el Brahman es la mente del jivanmukta. ¿Cómo puede uno
hablar de él como Brahmavid (conocedor del Brahman)? El Brahman no puede ser
nunca un objeto al que haya que conocer. Sin embargo, esto está de acuerdo con
el lenguaje común.
Se asume que la mente sátvica es la del jivanmukta e Isvara. «De otro modo
—argumentan— ¿cómo vive y actúa el jivanmukta?» La mente sátvica ha de admitirse
como una concesión argumental.
De hecho, la mente sátvica es la consciencia Absoluta. El objeto que ha de ser
presenciado y el presenciador, finalmente se funden, y sólo reina suprema la
consciencia Absoluta. No es un estado de sunya (vacío) o de ignorancia. Es el
svarupa (el Sí mismo Real). Algunos dicen que la mente surge de la consciencia
seguida por el reflejo (abhasa); otros dicen que abhasa (el reflejo) surge
primero, seguido por la mente. De hecho, ambos son simultáneos.
El profesor pidió a Sri Bhagaván que le extendiese Su Gracia, aunque pronto
estaría a miles de kilómetros de distancia. Sri Bhagaván dijo que el tiempo y el
espacio son sólo conceptos de la mente. Sin embargo, svarupa (el Sí mismo Real)
está más allá de la mente, el tiempo y el espacio. La distancia no cuenta en el
Sí mismo.
La señora que estaba con él era más renuente a abandonar al Maestro y a volver a
casa. El Maestro le dijo: —Piense que usted está siempre en mi presencia. Eso le
hará sentirse bien.
Se fueron después que anocheció.
68. Llegaron informes sobre disertaciones catedráticas del profesor antes
mencionado. Éste había subrayado la necesidad del control de la natalidad y
había debatido las diversas posibilidades de hacer que el ser humano sienta sus
responsabilidades para que el control de la natalidad pueda ser automático. Al
oír esto, el Maestro observó casualmente: —Que encuentren el método de morir.
[Aquí la muerte se refiere a la del ego (ahankar)].
24 de julio de 1935
69. Sri Raju Sastrigal preguntó a Sri Bhagaván sobre nada, bindu y kala.
M.: En el Vedanta hay la terminología prana, mana y buddhi (la corriente vital,
la mente y el intelecto). En los Tantras se dice que nada es el sonido sutil con
tejas — luz— en él. Esta luz se dice que es el cuerpo de Siva. Cuando esta luz
se desarrolla y el sentido se sumerge, deviene bindu. Estar lleno de luz
(tejomaya) es la meta. Kala es una parte del bindu.
25 de septiembre de 1935
70. El señor K. S. N. Iyer, funcionario ferroviario, preguntó sobre el japa.
M.: La expresión verbal, después la recordación, y posteriormente la meditación,
son las etapas sucesivas que finalmente concluyen en el japa involuntario y
eterno. El japakarta (el hacedor del japa) de este tipo es el Sí mismo. De todos
los japas, «¿Quién soy yo?» es el mejor.
27 de septiembre de 1935
71. El señor Ekanatha Rao, el ingeniero, preguntó: —¿Qué hay sobre el desaliento
por no obtener ningún estímulo del Maestro —y mucho menos su Gracia?
M.: Es solo ignorancia. Debe efectuarse la indagación de quién está desalentado,
y así sucesivamente. Es el fantasma del ego que surge después del sueño profundo
el que cae presa de esos pensamientos. En el sueño profundo la persona no estaba
afligida. ¿Quién está ahora afligido, mientras está despierto? El estado de
sueño profundo envuelve al estado normal. ¡Que indague y que encuentre!
D.: Pero, a falta de estímulo no hay ningún incentivo.
M.: ¿No encuentra uno algún tipo de paz mientras está en meditación? Ese es el
signo del progreso. Esa paz será más profunda y más prolongada con la práctica
continua. También conducirá a la meta. Los versos finales de la Bhagavad Gita,
en su capítulo XIV, hablan de gunatita (el que ha trascendido los gunas). Ésa es
la etapa final.
Las etapas anteriores son éstas: asuddha satva (ser impuro), misra satva (ser
mixto) y suddha satva (Ser Puro).
De éstas, el ser impuro es cuando está dominado por rajas y tamas; el ser mixto
es el estado en el que el ser —satva— se afianza en ocasiones; el suddha satva
domina a rajas y a tamas. Después de estas etapas sucesivas viene el estado que
trasciende a los gunas.
72. El señor Frydman, el ingeniero, escribe en una de sus cartas:
«El Maharshi está conmigo no sólo cuando pienso en Él sino también cuando no
estoy pensando en Él. De lo contrario, ¿cómo vivo?»
73. El señor Grant Duff, que trabajaba en una embajada extranjera, escribe:
«…Tributen mi reverencia al Maharshi. Él se aparece a mí en mis pensamientos no
sólo como una respuesta a mis preguntas sino también como Presencia…».
29 de septiembre de 1935
74. El señor K. S. N. Iyer dijo que no estaba convencido de cómo la vida
espiritual podía conciliarse con las actividades mundanas. Para responder a
esto, el Maestro citó algunos versos del Yoga Vasishta. (Se dice que el original
consta de millones de versos, de los que sólo 32.000 estrofas se encuentran
ahora en el texto sánscrito. Fue condensado en 6.000, y llamado Laghu Vasishta.
Este último ha sido traducido al tamil en 2.050 estrofas.)
D.: El trabajo no puede realizarse satisfactoriamente sin que la mente se
concentre en él. ¿Cómo habrá que disponer espiritualmente a la mente y seguir
también con el trabajo?
M.: La mente es sólo una proyección del Sí mismo, que aparece en el estado de
vigilia. En el sueño profundo, usted no dice de quién es hijo ni nada de eso.
Tan pronto como se despierta, usted dice que es Fulano de Tal, y reconoce el
mundo y demás. El mundo es sólo lokah. Lokah = lokyate iti lokah (lo que se
percibe es el mundo). Lo que se ve es lokah o el mundo. ¿Cuál es el ojo que lo
ve? Eso es el ego que surge y se sumerge periódicamente. Pero usted existe
siempre. Por consiguiente, Eso que está más allá del ego es la Consciencia —el
Sí mismo.
En el sueño profundo, la mente está sumergida, no está destruida. Eso que se
sumerge, reaparece. Esto también puede ocurrir en la meditación. Pero la mente
que es destruida no puede reaparecer. La meta del yogi debe ser destruirla y no
sumergirla en laya. En la paz de dhyana sobreviene laya, pero eso no es
suficiente. Debe complementarse con otras prácticas para destruir a la mente.
Algunas personas han entrado en samadhi con un pensamiento fútil y después de
mucho tiempo han despertado con el mismo pensamiento. Entretanto, han
desaparecido generaciones en el mundo. Ese yogi no ha destruido su mente. Su
destrucción es el no reconocimiento de ésta como parte del Sí mismo. Incluso
ahora la mente no es. Reconózcalo. ¿Cómo puede usted hacerlo si no es en las
actividades cotidianas? Éstas prosiguen automáticamente. Sepa que la mente que
las promueve no es real, sino un fantasma que procede del Sí mismo. Así es como
es destruida la mente.
75. El Maestro, en referencia al pasaje bíblico: «Estad quietos, y sabed que yo
soy Dios» (Salmos 46:11), encontró en el Eclesiastés: «Hay uno solo y no hay
ningún segundo», y «El corazón del sabio está a la derecha, mas el corazón del
necio está a la izquierda».
76. Un hombre de Masulla preguntó al Maestro: —¿Cómo realizar el Sí mismo? M.:
Todo el mundo tiene la experiencia del Sí mismo todos los momentos de su vi
da.
D.: Pero el Sí mismo no es realizado cuando uno quiere.
M.: Sí. La experiencia presente es viparita —diferente de lo real. Lo que es no
se confunde con lo que no es.
D.: ¿Cómo encontrar al Atman?
M.: No hay ninguna investigación en el Atman. La investigación sólo puede ser en
el no-sí mismo. Sólo es posible la eliminación del no-sí mismo. Puesto que el Sí
mismo es siempre autoevidente, brillará por sí mismo.
Al Sí mismo se lo llama por diferentes nombres —Atman, Dios, Kundalini, mantra,
etc. Comprenda uno de ellos y el Sí mismo deviene manifiesto. Dios no es otro
que el Sí mismo. Kundalini se manifiesta ahora como la mente. Cuando se rastrea
la mente hasta su fuente, es Kundalini. El mantra japa conduce a la eliminación
de otros pensamientos y a la concentración en el mantra. El mantra se sumerge
finalmente en el Sí mismo y brilla como el Sí mismo.
D.: ¿Cuánto tiempo es necesario un Gurú para la Realización del Sí mismo?
M.: El Gurú es necesario mientras hay el laghu (juego de palabras constituido
por Gurú = pesado y laghu = luz). Laghu se debe a la limitación autoimpuesta,
pero errónea, del Sí mismo. Dios, al ser adorado, otorga firmeza en la devoción,
la cual conduce a la entrega. Cuando el devoto se entrega, Dios muestra Su
misericordia manifestándose como el Gurú. El Gurú, que dicho de otro modo es
Dios, guía al devoto, diciendo que Dios está en usted y que Él es el Sí mismo.
Esto conduce a la introversión de la mente y, finalmente, a la realización.
El esfuerzo es necesario hasta el estado de realización. Entonces el Sí mismo
debe devenir evidente espontáneamente. De otro modo, la felicidad no será
completa. Hasta ese estado de espontaneidad debe haber esfuerzo en una forma u
otra.
D.: Nuestra vida cotidiana no es compatible con esos esfuerzos.
M.: ¿Por qué piensa que usted es activo? Tome el burdo ejemplo de su llegada
aquí. Partió de su casa en coche, tomó un tren, bajó en la estación ferroviaria
de aquí, allí entró en otro coche y se encontró en este Asramam. Cuando le
preguntan, usted dice que estuvo viajando todo el trayecto desde su ciudad. ¿Es
verdad eso? ¿No es un hecho que usted permaneció como era y que sólo hubo
movimientos de vehículos durante todo el trayecto? Así como esos movimientos son
confundidos con los suyos propios, lo mismo ocurre con las demás actividades.
Ellas no son suyas propias. Son las actividades de Dios.
D.: Esa idea conducirá al vacío de la mente y el trabajo no progresará bien.
M.: Vaya a ese vacío y hábleme después.
D.: Dicen que una visita a los Sabios ayuda a la Realización del Sí mismo.
M.: Sí. Ayuda.
D.: ¿Producirá esa ayuda mi actual visita a usted?
M.: (Tras una corta pausa.) ¿Qué es lo que tiene que producirse? ¿Para quién?
Considere; investigue. ¿Para quién existe esta duda? Si se rastrea la fuente
desaparecerá la duda.
77. Un ingeniero preguntó:—Los animales parecen conformarse a sus propias leyes
naturales a pesar de su ambiente y los cambios. Mientras que el hombre se mofa
de la ley social y no está atado por ningún sistema definido. El hombre parece
estar degenerando, mientras los animales son estables. ¿No es así?
M.: (Después de un largo rato.) Los Upanishads y las escrituras dicen que los
seres humanos son sólo animales, a menos que sean seres realizados. Posiblemente
son peores que animales también.
3 de octubre de 1935
78. Un discípulo muy devoto y sencillo había perdido a su único hijo, un niño de
tres años de edad. Al día siguiente llegó al Asramam con su familia. El Maestro
habló refiriéndose a ellos: —La instrucción de la mente le ayuda a uno a
soportar con coraje los sufrimientos y las aflicciones. Pero se dice que la
pérdida de un hijo es la peor de todas las aflicciones. La aflicción sólo existe
mientras uno se considera de una forma definida. Si se trasciende la forma, uno
sabrá que el Sí mismo único es eterno. No hay ninguna muerte ni nacimiento. Eso
que nace es sólo el cuerpo. El cuerpo es la creación del ego. Pero el ego no se
percibe ordinariamente sin el cuerpo. El ego está identificado siempre con el
cuerpo. Lo que importa es el pensamiento. Que el hombre sensato considere si
conocía su cuerpo en el sueño profundo. ¿Por qué lo siente en el estado de
vigilia? Sin embargo, aunque el cuerpo no se sentía en el sueño profundo, ¿acaso
no existía entonces el Sí mismo? ¿Cómo estaba el Sí mismo en el sueño profundo?
¿Cómo está el Sí mismo cuando despierta? ¿Cuál es la diferencia? El ego surge, y
eso es la vigilia. Los pensamientos surgen simultáneamente. Que el hombre
encuentre a quién surgen los pensamientos. ¿De dónde surgen? Deben surgir del Sí
mismo consciente. El hecho de aprehenderlo, siquiera vagamente, ayuda a la
extinción del ego. De ahí en adelante de-viene posible la realización de la
única Existencia Infinita. En ese estado no hay ningún individuo otro que la
Existencia Eterna. De aquí que no haya ningún pensamiento de muerte ni de
aflicción.
Si un hombre considera que ha nacido, no puede evitar el miedo de la muerte. Que
encuentre si ha nacido o si el Sí mismo tiene nacimiento. Descubrirá que el Sí
mismo existe siempre, que el cuerpo que nace se resuelve en pensamiento y que la
emergencia del pensamiento es la raíz de todo mal. Encuentre de dónde emergen
los pensamientos. Entonces usted morará en el íntimo Sí mismo siempre presente y
estará libre de la idea del nacimiento y del miedo de la muerte.
Un discípulo preguntó cómo hacerlo.
M.: Los pensamientos son sólo vasanas (predisposiciones), acumulados en
innumerables nacimientos anteriores. Su aniquilación es la meta. El estado libre
de vasanas es el estado primordial y el estado de pureza eterno.
D.: Todavía no está claro.
M.: Todo el mundo es consciente del Sí mismo eterno. Cada uno ve morir a muchos,
pero, sin embargo, él se cree eterno. Porque ésta es la Verdad. Sin querer, la
Verdad natural se afirma a sí misma. El hombre es engañado por la mezcla del Sí
mismo consciente con el cuerpo insenciente. Este engaño debe terminar.
D.: ¿Cómo acabará?
M.: Eso que nace debe acabar. El engaño es sólo concomitante con el ego. Surge y
desaparece. Pero la Realidad nunca surge ni desaparece. Permanece eterna. El
maestro que ha realizado lo dice; el discípulo escucha, piensa en las palabras y
realiza al Sí mismo. Hay dos maneras de expresarlo.
El Sí mismo siempre presente no necesita ningún esfuerzo para ser realizado, la
Realización ya está aquí. Sólo la ilusión ha de ser eliminada. Algunos dicen que
la palabra de boca del Maestro la elimina instantáneamente. Otros dicen que la
meditación, etc., son necesarios para la realización. Ambas cosas son ciertas;
sólo difieren los puntos de vista.
D.: ¿Hay necesidad de dhyana?
M.: Las Upanishads dicen que incluso la Tierra está en dhyana eterna.
D.: ¿Cómo ayuda el Karma? ¿No se sumará a la ya pesada carga que hay que
eliminar?
M.: El Karma que se hace desinteresadamente purifica a la mente y ayuda a
fijarla en la meditación.
D.: ¿Y qué ocurre si uno medita incesantemente sin Karma?
M.: Trate de hacerlo y vea. Los vasanas no le dejarán hacerlo. Dhyana viene sólo
paso a paso con el despertar gradual de los vasanas por la Gracia del Maestro.
15 de octubre de 1935
79. El doctor Bemhard Bey, un químico norteamericano que se había interesado en
los últimos veinte años en la Vedanta, y que ahora está en la India, vino a
visitar al Maestro. Preguntó: —¿Cómo ha de hacerse abhyasa? Estoy tratando de
encontrar la Luz.
(Él mismo explicó abhyasa como concentración de la mente en un punto.)
El Maestro le preguntó cuál era su abhyasa hasta ahora.
El visitante dijo que se concentraba en la base de su nariz, pero que su mente
divagaba.
M.: ¿Hay una mente? Otro devoto señaló amablemente: —La mente es sólo una
colección de pensamientos.
M.: ¿Para quién son los pensamientos? Si usted trata de localizar la mente, la
mente se desvanece y sólo queda el Sí mismo. Al quedar solo, no puede haber
concentración en un punto ni ninguna otra cosa.
D.: Es muy difícil comprender esto. Si se dice algo concreto, puede ser
aprehendido
fácilmente. Japa, dhyana, etc., son más concretos.
M.: «¿Quién soy yo?» es el mejor japa. ¿Qué puede ser más concreto que el Sí
mismo? Está en la experiencia de cada uno
en cada momento. ¿Por qué debe uno tratar de aprehender algo fuera, omitiendo al
Sí mismo? Que cada uno trate de encontrar al Sí mismo conocido, en lugar de
buscar algo desconocido más allá.
D.: ¿Dónde meditaré sobre el Atman? Quiero decir, ¿en qué parte del cuerpo?
M.: El Sí mismo debe manifestarse. Eso es todo lo que se espera.
Un devoto agregó amablemente: —A la derecha del pecho, ahí está el Corazón, la
sede del Atman. Otro devoto: —La iluminación está en ese centro cuando se
realiza el Sí mismo.
M.: Exactamente.
D.: ¿Cómo apartar a la mente del mundo?
M.: ¿Hay algún mundo? Quiero decir, ¿aparte del Sí mismo? ¿Dice el mundo que él
existe? Es usted quien dice que hay un mundo. Encuentre al Sí mismo que lo dice.
16 de octubre de 1935
80. Se planteó una cuestión sobre las diferencias de los diversos samadhis.
M.: Cuando los sentidos se sumergen en la oscuridad es sueño profundo; cuando se
sumergen en la luz es samadhi. De la misma manera que un pasajero cuando está
dormido en un coche no repara en el movimiento, en la detención ni en el
desenganche de los caballos, así también un jnani en sahaja samadhi no repara en
los acontecimientos, la vigilia, el sueño con sueños y el sueño profundo. Aquí
el sueño profundo corresponde al desenganche de los caballos. Y el samadhi
corresponde a la detención de los caballos, porque los sentidos están listos
para actuar de la misma manera que los caballos están listos para moverse
después de haberse detenido.
En el samadhi la cabeza no cae hacia abajo porque los sentidos están ahí, aunque
inactivos; mientras que la cabeza cae hacia abajo en el sueño profundo porque
los sentidos están sumergidos en la oscuridad. En el kevala samadhi, las
actividades (vital y mental), la vigilia, el sueño con sueños y el sueño
profundo, sólo están sumergidos, listos para emerger después de recuperar el
estado distinto del samadhi. En el sahaja samadhi las actividades, vital y
mental, y los tres estados, son destruidos para no reaparecer nunca. Sin
embargo, los demás advertirán que el jnani está activo, es decir, que come,
conversa, se mueve, etc. Él mismo no repara en estas actividades, mientras los
demás sí reparan en sus actividades. Estas actividades pertenecen a su cuerpo y
no a su Sí mismo Real, svarupa. Para sí mismo, el jnani es como el pasajero
durmiente —o como un niño a quien se interrumpe en su sueño profundo y se lo
alimenta sin que repare en ello. Al día siguiente el niño dice que no tomó
ninguna leche y que se fue a dormir sin ella. Incluso si se le recuerda, no
puede ser convencido. Así también en sahaja samadhi.
Sushumna pare lina. Aquí sushumna se refiere a tapo marga, mientras el para nadi
se refiere al jnana marga.
-81. Al contar algunas anécdotas de los bhaktas, el Maestro dijo cómo Sri
Krishna sirvió a Eknath durante doce años, y cómo Panduranga libró a Sakku Bai
de la prisión de su casa y la permitió que visitara Pandharpur.
-Luego recordó la aparición de un misterioso moulvi en su camino de Madura a
Tiruvannamalai en 1896, y señaló cómo apareció, habló y desapareció de repente.
-82. El señor Grant Duff preguntó al Maestro si alguna mangosta había tenido
algo que ver con él. El Maestro dijo: —Sí. Tuvo lugar en ocasión de Ardra y
Jayanti; yo vivía en la colina de Skandasramam. Eran muchísimos los visitantes
que subían a la colina desde la ciudad. Entonces, entre esta muchedumbre y sin
temor alguno, pasó una mangosta. Era de tamaño mayor que el corriente, dorada
(no con el tono gris típico de una mangosta), sin manchas negras en su cola como
es habitual en la mangosta salvaje. Las gentes pensaron que estaba domesticada y
que pertenecía a alguien de la multitud. El animal se dirigió directamente a
Palaniswami, que estaba tomando un baño en el manantial que está junto a la
Cueva de Virupaksha. Dio unas palmadas al animalito y lo acarició. La mangosta
lo siguió hasta el interior de la cueva, inspeccionó todos los rincones,
abandonó el lugar y se unió a la muchedumbre para ascender a Skandasramam. Yo
reparé en ella. Todo el mundo estaba impresionado por su aspecto atractivo y sus
movimientos carentes de temor. Vino hasta mí, subió a mi regazo y se quedó allí
algún tiempo. Después, se irguió, miró alrededor y bajó; dio una vuelta por todo
el lugar y yo la seguí, no fuera que los visitantes no alertados o los pavos
reales le hicieran daño. Dos pavos reales del lugar la miraron inquisitivamente
mientras la mangosta iba indiferentemente de un sitio a otro; finalmente,
desapareció entre las rocas por el sureste del Asramam.
83. El mismo caballero preguntó al Maestro sobre la relación material entre la
memoria y la voluntad, y su relación con la mente.
M.: Son funciones de la mente. La mente es el resultado del ego, y el ego lo es
del Sí mismo.
6 de noviembre de 1935
84. El Maestro dio la verdadera significación de la fe cristiana de la siguiente
manera:
Cristo es el ego.
La Cruz es el cuerpo.
Cuando el ego es crucificado, y perece, lo que sobrevive es el Ser Absoluto
(Dios),
(cf. «Yo y mi Padre somos uno») y esa sobrevivencia gloriosa se llama
Resurrección.
85. El mayor A. W. Chadwick, fervoroso devoto inglés, preguntó: —¿Por qué Jesús
gritó: «¡Dios mío, Dios mío!» al ser crucificado?
M.: Podría haber sido una intercesión en favor de los dos ladrones crucificados
con Él. Además, un jnani ha alcanzado la liberación mientras vive, aquí y ahora.
Es indiferente el cómo, el dónde y el cuándo deja su cuerpo. Algunos jnanis
pueden parecer sufrir, otros pueden estar en samadhi, mientras que otros pueden
desaparecer de la vista antes de la muerte. Pero eso no constituye ninguna
diferencia para jnana. Ese sufrimiento es aparente sólo para el espectador, no
para el jnani, pues él ya ha trascendido la falsa identidad del Sí mismo con el
cuerpo.
86. El mismo caballero preguntó: —¿Cuál es la significación de Cristo en la
iluminación de San Pablo?
M.: La iluminación es absoluta, no está asociada con las formas. Después de que
San Pablo devino consciente del Sí mismo, identificó la iluminación con la
consciencia de Cristo.
D.: ¿Pero entonces Pablo no era un amante de Cristo?
M.: El amor o el odio son indiferentes. El pensamiento de Cristo estaba ahí. Es
similar al caso de Ravana. La consciencia de Cristo y la Realización del Sí
mismo son lo mismo.
87. M.: Karpura arati simboliza la quema de la mente por la luz de la
iluminación; vibhuti (cenizas sagradas) es Siva (Ser Absoluto), y kunkuma (el
polvo bermellón) es Sakti (la consciencia).
Vibhuti es de dos tipos: Para vibhuti y apara vibhuti. Las cenizas sagradas son
de este último tipo. El para es lo que queda después de que todas las escorias
han sido quemadas por el Fuego de la Realización. Es Ser Absoluto.
88. Asimismo, fue explicada la Trinidad:
Dios Padre representa a Isvara;
Dios Espíritu Santo representa al Atman;
Dios Hijo representa al Gurú.
Isvaro gururatmeti murti bheda vibhagine vyomavad vyapta dehaya dalshinamurtaye
namah.
Esto significa que Dios se aparece a su devoto en la forma de un Gurú (hijo de
Dios) y le señala la inmanencia del Espíritu Santo. Esto equivale a decir que
Dios es espíritu, que este espíritu es inmanente por todas partes, y que el Sí
mismo debe ser realizado, que es lo mismo que realizar a Dios.
89. Un visitante bengalí preguntó: —¿Cómo es controlada la mente?
M.: ¿A qué llama usted «la mente»?
D.: Cuando me siento a pensar en Dios, los pensamientos divagan rumbo a otros
objetos. ¡Quiero controlar a esos pensamientos!
M.: En la Bhagavad Gita se dice que la naturaleza de la mente es divagar. Uno
debe llevar sus pensamientos a elevarse a Dios. La mente es controlada y
estabilizada por una larga práctica.
La divagación de la mente es una debilidad que surge de la disipación de su
energía en forma de pensamientos. Cuando uno hace que la mente se adhiera a un
único pensamiento, la energía es conservada y la mente deviene más fuerte.
D.: ¿Cuál es el significado de la fuerza de la mente?
M.: Su capacidad para concentrarse en un único pensamiento sin ser distraída.
D.: ¿Cómo se logra eso?
M.: Por la práctica. Un devoto se concentra en Dios; un buscador, seguidor del
jna-na-marga, busca al Sí mismo. La práctica es igualmente difícil para ambos.
D.: Aunque a la mente se la lleve a elevarse a la búsqueda del Sí mismo, después
de una larga lucha la mente comienza a eludir al hombre y éste no se da cuenta
del daño hasta algún tiempo después.
M.: Suele ser así. En las primeras etapas, la mente busca con largos intervalos
en los que no busca; con la práctica continuada, busca con intervalos más
cortos, hasta que, finalmente, no divaga en absoluto. Es entonces cuando se
manifiesta la sakti durmiente. La mente sátvica está libre de pensamientos,
mientras que la mente rajásica está llena de ellos. La mente sátvica se resuelve
en la corriente de Vida.
D.: ¿Puede uno mantener a la mente apartada de entrar en la fase de los
pensamientos antes de que uno experimente la corriente?
M.: Sí, la corriente es preexistente.
7 de noviembre de 1935
90. Un visitante dijo: —Algunos dicen que uno debe practicar solo la meditación
sobre los objetos groseros: puede ser desastroso si uno busca constantemente
matar a la mente.
M.: ¿Para quién es desastroso? ¿Puede haber algún desastre aparte del Sí mismo?
El «yo—yo» sin fisuras es el océano infinito; el ego, el pensamiento «yo», está
solo como una burbuja en él, y se llama jiva, es decir, el alma individual. La
burbuja también es agua; cuando estalla se mezcla en el océano. Cuando permanece
como burbuja es también una parte del océano. Ignorando esta sencilla verdad,
innumerables métodos bajo diferentes denominaciones, tales como yoga, bhakti,
karma, etc., cada uno con muchas modificaciones, están siendo enseñados con gran
pericia y con detalles intrincados, sólo para atraer a los buscadores y
confundir sus mentes. Así también son las religiones, las sectas y los dogmas.
¿Para qué son todas ellas? Sólo para conocer al Sí mismo. Son ayudas y prácticas
que se requieren para conocer al Sí mismo.
De los objetos percibidos por los sentidos se habla como conocimiento inmediato
(pratyaksha). ¿Puede ser algo tan directo como el Sí mismo —experimentado
siempre sin la ayuda de los sentidos? Las percepciones de los sentidos sólo
pueden ser conocimiento indirecto, y no conocimiento directo. Sólo la propia
consciencia de uno es conocimiento directo, como es la experiencia común de uno
y de todos. No se necesita ayuda para conocer el propio Sí mismo de uno, es
decir, para ser consciente.
El Todo (plenum) Infinito y Sin fisuras deviene consciente de sí mismo como
«yo». Éste es su nombre original. Todos los demás nombres, por ejemplo, OM, son
nombres posteriores. La liberación es sólo permanecer consciente del Sí mismo.
El mahavakya «yo soy el Brahman» es su autoridad. Aunque el «yo» se experimenta
siempre, sin embargo la atención de uno debe ser llevada a él. Sólo entonces
amanece el conocimiento. De ahí la necesidad de instrucción de las Upanishads y
de los sabios.
9 de noviembre de 1935
91. Todos son conscientes de su propio Sí mismo solo. ¡Maravilla de maravillas!
Ellos toman lo que no es como lo que es, o ven los fenómenos aparte del Sí
mismo. Sólo mientras hay el conocedor, hay conocimiento de todos los tipos
(directo, inferencial, intelectual, etc.); si el conocedor se desvanece, todos
ellos se desvanecen junto con él; la validez de estos últimos es del mismo grado
que la del conocedor.
92. Un hombre rogó al Maestro que le perdonara sus pecados. El Maharshi dijo que
sería suficiente con que se encargara de procurar que su mente no le molestase.
13 de noviembre de 1935
93. El mayor A. W. Chadwick planteó esta cuestión: —El señor Edward Carpenter,
un cierto místico, ha escrito en un libro que él tuvo la Realización del Sí
mismo en algunas ocasiones y que sus efectos duraron a veces después, para
perderse luego gradualmente. La Gita de Sri Ramana dice: «Una vez que se rompe
granthi (nudo = esclavitud), se rompe para siempre». En el caso de este místico,
la esclavitud parece haber persistido incluso después de la Realización del Sí
mismo. ¿Cómo puede ser así?
El Maestro citó al Kaivalya como sigue:
—El discípulo, después de realizar el estado omnibrillante, unitario y sin
fisuras de la Existencia-Consciencia-Felicidad, se abandonó al Maestro y suplicó
humildemente que le hiciera saber cómo podría pagarle la Gracia. El Maestro
dijo:
—Mi recompensa consiste en tu Felicidad permanente y sin fisuras. No huyas de
ella.
D.: Habiendo experimentado una vez la Suprema Felicidad, ¿cómo puede uno
extraviarse de ella?
M.: ¡Oh, sí! Eso sucede. La predisposición que se adhiere a él desde un tiempo
inmemorial lo apartará, y es así como le vence la ignorancia.
D.: ¿Cuáles son los obstáculos para permanecer firme en la Felicidad sin
fisuras? ¿Cómo pueden ser vencidos?
M.: Los obstáculos son:
(1) La ignorancia, que es olvido del propio ser puro de uno.
(2) La duda, que consiste en preguntarse si la experiencia fue de lo Real o de
lo irreal. (3) El error, que consiste en la idea de «yo soy el cuerpo», y en
pensar que el mundo es real. Estos obstáculos son vencidos por la escucha de la
verdad, por la reflexión en ella y por la concentración.
El Maestro continuó:
Se dice que la experiencia es temporaria o permanente. La primera experiencia es
temporaria, y por la concentración puede devenir permanente. En la experiencia
temporaria, la esclavitud no es completamente destruida; permanece sutil y a su
debido tiempo se reafirma. Pero en la experiencia permanente, son destruidas la
raíz y la rama, para no aparecer nunca otra vez. La expresión yogabhrashta
(aquellos que han caído del yoga), del Srimad Bhagavad Gita, se refiere al
primer tipo de hombres.
D.: ¿Está entonces la escucha de la Verdad destinada sólo a unos pocos
limitados?
M.: La escucha de la Verdad es de dos tipos. El tipo ordinario es escucharla
enunciada y explicada por un maestro. Sin embargo, el tipo verdadero es hacerse
uno mismo la pregunta y encontrar en uno mismo la respuesta como el «yo—yo» sin
fisuras.
Reflexionar sobre esta experiencia es la segunda etapa. Permanecer estable en
ella es la tercera etapa.
D.: ¿Puede llamarse samadhi a la experiencia temporaria?
M.: No. El samadhi forma parte de la tercera etapa.
D.: Parece entonces como si escuchar la Verdad estuviera limitado a muy pocos.
M.: Los buscadores se dividen en dos clases: kritopasaka y akritopasaka. Al
haber
vencido ya los primeros su predisposición por una firme devoción, su mente, así
purificada, ha tenido algún tipo de experiencia, pero no la comprenden; tan
pronto como son instruidos por un maestro competente, resulta la experiencia
permanente.
La otra clase de buscadores necesita un gran esfuerzo para obtener este fin. ¿Y
cómo ayudará a ese buscador la escucha de la Verdad, la reflexión y la
concentración?
Ellas comprenden upasana (la máxima aproximación a la Verdad) y acabará en su
Realización del Sí mismo.
La cuarta etapa es la etapa final de la liberación. Incluso ahí se hace una
distinción según el grado, como:
(1) el conocedor del Brahman (Brahmavid);
(2) Brahmavid-vara;
(3) Brahmavid-varya;
Brahmavid-varishta.
Pero, de hecho, todos ellos están liberados en vida.
94. Mayor A. W. Chadwick: —¿De qué naturaleza es la realización de los
occidentales que cuentan que han tenido vislumbres de consciencia cósmica?
M.: Vino como un vislumbre, y desapareció como tal. Aquello que tiene un
comienzo, debe tener también un final. La realización sólo será permanente
cuando se realice la consciencia siempre presente. En verdad, la consciencia
está siempre con nosotros. Todo el mundo sabe «¡yo soy!» Nadie puede negar su
propio ser. En el sueño profundo, el hombre no es consciente; mientras está
despierto parece ser consciente. Pero es la misma persona. No hay ningún cambio
en el que dormía profundamente y en el que ahora está despierto. En el sueño
profundo él no era consciente de su cuerpo; no había ninguna consciencia del
cuerpo. En el estado de vigilia él es consciente de su cuerpo; hay consciencia
del cuerpo. Por consiguiente, la diferencia está en la emergencia de la
consciencia del cuerpo, y no en algún cambio en la Consciencia Real. El cuerpo y
la consciencia del cuerpo surgen juntos y se sumergen juntos. Todo esto equivale
a decir que no hay ninguna limitación en el sueño profundo, mientras que hay
limitaciones en el estado de vigilia. Estas limitaciones son la esclavitud; la
sensación «el cuerpo es yo» es el error. Esta sensación falsa de «yo» debe
desaparecer. El «yo» real está siempre aquí. Es aquí y ahora. No aparece ni
desaparece nunca. Lo que es, debe persistir siempre. Lo que aparece, debe
desaparecer. Compare el sueño profundo y la vigilia. El cuerpo aparece en un
estado, pero no en el otro. Por consiguiente, el cuerpo desaparecerá. La
consciencia era preexistente y sobrevivirá al cuerpo. De hecho, no hay nadie que
no diga: «yo soy». El conocimiento falso de «yo soy el cuerpo» es la causa de
todo el mal. Este conocimiento falso debe desaparecer. Eso es la Realización. La
Realización no es la adquisición de algo nuevo ni es tampoco una nueva facultad.
Es sólo la eliminación de todo camuflaje.
Mayor Chadwick: —Yo trato de quitarme el cuerpo.
M.: Un hombre se quita sus vestidos y se queda desnudo y libre. El Sí mismo es
ilimitado y no está confinado al cuerpo. ¿Cómo se puede quitar el cuerpo? ¿Dónde
lo dejará? Dondequiera que el cuerpo está, está su sosiego.
Mayor Chadwick: (Risa.)
M.: ¡La verdad última es muy simple! No es nada más que ser en el estado
primordial. Esto es todo lo que se necesita decir.
¡Sin embargo, es sorprendente que para enseñar esta simple Verdad, deban venir a
la existencia tantas religiones, tantos credos, tantos métodos y discusiones
entre ellos y demás! ¡Qué lástima! ¡Qué lástima!
Mayor Chadwick: —Pero las gentes no estarán contentos con la simplicidad;
quieren la complejidad.
M.: Así es. Debido a que quieren algo elaborado, atractivo, y engorroso han
venido a la existencia tantas religiones, y cada una de ellas es muy complicada,
y cada credo de cada religión tiene sus propios adherentes y antagonistas.
Por ejemplo, un cristiano corriente no estará satisfecho a menos que se le diga
que Dios está en alguna parte de los Cielos remotísimos, y que sin ayuda no
podemos alcanzarlo. Sólo Cristo Le conoció, y sólo Cristo puede guiarnos. ¡Adora
a Cristo y sálvate! Si a un cristiano corriente se le dice esta simple verdad
—«El Reino de los Cielos está dentro de ti»— no queda satisfecho y leerá
significados complejos e inescrutables. En esta afirmación sólo las mentes
maduras pueden aprehender la Verdad simple en toda su desnudez.
El mayor Chadwick expresó después que sentía un cierto temor involuntario
mientras meditaba. Siente al espíritu separado del cuerpo grosero y esa
sensación le crea un temor.
M.: ¿Para quién es el temor? Todo se debe al hábito de identificar al cuerpo con
el Sí mismo. La experiencia repetida de la separación le familiarizará a uno con
ella y el temor cesará.
19 de noviembre de 1935
95. El señor Ramachandar, un caballero de Ambala, preguntó dónde está el Corazón
y qué es la Realización.
M.: El Corazón no es físico; es espiritual. Hridayam = hrit + ayam = Éste es el
centro. Es de ahí de donde surgen los pensamientos, es ahí donde subsisten y es
ahí donde se disuelven. Los pensamientos son el contenido de la mente, y ellos
forman el universo.
El Corazón es el centro de todo. En las Upanishads se dice Yatova imani bhutani
jayante (eso de lo que estos seres vienen a la existencia), etc., se dice que es
el Brahman. Eso es el Corazón. El Brahman es el Corazón.
D.: ¿Cómo realizar el Corazón?
M.: No hay nadie que ni siquiera por un instante deje de experimentar el Sí
mismo, puesto que nadie admite que esté nunca aparte de Sí mismo. Él es el Sí
mismo. El Sí mismo es el Corazón.
D.: Eso no está claro.
M.: En el sueño profundo, usted existe; despierto, usted permanece. El mismo Sí
mismo está en ambos estados. La diferencia está solo en la consciencia y la no
consciencia del mundo. El mundo surge con la mente y desaparece con la mente.
Eso que surge y desaparece no es el Sí mismo. El Sí mismo es diferente, hace
surgir la mente, la sostiene y la disuelve. Así pues, el Sí mismo es el
principio subyacente.
Cuando se le pregunta quién es usted, usted pone su mano en el lado derecho del
pecho y dice: «yo soy». Involuntariamente, usted señala ahí al Sí mismo. El Sí
mismo se conoce así. Pero el individuo es miserable porque confunde la mente y
el cuerpo con el Sí mismo. Esta confusión se debe al conocimiento falso. Sólo se
necesita la eliminación del conocimiento falso. Esa eliminación resulta en la
Realización.
D.: ¿Cómo controlar la mente?
M.: ¿Qué es la mente? ¿De quién es la mente?
D.: La mente divaga siempre. Yo no puedo controlarla.
M.: Divagar es la naturaleza de la mente. Usted no es la mente. La mente emerge
y se sumerge. Es impermanente y transitoria, mientras que usted es eterno. No
hay nada sino el Sí mismo. La cosa es inherir en el Sí mismo. No haga caso de la
mente. Si se busca su fuente, se desvanecerá dejando inafectado al Sí mismo.
D.: Así pues, ¿uno no necesita buscar el control de la mente?
M.: No hay ninguna mente a la que controlar, si usted realiza el Sí mismo. Al
desvanecerse la mente, brilla el Sí mismo. En el hombre realizado, la mente
puede ser activa o inactiva; para él solo permanece el Sí mismo. Para la mente,
el cuerpo y el mundo no están separados del Sí mismo. Emergen y se sumergen en
el Sí mismo. No permanecen aparte del Sí mismo. ¿Pueden ser diferentes del Sí
mismo? Solo sea consciente del Sí mismo. ¿Por qué inquietarse por estas sombras?
¿Cómo afectan al Sí mismo?
96. Más adelante, el Bhagaván explicó: —El Sí mismo es el Corazón. El Corazón es
autoluminoso. La luz surge del Corazón y llega al cerebro, que es la sede de la
mente. El mundo es visto con la mente, es decir, por la luz reflejada del Sí
mismo. Es percibido con la ayuda de la mente. Cuando la mente es iluminada, es
consciente del mundo.
Cuando no es iluminada, no es consciente del mundo. Si a la mente se la vuelve
hacia la fuente de la luz, cesa el conocimiento objetivo, y sólo brilla el Sí
mismo como el Corazón.
La luna brilla por la luz reflejada del sol. Cuando el sol se ha puesto, la luna
es útil para revelar los objetos. Cuando el sol ha salido, nadie necesita a la
luna, aunque el pálido disco de la luna sea visible en el cielo.
Así es con la mente y el Corazón. La mente es útil debido a su luz reflejada. Es
usada para ver los objetos. Cuando se vuelve hacia adentro, la fuente de la
iluminación brilla por sí misma, y la mente se queda obscurecida e inútil como
la luna por el día.
97. Un sannyasi preguntó: —Se dice que el Sí mismo es más allá de la mente, y,
sin embargo, la realización es con la mente. Mano na manute, Manasa na matam, y
Manasaivedamaptavyam (La mente no puede pensarlo. Ello no puede ser pensado por
la mente, y sólo la mente puede realizarlo.) ¿Cómo han de reconciliarse estas
contradicciones?
M.: El Atman se realiza con mruta manas (la mente muerta), es decir, con la
mente vacía de pensamientos y vuelta hacia adentro. Entonces la mente ve su
propia fuente y deviene Eso. No es como el sujeto que percibe un objeto.
Cuando la habitación está a oscuras es necesaria una lámpara que ilumine y ojos
que conozcan los objetos. Pero cuando ha salido el sol, no hay ninguna necesidad
de una lámpara, y los objetos se ven; y para ver al sol no es necesaria ninguna
lámpara, es suficiente que usted vuelva sus ojos hacia el sol autoluminoso.
Similarmente con la mente. Para ver los objetos es necesaria la luz reflejada de
la mente. Para ver el Corazón es suficiente que la mente se vuelva hacia él.
Entonces la mente se pierde y el Corazón brilla.
98. Más tarde, Sri Bhagaván citó unos versos del Kaivalya y dio esta
explicación:
A
Lo Supremo: [Conocimiento Absoluto; presenciador; el núcleo Autobrillante;el
Corazón; el Sí mismo]
El individuo: [el jiva, el conocedor que consiste en vritti (el modo de la
sustancia mental) y la luz reflejada, en la forma latente.]
El intelecto interno y la mente que sale [buddhi y manas que consisten en vritti
y la luz reflejada, como un brote; esto es el antahkarana (el órgano interno)].
Modos que toman formas el conocimiento común como objetos Juntos forman el mundo
como lo percibimos
B
El Sí mismo (Conocimiento Puro)
El jiva (pramatr = el conocedor)
El intelecto y la mente (pramana = percepción) : a modos vistos como objetos.
b El conocimiento (phala chaitanya)
Los modos de la mente toman forma como objetos externos, y la luz reflejada en
los modos ilumina a los objetos. Ahora, dejando a un lado los modos de la mente,
buscad la luz que los ilumina. La mente deviene quieta y la luz permanece
autobrillante. La mente ondulante (es decir, la mente asociada con rajas =
actividad, y tamas = oscuridad) es conocida comúnmente como la mente. Vacía de
rajas y tamas, es pura y autobrillante. Esto es la Realización del Sí mismo. Por
consiguiente, se dice que la mente es el medio para ello.
C
Consciencia Pura (se dice que es el Presenciador Eterno o Siempre presente)
(atahkarana) Órgano interno + la luz reflejada (jiva; pramatr)
Se dice que los modos junto con la luz son prameya = lo conocido; de éstos, los
objetos son groseros y la luz se llama phala chaitanya
D
En el jiva, el órgano interno (antahkarana) consiste en:
Satva
Rajas
Tamas
Conocimiento Luz
modos de la mente intelecto, mente
Objetos groseros, el mundo
Similarmente para el cosmos:— La Mente Cósmica (el Ser Eterno)
Satva
Rajas
Tamas
Isvara, el Señor del universo.
el individuo (jiva).
el Universo
E
Brahman =
Sat
Chit
Ananda
El Ser llamado el adhara =
Conocimiento
Felicidad
el substratum
llamados visesha =
diferenciación por Maya
Natural;
Artificial;
el universo
la multiplicidad de
o el mundo
los objetos
Maya no puede oscurecer a Sat, pero sí oscurece a Chit y a Ananda, haciéndolos
aparecer como particularidades.
F
Una soga corresponde al
en la penumbra
aparece como una serpiente
↓
↓
↓
Ser,
Maya,
Lo particular artificial como
el substratum
la ilusión
se muestra en E
Sat = Ser = el substratum (adhara). De éste procede la particularidad, a saber,
el jiva, que, velado por la ignorancia, se identifica con el cuerpo grosero.
Aquí ignorancia significa no investigar el Sí mismo. El jiva es, de hecho, sólo
conocimiento; pero, debido a la ignorancia, resulta la falsa identidad con el
cuerpo grosero.
H
Además, el Maestro ejemplificó esto con la bola de hierro al rojo vivo
(tapta-ayah-pindavat).
Una bola de hierro + fuego forman juntos la bola de hierro al rojo vivo. El
Mundo + Chit = (Conocimiento Puro) forman juntos el jiva = el individuo.
99. Un caballero de Ambala preguntó: —¿Cuál es la explicación racional de que el
sari de Draupadi era sin fin?
M.: Los asuntos espirituales no pueden ajustarse al racionalismo. La
espiritualidad es trascendental. El milagro fue después que Draupadi se entregó.
El secreto radica en la entrega.
D.: ¿Cómo llegar al Corazón?
M.: ¿Dónde está usted ahora que quiere llegar al Corazón? ¿Está usted aparte del
Sí mismo?
D.: Yo estoy en mi cuerpo.
M.: ¿En un sitio en particular, o por todo él?
D.: En todo él. Yo me extiendo por todo el cuerpo.
M.: ¿Desde dónde se extiende usted?
D.: No lo sé.
M.: Sí. Usted está siempre en el Corazón. Usted no está nunca lejos de él de
manera que tenga que llegar a él. Considere cómo está usted en el sueño profundo
y en el estado de vigilia. Estos estados tampoco son suyos. Son del ego. La
consciencia permanece la misma e indiferenciada siempre.
D.: Comprendo, pero no puedo sentirlo.
M.: ¿De quién es la ignorancia? Encuéntrelo.
D.: ¡Todo esto es muy difícil!
M.: La idea de dificultad es ella misma falsa. No le ayudará a obtener lo que
usted
quiere. Nuevamente pregunto: «¿Quién lo encuentra difícil?»
D.: Veo que vuelvo a «yo».
M.: Porque usted es siempre eso y nunca está lejos de eso. No hay nada tan
simple como ser el Sí mismo. No requiere ningún esfuerzo, ninguna ayuda. Uno
tiene que despojarse de la falsa identidad, y ser en su estado eterno, natural e
inherente.
100. El caballero antedicho volvió al día siguiente con un pedido. Dijo: —Se
dice que uno debe recibir instrucción de un Gurú. La mera lectura de libros no
es útil. Yo he leído muchos libros; pero de esa enseñanza no se obtiene ninguna
ayuda práctica. Por favor, dígame lo que debo hacer, cómo debo hacerlo, en qué
ocasiones, en qué lugares, y demás.
El Maestro permaneció silente. Su silencio parecía decir:
«Aquí y ahora, esté en paz y tranquilo. Eso es todo». Pero el interlocutor no
pudo interpretarlo de ese modo; él quería algo concreto.
101. Al día siguiente, Sri Bhagaván dijo: —Estas gentes quieren algún japa,
dhyana
o yoga, o algo similar. ¿Qué más puede decírseles, sin decirles lo que han
estado haciendo hasta ahora? Además, ¿por qué japa, phalasruti, etc.? ¿Quién es
el que hace el japa? ¿Quién obtiene los frutos de ello? ¿No pueden contemplar al
Sí mismo? O bien, incluso si otros les instruyen a hacer japa o dhyana, lo hacen
durante algún tiempo, pero están buscando siempre algunos resultados, por
ejemplo, visiones, sueños o poderes taumatúrgicos. Si no los encuentran, dicen
que no están progresando o que el tapas no es efectivo. Las visiones y demás no
son signos de progreso. El mero cumplimiento del tapas es también su progreso.
Lo que se requiere es firmeza. Además, deben confiarse a su mantra o a su Dios,
y esperar su Gracia. Pero no lo hacen. El japa, incluso pronunciado una sola
vez, tiene su propio efecto bueno, ya sea que el individuo sea consciente de
ello o no.
28 de noviembre de 1935
102. El señor Kishorilal, un funcionario de la Junta Directiva de los
Ferrocarriles, del Gobierno de la India, trae saludos de Delhi. Se comporta con
sencillez, amabilidad y dignidad. Padece úlcera gástrica y ha hecho arreglos
para hospedarse en la ciudad.
Hace cinco años que emprendió el estudio de literatura devocional. Es un bhakta
de Sri Krishna. Puede sentir a Krishna en todo lo que ve. Krishna se le ha
aparecido a menudo y le ha hecho feliz. Su trabajo proseguía sin ningún esfuerzo
por su parte. Todo parecía ser hecho para él por Krishna mismo.
Más tarde entró en contacto con un Mahatma que le aconsejó que estudiara el
Ve-danta y que adoptara la nirakara upasana, es decir, la devoción al Ser sin
forma. Desde entonces ha leído unos setecientos libros de filosofía y Vedanta,
incluidos las Upanishads, el Ashtavakra, el Avadhuta y la Srimad Bhagavad Gita.
También ha estudiado las obras de Sri Bhagaván en inglés y está muy impresionado
por ellas.
Una vez, estando al borde mismo de la muerte, no le obsesionaba ningún otro
pensamiento que el no haber visitado todavía a Sri Bhagaván en su vida. Así
pues, ha venido aquí para una visita corta. Sólo implora el contacto de Sri
Bhagaván y Su Gracia.
El Maestro le dijo: —Atmaivaham gudakesa, es decir, yo soy el Atman; el Atman es
el Gurú; y Atman es también la Gracia. Nadie permanece sin el Atman. Él está
siempre en contacto. No es necesario ningún contacto externo.
D.: Comprendo. No me refiero al contacto externo.
M.: Nada es más íntimo que el Atman.
D.: Sri Krishna se me apareció nuevamente hace tres meses y me dijo: «¿Porqué me
pides nirakara upasana? Es sólo sarva bhutesu cha atmanan sarva bhutani cha
atmani. (El Sí mismo en todos y todos en el Sí mismo.)
M.: Eso contiene toda la verdad. Incluso esto es oupacharika (indirecto). De
hecho, no hay nada sino el Atman. El mundo es sólo una proyección de la mente.
La mente se origina desde el Atman. Así pues, sólo el Atman es el Único Ser.
D.: Pero es difícil de aprehender.
M.: No hay nada que aprehender. Es el estado nitya suddha buddha mukta (el
estado eterno, puro, consciente y liberado). Es natural y eterno. No hay nada
nuevo que obtener. Por otra parte, un hombre debe perder su ignorancia. Eso es
todo.
Esta ignorancia debe ser rastreada hasta su origen. ¿Para quién es esta
ignorancia? ¿De qué es uno ignorante? Hay el sujeto y el objeto. Esta dualidad
es característica de la mente. La mente procede del Atman.
D.: Sí. La ignorancia misma no puede existir. (Finalmente, se abandonó diciendo:
— Así como un médico sabe lo que anda mal en el paciente, y le trata
acordemente, que así haga conmigo Sri Bhagaván. También dijo que había perdido
toda inclinación a estudiar libros y a aprender de ellos.)
103. Yena asrutam srutam bhavati (Chandogya Upanishad). (Por cuyo conocimiento,
todo lo no conocido deviene conocido).
Madhavasswami, asistente de Bhagaván, preguntó: —¿Hay nueve métodos de enseñanza
del Mahavakya «Tatvvamasi» en la Chandogya Upanishad?
M.: No. No es así. El método es sólo uno. Uddalaka comenzó enseñando Sat eva
Somya (Sólo hay el Ser…), ilustrándolo con el ayuno de Svetaketu.
(1) Sat, el Ser en el individuo, se hace evidente por el ayuno.
(2) Este Ser (sat) es similar en todos, como la miel recogida de diferentes
flores.
(3) No hay diferencia en el sat de los individuos como lo ilustra el estado de
sueño profundo. Surge esta pregunta: si esto es así, ¿por qué cada uno no lo
conoce mientras está en el sueño profundo?
(4) Debido a que la individualidad se ha perdido. Sólo queda sat. Ilustración:
los ríos se pierden en el océano. Si se pierden, ¿hay sat?
(5) Ciertamente —como cuando se poda un árbol y crece de nuevo. Eso es un signo
seguro de su vida. Pero, ¿está ahí incluso en esa condición durmiente?
(6) Sí, tome el ejemplo de la sal y el agua. La presencia de la sal en el agua
es sutil. Aunque invisible para el ojo, es reconocida por otros sentidos. ¿Cómo
ha de conocerlo uno? ¿Cuál es el otro medio?
(7) Por la indagación, como el hombre abandonado en el bosque de Gandhara que
regresó a su casa.
(8) En la evolución y la involución, en la manifestación y la disolución, sólo
existe sat. Tejah parasyam, devatayam (la luz se sumerge en lo Supremo).
(9) Un hombre insincero es quemado por el contacto de la prueba del fuego. Su
insinceridad es sacada a la luz por el fuego. La sinceridad es autoevidente. Un
hombre veraz o un hombre que ha realizado el Sí mismo permanece feliz, sin ser
afectado por las falsas apariencias (a saber, el mundo, el nacimiento y la
muerte, etc.), mientras que el hombre falso o ignorante es miserable.
29 de noviembre de 1935
104. A las 8.45 de la mañana llegó el Swami Yogananda con otros cuatro. Es
grueso, pero amable y bien ataviado. Tiene una cabellera oscura y suelta, que le
cae sobre los hombros. El grupo había almorzado en el Asramam.
Su secretario, el señor C. R. Wright preguntó: —¿Cómo realizaré a Dios?
M.: Dios es una entidad desconocida. Además, Él es externo. Mientras que el Sí
mismo está siempre con usted y es usted. ¿Por qué deja usted lo que es íntimo y
va en busca de lo que es externo?
D.: ¿Qué es este Sí mismo?
M.: El Sí mismo es conocido por todos, pero no claramente. Usted existe siempre.
El Ser es el Sí mismo. «Yo soy» es el nombre de Dios. De todas las definiciones
de Dios, ninguna es ciertamente tan exacta como la expresión bíblica: «YO SOY EL
QUE SOY», Exodo, capítulo 3. Hay otras expresiones, como Brahmaivaham, Aham
Brahmasmi y Soham. Pero ninguna es tan directa como el nombre JEHOVAH = YO SOY.
El Ser Absoluto es lo que es —Es el Sí mismo. Es Dios. Al conocer al Sí mismo se
conoce a Dios. De hecho, Dios no es otro que el Sí mismo.
D.: ¿Por qué hay bien y mal?
M.: Esos son términos relativos. Debe haber un sujeto para conocer el bien y el
mal. Ese sujeto es el ego. Rastree la fuente del ego. Ella acaba en el Sí mismo.
La fuente del ego es Dios. Esta definición de Dios es probablemente más concreta
y mejor comprendida por usted.
D.: Así es. ¿Cómo obtener la Felicidad?
M.: La Felicidad no es algo que haya de ser obtenido. Por otra parte, usted es
siempre Felicidad. Este deseo nace de la sensación de incompletud. ¿Para quién
es esta sensación de incompletud? Indague. En el sueño profundo usted era feliz.
Ahora no lo es. ¿Qué se ha interpuesto entre esa Felicidad y esta no felicidad?
Es el ego. Busque su fuente y encuentre que usted es la Felicidad.
No hay nada nuevo que obtener. Por otra parte, usted tiene que deshacerse de su
ignorancia, la cual le hace pensar que usted es otro que Felicidad solo. ¿Para
quién es esa ignorancia? Es para el ego. Rastree la fuente del ego. Entonces el
ego se pierde y queda la Felicidad. La Felicidad es eterna. Usted es Eso, aquí y
ahora… Ésa es la llave maestra para disolver todas las dudas. Las dudas surgen
en la mente. La mente nace del ego. El ego surge del Sí mismo. Busque la fuente
del ego y el Sí mismo se revela. Sólo queda Eso. El universo es sólo el Sí mismo
expandido. No es diferente del Sí mismo.
D.: ¿Cuál es la mejor manera de vivir?
M.: Difiere según si uno es un jnani o un ajnani. Un jnani no encuentra nada
diferente o separado del Sí mismo. Todos son en el Sí mismo. Es falso imaginar
que hay el mundo, que hay un cuerpo en el mundo, y que usted mora en el cuerpo.
Si se conoce la Verdad, se encontrará que el universo y lo que está más allá de
él son sólo en el Sí mismo. La actitud difiere según la visión de la persona. La
visión es del ojo. El ojo debe estar localizado en alguna parte. Si usted está
viendo con los ojos groseros, entonces encuentra a los otros groseros. Si usted
está viendo con los ojos sutiles (es decir, con la mente), los otros aparecen
sutiles. Si el ojo deviene el Sí mismo, como el Sí mismo es infinito, el ojo es
infinito. No hay nada más que ver diferente del Sí mismo.
El señor Wright agradeció al Maharshi. Se le dijo que la mejor manera de
agradecer es permanecer siempre como el Sí mismo.
105. Más tarde, el Yogi preguntó: —¿Cómo ha de efectuarse la elevación
espiritual de las personas? ¿Cuáles son las instrucciones que hay que darles?
M.: Las personas difieren según los temperamentos de los individuos y según la
madurez espiritual de sus mentes. No puede haber ninguna instrucción en masa.
D.: ¿Por qué permite Dios el sufrimiento en el mundo? ¿No debe con su
omnipotencia acabar con él de un solo golpe y ordenar la realización universal
de Dios?
M.: El sufrimiento es el camino para la Realización de Dios.
D.: ¿No debe Él ordenarlo de otro modo?
M.: Ése es el camino.
D.: ¿Son antídotos del sufrimiento el Yoga, la religión, etc.?
M.: Le ayudan a vencer el sufrimiento.
D.: ¿Por qué debe haber sufrimiento?
M.: ¿Quién sufre? ¿Qué es el sufrimiento?
¡No hubo ninguna respuesta! Finalmente, el Yogi se levantó, pidió las
bendiciones de Sri Bhagaván para su propia labor y expresó gran pesar por su
apresurado regreso. Parecía muy sincero y devoto, e incluso emocionado.
106. Continuación del diálogo 103: Uddalaka explicó que todo procede de sat
(como es ilustrado por el sueño profundo).
El cuerpo toma alimento. El alimento requiere agua. El agua requiere calor para
digerir el alimento. (Tejo mularnanvichcha). Es sat parasyam devatayam
(sumergido en el Ser). Si nosotros somos sat sampannah (sumergidos en el Ser),
¿cómo es que no nos damos cuenta?
M.: Así como la miel recogida de diferentes flores forma la masa de un panal, y
cada gota no indica de dónde ha sido recogida, así también, en sat sampannah
(sumergido en el Ser), como en el sueño profundo, la muerte, etc., las gentes no
reconocen sus individualidades. Se deslizan en ese estado sin saberlo. Pero
cuando despiertan, recuperan sus características individuales originales.
D.: La miel, aunque se recoja de diferentes flores, deviene la masa y no posee
características individuales. Pero las partes individuales tampoco existen en
las gotas y no regresan a sus fuentes. Mientras que los individuos, después de
entrar en el sueño profundo, despiertan individuos como antes. ¿Cómo es eso?
M.: Así como los ríos vertidos en el océano pierden sus individualidades, pero
las aguas se evaporan y vuelven como lluvia sobre las montañas y a través de
ríos al océano, así también, los individuos, al entrar en el sueño profundo,
pierden sus individualidades, pero retornan como individuos según sus anteriores
vasanas inconscientes. Así pues, sat no se pierde ni siquiera en la muerte.
D.: ¿Cómo puede ser eso?
M.: Vea cómo un árbol, cuyas ramas han sido cortadas crece de nuevo. Crecerá
mientras no sea afectada la fuente de la vida. Similarmente, los samskaras
(anamnesis) se sumergen en el corazón al producirse la muerte; no perecen. A su
debido tiempo, brotarán del corazón. Así es como renacen los jivas.
D.: ¿Cómo brota el vasto universo de esos samskaras sutiles que permanecen
sumergidos en el corazón?
M.: Así como un gran baniano brota de una semilla minúscula, así también el
vasto universo con nombres y formas brota del corazón.
D.: Si el origen es sat, ¿por qué no se siente?
M.: La sal en grano es visible; en solución es invisible. No obstante, su
existencia es conocida por el gusto. Similarmente sat, aunque no es reconocido
por el intelecto, sin embargo puede ser realizado de una manera diferente, es
decir, trascendentemente.
D.: ¿Cómo?
M.: Así como un hombre con los ojos vendados y abandonado por los ladrones en
una jungla pregunta por el camino a su casa y vuelve a ella, así también el
ignorante (cegado por la ignorancia) pregunta a aquellos que no están cegados,
busca su propia fuente y retorna a ella.
Por eso dice el Gurupadesa: «Vang manasi sampadyate, manah prane, pranastejasi,
tejah parasyam devatayam iti».
D.: Si eso es así, un jnani o un ajnani mueren de la misma manera. ¿Por qué un
ajnani renace, mientras que un jnani no?
M.: Así como un hombre inocente, satyabhisandha, no es afectado por la prueba de
tocar el hierro al rojo vivo, pero un ladrón sí es afectado, así también el
sadbrahma satyabhisandha, es decir, un jnani, entra en sat conscientemente y se
sumerge, mientras que el otro entra inconsciente y es arrojado también
inconscientemente.
13 de diciembre de 1935
107. Dos caballeros de Ambala (en el Punjab) habían estado aquí unas cuantas
semanas. Justo antes de despedirse de Sri Bhagaván, uno de ellos preguntó cómo
debería eliminar el torpor espiritual de sus amigos o de otras personas en
general.
M.: ¿Ha eliminado usted su propio «torpor espiritual»? La fuerza que se ponga
para eliminar su propio «torpor» operará también en otros centros. Hay la fuerza
de la voluntad con la que usted puede actuar sobre otros. Pero está en un plano
inferior, y no es deseable. Primero, cuide de usted mismo.
D.: ¿Cómo eliminar mi propio «torpor»?
M.: ¿Para quién es el «torpor»? Indague. Vuelva adentro. Vuelva todas sus
indagaciones hacia la búsqueda del Sí mismo. La fuerza puesta dentro de usted
operará también en otros.
14 de diciembre de 1935
108. Una señora norteamericana preguntó al Bhagaván cuáles eran sus experiencias
de samadhi. Cuando se le sugirió que era ella quien debía relatar sus
experiencias y preguntar si eran correctas, replicó que las experiencias que
debían ser correctas y que debían ser conocidas eran las de Sri Bhagaván,
mientras que las de ella no tenían importancia. Así pues, quería saber si Sri
Bhagaván sentía su cuerpo caliente o frío en samadhi, si pasó los tres primeros
años y medio de su estancia en Tiruvannamalai haciendo plegarias y así
sucesivamente.
M.: El samadhi trasciende a la mente y el habla, y no puede ser descrito. Por
ejemplo, el estado de sueño profundo no puede ser descrito; el estado de samadhi
puede explicarse menos todavía.
D.: Pero yo sé que estoy inconsciente en el sueño profundo.
M.: La consciencia y la inconsciencia son sólo modos de la mente. El samadhi
trasciende a la mente.
D.: Sin embargo, usted puede decir a qué se parece.
M.: Usted sólo lo sabrá cuando esté en samadhi.
16 de diciembre de 1935
109. Un caballero telegu preguntó sobre el Brahma bhavana.
M.: No pensar en «yo soy el Brahman» o «Todo es el Brahman» es ello mismo
ji-vanmukti.
Entonces preguntó sobre la acción inspirada.
M.: ¡Que las actividades prosigan! Ellas no afectan al Sí mismo puro.
17 de diciembre de 1935
110. El señor Paul Brunton, mientras leía el Upadesa Manjari, se encontró con la
afirmación de que el ego, el mundo y Dios son irreales. Deseaba usar una palabra
diferente para Dios, o al menos un adjetivo cualitativo, como por ejemplo, la
Fuerza Creadora o el Dios personal.
Sri Bhagaván explicó que Dios significa SAMASHTI, es decir, todo lo que es más
el Ser— del mismo modo que «yo» significa el individuo más el Ser, y el mundo
significa la variedad más el Ser. El Ser es real en todos los casos. El todo, la
variedad y el individuo son irreales en cada caso. Así también, en la unión de
lo real y lo irreal, esa mezcla
o la identificación falsa es errónea. Esto equivale a decir:
sad-asad-vilakshana, es decir, trascender lo real y lo irreal —sat y asat. La
realidad es eso que trasciende todos los conceptos, incluido el de Dios. En la
medida en que se usa el nombre de Dios, no puede ser verdadero. La palabra
hebrea Jehovah = (yo soy) expresa a Dios correctamente. El Ser Absoluto es más
allá de la expresión.
La palabra no puede ser reemplazada ni necesita ser reemplazada. El caballero
inglés dijo casualmente que, en épocas prehistóricas, había espiritualidad pero
no un intelecto elevado, mientras que el intelecto se ha desarrollado ahora. Sri
Bhagaván señaló que el intelecto plantea la pregunta «¿el intelecto de quién».
La respuesta es, del Sí mismo. Así pues, el intelecto es un instrumento del Sí
mismo. El Sí mismo usa al intelecto para medir la variedad. El intelecto no es
el Sí mismo ni aparte del Sí mismo. Sólo el Sí mismo es eterno. El intelecto es
sólo un fenómeno. Las gentes hablan del desarrollo de la variedad como si fuera
el desarrollo del intelecto. El intelecto estaba desde siempre ahí. Dhata yatha
parvam akalpayat (El Creador creó tal como antes). Considere su propio estado,
día a día. No hay ningún intelecto en el sueño profundo. Pero ahora está aquí.
No hay ningún intelecto en un niño. Se desarrolla con la edad. ¿Cómo podría
haber manifestación del intelecto sin su semilla en el estado de sueño profundo
y en el niño? ¿Por qué recurrir a la historia para enseñar este hecho evidente?
El nivel de la verdad de la historia es sólo el nivel de la verdad del
individuo.
111. Un caballero telegu preguntó sobre el Karma Yoga. Sri Bhagaván dijo que el
hombre debe actuar como un actor en el escenario. En todas las acciones hay el
sat como el principio subyacente. «Recuérdelo y actúe». Preguntó sobre la pureza
de la mente —chitta suddhi. Sri Bhagaván dijo que chitta suddhi consiste en
dedicarse a un pensamiento solo, con exclusión de todos los demás. A eso se lo
llama de otro modo fijación de la mente. La práctica de la meditación purifica
la mente.
23 de diciembre de 1935
112. El Barón Von Veltheim-Ostran, un Barón germanoriental, preguntó:
—Debe haber armonía entre conocimiento del Sí mismo y conocimiento del mundo.
Deben desarrollarse juntos. ¿Es correcto? ¿Está de acuerdo el Maharshi?
M.: Sí.
D.: Más allá del intelecto y antes de que amanezca la sabiduría habrá imágenes
del mundo que pasen ante la consciencia de uno. ¿Es así?
Sri Bhagaván señaló el pasaje paralelo del Dakshinamurti stotram para significar
que las imágenes son como reflejos en un espejo; y también el de la Upanishad
—como en el espejo, así en el mundo de los manes; como en el agua, así en el
mundo de los Gandharvas; como sombra y luz solar en el Brahma Loka.
D.: ¿Hay despertar espiritual desde 1930 en todo el mundo? ¿Está de acuerdo el
Maharshi?
El Maharshi dijo: —El desarrollo es acorde a su visión.
El Barón preguntó nuevamente si el Maharshi le induciría a un trance espiritual
y le daría un mensaje —que fuera no pronunciado pero comprensible.
No se dio ninguna respuesta.
25 de diciembre de 1935
113. El señor M. Frydman: —Incluso sin ningún deseo inicial hay algunas
experiencias extrañas para nosotros. ¿De dónde surgen?
M.: El deseo puede no estar ahí ahora. Basta con que haya estado ahí antes.
Aunque usted lo haya olvidado ahora, está dando fruto a su debido tiempo. Así es
como se dice que al jnani aún le queda el prarabdha. Por supuesto, eso es sólo
según el punto de vista de los demás.
114. D.: Se dice que el jiva está atado por el karma. ¿Es así?
M.: Que el karma goce sus frutos. Mientras usted sea el hacedor, usted será el
disfrutador.
D.: ¿Cómo liberarse del karma?
M.: Vea de quién es el karma. Encontrará que usted no es el hacedor. Entonces
será libre. Esto requiere la Gracia de Dios, por la cual usted debe suplicar-Le,
adorar-Le y meditar en Él.
El karma que tiene lugar sin esfuerzo, es decir, la acción involuntaria, no ata.
Incluso un jnani está actuando como se ve por sus movimientos corporales. No
puede haber ningún karma sin esfuerzo o sin intenciones (sankalpas). Por
consiguiente, hay sankalpas para todos. Son de dos tipos:
(1) uno, el que ata (bandha-hetu); y el otro (2), el que no ata (mukti-hetu). El
primero debe ser abandonado, y el segundo debe ser cultivado. No hay ningún
fruto sin un karma previo; no hay ningún karma sin un sankalpa previo. Incluso
mukti debe ser el resultado del esfuerzo mientras persiste la sensación de ser
el hacedor.
115. Un cingalés: —¿Cuál es el primer paso para la Realización del Sí mismo?
Tenga a bien ayudarme hacia eso. Leer libros no tiene ninguna utilidad.
Otro: —La petición de este hombre es la de todos nosotros.
M.: Exactamente. Si el Sí mismo se encontrara en los libros, ya habría sido
realizado. ¿Qué extrañeza puede ser más grande que el hecho de que busquemos al
Sí mismo en los libros? ¿Puede ser encontrado ahí?
Por supuesto, los libros han dado a los lectores el sentido de hacer esta
pregunta y de buscar al Sí mismo.
D.: Los libros son completamente inútiles. Pueden ser quemados todos. Sólo es
útil la palabra hablada. Sólo la Gracia es útil.
Otros hablaron según sus propias luces, hasta que, finalmente, volvieron a la
pregunta original, pero Sri Bhagaván permaneció silente.
116. El señor Rangachari, un pandit telegu del Colegio de Voorhes, en Vellore,
preguntó sobre el nishkama karma. No hubo ninguna respuesta. Después de un rato,
Sri Bhagaván subió la colina y le siguieron unos pocos, incluido el pandit. En
el camino había una vara espinosa que Sri Bhagaván recogió; se sentó y empezó a
trabajar pausadamente en ella. Le cortó las espinas, alisó los nudos y pulió
toda la vara con una hoja áspera. Toda esta operación duró unas seis horas. Todo
el mundo quedó maravillado ante la delicada apariencia de aquella vara
confeccionada con un material espinoso. Un pastorcillo hizo su aparición en el
camino cuando el grupo se retiraba. Había perdido su vara y no sabía qué hacer.
Inmediatamente, Sri Bhagaván puso la vara nueva en la mano del pastorcillo y se
la entregó.
El pandit dijo que ésta era la respuesta evidente a su pregunta.
117. Al mismo tiempo había cuatro perros en el Asramam. Sri Bhagaván dijo que
los perros no querrían aceptar ningún alimento que no hubiera sido compartido
por Él mismo. El pandit quiso comprobarlo. Esparció un poco de alimento ante los
perros, pero éstos no lo tocaron; entonces, Sri Bhagaván, después de un rato,
puso un pequeño bocado de aquel alimento en Su boca. Inmediatamente, los perros
se abalanzaron y devoraron el alimento.
118. Más tarde, un hombre trajo dos pavos reales que tenían los ojos tapados.
Cuando los soltó en presencia del Maharshi, los pavos escaparon volando hasta
cierta distancia. Los traían de vuelta pero se volaban. Sri Bhagaván dijo
entonces: —No es de ninguna utilidad tratar de mantenerlos aquí. No están
maduros en sus mentes como estos perros.
Por mucho que trataron de retener a los pavos reales, éstos no se quedaron allí
ni siquiera un minuto.
119. He aquí las conversaciones del Maestro con dos musulmanes en una ocasión
anterior:
D.: ¿Tiene Dios una forma?
M.: ¿Quién dice eso?
D.: Bien, si Dios no tiene ninguna forma, ¿es conveniente adorar a los ídolos?
M.: Deje a Dios en paz porque Él es desconocido. ¿Qué hay sobre usted? ¿Tiene
usted una forma?
D.: Sí. Yo soy esto; Fulano de Tal.
M.: Así pues, usted es un hombre con miembros, de tres codos y medios de alto,
con barba, etc. ¿Es así?
D.: Ciertamente.
M.: Entonces, ¿se encuentra a usted mismo así en el sueño profundo?
D.: Al despertar percibo que estuve dormido profundamente. Así pues, por
inferencia, yo permanecí así en el sueño profundo también.
M.: Si usted es el cuerpo, ¿por qué entierran al cadáver después de la muerte?
El cuerpo debe negarse a ser enterrado.
D.: No, yo soy el jiva sutil dentro del cuerpo grosero.
M.: Así pues, usted ve que usted es realmente sin forma; pero actualmente se
está identificando con el cuerpo. Mientras usted es con forma, ¿por qué no ha de
adorar al Dios sin forma como si fuera con forma?
El interlocutor estaba desconcertado y perplejo.
1 de enero de 1936
120. Una multitud se había congregado aquí durante la Navidad.
D.: ¿Cómo obtener la Consciencia de la Unidad?
M.: Siendo la Consciencia de la Unidad, ¿cómo obtenerla? Su pregunta es su
propia respuesta.
D.: ¿Qué es el Atman (el Sí mismo), el anatman (el no-sí mismo) y el Paramatman
(el Supremo Sí mismo)?
M.: El Atman es el jivatman, el Sí mismo individual, y el resto es sencillo. El
Sí mismo está siempre presente (nityasiddha). Todos quieren conocer al Sí mismo.
¿Qué tipo de ayuda requiere uno para conocerse a sí mismo? La gentes quieren ver
al Sí mismo como algo nuevo. Pero es eterno y permanece el mismo siempre. Las
gentes desean verlo como una luz deslumbrante, etc. ¿Cómo puede ser eso así? No
es ni luz ni oscuridad (na tejo, na tarnah). Es sólo como es. No puede ser
definido. La mejor definición es: «Yo soy el que YO SOY». La Sruti habla del Sí
mismo como del tamaño del dedo pulgar, como la punta del pelo, como una chispa
eléctrica, vasto, más sutil que lo más sutil, etc. De hecho, no tiene ningún
fundamento. Es sólo Ser, pero diferente de lo real y lo irreal; es Conocimiento,
pero diferente del conocimiento y la ignorancia. ¿Cómo puede ser definido? Es
simplemente Ser.
Asimismo, Sri Bhagaván dijo que entre todos los textos del Thayumanavar prefería
una estrofa que dice: «Al desaparecer el ego, otro "yo—yo" se manifiesta
espontáneamente en plena gloria», etc. Además, citó al Skandar Anubhuti: «Ni
real, ni irreal; ni oscuridad ni luz, ello es».
Un hombre dijo que un siddha de Kumbakonam afirmaba vencer los defectos del
sistema de Sri Sankara que sólo se ocupa del transcendentalismo y no de la vida
cotidiana. Uno debe ser capaz de ejercer los poderes sobrehumanos en la vida
ordinaria, es decir, uno debe ser un siddha a fin de ser perfecto.
Sri Bhagaván señaló una estrofa del Thayumanavar que condena todos los siddhis.
Además, dijo que el Thayumanavar menciona mouna (el silencio) en numerosos
lugares pero lo define en un solo verso. Se dice que mouna es ese estado que se
manifiesta espontáneamente después de la aniquilación del ego. Ese estado es más
allá de la luz y la oscuridad, pero no obstante se llama luz puesto que no se
puede encontrar ninguna otra palabra adecuada para él.
3 de enero de 1936
121. El doctor Mohammed Hafiz Syed, un profesor musulmán de persa y urdu en la
Universidad de Allahabad, preguntó: —¿Cuál es el propósito de esta manifestación
externa?
M.: Esta manifestación ha inducido su pregunta.
D.: Es cierto. Estoy cubierto por maya. ¿Cómo ser libre de ella?
M.: ¿Quién está cubierto por maya? ¿Quién quiere ser libre?
D.: Maestro, cuando pregunta: «¿Quién?», sé que es mi yo ignorante, compuesto
por los sentidos, la mente y el cuerpo. He intentado esta indagación del
«¿Quién?» después de leer el libro de Paul Brunton. En tres o cuatro ocasiones
sentí gozo, y ese gozo duró algún tiempo y desapareció. ¿Cómo establecerse en
«yo»? Tenga a bien darme la clave y ayudarme.
M.: Lo que aparece como nuevo debe desaparecer también a su debido tiempo.
D.: Por favor, dígame cuál es el método de obtener la Verdad eterna.
M.: Usted es Eso. ¿Puede usted permanecer alguna vez aparte del Sí mismo? Ser
usted mismo no requiere ningún esfuerzo, puesto que usted es siempre Eso.
122. Otro interlocutor impaciente elaboró largas premisas y acabó preguntando
por qué algunos niños mueren prematuramente. Requirió la respuesta, no para
satisfacer a los adultos que son espectadores, sino a los bebes que son las
víctimas.
M.: ¡Que pregunten las víctimas! ¿Por qué pregunta usted y desea la respuesta
desde el punto de vista del niño?
123. El profesor musulmán preguntó: —Cuando estoy aquí mi mente es sátvica; tan
pronto como doy la espalda a esto, mi mente ansía muchos objetos!
M.: ¿Son los objetos diferentes de usted? No puede haber ningún objeto sin el
sujeto.
D.: ¿Y cómo lo conoceré?
M.: Siendo Eso, ¿qué quiere usted conocer? ¿Hay dos sí mismos para que uno
conozca al otro?
D.: Nuevamente, lo repito, señor, ¿cómo conocer la verdad de todo esto y cómo
experimentarlo?
M.: No hay ninguna obtención de algo nuevo. Todo lo que se requiere es librar al
Sí mismo de la ignorancia. Esta ignorancia es la identificación del Sí mismo con
el no-sí mismo.
D.: Sí. Todavía no comprendo. Debo tener su ayuda. Todo el mundo aquí está
esperando su Gracia. Usted mismo debe haber buscado originalmente la ayuda de un
Gurú o de Dios. Extienda esa Gracia a otros ahora y sálveme.
Antes de venir aquí, deseaba muchísimo verlo. Pero de alguna manera no podía
encontrar la oportunidad de hacerlo. En Bangalore me decidí a volver a mi casa.
Me encontré al señor Frydman y a otros que me enviaron aquí. Usted me ha
arrastrado aquí. Mi caso es como el de Paul Brunton en Bombay, cuando fue
arrastrado aquí habiendo cancelado su pasaje a casa.
A mi llegada, vacilé al principio. Me preguntaba si se me permitiría acercarme a
usted y conversar con usted. Mis dudas pronto se aquietaron. Encuentro que aquí
todos son iguales. Usted ha establecido una igualdad entre todos. Cené con usted
y los demás. Si yo dijera esto a mi gente, en Uttar Pradesh, no lo creerían. Los
brahmines no quieren beber agua conmigo ni masticar pan conmigo. Pero aquí usted
me ha tomado a mí y a otros como yo en su rebaño. Aunque Gandhi se esfuerza
duramente, no puede producir este estado de cosas en el país. Estoy muy feliz en
su presencia.
Le considero a usted como Dios. Considero que Sri Krishna es el verdadero Dios
porque Él ha dicho: «Quienquiera que adora, ese adorador sólo me adora a mí y yo
le salvo». Mientras que todos los demás han dicho: «La salvación es sólo a
través de mí (entendiéndose solo a sí mismo)». Sólo Krishna es de una mentalidad
tan abierta y ha hablado como Dios. Usted observa el mismo tipo de igualdad.
4 de enero de 1936
124. El doctor Syed preguntó nuevamente: —Alguien deseoso de progresar
espiritualmente ¿debe emprender la acción o la renuncia (pravritti-marga o
nivritti-marga)?
M.: ¿Sale usted del Sí mismo? ¿Qué quiere decir por renuncia?
Un ingeniero norteamericano preguntó sobre sat-sanga (la asociación con los
sabios).
M.: Sat está dentro de nosotros.
D.: Usted ha dicho, en el libro ¿Quién soy yo?, que el Corazón es la sede de la
mente. ¿Es eso así?
M.: La mente es Atman.
D.: ¿Es el Atman mismo, o es su proyección?
M.: Lo mismo.
D.: Los occidentales consideran a la mente como el principio más alto, mientras
que los orientales piensan lo contrario —¿Por qué?
M.: Donde acaba la psicología, empieza la filosofía. Ésta es la experiencia: la
mente nace; nosotros la vemos; nosotros existimos incluso sin la mente. Hay la
experiencia de cada uno para probarlo.
D.: En el sueño profundo yo no parezco existir.
M.: Usted dice eso cuando despierta. Es la mente la que habla ahora. Usted
existe en el sueño profundo más allá de la mente.
D.: La filosofía occidental admite al Sí mismo Superior influenciando a la
mente.
125. El ingeniero norteamericano preguntó: —¿Tiene algún efecto la distancia
sobre la Gracia?
M.: El tiempo y el espacio están dentro de nosotros. Usted está siempre en su Sí
mismo. ¿Cómo le afectan el tiempo y el espacio?
D.: En la radio, aquellos que están más cerca la oyen más pronto. Usted es
hindú, nosotros somos norteamericanos. ¿Constituye esto alguna diferencia?
M.: No.
D.: Hasta los pensamientos son leídos por otros.
M.: Eso muestra que todos somos uno.
5 de enero de 1936
126. Había algunas señoras y caballeros franceses y norteamericanos visitando el
Asramam. Hicieron varias preguntas a Sri Bhagaván. Entre ellas, una era: ¿Cuál
es el mensaje de Oriente para Occidente?
M.: Todos van a la misma meta.
A otra pregunta Sri Baghaván dijo: ¿Cómo dice usted «yo soy»? ¿Toma usted una
lámpara para encontrarse? ¿O vino a saberlo leyendo libros? ¿Cómo?
El interlocutor dijo: —Por experiencia.
M.: Sí. Experiencia es la palabra. El conocimiento implica sujeto y objeto. Pero
la experiencia no tiene fin, es eterna.
6 de enero de 1936
127. Visitó el lugar, por primera vez, un caballero de edad, que colaboró con el
Swami B.V.Narasimha y que es autor de una obra Visishtadvaita. Preguntó sobre
los renacimientos, y si es posible que el linga sarira (el cuerpo sutil) se
disuelva y renazca a los dos años después de la muerte.
M.: Sí. Ciertamente. Uno no sólo puede renacer, sino que uno puede tener veinte,
cuarenta o incluso setenta años de edad en el nuevo cuerpo aunque sólo sean dos
años después de morir. (Sri Bhagaván citó la historia de Lila sacada del Yoga
Vasishta).
Sreyo hi jnanam abhyasat jnanat dhyanam, dhyanat karmaphala tyagah.
Aquí jnana significa conocimiento sin práctica; abhyasa significa práctica sin
conocimiento; y dhyana significa práctica con conocimiento.
El conocimiento sin práctica que lo acompañe es superior a la práctica sin
conocimiento. La práctica con conocimiento es superior al conocimiento sin
práctica que lo acompañe. Karmaphala tyagah Nishkama karma como el de un jnani
—la acción sin deseo— es superior al conocimiento con práctica.
D.: ¿Cuál es la diferencia entre yoga y entrega?
M.: La entrega es Bhakti Yoga. Llegar a la fuente del pensamiento «yo» es la
destrucción del ego, es la obtención de la meta, es prapatti (entrega), jnana,
etc.
128. Lakshman Brahmachari, de la Misión de Sri Ramakrishna preguntó: —Puesto que
la indagación de «¿Quién soy yo?» o del pensamiento «yo» es ella misma un
pensamiento, ¿cómo puede ser destruido en el proceso?
M.: Cuando las esposas de los rishis preguntaron a Sita en el bosque quién era
su marido entre los rishis (estando Rama mismo presente allí como un rishi),
ella negó a cada uno de los que le señalaron, y se limitó a bajar su cabeza
cuando le señalaron a Rama. Su silencio fue elocuente.
Similarmente, los Vedas también son elocuentes en «neti, neti» (ni esto, ni
esto), y luego permanecen silentes. Su silencio es el Estado Real. Ésta es la
significación de la exposición por el silencio. Cuando se alcanza la fuente del
pensamiento «yo», éste se desvanece y lo que queda es el Sí mismo.
D.: Los Yoga Sutras de Patanjali hablan de la identificación.
M.: La identificación con el Supremo es sólo el otro nombre para la destrucción
del ego.
129. El señor Subba Rao preguntó: —¿Qué es mukhya prana (el prana principal)?
M.: Es eso de donde surgen el ego y el prana. A veces se lo llama Kundalini. La
consciencia no nace en ningún tiempo, permanece eterna. Pero el ego nace; así
también los otros pensamientos. Brillan asociados con la consciencia absoluta;
no de otro modo.
D.: ¿Qué es moksha (la liberación)?
M.: Moksha es saber que usted no ha nacido. «Estad en quietud, y sabed que yo
soy Dios».
Estar en quietud es no pensar. Sabed, y no pensad, es la palabra.
D.: Se dice que hay seis órganos de diferentes colores en el pecho, y se dice
que el corazón tiene dos dedos de ancho y que está a la derecha de la línea
media. Pero el Corazón es también sin forma. ¿Debemos imaginar entonces que
tiene una forma y meditar en ella?
M.: No. Sólo es necesaria la indagación «¿Quién soy yo?». Lo que queda, más allá
del sueño profundo y la vigilia es lo mismo. Pero en la vigilia hay infelicidad
y el esfuerzo para eliminarla. Cuando se le pide que despierte del sueño
profundo, usted dice: «yo». Ahora se le dice que se aferre a este «yo». Si se
hace esto, el Ser eterno se revelará a Sí mismo. La indagación de «yo» es la
cuestión, no la meditación en el centro del corazón. No hay nada como dentro o
fuera. Ambos significan la misma cosa o nada.
Por supuesto, hay también la práctica de la meditación en el centro del corazón.
Es sólo una práctica, no una investigación. Sólo el que medita en el corazón
puede permanecer consciente cuando la mente cesa de estar activa y permanece en
quietud; mientras que aquellos que meditan en otros centros no pueden ser tan
conscientes, sino inferir que la mente estuvo en quietud sólo después de haber
devenido activa de nuevo.
130. Un hombre educado preguntó: —¿Hay un Ser Absoluto? ¿Cuál es su relación con
la existencia relativa?
M.: ¿Son diferentes uno de la otra? Todas las preguntas surgen sólo en la mente.
La mente surge con la vigilia y se sumerge en el sueño profundo. Mientras haya
mente, habrá esas preguntas y dudas.
D.: Debe haber etapa tras etapa de progreso para ganar lo Absoluto. ¿Hay grados
de Realidad?
M.: No hay grados de Realidad. Hay grados de experiencia para el jiva, pero no
hay grados de Realidad. Si se puede obtener algo nuevo, también puede ser
perdido, mientras que lo Absoluto es central —aquí y ahora.
D.: Si eso es así, ¿cómo permanezco ignorante de Ello (avarana)?
M.: ¿Para quién es esta ignorancia (este velo)? ¿Lo Absoluto le dice a usted que
Ello está velado? Es el jiva el que dice que algo vela a lo Absoluto. Encuentre
para quién es esta ignorancia.
D.: ¿Por qué hay imperfección en la Perfección? Es decir, ¿cómo lo Absoluto
deviene relativo?
M.: ¿Para quién es esta relatividad? ¿Para quién es esta imperfección? Lo
Absoluto no es imperfecto y no puede preguntar. Lo insenciente no puede hacer la
pregunta. Entre los dos ha surgido algo que hace estas preguntas y que siente
esta duda. ¿Quién es? ¿Es el que ha surgido ahora? ¿O es el que es eterno?
Siendo perfecto, ¿por qué se siente usted mismo imperfecto? Tal es la enseñanza
de todas las religiones. Cualesquiera que puedan ser las experiencias, el
experimentador es uno y el mismo.
«Yo» es purna —perfección. En el sueño profundo no hay ninguna diversidad. Esto
indica perfección.
D.: Siendo perfecto, ¿por qué no lo siento?
M.: Tampoco se siente la imperfección en el sueño profundo. Siendo perfecto el
«yo» en el sueño profundo, ¿por qué el «yo» de la vigilia se siente imperfecto?
Porque el que se siente imperfecto es un brote falso, una diferenciación de lo
Infinito —es una segregación de Dios.
D.: Yo soy el mismo en los tres estados. ¿Este ego me sumerge o yo me enredo a
mí mismo en él?
M.: ¿Ha surgido algo sin usted?
D.: Yo soy siempre el mismo.
M.: Debido a que usted lo ve, esto parece haber surgido. ¿Siente usted esta
dificultad en el sueño profundo? ¿Qué es nuevo ahora?
D.: Los sentidos y la mente.
M.: ¿Quién dice esto? ¿El que duerme profundamente? Si esto es así, entonces él
debería haber hecho la pregunta en el sueño profundo también. Se ha perdido el
poder del que duerme profundamente, y algún brote falso se ha diferenciado.
¿Puede aparecer algo nuevo sin eso que es eterno y perfecto? Este tipo de
disputa es ella misma eterna. No se involucre en ella. Vuélvase hacia adentro y
ponga fin a todo esto. No hay ninguna finalidad en las disputas.
D.: Muéstreme la Gracia que pone fin a todo este problema. No he venido aquí
para argumentar. Yo sólo quiero aprender.
M.: Aprenda primero que usted es. Esto no requiere ningún sastra, ninguna
erudición. Esto es simple experiencia. El estado de ser es ahora y aquí siempre.
Usted ha perdido el poder de usted mismo y está pidiendo a otros que le guíen.
El propósito de la filosofía es volverle a usted hacia adentro. «Si usted conoce
a su Sí mismo, ningún mal puede venirle. Puesto que me ha preguntado, yo le he
enseñado».
El ego sólo surge apoderándose de usted (el Sí mismo). Apodérese de usted mismo
y el ego se desvanecerá. Hasta entonces el sabio seguirá diciendo: «Helo ahí» —Y
el ignorante seguirá preguntando: «¿Dónde?»
D.: El quid de la cuestión radica en «Conócete a Ti Mismo».
M.: Sí. Así es exactamente.
131. Hay dos escuelas en el Advaita: (1) Dmishti srishti (la creación
simultánea); y
(2) Srishti drishti (la creación gradual).
Hay el Advaita Tántrico que admite tres principios fundamentales: javat, jiva e
Isvara: el mundo, el alma y Dios. Estos tres son también reales. Pero la
realidad no termina con ellos. Se extiende más allá. Eso es el Advaita Tántrico.
La Realidad es sin límites. Los tres principios fundamentales no existen aparte
de la Realidad Absoluta. Todos coinciden en que la Realidad es omnipenetrante;
así pues, Isvara penetra al jiva; por consiguiente, el jiva tiene un ser eterno.
Su conocimiento no es limitado. El conocimiento limitado es sólo imaginado por
él. En verdad, el suyo es conocimiento infinito. Su límite es el Silencio. Esta
verdad fue revelada por Dakshinamurti. Para aquellos que todavía perciben estos
tres principios fundamentales, se dice que son realidades. Son concomitantes con
el ego.
Es cierto, a las imágenes de los dioses se las describe con gran detalle. Esa
descripción señala sólo a la Realidad final. De lo contrario, ¿por qué se da
también el significado especial de cada detalle? Piénselo. La imagen es sólo un
símbolo. Sólo eso que es más allá del nombre y la forma es la Realidad. El Saiva
Siddhanta y el Vedanta tienen la meta común de la misma Verdad. De lo contrario,
¿cómo podría Sri Sankaracharya, el máximo expositor del Advaita, cantar las
alabanzas de los dioses? Evidentemente, lo hizo así sabiendo lo que hacía.
El interlocutor explicó sinceramente que se había perturbado su fe en el Saiva
Siddhanta, en el Vedanta, etc., después de leer textos bahaicos. Dijo: —Por
favor, ¡sálveme!
M.: Conozca al Sí mismo que es aquí y ahora; usted se mantendrá firme y no
vacilará.
D.: Los bahaístas leen las mentes de los demás.
M.: Sí. Eso es posible. Sus pensamientos fueron leídos por otro. Debe haber uno
que conozca su mente. Esa es la Verdad siempre presente que ha de ser realizada.
La Verdad no vacila.
D.: Muéstreme la Gracia.
M.: La Gracia siempre es, y no se da. ¿Por qué considera los pros y los contras
de
que Bahaullah u otros sean encarnaciones o no? Conózcase a Usted Mismo.
Considere todo como la Verdad. Considérele a él también como la Verdad. ¿Puede
existir él aparte
de la Verdad? Las creencias de usted pueden cambiar, pero la Verdad no.
D.: Muéstreme la verdad del Siddhanta, etc.
M.: Siga sus instrucciones y, entonces, si usted tiene dudas, puede preguntar.
Sólo la adherencia a esas instrucciones le llevará a mouna. Las diferencias se
perciben sólo en los objetos externos. Si usted sigue sus instrucciones todas
las diferencias se perderán. Nadie sino el hijo de un rey puede ser llamado
príncipe; así también, sólo Eso que es perfecto es llamado Perfección.
Uno no debe contentarse con el mero discipulado, la iniciación, la ceremonia de
entrega, etc.; éstos son fenómenos externos. No olvide nunca la Verdad que
subyace en todos los fenómenos.
D.: ¿Cuál es la significación del Silencio de Dakshinamurti?
M.: Son muchas las explicaciones que dan los eruditos y los sabios. Tome
cualquiera que le plazca.
14 de enero de 1936
132. Se hizo una pregunta sobre el Corazón.
Sri Bhagaván dijo que uno debe buscar al Sí mismo y realizarlo. El Corazón
representará su papel automáticamente. La sede de la realización es el Corazón.
No puede decirse que esté dentro ni fuera.
D.: ¿Sintió Bhagaván al Corazón como el punto de la Realización en su primera o
temprana experiencia?
M.: Comencé a usar esa palabra después de leer literatura sobre el tema. La
relacioné con mi experiencia.
15 de enero de 1936
133. Tres señoras europeas, de la Conferencia Teosófica, vinieron aquí y
preguntaron: —¿Todo el esquema, todo el Plan, es realmente bueno? ¿O tiene la
naturaleza de un error, de una equivocación con la que tenemos que hacer lo
mejor que podamos?
M.: El Plan es ciertamente bueno. El error está de nuestra parte. Cuando lo
corregimos en nosotros mismos, todo el esquema deviene bueno.
D.: ¿Tiene usted alguna fórmula para enseñarnos a producirlo a través de una
rememoración de lo que hacemos durante el sueño profundo?
M.: No se necesita ninguna formula. Todo el mundo tiene la experiencia de que
durmió felizmente y de que entonces no sabía nada. No se experimentó nada más.
D.: Esa respuesta no me satisface. Nosotros vagamos en el plano astral en
nuestro sueño profundo, pero no lo recordamos.
M.: El plano astral se relaciona con los sueños, no con el sueño profundo.
D.: ¿Cuál considera usted que es la causa del sufrimiento en el mundo? ¿Y cómo
podremos ayudar a cambiarlo: a) como individuos, o b) colectivamente?
M.: Realice el Sí mismo Real. Eso es todo lo que se necesita.
D.: ¿Podemos apresurar nuestra iluminación para un servicio mayor? ¿Y cómo?
M.: Puesto que nosotros no somos capaces de ayudarnos a nosotros mismos, de
igual modo tenemos que entregarnos completamente a lo Supremo. Entonces Él
cuidará de nosotros y también del mundo.
D.: ¿Qué considera usted la meta?
M.: La Realización del Sí mismo.
D.: ¿Hay alguna manera para encontrar al Gurú asignado para cada uno?
M.: La meditación intensa lo lleva cabo.
134. El Dr. G. H. Mees, un joven holandés, estuvo aquí unos días. Le preguntó a
Sri Bhagaván: —Tengo una impresión de que en el sueño profundo tengo algo afín
al samadhi. ¿Es así?
M.: Es el «yo» de la vigilia el que hace las preguntas —no el «yo» del sueño
profundo. Si usted alcanza el estado de sueño profundo despierto, que es lo
mismo que el samadhi, mientras está todavía despierto, las dudas no surgirán.
El samadhi es el estado natural de uno. Es la corriente subterránea en los tres
estados. Esto —es decir, «yo»— no está en esos estados, pero estos estados están
en Eso. Si obtenemos el samadhi en nuestro estado de vigilia, eso persistirá
también en el sueño profundo. La distinción entre consciencia e inconsciencia
pertenece al reino de la mente, que es trascendido por el estado del Sí mismo
Real.
D.: ¿Es correcto o no el criterio budista de que no hay ninguna entidad continua
que responda a las ideas del alma individual? Es esto coherente con la noción
hindú sobre un ego que se reencarna? ¿Es el alma una entidad continua que se
reencarna una y otra vez, según la doctrina hindú, o es un mero conjunto de
tendencias mentales —samskaras?
M.: El Sí mismo Real es continuo e inafectado. El ego que se reencarna pertenece
al plano más bajo, a saber, al pensamiento. Es trascendido por la Realización
del Sí mismo.
Las reencarnaciones se deben a un brote falso. Por consiguiente, es negada por
los budistas. El estado actual se debe a una mezcla de chit (senciente) con jada
(insenciente).
135. Lakshman Brahmachari, de la Misión de Sri Ramakrishna, preguntó: —¿Puede
uno imaginarse a uno mismo como presenciador de los pensamientos?
M.: Ése no es el estado natural. Es sólo una idea (bhavana) —una ayuda para
aquietar a la mente. El Sí mismo es siempre el presenciador, ya sea que se lo
imagine así
o no. No hay ninguna necesidad de imaginarlo así, excepto para ese propósito.
Pero es mejor permanecer como el propio Sí mismo.
136. El Secretario de Finanzas de Mysore preguntó: —¿Es también útil para los
indios el libro El Sendero Secreto, de Paul Brunton?
M.: Sí —para todos.
D.: El cuerpo, los sentidos, etc., no son «yo». Esto es común entre nosotros.
¿Pero cómo hay que practicarlo?
M.: Por el triple método que se menciona en el libro.
D.: ¿Es necesario para la indagación el control del soplo?
M.: No necesariamente.
D.: «Hay una nada que sobreviene», se dice en este libro.
M.: Sí. No se detenga ahí. Vea a quién aparece la nada.
D.: Para los devotos no hay ninguna nada, se dice.
M.: Incluso ahí, hay el estado latente, laya; la mente despierta después de
algún tiempo.
D.: ¿Cuál es la experiencia de samadhi?
M.: Es como es. A quienes la presencian les puede parecer un desmayo. Incluso al
practicante puede parecerle eso en sus primeras experiencias. Después de unas
cuantas experiencias repetidas, todo estará bien.
D.: ¿Se calman los nadis, o son excitados por tales experiencias?
M.: Al principio son excitados. Por la experiencia continua, eso deviene común y
el hombre ya no se excita.
D.: Proceder sobre líneas seguras no debe ser ningún desagrado. La excitación es
incongruente para aplacar el ser y trabajar.
M.: La mente que divaga está en el camino equivocado; sólo una mente devocional
está en el camino correcto.
19 de enero de 1936
137. El señor Ellappa Chettiar, miembro del Consejo Legislativo de Salem,
preguntó: —¿Es suficiente introvertir la mente o debemos meditar sobre «yo soy
el Brahman»?
M.: Introvertir la mente es la cosa principal. Los budistas consideran que el
flujo del pensamiento «yo» es la Liberación; mientras que nosotros decimos que
ese flujo procede de su substratum subyacente —lo único— la Realidad.
¿Por qué debe uno meditar «yo soy el Brahman»? Sólo la aniquilación de «yo» es
la Liberación. Pero ésta sólo puede obtenerse manteniendo el «yo—yo» siempre en
vista. De ahí la necesidad de la investigación del pensamiento «yo». Si al «yo»
no se le deja marchar, ninguna nada puede resultar para el buscador. Además, la
meditación acabará en sueño.
Siempre hay un sólo «yo», pero lo que surge de vez en cuando es el falso
pensamiento «yo»; mientras que el «yo» intuitivo permanece siempre
autobrillante, es decir, incluso antes de devenir manifiesto.
El nacimiento del cuerpo grosero no equivale al nacimiento propio de uno; por
otra parte, el nacimiento del ego es el propio nacimiento de uno.
Para la liberación, no queda nada nuevo que se haya de obtener. Es el estado
original y continúa sin cambio siempre.
138. D.: ¿Qué es la realidad?
M.: La Realidad debe ser siempre real. No es con nombres ni formas. Eso que
sub-yace a éstos es la Realidad. Ella subyace a las limitaciones, pero ella
misma es ilimitada. No está atada. Ella subyace a las irrealidades, pero ella
misma es real. La Realidad es lo que es. Es como es. Trasciende el habla, es más
allá de las expresiones; por ejemplo, existencia, no existencia, etc.
139. Más tarde, el mismo caballero, después de citar un verso del Kaivalya,
preguntó: —¿Puede perderse el jnana después de haber sido obtenido una vez?
M.: El jnana, una vez revelado, lleva tiempo para estabilizarse. El Sí mismo
está ciertamente dentro de la experiencia directa de cada uno, pero no como uno
imagina que es. Es sólo como es. Esta Experiencia es samadhi. Así como el fuego
permanece sin quemar debido a encantaciones u otros artificios, pero de otro
modo sí quema, así también el Sí mismo que permanece velado por los vasanas y se
revela cuando no hay va-sanas.
Debido a la fluctuación de los vasanas, el jnana requiere tiempo para
estabilizarse. Un jnana inestable no es suficiente para detener los
renacimientos. El jnana no puede permanecer inalterado junto a los vasanas. Es
verdad que en la proximidad de un gran maestro, los vasanas cesarán de ser
activos, la mente devendrá tranquila y resultará el samadhi, de modo similar al
fuego que no quema debido a otros artificios. Así es como el discípulo obtiene
el verdadero conocimiento y la experiencia correcta en la presencia del maestro.
Para permanecer inalterado en eso, son necesarios más esfuerzos. El discípulo
sabrá que eso es su Ser real y así será liberado en vida. El samadhi con los
ojos cerrados es ciertamente bueno, pero uno debe ir más allá hasta que
comprenda que la no acción y la acción no son hostiles entre sí. El miedo de
perder el samadhi mientras se está activo es el signo de la ignorancia. El
samadhi debe ser la vida natural de cada uno.
Hay un estado más allá de nuestro esfuerzo o de nuestra falta de esfuerzo. Hasta
que se realiza, el esfuerzo es necesario. Después de saborear esa Felicidad,
incluso una sola vez, uno tratará repetidamente de recuperarla. Una vez que se
experimentó la Felicidad de la Paz, nadie querrá estar fuera de ella o dedicarse
a otra cosa. Es tan difícil para un jnani entrar en los pensamientos como lo es
para un ajnani estar libre del pensamiento.
El hombre común dice que no se conoce a sí mismo; piensa muchos pensamientos y
no puede permanecer sin pensar.
Ningún tipo de actividad afecta a un jnani; su mente permanece siempre en la Paz
eterna.
20 de enero de 1936
140. Señor Prakasa Rao, de Bezwada: —¿Deviene inoperativa la ilusión antes de
que resulte la identidad con el Brahman (Brahmakaravritti)? ¿O persiste incluso
después?
M.: La ilusión no persistirá después que los vasanas sean aniquilados. En el
intervalo entre el conocimiento de la identidad y la aniquilación de los
vasanas, habrá ilusión.
D.: ¿Cómo puede influenciar el mundo a un hombre después de la identidad con el
Brahman?
M.: Primero hágalo y vea. Entonces usted puede hacer esta pregunta, si es
necesario.
D.: ¿Podremos conocerlo de la misma manera que conocemos nuestra identidad?
M.: ¿Es usted diferente de la mente? ¿Cómo espera que le sea conocido?
D.: ¿Puede conocerse plenamente el alcance de Chitta (Chittavilasa)?
M.: ¡Oh! ¿Es ésta la identidad del Brahman?
Al desaparecer la ignorancia, lo que queda se revela por sí mismo. Eso es
experiencia; no entra en la categoría del conocimiento.
23 de enero de 1936
141. El Sr. Paul Brunton preguntó a Sri Bhagaván si la Colina de aquí es hueca.
M.: Así lo dicen los puranas. Cuando se dice que el Corazón es una cavidad, la
penetración en él se prueba como una expansión de la luz. Similarmente, la
Colina es una Colina de luz. Las cuevas, etc., están cubiertas por la Luz.
D.: ¿Las cuevas están dentro?
M.: En visiones he visto cuevas, ciudades con calles, etc., y todo un mundo en
eso.
D.: ¿Están también los Siddhas en eso?
M.: Se considera que todos los Siddhas están ahí.
D.: ¿Hay sólo Siddhas, u otros también?
M.: Lo mismo que este mundo.
D.: Se dice que los Siddhas están en el Himalaya.
M.: El Monte Kailas está en el Himalaya: es la morada de Siva. Mientras que esta
Colina es Siva Mismo. Todos los elementos de Su morada deben estar también donde
Él Mismo está.
D.: ¿Cree el Bhagaván que la Colina está hueca, etc.?
M.: Todo depende del punto de vista del individuo. Usted mismo ha visto ermitas,
etc., sobre esta Colina en una visión. Las ha descrito en su libro.
D.: Sí. Fue en la superficie de la Colina. La visión estaba dentro de mí.
M.: Eso es exactamente así. Todo existe dentro del propio Sí mismo de uno. Para
ver el mundo, debe haber un espectador. No podría haber mundo sin el Sí mismo.
El Sí mismo es omnicomprehensivo. De hecho, el Sí mismo es todo. No hay nada
aparte del Sí mismo.
D.: ¿Cuál es el misterio de esta colina?
M.: Así como usted ha dicho en El Egipto Secreto: «El misterio de la pirámide es
el misterio del Sí mismo», así también el misterio de esta Colina es el misterio
del Sí mismo.
Mayor Chadwick: —Yo no sé si el Sí mismo es diferente del ego.
M.: ¿Cómo estaba usted en su sueño profundo?
D.: No lo sé.
M.: ¿Quién no lo sabe? ¿No es el Sí mismo despierto? ¿Niega usted su existencia
en su sueño profundo?
D.: Yo era y yo soy; pero no sé quién era en el sueño profundo.
M.: Exactamente. El hombre despierto dice que no sabía nada en el estado de
sueño profundo. Ahora ve los objetos y sabe que él está aquí; mientras que en el
sueño profundo no había ningún objeto, ningún espectador, etc. El mismo que
ahora está hablando estaba en el sueño profundo también. ¿Cuál es la diferencia
entre estos dos estados? Ahora hay objetos y el juego de los sentidos que no
estaban en el sueño profundo. Una nueva entidad, el ego, ha surgido entretanto;
juega a través de los sentidos, ve los objetos, se confunde a sí mismo con el
cuerpo y dice que el Sí mismo es el ego. En realidad, lo que estaba en el sueño
profundo continúa existiendo ahora también. El Sí mismo es sin cambio. Es el ego
el que ha sobrevenido. Eso que surge y se pone es el ego; lo que permanece sin
cambio es el Sí mismo.
142. Sr. Prakasa Rao: —¿Cuál es la causa raíz de maya?
M.: ¿Qué es maya?
D.: Maya es conocimiento falso, ilusión.
M.: ¿Para quién es la ilusión? ¿Debe haber uno para ser engañado? La ilusión es
ignorancia. El Sí mismo ignorante ve los objetos según usted. Cuando los objetos
mismos no están presentes, ¿cómo podrá existir maya? Maya es ya ma (maya es lo
que no es). Lo que queda es el Sí mismo verdadero. Si usted dice que ve los
objetos, o si dice que no conoce la Unidad Real, entonces hay dos sí mismos, uno
el conocedor y el otro el objeto cognoscible. Nadie admitirá dos sí mismos en sí
mismo. El hombre despertado dice que él mismo estaba en el sueño profundo, pero
que no era consciente. No dice que el que dormía era diferente del hombre
presente. Sólo hay un Sí mismo. Ese Sí mismo es siempre consciente. Es sin
cambio. No hay nada sino el Sí mismo.
D.: ¿Qué es el cuerpo astral?
M.: ¿No tiene usted un cuerpo en sus sueños? ¿No es diferente del cuerpo que
está acostado en la cama?
D.: ¿Sobrevivimos después de la muerte? ¿Sobrevive el cuerpo astral a la muerte
física?
M.: Así como en los sueños usted despierta después de diferentes experiencias
nuevas, así también después de la muerte física se encuentra otro cuerpo nuevo,
y así sucesivamente.
D.: Dicen que el cuerpo astral vive cuarenta años después de la muerte.
M.: En el cuerpo presente usted dice que el cuerpo soñado es astral. ¿Dijo usted
eso en el cuerpo soñado? Lo que es astral ahora parecía real entonces, y el
cuerpo presente mismo es astral según ese punto de vista. ¿Cuál es la diferencia
entre un cuerpo astral y otro? No hay ninguna diferencia entre los dos.
Sr. Paul Brunton: —Hay grados de realidad.
M.: Decir que el cuerpo soñado es irreal ahora, y decir que este cuerpo presente
era irreal en sueños, no indica grados de realidad. En el sueño profundo no hay
ninguna experiencia del cuerpo. Hay siempre sólo uno, y ése es el Sí mismo.
143. Sr. Paul Brunton: —¿Por qué las religiones hablan de Dioses, de cielo, de
infierno, etc.?
M.: Sólo para hacer que las gentes comprendan que tienen el mismo valor que este
mundo y que sólo el Sí mismo es real. Las religiones son según el punto de vista
del buscador. Tome la Bhagavad Gita como ejemplo: cuando Arjuna dijo que no
lucharía contra sus propios parientes, sus mayores, etc., para matarlos y ganar
el reino, Sri Krishna dijo: «No es que éstos, tú o yo, no fuéramos antes, no
seamos ahora o no seamos después de esto. Nada ha nacido, nada ha muerto, ni
tampoco lo hará después», y así sucesivamente. Más tarde, cuando desarrolló el
tema y declaró que Él había dado la misma instrucción al Sol, a través de él a
Ikshvaku, etc., Arjuna planteó su duda: «¿Cómo podría ser? Tú naciste hace unos
pocos años. Ellos vivieron hace siglos». Entonces, Sri Krishna, comprendiendo el
punto de vista de Arjuna, dijo: «Sí. Ha habido muchas encarnaciones de mí mismo
y de ti mismo… Yo las conozco todas, pero tú no las conoces».
Esas afirmaciones parecen contradictorias; sin embargo, son correctas según el
punto de vista del que formula la pregunta. Cristo también declaró que Él era
antes de que Abraham fuera.
D.: ¿Cuál es el propósito de tales descripciones en las religiones?
M.: Únicamente establecer la Realidad del Sí mismo.
D.: Bhagaván habla siempre desde el punto de vista más alto.
Sri Bhagaván (con una sonrisa): —La gente no querría comprender la verdad simple
y desnuda —la verdad de su experiencia cotidiana, siempre presente y eterna. Esa
Verdad es la del Sí mismo. ¿Hay alguien que no sea consciente del Sí mismo? Las
gentes ni siquiera querrían oírlo (el Sí mismo), mientras que están ansiosos por
saber qué hay más allá —cielo, infierno, reencarnación. Debido a que las gentes
aman el misterio, y no la verdad desnuda, las religiones les miman sólo para
traerlas de vuelta al Sí mismo. Vaya a donde vaya, finalmente usted debe volver
sólo al Sí mismo. Entonces, ¿por qué no morar en el Sí mismo aquí y ahora?
Los otros mundos requieren al Sí mismo como un espectador o especulador. La
realidad de esos mundos es solo del mismo grado que la del espectador o
pensador. No pueden existir sin el espectador, etc. Por consiguiente, no son
diferentes del Sí mismo. Incluso el hombre ignorante ve sólo al Sí mismo cuando
ve los objetos. Pero está confuso e identifica al Sí mismo con el objeto, es
decir, con el cuerpo y con los sentidos, y juega en el mundo. El sujeto y el
objeto —ambos se sumergen en el Sí mismo. No hay ningún veedor ni objetos
vistos. El veedor y lo visto son el Sí mismo. Tampoco hay muchos sí mismos.
Todos son sólo un Sí mismo.
26 de enero de 1936
144. En respuesta a la señora Leena Sarabhai, una culta dama india de alto
rango, Sri Bhagaván dijo: —El estado de ecuanimidad es el estado de felicidad.
La declaración de los Vedas, «yo soy Esto o Eso», es sólo una ayuda para
alcanzar la ecuanimidad de la mente.
D.: Así pues, es erróneo comenzar con una meta; ¿no es así?
M.: Si hay una meta que haya de alcanzarse, ésta no puede ser permanente. La
meta debe estar ya aquí. Nosotros buscamos alcanzar la meta con el ego, pero la
meta es antes que el ego. Lo que es en la meta es incluso anterior a nuestro
nacimiento, es decir, al nacimiento del ego. Debido a que nosotros existimos, el
ego parece existir también.
Si miramos al Sí mismo como el ego, entonces devenimos el ego, si lo miramos
como la mente devenimos la mente, y si lo miramos como el cuerpo devenimos el
cuerpo. Es el pensamiento el que constituye envolturas de muchas maneras. La
sombra en el agua se encuentra que se mueve. ¿Puede detener alguien el
movimiento de la sombra? Si cesara de moverse, entonces usted no notaría el agua
sino solo la luz. Similarmente, para no notar el ego ni sus actividades, vea
sólo la luz que está detrás. El ego es el pensamiento yo. El verdadero «yo» es
el Sí mismo.
D.: Ese es un paso hacia la realización.
M.: La Realización ya está aquí. El estado libre de pensamientos es el único
estado real. No hay ninguna acción tal como la Realización. ¿Hay alguien que no
sienta al Sí mismo? ¿Hay alguien que niegue su propia existencia? Hablar de
realización, implica dos sí mismos —uno, el que realiza; el otro, el que ha de
ser realizado. Una vez que nosotros admitimos nuestra existencia, ¿cómo es que
no conocemos a nuestro Sí mismo?
D.: Debido a los pensamientos —a la mente.
M.: Así es exactamente. Es la mente la que se interpone y vela nuestra
felicidad. ¿Cómo sabemos que nosotros existimos? Si usted dice que se debe al
mundo que nos rodea, entonces, ¿cómo sabe que usted existía en el sueño
profundo?
D.: ¿Cómo deshacerse de la mente?
M.: ¿Es la mente la que quiere matarse a sí misma? La mente no puede matarse a
sí misma. Así pues, su tarea es encontrar la naturaleza real de la mente.
Entonces usted sabrá que no hay ninguna mente. Cuando se busca al Sí mismo, la
mente no está en nin
guna parte. Morando en el Sí mismo, uno no necesita inquietarse por la mente.
D.: ¿Cómo deshacerse del miedo?
M.: ¿Qué es el miedo? Es sólo un pensamiento. Si hay algo aparte del Sí mismo,
entonces hay razón para tener miedo. ¿Quién ve a lo segundo (a algo que sea
externo)? Primero surge el ego y ve los objetos como externos. Si el ego no
surge, sólo existe el Sí mismo y no hay ningún segundo (nada externo), pues algo
externo para uno mismo implica al veedor interior. Al buscar al ego no habrá
ninguna duda, ningún miedo —no sólo el miedo, todos los demás pensamientos
centrado alrededor del ego desaparecerán junto con él.
D.: Este método parece más rápido que el habitual de cultivar cualidades
declaradas necesarias para la salvación (sadhana chatushtaya).
M.: Sí. Todas las malas cualidades se centran alrededor del ego. Cuando el ego
desaparece, la Realización resulta por sí misma. En el Sí mismo no hay
cualidades buenas ni cualidades malas. El Sí mismo está vacío de todas las
cualidades. Las cualidades pertenecen sólo a la mente. El Sí mismo es más allá
de la cualidad. Si hay unidad, también habrá dualidad. El uno numérico da
nacimiento a otros números. La verdad no es uno ni dos. Es como es.
D.: La dificultad es estar en el estado libre de pensamientos.
M.: Abandone a sí mismo al estado libre de pensamientos. No piense en él como si
le perteneciera. Así como cuando camina, usted da pasos involuntariamente, así
también en sus acciones; pero el estado libre de pensamientos no es afectado por
sus acciones.
D.: ¿Qué es lo que es discriminativo en la acción?
M.: La discriminación será automática, intuitiva.
D.: Así pues, sólo importa la Intuición; la intuición también se desarrolla.
M.: Aquellos que han descubierto grandes Verdades, lo han hecho en las silentes
profundidades del Sí mismo.
El ego es como la sombra de uno proyectada sobre el suelo. Si uno intenta
enterrarla, será una necedad. El Sí mismo es solo uno. Si es limitado, es el
ego. Si es ilimitado, es Infinito y es la Realidad.
Las burbujas son diferentes unas de otras y son numerosas, pero el océano es uno
solo. Similarmente, los egos son muchos, mientras que el Sí mismo es uno y solo
uno.
Cuando se diga que usted no es el ego, aprehenda la Realidad. ¿Por qué se
identifica todavía a usted mismo con el ego? Es como decir: «No piense en el
mono mientras toma la medicina» —es imposible. Similarmente ocurre con las
gentes comunes. Cuando se menciona la Realidad, ¿por qué continúa usted
meditando en Sivoham o Aham Brahmasmi? La significación debe ser rastreada y
comprendida. No es suficiente con repetir sólo las palabras o con pensar en
ellas.
La realidad es simplemente la pérdida del ego. Destruya al ego buscando su
identidad. Debido a que el ego no es una entidad, desaparecerá automáticamente,
y la Realidad brillará por sí misma. Éste es el método directo. Mientras que
todos los demás métodos se hacen solo reteniendo al ego. En todas esa vías
surgen muchas dudas y, finalmente, las preguntas eternas se quedan sin hacer.
Pero en este método la pregunta final es la única y se hace desde el comienzo
mismo. No es necesaria ninguna sadhana para dedicarse a esta búsqueda.
No hay ningún misterio más grande que éste —a saber, siendo nosotros mismos la
Realidad, buscamos obtener la realidad. Nosotros pensamos que hay algo que
oculta nuestra Realidad, y que debe ser destruido antes de obtener la Realidad.
Es ridículo. Llegará un día en que usted mismo se reirá de sus esfuerzos
pasados. Eso que será el día en que usted se ría, es también aquí y ahora.
D.: Así pues, ¿es un gran juego de apariencias?
M.: Sí.
En el Yoga Vasishtha se dice: «Lo que es Real está oculto de nosotros; pero lo
que es falso, se revela como verdadero». En realidad, solo nosotros estamos
experimentando la Realidad; sin embargo, no lo sabemos. ¿No es esto un prodigio
de prodigios?
La indagación «¿Quién soy yo?» es el hacha con la que cortar el ego.
145. En respuesta a un sanyasi, de lengua canara, Sri Bhagaván dijo: —Hay
diferentes grados de mente. La Realización es de la Perfección. La Realización
no puede ser comprendida por la mente. Sarvajnatva (omnisciencia) es ser sarvam
(el todo); «el todo» pertenece sólo a la mente. Lo conocido y lo desconocido
forman juntos «el todo». Después de trascender la mente, usted permanece como el
Sí mismo. El conocimiento presente es sólo conocimiento de la limitación. Ese
Conocimiento es ilimitado. Siendo así, no puede ser comprehendido por este
conocimiento. Cese de ser un conocedor, y entonces hay perfección.
27 de enero de 1936
146. Un caballero gujerati dijo que se estaba concentrando en el sonido (nada) y
que deseaba saber si el método era correcto.
M.: La meditación sobre nada es uno de los diversos métodos aprobados. Los
adherentes pretenden una virtud muy especial para el método. Según ellos es el
método más fácil y más directo. Así como un niño es arrullado hasta dormirse con
nanas, de igual modo nada le serena a uno hasta el estado de samadhi; y también,
así como un rey envía a los músicos de su corte para que den la bienvenida a su
hijo a su vuelta de un largo viaje, de igual modo nada introduce al devoto en la
Morada del Señor de una manera agradable. Nada ayuda a la concentración. Después
se siente que la práctica no debe convertirse en un fin en sí misma. Nada no es
lo objetivo; el sujeto debe mantenerse firmemente; de lo contrario, resultará un
vacío. Aunque el sujeto está ahí incluso en el vacío, no sería consciente de la
cesación de nada en sus diferentes tipos. A fin de ser consciente incluso en el
vacío, uno debe recordar a su propio sí mismo. Nada upasana (meditación sobre el
sonido) es buena; es mejor si está asociada con la indagación (vichara). En ese
caso, el nada está hecho de chinmaya y también de tanmaya (de Conocimiento y de
Sí mismo). Nada ayuda a la concentración.
28 de enero de 1936
147. En respuesta a un sadhu que preguntó si bhakti consistía en olvidar al
cuerpo, etc., Sri Bhagaván dijo: —¿Por qué se preocupa por el cuerpo? Practique
bhakti y no se preocupe por lo que le ocurre al cuerpo.
148. El matrimonio Kelly, una pareja mayor, procedente de América del Norte, y
otros que lo acompañaban, desearon saber qué debían hacer para obtener
concentración frente a las molestias de sentarse y la picadura de los mosquitos,
etc.
M.: Las molestias no les preocuparán si su concentración es buena. No presten
atención a las molestias. Mantengan su mente firme en la meditación. Si no
tienen la fuerza ni la resistencia para soportar las picaduras de un mosquito,
¿cómo esperan obtener la Realización del Sí mismo? La Realización debe estar en
medio de todos los trastornos de la vida. Si ustedes se ponen cómodos y se van a
la cama, se quedan dormidos. Enfrenten las molestias, pero manténganse firmes en
la meditación.
31 de enero de 1936
149. El caballero norteamericano es un poco duro de oído. Como desde joven se
acostumbró a confiar en sí mismo, es natural que se sienta preocupado a causa de
que su oído le falla.
M.: Usted no confiaba en sí mismo; usted confiaba en su ego. Es bueno que
desaparezca la confianza en el ego y que usted confíe verdaderamente en el Sí
mismo.
Asimismo, el Bhagaván dijo: —No hay ningún motivo para preocuparse. La
sojuzgación de los sentidos es un preludio necesario para la Realización del Sí
mismo. Un sentido ha sido sojuzgado para usted por Dios mismo. Así pues, mucho
mejor.
El interlocutor dijo que apreciaba el humor, pero que, aún así, su autorrespeto
sufría.
M.: El Sí mismo es sólo uno. ¿Se siente usted herido si se culpa o mofa de usted
mismo por sus errores? Si usted se aferra al Sí mismo, no hay ninguna segunda
persona que se mofe de usted. Cuando ve el mundo, usted ha perdido la intimidad
del Sí mismo. Por el contrario, aférrese al Sí mismo y el mundo no aparecerá.
1 de febrero de 1936
150. La señora Kelly deseaba saber cómo debe aprender a meditar mejor.
Sri Bhagaván preguntó si había hecho japa (seguir las cuentas de un rosario,
como lo hacen los católicos romanos). Ella dijo: —No.
M.: ¿Ha pensado usted en Dios, en Sus cualidades, etc.?
D.: He leído, he conversado, etc., sobre esos temas.
M.: Bien, si eso mismo da vueltas en su mente sin expresarse abiertamente a
través de los sentidos, eso es meditación.
D.: A lo que me refiero es a la meditación como se da a entender en El Sendero
Secreto y ¿Quién soy yo?
M.: Anhélelo intensamente para que la mente se funda en la devoción. Después de
que el alcanfor se quema, no quedan residuos. La mente es el alcanfor; cuando se
ha disuelto en el Sí mismo sin dejar siquiera el más pequeño rastro detrás, eso
es la Realización del Sí mismo.
4 de febrero de 1936
151. Algunos visitantes procedentes de Pesháwar, entre ellos un comisario
judicial y un joven ilustrado y fervoroso, con una fuerte creencia en la
existencia del Paramatman (el Supremo Sí mismo) como algo diferente del Jivatman
(el sí mismo individual), formularon algunas preguntas.
Sri Bhagaván zanjó sus diferentes dudas con esta única frase: —Eliminen los
upadhis (aditamentos), jiva y parama, del Atman y digan si todavía encuentran la
diferencia. Si estas dudas todavía persisten después, pregúntense a ustedes
mismos, «¿Quién es el que duda? ¿Quién es el que piensa?» Encuéntrenle. Estas
dudas se desvanecerán.
5 de febrero de 1936
152. Al día siguiente, el mismo joven preguntó sobre el pranayama.
M.: El pranayama según el jnana es:
«Na ham»
Yo no soy esto
= expiración
«Koham»
¿Quién soy yo?
= inspiración
«Soham»
Yo soy Él
= retención del soplo
Esto es vichara. Ésta vichara produce el resultado deseado.
Para el que no está tan avanzado como para dedicarse a esta vichara, un poco de
meditación produce la suspensión del soplo y la mente cesa de estar inquieta. El
control de la mente efectúa espontáneamente el control del soplo; o resulta
kevala kumbhaka (retención espontánea del soplo, sin atención a la inhalación ni
a la exhalación).
Para el que es incapaz de hacer también esto, se prescribe la regulación del
soplo para aquietar a la mente. Este aquietamiento dura sólo mientras se
controla el soplo. Así pues, es transitorio. Claramente, la meta no es el
pranayama. Se extiende a pratyahara, dharana, dhyana y samadhi. Esas etapas
tratan del control de la mente. Ese control de-viene más fácil para el hombre
que anteriormente había practicado el pranayama. El pranayama le lleva a las
etapas más altas que implican el control de la mente. Por consiguiente, el
control de la mente es también la meta del yoga.
Un hombre más avanzado, de modo natural, irá directamente al control de la mente
sin perder su tiempo en practicar el control del soplo. Un simple desarrollo del
pranayama sólo puede conferir los siddhis, que tantos anhelan.
Cuando se preguntó si había algunas restricciones de alimento, Sri Bhagaván
dijo: — «Mita hita bhuk» —alimento agradable en cantidad moderada.
Cuando se preguntó sobre la eficacia de bhakti, Sri Bhagaván dijo: —Mientras hay
vibhakti debe haber bhakti. Mientras hay viyoga, debe haber yoga. Mientras hay
dualidad, debe haber Dios y devoto. Similarmente también en vichara. Mientras
hay vichara, hay dualidad. Pero al sumergirse en la Fuente, sólo hay unidad. Lo
mismo es también con bhakti. Al realizar al Dios de la devoción, sólo habrá
unidad. Dios es también pensado en y por el Sí mismo. Así pues, Dios es idéntico
con el Sí mismo. Si a uno se le dice que tenga bhakti por Dios y lo hace muy
directamente, eso está bien. Pero hay otro tipo de hombre que se vuelve y dice:
«Hay dos, yo y Dios. Antes de conocer al Dios remoto, permíteme conocer al "yo"
más inmediato e íntimo». La vichara-marga ha sido enseñada para él. De hecho, no
hay ninguna diferencia entre bhakti y vichara.
153. El mismo hombre preguntó también sobre la naturaleza del samadhi y sobre
los medios para obtener el samadhi.
M.: Cuando el que pregunta por la naturaleza del samadhi y por el método para
obtenerle se desvanece, entonces resultará el samadhi.
Mayor Chadwick: —Se dice que es suficiente una mirada de un Mahatma; que los
ídolos, las peregrinaciones, etc., no son tan efectivos. Yo he estado aquí
durante tres meses, pero no sé cómo he sido beneficiado por la mirada del
Maharshi.
M.: La mirada tiene efecto purificador. La purificación no puede ser
visualizada. Así como un trozo de hulla tarda mucho en encenderse y un trozo de
carbón vegetal tarda poco, y un montón de pólvora se enciende instantáneamente,
así ocurre con los grados de los hombres que entran en contacto con los
Mahatmas.
Señor Cohen: —Yo entro en meditación y llego a un punto que puede llamarse paz y
un espíritu contemplativo. ¿Cuál debe ser el paso siguiente?
M.: La Paz es la Realización del Sí mismo. La Paz no necesita ser perturbada.
Uno debe aspirar sólo a la Paz.
D.: Pero yo no tengo la satisfacción.
M.: Porque su paz es transitoria. Si se hace permanente, se llama Realización.
9 de febrero de 1936
154. D.: ¿La soledad es útil para la práctica?
M.: ¿Qué entiende usted por soledad?
D.: Apartarse de los demás.
M.: ¿Por qué debe hacerse eso? Eso se debe solo al miedo. Incluso en la soledad
hay el miedo de la intrusión por parte de los demás, y de que la soledad se eche
a perder.
Además, ¿cómo han de borrarse los pensamientos en la soledad? ¿No debe hacerse
eso
en el entorno presente?
D.: Pero la mente está distraída ahora.
M.: ¿Por qué deja que la mente divague? La soledad equivale a hacer que la mente
se aquiete. Esto también puede hacerse en medio de una muchedumbre. La soledad
no puede borrar los pensamientos de uno. La práctica lo hace. Esa misma práctica
puede hacerse también aquí.
155. D.: En la búsqueda de «yo», en una cierta etapa, al buscador se le dirige
para que mantenga la mente en una actitud negativa para que entre la Gracia.
¿Cómo puede algo negativo dar resultado positivo?
M.: El Sí mismo está siempre aquí —no ha de ser obtenido como algo nuevo.
D.: Lo que quiero preguntar es esto: ¿Qué se ha hecho en esa actitud negativa
para merecer la Gracia?
M.: ¿Está usted haciendo esta pregunta sin la Gracia? La Gracia está en el
comienzo, en el medio y en el fin. La Gracia es el Sí mismo. Debido a la falsa
identificación del Sí mismo con el cuerpo, al Gurú se le considera con un
cuerpo. Pero, desde la perspectiva del Gurú, el Gurú es sólo el Sí mismo. El Sí
mismo es solo uno. Él dice que sólo el Sí mismo es. ¿No es entonces el Sí mismo
su Gurú? ¿De dónde más vendrá la Gracia? Sólo del Sí mismo. La manifestación del
Sí mismo es una manifestación de la Gracia y viceversa. Todas estas dudas surgen
a causa de la visión errónea y de la consecuente expectativa de cosas externas a
uno mismo. Nada es externo al Sí mismo.
D.: Todas nuestras preguntas son desde nuestro punto de vista, y las respuestas
de Sri Bhagaván son desde su punto de vista. Las preguntas no solo son
respondidas, sino también deshechas.
11 de febrero de 1936
156. Señor Frydman: —Janaka fue un jnani y sin embargo gobernaba sus dominios.
¿No requiere la acción la actividad de la mente? ¿Cuál es la razón del trabajo
de la mente de un jnani?
M.: Usted dice: «Janaka fue un jnani pero estuvo activo, etc.» ¿Hace Janaka la
pregunta? Esa pregunta está sólo en su mente. El jnani no es consciente de nada
aparte del Sí mismo. No tiene ninguna duda de ese tipo.
D.: Probablemente es como un sueño. Así como nosotros hablamos de nuestros
sueños, así piensan ellos en sus acciones.
M.: Incluso el sueño está en su mente. Esta explicación también está sólo en su
mente.
D.: Sí. Comprendo. Todo es Ramana-Maya —hecho sólo del Sí mismo.
M.: Si es así, no habrá ninguna dualidad ni ninguna conversación.
D.: Un hombre, al realizar el Sí mismo, puede ayudar al mundo más efectivamente.
¿No es así?
M.: Si el mundo fuera aparte del Sí mismo.
12 de febrero de 1936
157. El señor Cohen deseaba saber si el trance es una condición sine qua non
para la Realización del Sí mismo.
M.: Usted está siempre en el Sí mismo —ahora, en trance, en el sueño profundo,
en la Realización. Si usted se suelta del Sí mismo y se identifica con el cuerpo
o la mente, estos estados parecen dominarle a usted, y eso también parece como
un vacío en el trance, etc.; mientras que usted es el Sí mismo y está siempre
presente.
D.: Sri Aurobindo dice que la Luz que reside en la cabeza puede hacerse
descender al corazón.
M.: ¿El Sí mismo no está ya en el Corazón? ¿Cómo puede ser llevado de un sitio a
otro el Sí mismo omnipenetrante?
D.: ¿Están también sujetos al trance un karma yogi o un bhakta?
M.: Cuando se concentra en un punto, usted se sumerge en él, y a esta submersión
se la llama trance. Las dudas características desaparecen y sólo queda el Sí
mismo. El karmi o el bhakta también deben experimentar lo mismo.
158. D.: ¿Qué es el hridaya y que es el sphurana en él? ¿Cómo aparecen?
M.: El hridaya y el sphurana son lo mismo que el Sí mismo. El sphurana requiere
una base para su manifestación. Esto está explicado en el libro.
D.: ¿Cómo aparece el sphurana —como luz, movimiento, o qué?
M.: ¿Cómo puede ser descrito en palabras? Incluye a todos éstos —Ello es el Sí
mismo. Fije su atención en ello y no obstruya la idea de su carácter último.
13 de febrero de 1936
159. Un señor mayor, de Ananthapur, después de escuchar los Vedas recitados en
la sala, se puso de pie y comentó: —Se dice que los que no son brahmines no
deben escuchar el recital de los Vedas.
M.: Atienda a sus asuntos. Ocúpese de aquello por lo que usted ha venido aquí.
¿Por qué pierde su tiempo en estas cosas? Usted dice: «Yo he escuchado el
recital». ¿Quién es ese «yo»? Sin conocer al «yo», usted está usando la palabra.
Si se conociera su significación, no habría ninguna duda. Encuentre el «yo»
primero, y después usted puede hablar de otros asuntos.
Sri Bhagaván siguió diciendo: —«La smriti dice algo. Pero ahora no es apropiado.
Yo reformaré el mundo, reescribiré la smriti». Al decir esto, las gentes están
haciendo cabriolas en el mundo desde tiempo inmemorial. Esos reformadores han
venido y han partido; pero la antigua smriti todavía permanece. ¿Por qué perder
el tiempo en esos asuntos? ¡Que cada cual se ocupe de su asunto! Todo irá bien.
23 de febrero de 1936
160. Una señora de Maharashtra, de mediana edad, que había estudiado Jnanesvari,
Bhagavata y Vichara Sagara, y que estaba practicando la concentración entre las
cejas, había sentido temblores y miedo, y no hacía ningún progreso. Requería una
guía.
El Maharshi le dijo que no olvidara al veedor. La vista se fija entre las cejas,
pero al veedor se le pierde de vista. Si al veedor se le recuerda siempre, todo
irá bien.